jueves, 25 de mayo de 2017

Fan Fic: A long time ago


Primer capítulo de una nueva serie de fics que se desarrolla en una época en la que los antiguos dioses mitológicos caminaban sobre la tierra, y que ha sido escrito por nuestro seguidor Aquiel.


Chapter 1: The power of love

Hace mucho tiempo…


El viento arreciaba por segundos, las olas mecían el barco de tal forma que casi parecía a la deriva, sin embargo, el cielo nocturno estaba despejado, la luna y las estrellas mantenían iluminada la noche.

La hermosa mujer se encontraba en la proa del barco, que de mascarón tenía una escultura muy parecida a ella, vestía un blanco vestido griego clásico que mostraba más que lo que ocultaba, el viento movía sus cabellos al ritmo de las velas. Portaba un medallón en el cuello, con una brillante piedra muy oscura.

“Sigue a la estrella más brillante en la primera noche del verano, donde ella caiga, allí establecerás tu reino”- le había dicho la encina parlante, sin embargo, ya tenía sus dudas, se acercaba el amanecer aun no veía tierra a la vista, ni caer ninguna estrella.

Sintió un resplandor a sus espaldas, de pronto ya no se encontraba sola.

Al volverse se encontró frente a frente de un adolescente, semidesnudo, que en sus espaldas tenía unas enormes alas de cisne y portaba un carcaj, en sus manos tenía un arco. En su cabeza tenía lo que parecía un enmarañado nido de cabellos rubios.

- Hola Circe- dijo con una voz angelical.

- Hola Eros, que tiempo sin verte- dijo la mujer con una preciosa voz que haría envidiar a la reina de las sirenas.

- Aunque no me hayas visto siempre he estado cerca, se que te diriges a una isla donde instalarás tu reino y pretendes ser la hechicera más poderosa que haya existido jamás. Vengo a intentar disuadirte de tu empresa, aun estás a tiempo Circe, la magia oscura puede llevarte a las más altas cimas para después destruirte, creo que has estado haciendo tratos con el dios equivocado.

- ¿Cuál sería el dios correcto? ¿Tú? - su tono de voz desprendía una sensualidad capaz de hacer a cualquier hombre que estuviera cien metros a la redonda levantar sus banderas, incluso cautivaría a algunas mujeres, mientras decía esto se acercó al muchacho, con su mano izquierda le acarició el rostro, mientras con la derecha descendía por su torso desnudo, acercándose peligrosamente a su ingle.

El muchacho dio un paso atrás saliendo de su alcance, mientras ella lanzaba una carcajada que estremeció aun más el barco.

- Ya hace mucho tiempo dejé de ser esa adolescente que podría haber sido cautivada por el dios del amor, pudimos haber tenido nuestro momento, pero este ya pasó hace mucho tiempo. Además, que puedes ofrecerme tú que supere la oferta del dios de las riquezas y las tinieblas, a fin de cuentas, el amor solo es debilidad.

- El amor es la fuerza más poderosa que existe en la naturaleza y es todo lo que tú necesitas realmente, te ofrezco que desvíes tu camino hacía una isla llamada Ítaca donde encontrarás todo lo que necesitas para ser feliz. - dijo Eros con su voz angelical.

- Todo lo que necesito es poder- repuso ella.

- Toda magia tiene su precio y conozco el pago que acordaste con el dios de los infiernos, aun estás a tiempo para volverte atrás, si te desvías del camino indicado por el oráculo cambiarás tu destino y pudieras salvarte, porque una vez te quise te pido que lo consideres.

- Cuando llegué el momento pagaré el precio, aunque me duela, a fin de cuentas…- se vio interrumpida por el grito de uno de los marineros.

- Tierra a la vista.

Miro hacia el frente y vio una masa oscura que se aproximaba poco a poco.

Eros batió sus alas y voló hacia el cielo.

Sin embargo, aunque pronto estuvo fuera del alcance de su vista, Circe escuchó su voz dentro de su cabeza.

- “Conocerás el amor a pesar tuyo, entonces será demasiado tarde, pues perderás tu poder junto con todo lo que amas”.

Entonces vio caer la estrella que había estado mirando toda la noche.



