sábado, 3 de agosto de 2013

Fan Fic: El otro amor del príncipe James

Os dejamos con este trepidante Fan Fic de Bellesnow donde nos da la oportunidad de conocer la historia que llevó al príncipe James a conocer a su primer amor. ¡Que lo disfrutéis! 

Autora: Bellesnow

Aviso: Este fic toma los hechos ocurridos a partir del episodio 6 de la primera temporada “El Pastor”, sin embargo, me he tomado algunas libertades con respecto a algunos hechos y vínculos entre personajes ya establecidos en ese episodio para contarles mejor la historia que quería contar. ¡Espero que les guste!

EL OTRO AMOR DEL PRÍNCIPE JAMES

“Como bien se sabe, el gran amor del príncipe James (David), es sin duda su adorada Blancanieves, pero aunque muchos no lo sepan, existió otro gran amor en su vida mucho antes de conocer a esta…”

David, un campesino humilde que vivía con su madre en las tranquilas praderas del reino, un día fue visitado inesperadamente nada más y nada menos que por el rey George, revelándole este que era su padre y que tras la muerte de su hermano gemelo, el príncipe James, fue obligado a suplantarle, a adoptar su identidad y a tomar sus obligaciones como heredero al trono.


A pesar de ser físicamente idéntico a su fallecido hermano, David era totalmente diferente en personalidad. Mientras que el príncipe James era arrogante, soberbio, egoísta y vil (muy parecido a su padre), el joven campesino era todo lo opuesto, noble, humilde, sincero, leal y valiente. A pesar de negarse rotundamente a seguir las ordenes del rey, David se vio obligado a hacerlo, luego de que este amenazara con matar a su madre, y él siendo como era, no estaba dispuesto a permitir que nada le ocurriese a la persona que más amaba en el mundo. Entonces, decidió acompañar al castillo al rey George y asumir la identidad de su gemelo muerto.

Ya en el castillo, a David, ahora conocido como príncipe James, le costaba mucho trabajo adaptarse al modo de vivir de la realeza, lleno de atenciones y rodeado de servidumbre que no dejaban que el joven príncipe tuviera un momento de soledad, ya que era constantemente vigilado, por ordenes del rey George, alegando que el príncipe estaba enfermo pero en realidad era para que este no intentase escapar del castillo. 

David hasta ese momento estaba dispuesto a hacer todo lo que el rey le pidiese, pero no pudo doblegar su voluntad ante el siguiente mandato impuesto por su padre: ”Debía contraer matrimonio muy pronto con la princesa Abigail, que vendría de tierras lejanas, a cumplir el trato que había arreglado su padre con el rey George muchos años atrás, para que ambos reinos crecieran en riquezas y en expansión de dominios”. Además el padre de la princesa Abigail era nada más y nada menos que el rey Midas, quien tenía la habilidad (al haber sido hechizado) de convertir todo lo que tocaba en oro.
Esto sin duda, era garantía de asegurarle al reino del rey George (y a él mismo) una inimaginable fortuna. David estaba muy confundido, ya que había jurado hacer todo lo que el rey le pidiese con tal de proteger la vida de su madre, pero a la vez sentía que estaba traicionándola, pues esta le había hecho prometer que solo se casaría con quien fuese la verdadera dueña de su corazón, que jamás cometería el error de entregárselo a otra persona que no amara.

Aprovechando que ese día el rey recibía regalos de sus súbditos (cosa que disfrutaba como nadie) y la atención estaba puesta en otro foco, el príncipe pudo eludir muy hábilmente a la guardia fuera de sus aposentos, y les ordenó -imitando la actitud pedante e imperativa de su hermano-, que le trajeran una damisela ya que había pasado mucho tiempo sin atención, y cuando estos se fueron apresurados por cumplir su orden, logró disfrazarse con unos mantos sencillos que allí había, y así pudo confundirse entre los humildes campesinos que ofrecían al rey las pocas cosechas que habían obtenido durante el año. Al retirarse estos, y aun sin el advertimiento por parte de los guardias de su ausencia, el príncipe pudo salir sin ser visto del castillo que hasta entonces se había convertido en su prisión. 

