sábado, 1 de marzo de 2014

Fan fic: Operación Anaconda (Partes 12 y 13)


Con los capítulos 12 y 13 ya casi entramos en la recta final del fic de Amanda Celia . Se va acercando la gran final, así que ¡estate atento/a!

Capítulo 12: Trío desesperado

“¡Por favor! ¡Ayuden a mi madre!” decía Henry “Se ha quedado dormida en viaje y aún no ha vuelto a despertar”
“Tranquilo Henry, nos ocuparemos de ella” contestó el Dr. Whale que, con ayuda de Hook, acomodó a Regina en la camilla preparada y la llevó dentro del hospital.
Dentro de una sala de acceso restringido, abrieron su blusa y le colocaron todo tipo de electrodos para medir sus signos vitales.
“¡Están todos alborotados!” exclamó Whale al verlos y se volteó a ver a las enfermeras “Necesitamos a Blue, la necesitamos ¡YA!”
Las enfermeras salieron corriendo a buscar al hada, mientras el doctor hacía lo posible por estabilizarla.
“¿Qué… Qué pasa?” preguntó Hook al ver el alboroto de las enfermeras.
“¿Pasó algo malo con mi madre?”
“¡Eh! Tranquilos los dos” les dijo Emma “Dejen que trabajen, cuando tengan noticias nos avisarán”
“Además no creo que llegue a ser tan grave” siguió Snow y al ver pasar a la madre superiora con cara de espanto puertas adentro de la sala añadió “¿O sí?”
“Cómo le pase algo malo a mi hija, yo misma me encargaré de que alguien pague por ello” Bramó Cora.
“A ver… Que aquí no pasará nada, Blue se encargará” Insistió Emma.
“Más le vale a todos” dijo Hook en un tono amenazante mirando fijo y serio a Emma.
Dentro de la sala todo era un caos hasta que la madre superiora llegó.
“Whale… ¡Whale, calmate!” Exclamó ella en cuanto llegó.
“¡Tienes que ayudarla Blue, ya no sé qué otra cosa hacer!”
“Para eso estoy aquí” Tomó su varita y la pasó por encima de Regina, que aún estaba inconsciente, a modo de sanación. Los signos vitales tardaron pero comenzaron a mejorar, sin embargo Blue sentía una extraña energía que provenía de Regina, algo no estaba bien, algo… algo realmente malo había ocurrido, algo faltaba en ella.
“¡Rumpel!” Exclamó Belle al verlo en cuanto regresaron al pueblo, corrió a sus brazos y lo besó “Lo-lo lamento no debí haber reaccionado…”
“No, yo lo siento, debí de haberte contado esa parte de mi vida, ahora ya lo sabes”
“Y… ¿Ella lo sabe?”
“¿Quién? ¿Regina?” Preguntó el observando como ella asintió con la cabeza “no, aún no sabe nada. Debo reconoces que a mí mismo me tomó por sorpresa, es decir, en parte lo sabía, sabía que su presencia tenía algo más importante en mi vida, pero no fue hasta que el mapa se dibujó en el globo que pude confirmarlo”
“Quieres decir que todo el tiempo que pasaste con Regina, enseñándole magia, peleando y amenazándose, ¿tú no lo sabías?”
“No al cien por cien”
“Entonces con más razón lamento haber sobrereaccionado”
Rumpel rodeó su cintura con sus brazos y la besó con mucho amor, en solo ese beso podía sentirse que no la culpaba de nada, que en todo caso ya estaba disculpada y que la amaba con locura.
“¿Y qué fue lo que pasó?” quiso saber entonces ella.
“Pues, efectivamente como tu amiga lobuna había dicho, Greg Mendel y Tamara eran los que estaban detrás de todo esto.” Comenzó explicando él y le contó todo lo que había sucedido durante el viaje con la mayor cantidad de detalles posibles.
Belle iba cambiando de expresión a medida que lo oía. Para cuando terminó estaba horrorizada y confundida. ¿Cómo alguien podría hacer cosa semejante como la que hicieron Greg y Tamara? ¿Por qué? ¿Qué querían hacer? Eran las preguntas que seguían rondando en su cabeza.
Cuando Regina estuvo completamente estabilizada fue cuando Whale pudo volver a respirar tranquilo y comenzó a trabajar curando las heridas superficiales que la varita de Blue no borraba.
“Pero… ¿Qué es lo que le han hecho?” Preguntó al ver las marcas en el cuerpo de la reina inconsciente. En el pasado había ideado maneras de vengarse de la reina que tanto mal había causado, pero nunca había pensado en hacerlo realmente.