Las primeras luces del amanecer se filtraban entre las ramas de los árboles del frondoso bosque, Circe prácticamente corría por el desconocido terreno, tras el rastro de la estrella, seguida de sus cuatro doncellas ninfas y una docena de servidores, cada uno portaba una antorcha.

- Apúrense, debemos estar cerca- gritó Circe.

Entonces llegaron a un claro, en medio del cual, a unos quinientos metros, se veía un profundo cráter del cual salía un humo blanco, Circe corrió hacía allí, pues nunca había visto una estrella caída, imaginó encontrar algún tipo de piedra humeante.

Pero ni en sus más extraños sueños esperó ver lo que apareció ante sus ojos, dentro del cráter: sus seguidores gritaron de asombro, pero la sorpresa de la encantadora pasó rápido, soltó la antorcha y saltó dentro del hueco.

Ante ella se encontraba el blanco y desnudo cuerpo de una niña recién nacida que lloraba.

- ¿Qué tendré que hacer con esta niña? - pensó la hechicera mientras la tomaba en sus brazos, había leído algún encantamiento antiguo que asociaba el corazón de una estrella con la inmortalidad. Pero pronto esos oscuros pensamientos cesaron, al tener la preciosa niña en sus brazos sintió en su interior algún sentimiento desconocido hasta entonces para ella, la pequeña dejó de llorar y sonrió, esto le arrancó una sonrisa también a la encantadora. Por un momento le pareció que la pequeña brillaba.

Miró hacia el cielo esperando alguna indicación divina, aun se veían aquí y allá algunas estrellas, quizás fuera su imaginación, pero a Circe le pareció que alguna voz lejana le hablaba desde allí.

- Cuida de nuestra hermana Ivaivne.

La hechicera miró entonces a la niña, sus profundos ojos azules le hicieron pensar que todavía miraba el cielo.


- Te llamarás Ivaivne, y te cuidaré como si fueras mi hija, aquí donde caíste construiré mi castillo. 


Algún tiempo después


Ulises se encontraba en el punto más alto de un acantilado, desde este se podía contemplar casi completamente la isla, por doquier el color predominante era el verde, hacia el centro de esta, a cierta distancia, creyó ver lo que parecían las torres de un castillo construido con mármol blanco como la nieve, que se alzaba en el centro de un boscaje de altísimos árboles. Lo poco que se podía ver del edificio, oculto a media entre los árboles, daba la impresión de ser bellísimo, digno de un príncipe o un rey.

Desde una de las torres, vio elevarse un humo negro, que por su abundancia permitía adivinar un abundante banquete.

Ulises y su tripulación llevaban tres días en la isla, al agotarse las provisiones de su embarcación el rey de Ítaca tomó la decisión de dividir sus hombres en dos partes, enviando una a explorar la isla en busca de alimentos quedándose el resto en la costa (se puso él al frente de un grupo quedando el otro con Euriloco, uno de sus principales oficiales). Esta provisión la tomó teniendo en cuenta los peligros que ya habían afrontado.

A partir de un sorteo se decidió que partiría a explorar la isla Euriloco con sus veintidós hombres, quedando Ulises con los otros en la costa. Después de una larga espera regresó Euriloco contando que sus compañeros habían sufrido un cruel destino.

Al oír la historia Ulises se apresuró a ceñirse la espada, a colgarse del hombro el arco y el carcaj y agarrar un venablo con la mano derecha. Sus compañeros le preguntaron hacia donde iba.

- Soy vuestro rey y más prudente que ustedes- contestó este- estoy en el deber de averiguar que sucedió a nuestros compañeros e intentar rescatarlos. Si no regreso, haceos a la mar y tratad de encontrar el camino hacia la tierra natal.

Diciendo esto se marchó, dejando a sus compañeros en la costa desconsolados y rezándole a los dioses por el regreso de Ulises y los demás.

Después de bajar del acantilado y definir el mejor camino para llegar al castillo se echó a andar por el frondoso bosque, cuando estaba a punto de llegar y ya podía vislumbrar el palacio entre los árboles, ante él apareció un joven vestido de un extraño modo. Llevaba una corta capa y un sombrero que parecía provisto de un par de alas, al igual que sus zapatos. Se apoyaba de un bastón también con alas, en derredor del cual había dos serpientes retorciéndose. Ulises reconoció a Hermes, el dios mensajero.

