El fan fic continúa con los capítulos 11 "Problemas" y 12 "Una sola noche". ¡Disfrutadlos!
Capítulo 11 – Problemas
Hook y Veca habían estado otra vez toda la mañana
investigando sin resultados. Ahora iban camino de la escuela de
Henry, donde lo recogerían y esperarían a Emma para volver a casa.
Mientras tanto, hablaban de la búsqueda.
La verdad es que era un alivio saber eso. Estaban un
poco más cerca de encontrar una manera de volver a FairyTale. Lo que
le recordaba a Hook que Emma todavía no había recuperado la
memoria.
Pues estaban apañados. Si Veca no sabía cómo hacer
para devolverle la memoria a Emma sin correr riesgos, no podían
hacer mucho más. Tendría que confiar en que Verónica encotraría
la manera.
Cuando llegaron al colegio de Henry, vieron que justo
estaban saliendo todos. Se acercaron a la puerta. Entonces, vieron
como unos chicos de unos dieciséis o diecisiete años se llevaban a
rastras a Henry hacia un callejón. Hook no lo pensó dos veces y
corrió tras ellos, con Veca a su lado. Cuando llegaron al callejón,
vieron como todos los mayores le estaban dando una paliza a Henry.
Para cuando se quiso dar cuenta, Veca ya se había
adelantado y había tumbado al primero. Vio que otro chico intentaba
golpearla desde atrás y se apresuró a inmovilizarlo como pudo. No
tardaron en ahuyentarlos. Entonces, Henry se levantó, a duras penas.
Tenía la cara y los brazos llenos de moratones, el labio partido y
le sangraba la nariz. Hook vio cómo se fijaba en algo detrás de él.
Se giró. Era Emma, y al parecer estaba muy cabreada.
Durante el trayecto ninguno dijo nada, y tampoco al
llegar a casa. Una vez allí, Emma sacó un botiquín y se puso a
curarle las heridas a Henry. Mientras, Hook y Verónica se fueron a
la habitacion y se pusieron a hojear la lista de sospechosos que ella
había conseguido. Hook le señaló
uno a Veca. Lo mejor sería empezar por él. Justo entonces, Emma
entró en la habitación. Realmente estaba muy enfadada.
Hook casi vio
venir lo siguiente.
Ya está. Todas sus posibilidades de convencer a Emma se
habían extinguido. Quizás habría sido mejor que nunca se hubiera
molestado en viajar hasta allí. Entonces, Veca empezó a hablar.
Emma pareció
meditarlo un momento.
Capítulo
12 – Una sola noche
Hook,
se sentó en el sofá. Después de unos segundos se levantó y empezó
a dar vueltas por el salón. Debía de llevar como media hora así,
esperando a que Verónica estuviera lista. Al parecer, tenía que
“arreglarse”, pero no esperaba que fuera a tardar tanto. Lo que
sí sabía es que nunca sería capaz de entender a las mujeres.
Después
de lo que le pareció una eternidad, por fin se abrió la puerta del
baño. La primera en salir fue Emma. Detrás de ella, estaba
Verónica. Hook se sorprendió. Si no fuera porque la había visto
entrar ahí, habría pensado que habían abierto un portal y habían
traído a una chica de otro mundo, Veca estaba irreconocible. Llevaba
el mismo vestido granate que cuando se conocieron, solo que esta vez
no llevaba nada debajo. Llevaba una especie de zapatos con
plataformas que hacían que fuera unos diez o quince centímetros más
alta, por lo que estaban a la misma altura. Además, se había
quitado la “pintura” blanca y negra de la cara y la había
sustituido por otra más suave y que la hacía parecer más humana y
menos un cadáver. Vista así, era bastante atractiva.
Hook
se sorprendió a sí mismo observando su escote y sus piernas, y
deseó que no volviera a estar como antes. Entonces se dio cuenta de
que le estaban hablando:
Veca
se sentó en el sofá. No llevaba ni cinco minutos con esos tacones y
ya la estaban matando. No sabía cómo iba a aguantar toda la noche.
Entonces se acordó de una
cosa.
Verónica observó cómo
la puerta se cerraba.
Hook
y Veca estaban en un callejón que habría sido bastante oscuro si no
fuera por las luces que salían de uno de los locales. Era el club
donde se suponía que encontrarían a ese tipo. Verónica esperaba
tener suerte.
Verónica puso cara de
pocos amigos.
Verónica se encaminó a
la puerta del local. Entonces se dio cuenta de que Hook no la seguía.
Se giró.
Una
vez dentro, se separaron. Hook enseguida conoció a un par de chicas
muy ligeras de ropa que le gustaron, mientras que Veca se sentó en
la barra. No quería reconocerlo, pero estaba nerviosa. Era la
primera vez que hacía algo así. No se lo había dicho a Hook, pero
en realidad lo que sabía era de observar a las chicas que entraban y
salían de los bares. Estuvo un rato así, sumida en sus
pensamientos. Poco después, se le acercó uno de los camareros.