Viendo que todo estaba bajo control, Blue salió de la sala para poder pasarles un parte médico del estado de Regina. En cuanto la vieron la rodeó un pequeño grupo de tres personas formado por un pequeño, un pirata manco y una mujer de algo mayor; mientras todos la miraban no dejaban de hacer preguntas:
“¿Cómo está?”
“¿Qué ha pasado?”
“¿Se encuentra bien?”
“¿Puedo pasar a verla?” dijo Hook.
“¿Podemos pasar a verla?” lo corrigió Cora haciendo el énfasis en el plural.
“¿Qué ha pasado con mi madre?”
“¿Qué ha pasado con mi hija?”
“¿Qué ha pasado con mi…?” Hook se detuvo en seco en mitad de la oración “¿Qué ha pasado con Regina?”
“¿Qué está pasando ahí dentro?”
“¿Por qué no contestas?”
“¡Silencio!” Dijo en tono fuerte pero tranquilo la madre superiora.
“¡Habla mujer!” insistió Hook impaciente.
“Si no dejan de hacerme preguntas no podré decirles nada”
Hook, Henry y Cora tuvieron que forzarse a sí mismos a permanecer en silencio, controlando sus impulsos y su ansiedad generados por su preocupación por esa poderosa mujer que ahora parecía muy frágil y pequeña.
“Cuando llegó estaba muy mal, todos sus signos vitales estaban disparados, hemos podido estabilizarla y Whale se está encargando de las heridas menores.”
“¿Qué le han hecho?”
“Créeme, es mejor no saberlo, solo puedo asegurarles que quien lo hizo tiene una mente perversa, sádica y retorcida”
Hook contuvo su ira descargándola con un golpe contra la pared más cercana que tenía.
“¿Saben cuándo despertará?” preguntó Cora
“No podríamos decirlo con exactitud, lo siento”
“¿Podremos pasar a verla?”
“En cuanto Whale acabe y como él lo considere posible. Lo siento, debo regresar para ver como están las cosas dentro” dijo y se retiró dejando a los tres preocupados en la sala de espera, esperando a recibir nuevas y mejores noticias.
En el interior de la sala, Whale luchaba contra Regina que, aún recostada sobre la camilla, había despertado, no reconocía a nadie y creía que aún seguía prisionera de Greg y Tamara.
“Regina… ¡Regina!” exclamaba el doctor mientras luchaba para conseguir atraparle los brazos “Regina no queremos hacerte daño, tranquila”
“Regina, ya estás a salvo, ya estás de vuelta en Storybrooke” dijo Blue entrando al forcejeo
“No, ¡Déjenme! ¡Suéltenme!” gritaba ella
“Regina soy yo, Blue” añadió dejándose ver bien la cara. “Es Whale y Henry está esperando fuera, quiere saber cómo estás”
Al escuchar el nombre de su hijo, por primera vez desde hacía tiempo, fue que pudo tranquilizarse un poco y Whale, ni lento ni perezoso, aprovechó la ocasión para darle un calmante, así volvería a dormir y podría terminar con el trabajo.
“Hay algo que no está bien” dijo Blue preocupada.
“¿Además del hecho que Hook me matará cuando se entere de esto?” respondió el doctor con ironía.
“Me refiero a que ella, su energía y su aura… no son las mismas, han cambiado y aún lo logro definir si para bien…”
“O para mal…” terminó la oración Whale con un temor perceptible en su voz.
“Te dije que era buena idea dejar esta máquina aquí”
“¿Acaso sabías que lograrían dar con nosotros y llevársela?”
“No estaba completamente segura, pero… si ya habían encontrado a la otra y llevársela por qué no darían con ella. Además, cuanto mayor movimiento y precaución tengamos, más indetectables seremos.”
“Me agrada como piensas, eres una genio.” Dijo tomándola por la cintura, pegándola a él y la besó “Y lo que más me gusta es que eres mi genio”
Tamara le sonrió, tal vez por vanidad al ser llamada genio, tal vez porque le gustaba demasiado aquel hombre.
“¿Y cómo funciona esto?”
“Es muy simple” explicó ella “Solo debemos colocar el fraquito aquí, setear algunos parámetros y sentarnos a esperar que la máquina haga su trabajo”
“Pronto… muy ponto sus días se acabarán, este lugar pasará a ser como debería ser. Pronto y sin que ellos lo sepan llegará su fin”