Al llegar al poblado cercano, de donde provenían los campesinos, uno de ellos advirtió su presencia y por temor a ser acusados de haber intentado secuestrar al príncipe, corrió a dar aviso a los guardias del castillo que vigilaban en las cercanías. Temiendo haber puesto en peligro la vida de su madre y la suya, el príncipe montó apresuradamente un caballo que estaba allí y emprendió estrepitosamente la huida hasta la casa de su madre para recogerla y huir juntos lo más lejos posible. Pero los dos guardias que fueron avisados por el asustado campesino llegaron rápido al lugar y ya estaban detrás del joven príncipe, casi alcanzándolo. Como David conocía muy bien esas praderas, pudo perderse en ellas separando a los dos guardias, perdiéndolos también, pero sin embargo uno de ellos parecía ser muy bueno pues a pesar de sus intentos, David no lograba que este le perdiera el rastro. Entonces fue cuando un lobo se cruzó por el camino de ambos, asustando al caballo del guardia y haciendo que lo arrojase al suelo, perdiendo el conocimiento.


El caballo del príncipe también se asustó ante su presencia arrojando a este al suelo. David viéndose acorralado por la impresionante bestia no sabía qué hacer, porque por más intimidante que esta fuese no podía atacarle, pues veía algo especial en sus ojos, que no había visto nunca antes en ningún otro animal. El lobo se acercó más y más hasta el rostro de David, gruñendo furiosamente, pero al ver que el joven no intentaba nada en contra suyo, comenzó a alejarse hasta perderse entre los árboles. 
David sorprendido ante lo que había ocurrido, decidió seguirlo, pues había percibido en este animal algo inexplicable que lo tenía perplejo. Corriendo entre los árboles, el príncipe llegó hasta un sendero hasta donde había visto que fue el animal, pero no encontró al lobo, sino que en su lugar encontró a una joven y bella mujer que intentaba reincorporase del suelo. Rápidamente corrió a ofrecerle su ayuda a lo que la joven le dio las gracias sonriendo. El príncipe sorprendido le dijo: ¿Estás bien? A lo que la mujer respondió: Sí, gracias, es solo que andaba paseando por el bosque y me caí, pero no es nada..., el joven príncipe pensando aun en su persecución le preguntó: “De casualidad no se te ha cruzado un lobo, es que me acaba de ocurrir algo muy extraño…” A lo que la joven de manera renuente contestó: “No… ¿un lobo por aquí? No lo creo no suelen venir por estas tierras…" David pudiendo percibir que su respuesta no era del todo sincera, pero sin darle mucha importancia, le dijo: “Disculpa no me había presentado, soy…” y antes de que pudiera seguir, la joven lo interrumpió diciendo: “El príncipe James, lo sé… todo el mundo lo sabe ¿Pero que hacías huyendo del castillo?" Al oír esto David sorprendido le dijo: "¿Cómo sabes que estaba huyendo?" La joven un poco nerviosa contestó: “Pues porque pude escuchar antes de caerme el galope apresurado de caballos y supongo que no habrás estado dando un paseo, además, el príncipe nunca abandona el castillo sin su guardia real ni la compañía de su padre…” siguiendo dijo: “Pero disculpe su majestad ese no es mi asunto, mejor debo marcharme…” A lo que el príncipe le dijo: “Está bien, solo ten cuidado cuando andes paseando nuevamente y más con esa fiera rondando por ahí”. La joven haciendo una reverencia comenzó a alejarse, entonces David exclamó: “ ¡Olvidaste decirme tu nombre!” a lo que la joven dándose media vuelta le contesto: “Me dicen Roja” y continuó alejándose dejando detrás a David, aún extrañado por lo sucedido con el lobo, pero encantado con su encuentro con esa hermosa y misteriosa joven.



