martes, 11 de julio de 2017

Phillip's Untold Story - The Other Side


Una nueva historia no contada desembarca en el Blog, esta vez le toca el turno a Phillip que recuperó su alma gracias a la aventura de Aurora y Mulan que nuestro seguidor Peter Pan nos narra a continuación.



ANTERIORMENTE, EN ÉRASE UNA VEZ…
DÍA: Aurora, ¿te das cuenta de lo poco que nos queda para ser responsables de nuestros actos? No quiero tener que cambiar y volverme un serio desaborido como esos reyes pomposos que conocemos.
Día cae al suelo en el baile.
GEORGE: ¡Se ahoga!
LEAH: ¡Día!
FELIPE (junto al cuerpo): Está muerto.
FELIPE: Mi padre y yo partimos hacia Nemea… quizás quisieras acompañarnos, para tomar distancia y abrir nuevos horizontes.
HÉRCULES: Este metal lo logré con el primer trabajo; matar al león de Nemea.
MILES: Somos muchos… Once… ¿Quiere ver cómo me transformo, señorita De Vil?
CRUELLA: ¿Y Miles?
ROGER: Ha ido donde pertenece. ¡Tenía que hacerse! ¡Tenía que hacerse!
El monstruo con la cara de Madeleine se alza ante Cruella.
CORA: ¿Y si os dijera que cuando un espectro consume un alma esta viaja a otra dimensión, mas se le puede traer de vuelta a este reino?
AURORA: ¡Aunque me traigáis cien comidas y me hagáis cien promesas, no os ayudaré jamás!
AURORA: Cora me hizo una revelación…
MULAN: Podemos salvar a Felipe.
AURORA: Podemos intentarlo.


Storybrooke
Invierno, 2014
Pura maldad, flor marchita,
la oscuridad quede maldita.
Sin agonía contenida,
vaya a la cámara del halcón
despojada de ira
y de pasión.
Allí permanezca de por vida.


Ese fue el hechizo que liberó a la oscuridad.

El hechizo que salvó a Gold y destruyó el sombrero de Merlín.

Ahora la ponzoña se contraía sobre Storybrooke buscando el receptáculo idóneo… La ponzoña del Ser Oscuro, al menos.

Nadie podría ser capaz de verlo en mitad de la noche, sobre todo en una noche sin estrellas como era aquella. Las tinieblas del sombrero del brujo, liberadas, luchaban entre sí no siendo más que eso, un etéreo recuerdo de lo que un día fueron. Y el veneno de Nimue y todos sus discípulos ganaba la batalla. En apenas unos minutos, Emma Swan no sólo asumiría la oscuridad del Ser Oscuro, también la de muchos otros nigromantes atrapados por el bien de la causa justa.

Pero Nimue no retuvo todo el poder. No. No era tan poderosa.

Algo murió.

Y algo quedó libre de verdad.

En una calle, sobre la calzada, apareció el cuerpo de un joven cuyo rostro quedaba oculto por una máscara de hierro, pero, por más que ese detalle llamase la atención, más sobrecogedora era la herida que tenía en el pecho: un agujero que lo atravesaba y le llenaba la boca de sangre, manchando así su yelmo.

A ese joven lo había traído la liberta oscuridad.

Y esa misma maldad, cuando su cuerpo herido dejó de moverse, le llenó la boca de fuego y le insufló las llamas de la ira; le llenó con ellas la garganta, los pulmones, el corazón y el alma.

El desconocido de la máscara de hierro se levantó entonces. Sus ropajes denotaban su origen en el Bosque Encantado que un día fue… O en las celdas meadas de una prisión del reino, mejor dicho.

Una vez en pie, el joven alzó ambos brazos.

No pasó nada.

Entonces comenzó a caminar.
El Bosque Encantado
2 Años Antes

Cora no podía apartar la mirada de las aguas del Nostos.

De la quietud que las invadía después de tragarse su victoria.

Y el estúpido de Garfio no dejaba de dar vueltas a su alrededor.

―Fracasamos ―le dijo, a ver si así se estaba quieto. Sus palabras iba cargadas de ira, pero también de vergüenza.

―¿Seguro, Cora? ―La bruja le lanzó una mirada de advertencia. No estaba de humor para sus chanzas de pirata―. Después de tanto tiempo… ¿Por qué dudas de mí?

Sacó la judía estéril que el gigante había tenido guardada y la miró con cara de pillo, como si ya saborease la sangre del cocodrilo.

Pero a Cora no se la daba. 

―La judía está petrificada. No sirve ―le dijo ella, hosca, harta.

―Estas aguas poseen propiedades regenerativas ―contestó Garfio con donaire―. Habrá que practicar la horticultura.

―¡Y UN RÁBANO!