Capítulo 13: Despertar

“¿Y bien?” se le abalanzaron Henry Cora y Hook a Whale en cuanto salió.
“¡Eh! tranquilos”
“Dinos como está, Doc.” dijo Hook con cara y tono de pocos amigos.
“¿Me dejas…? Quiero sentarme luego de tanto tiempo de pie” Se dirigió a una banca y comenzó el reporte “Regina se encuentra bien, fuera de peligro. Ahora duerme y cuando la suban a una habitación podrán pasar a verla”
Henry sonrió completamente feliz y aliviado y no pudo más que abrazar al doctor para mostrarle su agradecimiento
“Mejor así” fue lo único que dijo Cora en un tono amenazante.
August fue directo al encuentro con Emma en cuanto se enteró que estaban de vuelta, debía contarle los avances de la investigación de Blue.
“Emma” la llamó al verla.
“Hola August” saludó ella
“Tenemos que hablar”
“No me gusta cómo suena eso… ¿Acaso es algo malo?”
“Tengo buenas y malas noticias”
“Dilo” suspiró ella resignada al mismo tiempo que se alejaba del grupo.
“La buena noticia es que Blue ha encontrado un modo de volver a aislar el pueblo, hay un hechizo”
“¿De veras? Esas son estupendas noticias”
“Pero las hadas no pueden realizar el hechizo, es un tipo de magia que no pueden realizar”
“Pero Rumpels- el señor Gold” se corrigió ella sin acostumbrarse a llamarlo de otro modo “él podría ayudar, ¿no?”
“En verdad necesitamos al menos cuatro poderosos hechiceros”
“¿Cuatro? Y… ¿de dónde planeas sacarlos?”
“Por empezar estoy frente a uno”
“¿Yo?”
“Sí, tu… eres más poderosa de lo que crees.”
“¿Y por qué tienen que ser cuatro?” dijo ella cambiando de tema, todo eso de la magia que poseía por ser la hija del verdadero amor seguía sonándole incómodo.
“El pueblo posee cuatro entradas principales, ubicadas cada una estratégicamente en los cuatro puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste.”
“Entonces cada uno debería ir a una entrada para bloquearlo, ¿verdad?” verificó Emma que iba comprendiendo como venía la mano.
“Exacto, este hechizo se caracteriza por ser un hechizo grupal y simultaneo, los cuatro hechiceros deberán realizar el conjuro al mismo tiempo”
“¿Y si no?”
“Si no… las consecuencias podrían ser catastróficas”
“Entonces mejor ponernos de acuerdo, ¿A quién más tienes en mente para esto?”
“Ya está listo” anunció Tamara
“¿Y ahora?”
“Ahora pasamos nosotros”
Se miraron a los ojos, él le sujetó el rostro y le plantó un buen beso. Se apartaron y entraron juntos y de la mano a una máquina. Tamara la encendió con un control remoto que tenía y unos rayos de luz azul comenzaron a salir de ella.
Cuando Regina se despertó en su habitación del hospital estaba sola, asustada y algo confundida todavía. Desesperada por huir de ese lugar comenzó a quitarse los electrodos que medían sus signos vitales; cuando arrancó los que pertenecían al monitor cardíaco comenzó a sonar la alarma y tanto Whale como Hook entraron corriendo a la habitación creyendo que se trataba de un fallo cardíaco. Al llegar la vieron luchando con los cables, aún sentada en la camilla, ambos se frenaron en seco y fue Hook el que pudo reaccionar, avanzó hacia ella e intentó calmarla.
