miércoles, 25 de diciembre de 2013

Fan fic: "El retorno de la Bruja" (Partes 8 y 9)

Aquí regresa el fan fic de Kevin Barrera con los capítulos ocho y nueve. Puedes recordar los dos capítulos anteriores aquí.

Parte 8
 Aposentos de la reina, Castillo de Leopord

-¡Maléfica! Necesito tu ayuda, ¡Maléfica por favor!

-aparecí envuelta de humo con un tono verde oscuro, Regina no acostumbraba a pedirme ayuda tan desesperadamente normalmente, se por qué me necesita y se bien como jugar mis cartas- ¿qué sucede?

-Necesito tu consejo, mira esto, con esto tendré al fin mi venganza y podré ser feliz!

-me mostró un pergamino el cuál describía como conjurar un poderoso maleficio, de todos los que pude imaginar este es el más atroz, enviar a todos los seres de un reino a uno nuevo sin magia y es más, con sus recuerdos olvidados. El nivel mágico de Regina no era muy alto así que fracasaría en el intento de lanzar este hechizo, pero me vendrá de perlas para acabar con aquellas molestas motas de polvo que viven en OZ-  no estarás pensando en usarlo? Este hechizo te supera Regina, tu nivel mágico es muy bajo aún para llevar a cabo tal maleficio. Te… destruirá.

-Aún tengo el libro de mi madre, con el podré conjurarlo sin problemas.

-¿Y destruir un reino solamente para fraguar tu venganza? mira, te propongo un trato, yo me encargaré de destruir ese maleficio, y a cambio, te daré tu venganza.

-¿Me entregarás mi venganza? ¿Cómo?

-le muestro una manzana roja cono la sangre que me molesté en coger de su manzano antes de venir- ¿Recuerdas lo que te conté sobre el maleficio que lancé a aquella irritante princesa? Hechizaré esta jugosa manzana con el mismo maleficio, un solo bocado y el hechizo la hundirá en un sueño terrible del que no despertará Jamás, y dada la edad que tiene Blanca no te será difícil hacer que la pruebe.

-¿Y que ganas tu con todo esto?

-No perder una buena amiga, piénsalo, y si aceptas, ven a buscarla a mi castillo. -La vi sonreír tras escuchar esto, se quedó pensativa observando el libro de su madre, me transporté a mi castillo ya que aún no envié mi cuervo a la vieja casa de chocolate, tengo un plan y estoy segura que saldrá bien.-


Casa de las tentaciones, Bosque encantado

Son ya casi las 12 de la mañana, recibí una carta de maléfica pidiéndome que me reuniese con ella lo más pronto posible en su castillo, hice un pastel para no ir con las manos vacías el cual está enfriándose, una vez esté listo pondré rumbo al bosque prohibido. La idea de visitar a esa vieja bruja no me agrada demasiado, recuerdo la última vez que nos encontramos, fue en aquel frío y oscuro bosque del que ella se adueñó y tituló bosque prohibido, lo llenó de horrendas criaturas deformes y monstruosas que lo custodiarían para evitar que intrusos se acercasen a su castillo, esa misma vez fue cuando tuvimos aquella “pequeña” discusión por cuál de las dos era la más poderosa, ella venció claro está, la muy desgraciada en el tramo final de nuestra batalla me lanzó una maldición que me dejó ciega y gracias a eso me derrotó, dejo a su propia hermana ciega solo por demostrar quién era la más poderosa… la mujer sin corazón , la emperatriz del mal.

Tras empaquetar bien el pastel, subí al piso de arriba, allí escondía un viejo portal que solía usar para ir al castillo tiempo atrás, pero no lo he vuelto a usar desde aquel día, espero que aun funcione.

-Salsa o mantequilla, que este portal muestre el camino hacia el castillo de maléfica!- el portal tardo unos minutos en comenzar a activarse, no duraría mucho tiempo abierto así que entre lo más rápido posible en él.-

Mansión Mills, Storybrook

Regina no está en casa, me ha dejado una nota en la que decía que salía a hacer unas compras y que se pasaría a ver a Henry al colegio, he aprovechado para observar más detenidamente su casa, está muy bien diseñada, siempre tuvo buen gusto para la decoración. Sigo  pensando dónde puede tener ese maldito duende escondida la daga, tarde o temprano daré con ella, encontré una foto en la que Regina estaba abrazada a su hijastro, no sé cómo puede ansiar tanto eso, un simple niño, una debilidad.


-Sé quién eres.