- ¿Dónde vas con tanta prisa sin conocer el lugar? - preguntó Hermes- ¿No sabes que esta isla está habitada por la poderosa y malvada hechicera Circe? Esta vive en el palacio de mármol que ves entre los árboles. Por medio de magia transforma a cada ser humano en el animal al que más se parece.

- ¿Qué sabes de mis compañeros? Acaso los trasformó en bestias también.

- Tus amigos están encerrados en el palacio de Circe como puercos, no te sorprenderá conociendo lo glotones que eran. En los alrededores del palacio se acercarán a ti leones, lobos y tigres, estos fueron en otro tiempo hombres feroces y crueles, que se parecían a las fieras cuya forma llevan actualmente.

- ¿Qué puedo hacer para ayudarlos?

- Necesitarás toda tu sabiduría, y algo de mi ayuda para impedir que seas transformado en un zorro. Si sigues mis consejos, podrás vencer los maleficios de la hechicera.

Mientras hablaba, Hermes parecía buscar algo en el suelo, y pronto tuvo en sus manos una pequeña planta con raíces negras u flores blancas. Ulises estaba mirando en el mismo sitio y la pareció que la planta había florecido de repente.

- Toma esta flor, rey Ulises- dijo Hermes- Es conocida como moly, es rara y preciosa, podrías recorrer toda la tierra sin encontrar una parecida. Es conocida por resistir hasta el más cruel invierno, lo que no sabes es que puede resistir también la magia más poderosa. Mantenla en la mano, y huélela con frecuencia cuando estés en el palacio y en presencia de la hechicera. Especialmente cuando te ofrezca algo de comer o de beber mantén cerca de tu nariz la flor. Si sigues al pie de la letra mis instrucciones y podrás desafiar la magia que intentará convertirte en animal. 

Hermes le añadió algunos consejos más, le aseguró que con su sabiduría y valentía tenía posibilidades de salir ileso del palacio encantado. Ulises le dio las gracias por los buenos consejos y continúo la marcha. Apenas había dado algunos pasos recordó unas preguntas que había olvidado, pero al volver la vista ya el dios había desaparecido.


Cuando llegó al valle que rodeaba el palacio, pudo observarlo por fin a plenitud, este era muy grande y alto y tenía muchísimos airosos pináculos en el tejado. Su blancura de nieve y el fantástico estilo de arquitectura le daban un aspecto irreal.

De pronto se le acercaron varios leones y lobos queriendo acariciarlo y lamerle los pies, pero recordando lo que le había aconsejado Hermes, los golpeó con su largo venablo y los mandó que se alejaran de su camino.

Al entrar en el vestíbulo del palacio Ulises pudo observar una fuente cuyo surtidor se alzaba y recaía en un estanque de mármol barboteando sin parar. El agua al subir tomaba formas nuevas, tan pronto la espuma formaba un león, un tigre o un cerdo que hozaba en el fondo del estanque como si fuera un chiquero. Enseguida oyó el ruido de la lanzadera de un telar, la dulce melodía de una canción de la tejedora y las agradables voces de ellas y sus doncellas hablando y riendo.

Ante él vio unas puertas corredizas, entonces desenvainó la espada y las abrió de par en par. En el momento que vio la figura de Ulises en la puerta, la hermosa mujer se puso de pie dejó el telar y se adelantó con una alegre sonrisa. Estaba rodeada de otras cuatro muchachas casi tan bellas como la anfitriona.

- Bienvenido forastero- dijo ella con una preciosa voz- te estábamos esperando.

Hizo pasar a Ulises a la otra habitación, era un salón ovalado con un trono en el centro, el cual era el sitio más magnífico donde un emperador o un rey se pudiera sentar. Era de oro macizo, con piedras preciosas incrustadas, con un blando almohadón de rosas vas con un dosel de rayos de sol. Ulises entró al salón de la mano de su anfitriona.

- Traed nuestro mejor vino de las bodegas- gritó Circe.

Al momento un sirviente apareció de detrás de una de las cortinas con una garrafa en una mano y una copa de oro en la otra, le tendió la copa a Ulises y le sirvió el vino.