“Eh, eh… tranquila” le dijo intentando sujetar sus brazos para que no se hiciera daño con los cables. “¡Eh, Regina! Estás a salvo, estás en Storybrooke”
Al escuchar la voz de Hook se frenó y lo observó, inmediatamente se abrazó a él enterrando su rostro en su pecho y no se movió por un buen rato.
“Eh… shhh, ya está” dijo con un tono suave consolándola mientras acariciaba su cabello con una mano y la sujetaba con la otra. Era evidente que algo importante y serio le había ocurrido, algo más allá de lo físico, no solo por el tiempo que la tuvieron cautiva, esa máquina había provocado algo en ella, no era la misma y por fuer seguía viéndose igual.
Whale abandonó la habitación para dejarlos a solas, sabiendo que no lo precisaban de momento. Cora por su parte se dispuso a entrar en la habitación y antes de hacerlo se detuvo viento por la ventana de la puerta la figura de ese par fundida en el abrazo. La mirada de Regina como la de Hook contenían algo que Cora ya había visto en su hija antaño, esa mirada escondía una mezcla de felicidad, dolor, miedo y por sobre todas las cosas esa mirada escondía amor.
“Tranquila, ya estás aquí. No volveré a dejarte ir, no dejaré que nada malo vuelva a pasarte.”
“Como… ¿Cómo me encontraron?” alcanzó a preguntar ella aún en el abrazo.
“Teníamos un globo mágico que nos dio tu ubicación en un mapa”
“¿Un globo? Espera… ¿el de Artemis?”
“Ese mismo”
“¿Cómo lo consiguieron? Lo creía perdido para siempre” se extrañó ella.
“Hay algo que no sabes, algo que hice cuando te llevaron” respondió Hook mirando a Cora parada en el exterior de la habitación, mirando por la ventana.
“¿Qué fue lo que hiciste?” se preocupó ella.
Hook hizo un movimiento con la cabeza para que Cora entrara. Regina sin comprender miró a Hook y se volteó a ver donde estaba clavada su mirada quedando petrificada al ver a su madre detrás de ella. Se incorporó de golpe y al hacerlo se mareó y casi se cae de la cama.
“¡Regina!” Exclamó Hook sujetándola “¿estás bien? ¿Te sientes bien?”
“Sí, sí… e-estoy… madre…” fue lo único que pudo articular y llegar a decir dentro de su asombro “¿Co-cómo?”
“Tenía un seguro de vida, un hechizo por si llegaba a pasar. No podía dejarte sola”
“¿Un hechizo?” repitió ella y algo preocupada añadió “¿Qué hechizo madre?”
“Eso no importa ahora, lo importante es que estás bien” le dijo Cora con una sonrisa sincera y verdadera en su rostro.
“Pero ¿quién…?”
“Fui yo, yo traje a tu madre de regreso” admitió Hook “Tenía que hacer algo, sabía que la pareja feliz o Emma no logarían nada solos y el cocodrilo no quería ayudar, yo solo no hubiera podido y sabía del hechizo por lo que decidí activarlo para que nos ayude. Sin ella no lo hubiéramos logrado.”
Regina se acercó a Hook nuevamente y lo besó con un beso suave y dulce que lo dejó paralizado y parpadeando varias veces. “Gracias” dijo ella y él supo que eran palabras sinceras de su corazón.

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