-al oír esa aguda voz me giré, y allí estaba- No deberías estar en el colegio, pequeño? Tu madre se enfadará si descubre que te escaqueas.

-Regina no es mi madre, ella es la Reina malvada, y tú eres su única amiga, Maléfica.

-era imposible que ese crio pudiera saber de mi existencia ya que Regina nunca le había hablado a nadie sobre mí, deje la foto en su sitio y camine un poco hacia él- bien, un chico muy tenaz, mas ¿qué importancia tiene eso?

-se que estás tramando algo muy malo, mi madre te derrotó una vez y volverá a hacerlo.

-Swan, la mujer Rubia que me derrotó en mi forma dragón, ella también recibirá su castigo- ohh, ¿acaso me tienes miedo? No debes temerme, quizás en el pasado fuese una bruja pero créeme, he cambiado.

-En mi libro vi todo lo que le hiciste a Regina, se que la odias por lo que le hizo a tu hermana, pero no dejaré que le hagas daño, ¡déjala en paz!

-Estoy harta de jueguecitos -con un simple movimiento de muñeca deje dormido al chico, antes de que cayese al suelo pude sostenerlo, lo dejé tumbado en el sofá y cogí ese libro del que tanto hablaba.-

Hojeé alguna de sus páginas, me pregunto quién pudo haber escrito tal libro, recogía todas las historias pasadas en nuestro mundo. Busqué en él alguna información sobre mi fallecida hermana pequeña. Tras estar un buen rato buscando encontré que Regina fue quien la asesinó quemándola viva en su propio horno, mi pobre hermana… ya le advertí que no jugase con la comida, o algún día se revelarían contra ella. Borre los recuerdos de Henry sobre mí y mi hermana y arranque con cuidado esas páginas del libro, dejé a Henry acostado en su cama y volví a bajar hasta el salón, tras echarle un último vistazo a la imagen de mi hermana queme las hojas en la chimenea de Regina, así ella no descubriría lo que pasó aquel día.



Castillo de Maléfica, Bosque Prohibido.

 Con solo pensarlo las enormes puertas del castillo se abrieron a mi paso, caminaba firmemente en dirección a sus aposentos, el castillo era oscuro y olía bastante mal, mi ceguera me impedía ver  cómo, es de lógica, pero mi magia me permitía crear en mi mente una visión borrosa del entorno en que me encontrase, una vez llegué a los aposentos de la bruja, tragué saliva antes de entrar, puse mi mejor sonrisa y entré.

-Maléfica querida, cuánto tiempo sin vernos.

-Y sigues sin verme cielo -dijo mientras sonreía-

-Te hice un pastel, espero que sea de tu agrado - tras dárselo me senté en un trono que tenía preparado junto al suyo-

-Sé muy bien a que órgano de tu cuerpo van concentrados tus “pasteles” y no pretendo darte placer. –Dijo mientras servía un poco de vino en unas copas-

-ahh tan sosa como siempre ¿verdad? Cada época eres más vieja y cerrada de mente mi querida maléfica.

-No te hice venir para eso precisamente, tengo un presente por tu cumpleaños.-me quede realmente sorprendida, después de tantos años aún recuerda la fecha de mi cumpleaños-

-¿De veras? ¿Y a que se debe tu regalo?

-Ya ha pasado bastantes años desde aquella discusión tonta que tuvimos y pensé que iba siendo hora de pasar página.

-Me dejaste ciega.

-Tú me obligaste a hacerlo, te di la oportunidad de rendirte y aún así preferiste seguir.

-Dejémoslo mejor en el pasado, ¿qué me vas a regalar?

-Veras, Conseguí una jugosa manzana, la cual al ser mordida deja a su presa cautiva en un sueño sin fin, recordé tu afán por comer niños humanos, y pensé que con ese objeto te sería mucho más sencillo atraparlos.

-Si realmente cumple lo que me dices me sería de utilidad, ¿Dónde está?

-Esa es la noticia mala, una malvada reina se adentró en mi castillo en la noche y la robó, su nombre es Regina, piensa usar esa manzana para maldecir a su hijastra simplemente por considerarla más hermosa que ella.

 -¿La reina? Maldita perra.

-No te preocupes querida, aún podréis atraparla y robarle la manzana, antes del atardecer atravesará el bosque encantado por el puente de los Trolls, aprovecha ese momento para conseguir la manzana dejando dormidos a sus siervos, si lo haces bien, ella no dudará en enviar a niños para recuperarla, por lo cual podrás comer tantos como gustes. -mientras decía eso me entregó una bolsa con polvos de hiervas adormideras-

-Ahh salsa o mantequilla, esa manzana pronto será mía, gracias hermana, siento irme tan pronto pero he de alcanzar a esa ladrona.