Ulises tomó la copa con la mano derecha, mientras con la izquierda acercaba a su nariz la florecita blanca y la olía con tanta fuerza que los pulmones se le llenaron de su aroma. Mientras lo hacía Circe hacía varios movimientos con su varita.

- ¡Miserable!-grito Circe mientras golpeaba a Ulises con su varita- Como te atreves en conservar la forma humana. ¡Transfórmate ahora mismo en el animal que más te pareces!

Con un gesto brusco Ulises se puso de pie, la copa fue a estrellarse al otro extremo del salón, se abalanzó contra la hechicera espada en mano, pronto la varita rodó también por el suelo. El rey de Ítaca se encontraba sobre Circe con la espada en su cuello.

- ¡Circe, esta espada pondrá fin a tus hechicerías! Morirás y no volverás a hacer daño en el mundo convirtiendo a seres humanos en animales. – gritó Ulises.

Ninguno de ellos advirtió la figura que los asechaba, que acababa de salir de detrás de una de las cortinas, era un adolescente semidesnudo, con alas de ángel, con un arco en su mano izquierda y un carcaj a su espalda. Sacó un par de flechas y las disparó en dirección al hombre y la mujer que se encontraban en tan violenta posición en el suelo. Las flechas mágicas acertaron en los pechos del rey y la hechicera.

- Eres el poderoso rey del que me habló alguna vez el dios mensajero. – dijo ella, mientras con un gesto indicaba a los sirvientes que salieran de la habitación. Envaina la espada y yace conmigo, unidos por el lecho y el amor crecerá entre nosotros la confianza. Te prometo que después volveré a tus hombres a su forma original.

Esta vez Ulises no pudo resistir el encantamiento de su dulce voz, soltó la espada hacia un lado. Con un gesto hábil despojó a la hechicera de sus vestimentas dejando al descubierto un voluptuoso cuerpo digno de la diosa Afrodita, quedando ella únicamente cubierta solamente por el oscuro medallón que llevaba en su cuello, mientras tanto la besaba en los labios y con una de sus manos le acariciaba sus turgentes senos.

Ella no se quedaba atrás en su juego de manos, en unos segundos el prudente Ulises se encontraba también despojado de todas sus ropas y armas. Con una de sus manos acariciaba su potente pecho mientras con la otra jugaba con la segunda espada del rey. 

Con un gesto violento Ulises la levantó del suelo, pasando sus fuertes brazos por debajo de las piernas de ella, Circe con sus piernas rodeó su cintura y con sus brazos su cuello, él la recostó de espalda contra una de las columnas, ella gritó ante la embestida, la columna se cuarteó y las paredes comenzaron a temblar.

Eros espiaba detrás de su cortina y sonreía.


La luz del sol se filtraba entre las transparentes cortinas blancas que cubrían las ventanas. Circe despertó dando vueltas entre las sábanas. Junto a la cama vio una rosa roja y comprendió lo que esto significaba.

Aún recordaba las palabras de Ulises de la noche anterior.

“- Mi linda hechicera, en poco tiempo te has transformado en la dueña de mi corazón y de todos mis sentidos, me has encantado completamente. Si de mi deber no dependiera pasaría el resto de mi vida a tu lado, pero mi honor no me permite abandonar a mi reino, a mi esposa Penélope y a mi hijo que me esperan hace más de 10 años.”

Una lágrima corrió por una de sus mejillas, Circe no comprendía que le ocurría, a ella, la hechicera más poderosa, temida y odiada en la tierra y en los cielos.

De pronto sintió una especie de temblor de tierra o un potente trueno que la ensordeció, el sol se opacó quedando a oscuras la habitación, en la penumbra percibió una figura oscura que se movía detrás de las transparentes cortinas. Circe, de pronto pudorosa, subió las sábanas y se tapó sus desnudos senos.

Ante ella apareció un hombre de aspecto adusto, vestido con una túnica negra, sobre su cabeza le pareció ver llamas azules. Este lanzó de pronto una potente carcajada que hizo temblar la tierra.

- Hola querida, ¿me extrañabas?- dijo con estruendosa voz- creo que conozco bastante bien tus lindos senos como para que debas ocultármelos.