Inmediatamente luego de lo ocurrido, el príncipe se dispuso a seguir su huida, pues aún le faltaba atravesar un largo camino para llegar hasta donde estaba su madre, recogerla y emprender nuevamente la huida hacia una nueva vida, tal vez privado de todos los placeres, pero no privado de su libertad. David continuó su camino a pie, pues el caballo que lo traía había huido despavorido ante la presencia del lobo, en el cual el joven no dejaba de pensar al igual que en la hermosa joven que se había cruzado en su camino. Entonces fue cuando de entre los arboles pudo escuchar como una multitud embravecida gritaba al unísono: “¡Mátenla!” “¡Mátenla!”. El joven se apresuró a ver lo que pasaba, y pudo ver sorprendido como un grupo de hombres y mujeres armados con picas, antorchas y espadas acorralaban a la bella joven que había visto unas horas atrás. Al ver esto, David corrió y se interpuso entre la multitud y la joven que lloraba desconsoladamente diciendo: “¿Pero qué les pasa?” “¿Que creen que están haciendo?”. Sorprendidos los aldeanos al ver al joven príncipe entrometerse en la situación y pensando que se trataba del verdadero príncipe James, retrocedieron con temor, menos uno de ellos que se acercó diciéndole: “Honorable príncipe James, con todo respeto le pido que no interfiera ya que debemos matar a esta bestia por su propio bien y el de todo el reino”, a lo que David reaccionó horrorizado, exclamando con extrañeza: “¿Matar a la bestia?” “No entiendo a qué te refieres, aquí no hay ninguna bestia”, y levantando a la joven del suelo continuó diciendo con firmeza: “Como su príncipe les ordeno dejar a esta joven inocente en paz y regresar a sus casas, o pesará sobre ustedes un castigo real por desobedecerme”. Al oír esto, los aldeanos temerosos y resignados se dieron la vuelta y se alejaron del lugar, entonces David miró a la joven y le dijo: “¿Estás bien?” “¿Qué fue todo esto?”, la joven aún con lágrimas en los ojos le contestó: “Debiste dejar que me mataran, ¡ellos tienen razón!...yo…yo soy una bestia…” Sin entender nada David continuó: “¿Una bestia?” “Pero qué dices… eres cualquier cosa menos una bestia…” Y sonriendo dijo “¿Te has mirado acaso en un espejo?” La joven esbozando una triste sonrisa, le dijo: “Eres muy dulce, príncipe, pero sin embargo no sabes, que he sido víctima de una maldición, que me condena y me convierte en una bestia terrible y mortal…" y sollozando dijo: “Yo...yo soy el lobo que viste, el que asustó al guardia… pero extrañamente no a ti”. Entonces el joven príncipe aunque sorprendido la estrechó en sus brazos, y le dijo: “Pues maldición o no maldición tú no eres una bestia, sino que estás cargando con un tormento que no puedo ni siquiera imaginar, déjame ayudarte a liberarte de el” “Tu me ayudaste allí, ahora es el turno de que yo te ayude a ti”… y ante la mirada atónita de la joven continuó: “Dime, Roja, ¿quién te hizo esto?” La doncella mirándolo a los ojos, dijo tan solo una palabra: “Rumpelstiltskin”.

El joven príncipe aun sin darse cuenta de ello, había caído en el encanto y belleza de esa dulce joven, que necesitaba desesperadamente de su ayuda, y como todo hombre de honor y de bien, no podía dejarla sola en este momento, tal como se lo había enseñado su querida madre, “Ayudar siempre a quien más lo necesite”. Sin embargo, David estaba en una encrucijada, pues si bien deseaba ayudar a Roja a destruir la maldición que pesaba sobre su vida, también debía llegar a tiempo a recoger a su madre para llevársela lejos. Notando la preocupación del príncipe, Roja le dijo: “Siento que hay algo que te preocupa mi dulce príncipe, has prometido ayudarme, pero puedo ver que hay algo que aflige a tu corazón y no te deja estar en paz”, y tomando su mano le dijo: “Puedes confiar en mi”, 
“Por favor dime en qué puedo ayudarte, tú me has salvado la vida”… Entonces el joven príncipe, decidió confiar en la hermosa doncella. confesándole toda su historia, al finalizar la joven sonriendo le dijo: “Yo sé quién puede ayudarte David, quién puede ayudarte a que comiences una nueva vida junto con tu madre sin que tengas que preocuparte por el rey George nunca más”, el príncipe mirándola extrañado le preguntó de quien hablaba y la joven enseriándose le contestó: “El mismo ser que lanzó esta maldición sobre mi, él puede hacer lo que sea… a cambio de algo claro está… es ahí donde debes tener cuidado pero él es el único que puede liberarte del rey George para siempre” El príncipe la miró y le dijo: “Entonces busquémoslo, no importa el precio que tenga que pagar solo quiero asegurarme que el rey no volverá a molestarnos ni a mí ni a mi madre jamás y que podré elegir libremente… el amor” La joven al oír esto, y perdida en la mirada del apuesto príncipe, supo, en ese momento, que era víctima de otro hechizo, pero este era diferente, este era el hechizo del amor. Roja y David emprendieron su búsqueda juntos, con un solo objetivo en común, encontrar al tan mencionado y temido por todos: Rumpelstiltskin.