-Mucha suerte, y cuidado con los Troll-dijo en tono burlón mientras me marchaba del castillo rodeada de humo.-

Continuará…

Parte 9
  
Bosque prohibido

Apenas han cambiado las cosas en estos meses, envié una epidemia al reino de esa reina descarada amiga de Rumpelstiskin como  venganza por lo ocurrido aquél día, según oí, su reino perdió sus fértiles tierras, sus aldeanos no pudieron sobrevivir a tal ataque, su reinado llegó a su fin. Sin embargo, la pequeña niña de apenas 1 año se libró del hechizo gracias a la ayuda de cierto duendecillo el cual la hizo inmune a mi poder.

La luna llena iluminaba el bosque y el brillo de la nieve era hermoso, fui a buscar unos ingredientes para un hechizo que tenía en mente con el que demostraría a ese duende que ya no soy la niña inocente que el crió, los lobos aullaban feroces en la noche, una densa niebla acompañaba a los árboles secos, muertos, me hacia reconfortarme. Este era mi lugar, el lugar perfecto para la que pronto sería reconocida como emperatriz del mal.


Pasadas 2 horas volví al castillo envuelta en una nube de humo con tono verde oscuro, siempre me gustó ese color y era el que usaba en mis conjuros, Subí las escaleras y giré por el pasillo de la derecha dejando atrás la enorme cristalera de la entrada, me encantaba el reflejo que dejaba gracias a la luz de la luna. Moví mi mano haciendo aparecer en un muro un hueco que le seguían escaleras hacia un piso superior, lo atravesé y se cerró tras de mí. Una vez llegué a la parte superior invoqué mi cetro, lo usé para abrí el portal hacia el nuevo reino y lo atravesé, a pesar de saber quien residía allí.

Neverland

-“Te estaba esperando, Maléfica”-

Su voz resonó en mi mente unos segundos, había pasado bastantes años desde que la oí por última vez, se trataba de Peter, hace unos años lo conocí, cuando aún aprendía magia con Rumpelstiskin, más de una vez me escapé del castillo para estar con él, era divertido, amable, me gustaba, no lo niego, sus ojos eran hipnotizadores y le gustaba que le acariciara el pelo, adoraba hacerle enfadar ya que se picaba conmigo y siempre terminábamos discutiendo, aunque al final los besos nos reconciliaban, me sentía protegida cuando me rodeaba con sus brazos. Un buen día me invitó a ir con él a este reino en el cual siempre seriamos jóvenes, me confesó que estaba enamorado de mi y que quería pasar el resto de su vida junto a mí, pero yo no pude corresponderle,  después de todo “love is weakness”. Le robe un último beso de sus labios y le dije que si algún día conseguía demostrarme lo poderoso que era, quizá le diese una oportunidad. Creo que eso le afectó un poco, pues desde aquél día siempre desaparecen niños que se sienten abandonados por sus familias.

-No has cambiado nada desde la última vez, Peter.

-Tú, sin embargo, te ves un poco más mayor, pero tan hermosa como te recordaba -su mirada era penetrante- ¿Sabes? Ha pasado bastante desde que intenté demostrarte lo poderoso que soy, pero, nunca te lo demostré ¿cierto?

-Mi cuerpo estaba paralizado, no podía hablar ni formular ningún hechizo, me tenía atrapada, esto no lo calculé-

-Yo tengo todo el poder aquí, ¿para que demostrarte cuanto poseo si con él puedo poseerte a ti?
-Poseerás mi cuerpo, pero no mis sentimientos -poco a poco empecé a liberarme de su hechizo, aunque no del todo, ya que bien era cierto que él era quien reinaba  en este lugar-

-Él se acercó a mí, acarició mi mejilla mientras me miraba y me besó en los labios tiernamente- he anhelado un beso tuyo demasiado tiempo, pero ahora que estás aquí se que me darás esa oportunidad que me prometiste.


-me ruboricé, no esperaba esa reacción la verdad- Querido, aún no me demostraste lo poderoso que puedes ser, sigues siendo el niño débil que conocí, ¿secuestrar a un grupo de niños perdidos crees que es suficiente maldad? He venido por otro motivo - sentí como me liberó del hechizo mientras le hablaba-

- lo sé, tu cuervo llegó hace apenas unos días ¿para que necesitas la tinta de ese calamar, Acaso no eres lo bastante poderosa como para protegerte de los oscuros?