- Hola Hades- el tono de voz de ella estaba apagado, dejo caer la sábana y miró fríamente los ojos del dios.

- Esperaba una mejor bienvenida de mi más mi fiel discípula, al final has logrado tu objetivo, humanos y seres sobrenaturales te temen tanto o más que a mí.

- ¿A qué debo el placer de tu visita?

- Vengo a avisarte, lo que tanto tiempo esperamos al fin se cumplirá, en unos meses podré venir a cobrar mi precio por convertirte en la más poderosa hechicera.

Por el rostro de Circe pasó una sombra de miedo, pero pronto esta desapareció, entonces se tocó el vientre.

- Entonces pronto nuestras cuentas serán saldadas- dijo ella con voz sombría.

El príncipe de las tinieblas lanzó una carcajada sombría y desapareció junto con las penumbras de la habitación y la luz del sol volvió a iluminar la habitación.

- “No puede ser, no puedo entregar a mi hijo en sacrificio al dios de los infiernos, debo encontrar la forma de burlarlo.”


Entonces sonrió, se le había ocurrido una idea, su poder le permitía convertir a las personas en el animal al que más se parecían. Tiró a un lado las sábanas y recogió la varita del suelo, salió así como estaba, completamente desnuda, al balcón. Desde esa altura podía contemplar hasta el último punto de la isla, a lo lejos podía ver una galera que se alejaba por el mar. Sonrío mientras hacía un movimiento con la varita, un humo blanco la cubrió y donde antes estaba la hermosa mujer apareció un temible dragón que salió volando hacia el horizonte. 


Circe se encontraba sentada en el trono de su salón principal, su rostro reflejaba una tristeza sin igual. A su alrededor se encontraban las cuatro ninfas también tristes, los ojos de una de ellas, una ninfa marina, lloraban constantemente. Ante la hechicera había un cesto con un enorme huevo de dragón.

La puerta corrediza se abrió y apareció una preciosa niña de unos 12 años, su piel era muy blanca, sus cabellos plateados y sus ojos parecían un reflejo del cielo. Quizás fuera algún reflejo óptico provocado por su blanco vestido pero parecía brillar.

- ¿Me mandó a llamar, madre?- preguntó la niña con la dulce voz de un ángel.

Al oírla, la poderosa hechicera comenzó a llorar. La niña se arrojó a sus brazos y la abrazó, entonces su brillo se hizo más potente alumbrando cada punto de la habitación.

- Si mi preciosa niña, tu existencia ha alumbrado lo que quedaba de mi oscuro corazón, tus risas y carreras por el palacio han iluminado durante años sus oscuros corredores, me has permitido con tu presencia saber qué cosa es el verdadero amor.- mientras decía esto miraba a la niña a los ojos tomándole las manos- por mi ansia de poder he traído una terrible oscuridad sobre nosotras, la única forma de protegerlas a ti y tu futura hermana es alejarlas de mi lado.

- ¿Mi hermana?- el precioso rostro de la niña mostraba gran asombro.

Circe señaló con un dedo el huevo de dragón.

- Llego el momento de alejarte de mi lado para protegerte, mi preciosa estrellita. Dejo en tus lados a tu hermana para que la cuides y protejas, tuve que recurrir a la forma de dragón para engendrarla para engañar al dios de los infiernos.

- Comprendo- dijo la niña con carita triste.

- Tu primera misión cuando nazca tu hermana es dotarla de un nombre, el cual estará relacionado a su tendencia hacia el bien o hacia el mal, será una gran villana o una gran heroína, de cualquier forma estaré orgullosa de ella.- mientras hablaba Circe se quitó su oscuro medallón del cuello y se lo tendió a la niña, en cuyas manos la oscura piedra se transformó en un diamante.- Esto te ayudará a definir hacia qué lado se inclina su magia. Tú también deberás cambiar tu nombre, así el rey de los infiernos no podrá encontrarte.

- Pero madre, me has hablado del poder de los nombres, si lo cambio perderé su poder.

Circe sonrió mientras escuchaba a la niña.

- Eres muy inteligente mi linda Ivaivne, algún día serás más poderosa de lo que alguna vez yo fui. La magia tiene sus brechas, si el nombre que usas tiene las mismas letras del original no perderás su poder. Ahora llegó el momento de partir, piensa en el paisaje que te muestra el tapiz de la esquina.- dijo Circe mientras le señalaba un tapiz de vivos colores.