La doncella esperaba poder terminar de alguna forma con la maldición que la condenaba a una vida desgraciada y solitaria, y el joven príncipe iba tras la esperanza de encontrar una forma de recuperar su vida tal como era antes, tranquila y junto a su madre tan querida, sin peligros ni amenazas. Sin darse cuenta, en el camino los dos fueron construyendo un lazo de afecto, que iba mucho mas allá de la amistad. Cada uno con su sufrimiento y dolor, pudo sin embargo llenar el vacío del otro y fue así como Roja y David se enamoraron. Cruzando un inestable camino montañoso para llegar a la cueva en donde dicen suele descansar este ser, lejos de todo, fue cuando Roja resbaló inesperadamente, pero fue rápidamente tomada por los brazos de David quien sonriéndole le dijo: “Debes tener mas cuidado por donde pisas, eres muy propensa a las caídas” a lo que Roja le contestó: “¿No te cansas de salvarme la vida?” y David mirándola fijamente le dijo: “Lo haría todas las veces que fueran necesarias, incluso sobre mi propia vida”, y fue allí, en ese momento, en donde tímidamente se dieron su primer beso, largo y tierno, sin saber ninguno de los dos, que tal vez sería el ultimo.

Al llegar al fin a la cueva en donde se encontraría reposando ese extraño ser que podría poner fin a sus problemas, descubrieron con sorpresa que allí no había nadie, sin embargo cuando estaban a punto de salir de ese lugar, escucharon una risa macabra en el aire, los dos se miraron extrañados sin poder deducir de dónde provenía esa voz burlona que pareciera se reía de ellos. Entonces el joven príncipe dijo exaltado: “¿Quién está ahí?” “¡Muéstrate!”, y de repente de la nada misma, comenzó a formarse una espesa nube de color violeta y negro de donde provenía la irritable voz que seguía riendo. Ante la sorpresa del príncipe y la doncella, de la nube emergió un horrible ser, con piel como escamas y ojos penetrantes, de aspecto temiblemente malvado y sobrenatural.


El ser al verlos tan sorprendidos les dijo: “¡Aquí estoy queridos!” “¿Por qué esas caras, no buscaban encontrarme acaso?” Entonces el príncipe le dijo apuntándolo con su espada: “¿Eres tu acaso al que llaman Rumpelstiltskin?” El ser aún sonriente, tocó la punta de la espada del príncipe, convirtiéndola en polvo ante la mirada atónita del joven, y le dijo: “¿Acaso eso no es obvio querido? ¿No es a mi a quien buscaban?” “Por eso los he estado esperando…” David dijo: “Entonces, tu eres quien puede ayudarnos… a romper la maldición de Roja y a liberarme de la persecución de mi padre” el ser al oír el pedido del príncipe, dijo: “Por supuesto que puedo hacer todo eso que dices, pero no olvides, toda magia tiene un precio”, David al oír esto le dijo: “¿Qué es lo que quieres a cambio?”, entonces Rumpelstiltskin le dijo: “Oh, por eso no os preocupéis queridos, porque no se los cobraré en este momento, sino algún día ustedes harán algo que me beneficiará mucho”, el príncipe incrédulo de creer en las palabras del ser, dudando si aceptar o no miró a su bella enamorada y le dijo: “¿Qué deseas hacer?” “Estás dispuesta a pagar lo que sea que este ser te pida con tal de liberarte de la maldición”? Entonces Roja mirándolo a los ojos y tomándolo de la mano dijo: “Ya no es tan solo liberarme de esa maldición, sino que ahora también lograrlo significa poder tener una vida normal junto a ti”