Veca esbozó la mejor de
sus sonrisas.
Verónica
ya sabía que el alcohol tendría que caer. Si no quedaba más
remedio tendría que beber, aunque nunca antes lo había hecho.
Volvió a sonreír.
El
camarero le sirvió un chupito. Veca cogió el vaso y se fue con los
desconocidos. Después de esa copa, vino otra, y luego otra, y otra
más. Verónica se sentía exultante. Se acercaba a unos hombres y a
otros, hombres a los que no había visto en su vida la invitaban a
más copas y ella hacía lo posible por compensarles. Gritaba y reía
y se movía y volvía a gritar. Ya casi había olvidado por qué
estaba allí. Entonces lo vio. Un hombre de unos treinta años, alto
y delgado, con la cara alargada. Tenía una cicatriz bastante antigua
que le pasaba por la mejilla izquierda y en su pelo, de color oscuro,
se veían algunas canas. De pronto recordó su misión. Ese era el
hombre al que buscaba. Todavía con la última copa en la mano, se
dispuso a dar todo lo posible para conquistarlo. Al principio se
mostró un poco tímido, pero luego empezó a soltarse y empezó a
tocarla. Si hubiera estado en completo uso de razón, Veca le habría
abofeteado. Sin embargo, tal y como estaba, simplemente pensó que
era un poco vulgar. Estuvieron un rato hablando, en el que hicieron
intercambio de números y poco más. Después, se fueron a la pista
de baile.
Hacía
rato ya que Hook había dejado aparte a sus dos “amigas”. Al
principio le habían gustado, eran atractivas, simpáticas y habían
demostrado ser muy descaradas. Demasiado para su gusto. En FairyTale
había conocido a prostitutas más recatadas. Después de eso se
dedicó a dar vueltas. Las chicas se le acercaban con ganas de
marcha, pero después de dedicarles algún piropo se alejaba de ellas
y volvía a vagar sin rumbo. Después del impacto inicial, descubrió
que ese local se parecía mucho a los pubs que solía frecuentar en
FairyTale, antes de irse a Neverland.
Unas
horas después, se dio cuenta de que no había visto a Verónica en
toda la noche. Cada uno se había ido por su cuenta y ni siquiera se
había molestado en buscarla. Entonces la vio. Al parecer, había
encontrado al hombre que buscaban. Aunque, más que interrogarlo,
parecía que él estuviera interrogándola a ella, pero con las
manos. Entonces oyó unos gritos.
La
que había dicho eso era una mujer de unos veintitantos años,
vestida toda de plateado y algo que imitaba a los brillantes. Si le
había parecido que las chicas de ese sitio llevaban poca ropa, esta
era la que menos. Y parecía estar muy enfadada.
Después
del incidente, la gente volvió a lo suyo, como si no hubiera pasado
nada. Hook vio cómo Veca se acercaba a un grupo de chicos jóvenes,
que la recibían encantados. Decidió que ya era suficiente. Se
acercó a ellos.
Una
vez fuera, a Veca se le subió el resto del alcohol que todavía no
le había hecho efecto. Empezó a tambalearse y se tuvo que apoyar en
él para andar.
Verónica se puso enfrente
de él.
Veca
sonrió un momento. Después, su cara se volvió de un tono verdoso y
le vomitó encima.
El
trayecto a casa se le hizo eterno. A Verónica le daba todo el rato
por bailar, o por cantar a toda voz, o por irse corriendo a cualquier
sitio. Por fin, entraron a casa. Hook guió a Verónica hasta la
habitación y la ayudó a meterse en su cama. Justo cuando salía,
oyó una voz a sus espaldas.
Verónica pareció
pensárselo un momento.
Vaya,
eso era nuevo. Hook salió de la habitación y cerró la puerta.
Luego, se sentó en el sofá mirando al vacío. Necesitaba pensar.
Emma
entró en la comisaría, como todos los sábados. Estaba bastante
preocupada por lo que había pasado el día anterior, pero estaba
segura de que la cosa había acabado bien esa noche. En realidad, no
quería que se fueran ni Killian ni Veca, ya casi eran parte de la
familia, aunque apenas los conocía.
Entonces,
vio a un montón de agentes congregados en torno al corcho donde
ponían las fotos de los fugitivos. Se acercó a uno de sus
compañeros.
Emma se acercó al cartel
para verlo mejor. Tenía un mal presentimiento.
Cuando
pudo verlo de cerca, vio confirmadas sus sospechas. Sin dudarlo un
momento, se dio la vuelta y salió de la comisaría. Tenía que
arrestar a una fugitiva.
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