La niña miró el tapiz y tomó el cesto con el huevo de dragón, entonces Circe hizo hacia ellas un movimiento de varita. Donde estaba la niña una luz iluminó toda la habitación, al extinguirse esta la niña y el cesto había desaparecido.

De pronto la habitación tembló y se oyó el estruendo de un trueno, Circe tuvo que aguantarse del trono para no caer, sus sirvientas rodaron por el suelo.

El piso se cuarteó y apareció un oscuro hueco a unos metros del trono de este salió un enorme perro de tres cabezas con una cola que parecía una serpiente viva, atrás de este apareció el dios de los infiernos.

- ¡Maldita seas, Circe! – gritó con su estruendosa voz Hades- Creíste que me podrías burlar ahora pagarás por tratar de engañarme.

Entonces Hades alzó su báculo, las llamas azules de su cabeza se intensificaron, un oscuro humo salió del hueco por donde antes habían salido el dios de los infiernos y su mascota.

Las cuatro sirvientas de Circe cayeron al suelo y quedaron inmóviles.

- No – gritó la hechicera, mientras tomaba a una de ellas por la cabeza.- Maldito seas Hades, las mataste.

Hades lanzó una carcajada.

- A ellas solas no, querida, a todo tu reino, incluso a tus animalitos, ahora me servirán a mí.

Grandes lágrimas corrían por las mejillas de Circe, aparentaba haber envejecido más de diez años. Desesperada se halaba los cabellos, mientras con sus puños golpeaba el suelo.

- Siempre supiste que la magia tenía su precio y ahora lo pagarás, desde hoy estarás sola en un reino encantado e inaccesible del que no podrás salir.

- Pagarás por esto Hades, mis hijas alcanzarán gran poder y vendrán por mí.

Hades volvió a reír, mientras en sus manos aparecía un reloj de arena, donde esta caía a gran velocidad.

- Mi maldición tiene una pequeña dosis de la maldición de Cronos, desde hoy por cada día que transcurra en los otros reinos aquí transcurrirá un año, para cuando tus hijas te alcancen no quedarán ni tus cenizas, a partir de ahora eres mortal y toda tu magia desaparecerá.

A Hades y a su perro entonces los envolvió la niebla oscura la cual desapareció por el hueco del piso, el cual al momento se cerró dejando como único vestigio una grieta.

Circe, con rostro enrojecido, sus cabellos desgreñados y sus ropas desgarradas se arrastró por el suelo llegando hasta al frente de una estatua que representaba al dios del amor. En su cabeza resonó la profecía que el dios le había dicho hace mucho tiempo:

- “Conocerás el amor a pesar tuyo, entonces será demasiado tarde, pues perderás tu poder junto con todo lo que amas.”

- ¿Por qué, Eros?- gritó Circe- ¿Por qué?

Entonces la estatua tomó forma humana y ante ella se materializó el dios del amor.

- Traté de advertirte Circe, pero no escuchaste, la magia tiene su precio y solo lo estás pagando.

- Todo esto es tu culpa- grito ella con voz iracunda- Si no me hubieras lanzado tu maldita flecha no hubiera yacido con Ulises, no hubiera engendrado a mi hija y habría burlado al dios de los infiernos, mi hija adoptiva era más que suficiente para mí, ahora no las veré nunca más a ninguna de las dos. Me podriré en este maldito reino encantado teniendo a mi sombra por única compañía.

Su ira se transformó en tristeza y se arrojó al suelo llorando. El dios al verla se compadeció de ella, la otrora poderosa hechicera, la mujer que una vez amó.

- Nunca fue mi intención que pagaras un precio tan alto- dijo mientras le tendía una mano y la ayudaba a levantarse, en su otra mano tenía un pequeño cofrecito- solo quería demostrar que a pesar de renunciar al amor como debilidad al final sucumbirías ante él y lo he demostrado quizás a un precio demasiado alto.

Mientras decía esto miraba los cadáveres de las cuatro ninfas.

- Quizás pueda ayudarte a que puedas volver a ver a tus hijas- mientras decía esto le tendió el pequeño cofrecito- Nada mejor para vencer la maldición de Hades que su propia magia.