El príncipe besándola en la frente se dirigió al ser y le dijo: “Bien. ¿Qué es lo que debemos hacer?” Entonces Rumpelstiltskin con un movimiento de su mano hizo aparecer dos pequeñas botellas de cristal, que contenían una sustancia violeta, y dijo: “Simplemente debéis beber estos elixires y sus problemas desaparecerán para siempre”. El príncipe y la doncella tomados de las manos, ambos dudando de la veracidad de lo propuesto por el extraño ser, pero dispuestos a terminar cada uno con sus aflicciones y así poder vivir su amor con libertad y sin temores, tomaron cada uno un elixir y se lo bebieron sin dejar una gota. Al terminar de beber se miraron y sonrieron pensando que por fin eran libres de maldiciones y persecuciones, justo antes de caer al suelo, inconscientes, pero aún tomados de la mano. Ambos habían sido víctimas del malicioso ser que los había engañado tan cruelmente, y de un trato previo de este con el rey George. El hábil y calculador rey, habiendo sido advertido de los pasos de su hijo David y de su relación con la doncella maldecida, decidió ir él en busca de Rumpelstinskin, y llegar antes que la joven y enamorada pareja. Sabiendo el rey que no podía permitir que su hijo desobedeciera sus ordenes y menos que huyera con esa mujer endemoniada, realizó un trato con ese ser mágico que podía lograr cualquier cosa. El rey le pidió que impidiera que su hijo cumpliese su deseo de liberarse de él y de huir con esa joven para vivir su amor, y le dijo que a cambio de eso haría lo que le pidiese. Ante la sorpresa del rey, Rumpelstiltnskin solamente le pidió, como pago por su ayuda, que en algún momento del futuro cuando una joven y hermosa pero malvada reina se acercara a pedirle su colaboración, no dudase ni un segundo e hiciera lo que ella le pidiese aunque esto significara poner en peligro la vida de su hijo.


A cambio de esto, le dijo que le daría a los dos jóvenes una pócima que haría que olvidaran el amor que sentían el uno por el otro para siempre. 

Y así fue como el príncipe David fue llevado nuevamente al palacio para cumplir con la promesa de casamiento con la princesa Abigail, y Roja regresó desde el bosque perdida a la casa de su abuela, ambos, sin tener el menor recuerdo de lo que había pasado, y de que se habían cruzado en la vida del otro. Finalmente obtuvo su pago Rumpelstiltskin de cada uno de ellos, pues el joven príncipe en un paseo con su prometida conoció a quien sería su gran amor, Blancanieves, quien casualmente había escapado de ser atrapada por la reina gracias a la ayuda de Roja quien la cobijó en su casa y le brindó una tan necesitada y cálida amistad.


Mediante la unión de Blancanieves y el príncipe también tendría lugar el nacimiento de la salvadora, quien sería la única capaz de romper la maldición que sería lanzada por la reina malvada, y de llevar a Rumpelstiltskin de la tierra de la fantasía al mundo real, lugar donde probablemente encontraría, al fin, a su amado hijo Baelfire…

“Toda Magia tiene un precio… El cual podría ser perder de vista al Amor Verdadero, y no reconocerlo aunque se lo tuviera enfrente…”

FIN

8 comentarios:

  1. Sencillamente... genial!

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  2. Gracias! me alegro que te haya gustado!

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  3. Precioso, y el comentario del final ha sido la guinda en el pastel! Sin palabras!

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  4. Muchas gracias me alegro que les haya gustado amigos oncers ;)

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  5. muy buena historia, me encanto!!

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  6. Genial, me encantó, con corregir algunos detalles podría encajar fácilmente entre la serie; ya me imagino si se adaptara jajaja, la que se armaría, y que por alguna razón Ruby y David recordaran, tremendo lío. Ya decía yo que no era el único que notaba cierta atracción entre estos 2 y más cuando Mary Margaret y Emma estaban en el bosque.

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  7. Gracias! Si yo tambien lo habia notado al igual que tu, que habia una pica entre ambos, eso me inspiro en escribir este fic

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