-¿Lo has conseguido?

-Me lanzó una botella, la cual estaba llena de esa tinta, una tinta capaz de dejar desprotegido a los seres mágicos más poderosos, incluyendo de por sí a los oscuros. Le sonreí al ver que fue capaz de conseguirlo- Ya te cobraste el precio antes, ¿puedo irme ya? -solo puede salir de esta isla las personas que él escoja-

-¿El beso? ¿De verdad es lo único que me darás a cambio de arriesgar mi vida por un poco de tinta?, vamos cielo, dame una razón para ver que aún tengo una oportunidad de conseguir tu corazón.

Caminé hacia él y le besé tiernamente, el me cogió de la cintura y pegó mi cuerpo al suyo. “Quédate esta noche, por favor, necesito creer en ti” dijo mirándome a los ojos, que reflejaban una profunda tristeza y dolor. Me quedaré esta noche junto a él, y mañana partiré al castillo de Rumpelstiskin, aunque bien sé que esta noche apenas podré dormir…

Castillo de Rumpelstiskin

El portal se cerró una vez lo atravesé, Los rayos del sol apenas iluminaban ya que el cielo estaba rodeado de nubes, parecía que en cualquier momento los rayos comenzarían a luchar entre sí. Las puertas del castillo se abrieron con solo pensarlo y un fuerte viento penetró en el, en su entrada estaba él, quien no tardó en observar el libro que años atrás me entregó para aprender sus hechizos, el muy incauto lo cogió y al levantarse para observarlo mejor todo su cuerpo quedó paralizado, si, el libro estaba impregnado de la tinta mágica. Las puertas se cerraron, la sala quedó a oscuras iluminada solo por unos candelabros que le daban un tono algo tétrico.

-Morraine, ¡¿qué estás haciendo?! -dijo sin dudar que era yo quien estaba haciendo todo esto-

-Todo el mundo ve en ti al ser más oscuro ¡poderoso! de todos los reinos, pero… ¿sabes lo que veo yo? -aparecí envuelta en humo ante él y lo miré fijamente a los ojos- a un cobarde. Alguien que ha perdido las agallas de proteger lo que realmente ama.

-su cara de terror era una delicia, por primera vez lo veía temblando, temía por su muerte, el ser más poderoso de todos se encontraba indefenso como un bebe ante mí- Si quieres matarme, a que esperas. -Arranque uno de sus cabellos y lo introduje en una pócima que creé con ayuda de Peter usando los ingredientes recogidos el otro día-

-No tendrás esa suerte, ¿ves esto?, ahora tus poderes no  tendrán efecto sobre mí. Y querido -le cogí de su barbilla para que me mirara a los ojos- Si vuelves a interponerte en mis asuntos, ten por seguro que la muerte será lo que menos temerás. -paralicé sus pulmones haciéndole sentir que se asfixiaba mientras terminaba de pronunciar esas palabras- y Recuérdalo, a partir de ahora, Soy Maléfica, La emperatriz del mal. -dije mientras desaparecí sonriente envuelta en humo soltando una aterradora risa que no le será fácil olvidar-.

Continuará…

Os dejamos este vídeo creado por el autor en agradecimiento a que su fic ha superado las 1000 lecturas. 

7 comentarios:

  1. simplemente magnifico dearie n_n, me dejaste perplejo, es genial, es tangible, y a diferencia de mi fic el tuyo tiene concordancia con la timeline jajajaj n_n
    mil besos y felicidades n_n

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    1. Muchas gracias! te animo a que leas el fic desde el cap. 1 haber si te gusta!

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    2. ajajaj, lo lei desde el comienzo, solo que nunca lo comente, ajajaj n_n, espero te guste el mio, aunque no le busques mucha concordancia n_n

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  2. Interesante, no me llamaban los fanfics pero este es piola

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  3. muchas gracias por publicar el fic chicas, ya medio e solucionado el problema con mi correo así que podre participar más en el blog!

    un saludo :)

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  4. Muy interesante, aunque confieso con sinceridad que me hubiese gustado que malefica hubiera sido discipula del hada azul (siendo el hada negra) y la cual fue exiliada por usar su magia blanca para el mal.
    Después de todo su poder residía en su cetro así como el poder de las hadas residía en sus varitas, pero de igual manera una historia interesante.

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  5. tranquilo, tengo pensado incluir en el fic la parte esa, no será igual pero si parecida. (aunque yo siempre preferí ver a Maléfica como una bruja y no como un hada u.u)

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