- ¿El cofre de Psique? 

- Exacto, dentro de este hay un encantamiento que otorga belleza y juventud, pero está acompañado de un sueño estigio, si abres el cofre caerás ante una maldición de sueño eterno que te permitirá esperar a tus hijas durante siglos.

- ¿Pero hay alguna forma de vencerlo? ¿Cómo podré despertar?

Entonces el muchacho sonrió.

- ¿Cómo crees? Una vez me dijiste que mi poder no podría nunca vencer al del dios de las tinieblas, aquí tienes la evidencia que te equivocas, si te atreves a abrir el cofre caerás en una maldición de sueño eterno y solo el poder del amor podrá despertarte. ¿Entonces confías en mi poder o no?

Circe miraba el cofre dubitativa.

- Confiaré, espero que algún día alguien podrá amar a un ser tan monstruoso como yo.

- Solo hay un inconveniente- el rostro del dios se ensombreció mientras decía esto- Despertarás si alguien te da un beso de verdadero amor y entonces tomarás la forma del verdadero amor. Como bien dices has sido un ser oscuro la mayor parte de tu vida, si el ser que te despierta es tan oscuro como tú, ambos traerán un gran mal sobre el mundo. Adiós Circe.

Diciendo esto Eros tomó la posición que tenía la estatua y volvió adquirir su inmóvil forma.


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12 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me alegro que te gustara Angel, muchas gracias por comentar.

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  2. Que pasada! , es super bonito , estupendo clap clap clap

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    1. Muchas gracias Khale por el comentario, y por la emoción que reflejas.

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  3. Me quede así 😓😱😭 jejeje bravo estupendo fic 👏👏 !!!

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    1. Muchas gracias Mary Silver por el comentario, fuiste la primera que comentó en el otro fic que escribí y con tus palabras me animaste a seguir escribiendo. El personaje en el que centro mi historia lo menciono allá, un personaje secundario en La Odisea pero aquí la hago protagonista. Seguiré tocando en mis fic la mitología griega, rica en mitos y leyendas de dioses y héroes.

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    2. Sssiii 👏👏🎉🎉🎉 !!!
      A mi marido también le gusta súper fanático de la mitología griega y después los peques oncers lo serán jijiji 💕💕!!!


      Saludos 😘

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  4. Me ha gustado mucho ^_^, Me alegra que hayas decidido explotar la mitologia griega en tu fic, que en OUAT no nos han mostrado nada de nada, montones de de personajes en la mitoligia, en los libros de Oz, en Wonderland y solo terminan saliendo dos o tres xD.

    Ahora, tengo mi teoria de quien es la segunda hija de Circe, pero prefiero guardarmela por si es spolier, y asi no lo suelto publicamente xD.

    La participacion de Hades ha estado genial, otro personaje desperdiciado en OUAT, y tambien he disfrutado el protagonismo de Circe y la aparicion de Eros, que curiosamente son dos de mis personajes favoritos de la mitologia griega. :D

    Saludos! Espero leer la continuacion. ;D

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    1. Muchas gracias Maenrest, pues sí me decidí a explorar la mitología griega para suplir que en un OUAT no los han utilizado lo suficiente. Me alegra mucho lo que comentas de la participación de Hades, en los próximos capítulos lo podremos seguir viendo junto con Eros, Hermes y otros dioses del Olimpo, incluso pienso incluir a las parcas que manejan los hilos del destino, a Quirón, a las musas e incluso a los diablitos subalternos de Hades.
      En cuanto a la niña, con las pistas que dejé, lo único que me faltó fue ponerle nombre.
      Circe también es uno de mis personajes preferidos por eso comencé con ella, bueno, espero te guste la continuación.

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  5. Muy lindo el fan fic, me hizo acortar a Stardust al inicio y ame lo de la mitología griega.

    Me hace acordar cuando crei q la enfermera Ratched era Hera

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    1. Muchas gracias Juan, de hecho aparecen varios elementos de Stardust, la estrella y su caída, su nombre, la flor de moly ya aparece en el mito de la Odisea, pero igual el protagonista de esta película la utiliza y en OUAT ha aparecido. Espero te guste la continuación.

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