La extraña pareja se giró al oír el grito, pero no temían otra pelea. Para Cora, quienes se acercaban no suponían ninguna amenaza, ni siquiera esa machorra de guerrera del Imperio.

―¿Queréis perder vuestro corazón otra vez, princesa? ―inquirió Cora con calma. No había ninguna necesidad de violencia.

―¿Cómo podemos salvar a Felipe? ¿Cómo podemos ir a ese reino al que van las almas en pena? ―le espetó Aurora, ansiosa, a la que Mulan sujetaba para que no fuera a por la bruja y el pirata.

―Encanto, ¿y si cambias a ese cadáver por mí? Estoy muy vivo y te sorprendería cuán duro puede estar un garfio…

Aurora escupió a sus pies.

―Antes muerta.

―Seréis princesa, mas no sabéis nada de diplomacia ―rio Cora―. ¿Queréis mi ayuda para llegar al Reino de la Oscuridad?

―Luego existe ―dijo Mulan, que había recogido su espada de entre los restos de la sirena.

―Sí. Existe ―repitió Cora―. Es un reino de magia negra donde nada tiene sentido… Mas no voy a perder el tiempo explicándoos algo que jamás comprenderéis.

―¡¿Cómo llegamos hasta allí?! ―Aurora no podía estar más ofuscada. Después de perder el corazón y ser presa de aquella desgraciada no tenía ya ningún miedo por lo que pudiera ser de ella.

―Con un portal, así que os deseo suerte buscando uno ―dijo Garfio, a quien todo el asunto le divertía.

―Sois unas necias… ―Cora se carcajeó. Imponía―. Venís aquí, ¿a qué? ¿A pedirme colaboración? ¿A amenazarme? No sé qué es más estúpido ni qué os hace más osadas.

―Podré parecer débil, podré estar desarmada y no saber de magia ―dijo Aurora, dando un paso al frente―, mas podría arrearos un puñetazo que me desquitaría muchísimo.

―Ni siquiera a mí se me ha perdido nunca nada en el Reino de la Oscuridad ―contestó Cora, hastiada e irguiéndose ante Aurora…

Iba a decirle que olvidase a Felipe, que lo llorase y lo olvidase. Mas se le ocurría algo mejor… Se le ocurría un modo de deshacerse de aquella estúpida y de la otra que se creía soldado.

―Quizás en el castillo de Maléfica haya cinta de la muerte ―dijo, haciéndose la distraída.

―¿Cinta de la muerte? ―Mulan alzó su espada hacia Cora.

―Sí. Cinta de la muerte. ―La bruja sonrió―. Es cómo se abren los portales al mundo oscuro. Cuando la cinta de la muerte se anuda como un gordiano se abre una puerta; la puerta de la sangre. Para pasar por ella debéis ofrecer vuestra sangre como sacrificio.

―Si Maléfica tiene portales, ¿por qué no habéis usado alguno para ir a la tierra de Emma y Mary Margaret? ―Mulan no se fiaba de Cora… Y bien que hacía.

―Esos portales sólo viajan entre reinos con magia y nosotros queremos ir a uno sin magia. Mas no espero que entiendas tales minucias sobre el precio de la magia. Ahora, si nos disculpáis…

Antes de que Aurora o Mulan pudiesen impedirlo, Cora y Garfio se envolvieron en una nube de humo y desaparecieron.

―¿Y ahora qué? ―dijo la guerrera a la princesa.

―Vinci ―se limitó ella a contestar, dura como nunca antes.

De camino al castillo de su padre, Aurora explicó a Mulan lo que se le había ocurrido: buscarían un monociclo que antaño perteneció a su hermano, el príncipe Día, y que un hada, Campanilla, había hechizado para que fuera solo. De ese modo podrían ir juntas al bosque prohibido, salvando todos los obstáculos de la montaña gracias a la magia del hada.

―¿Y después? ―Mulan no estaba nada convencida.

―Buscamos el portal, vamos a ese Reino de la Oscuridad, rescatamos a Felipe y…

―¿Y cómo volvemos? ¿Se va a esperar la cinta de la muerte a que regresemos? ¿Cómo le va a entregar Felipe su sangre a la puerta si sólo será un alma… o lo que sea?

Aurora la tomó por los hombros. Le estaba costando mucho mantenerse serena y Mulan no ayudaba.

―Confía en mí, Mulan, encontraremos el modo de regresar. El amor verdadero siempre tiene muchas trabas, mas las sortearemos. Una vez aprendí que para alzarte debes caerte… Que uno puede esperar su momento, mas, así, el momento acaba pasando.

―Pues vayamos a por ese monociclo si tan convencida estás, mas recuerda que prometí protegerte con mi vida y pienso honrar tal promesa.

―¿Y eso a qué viene?

―Viene a que quiero que tengas en cuenta que no es tu vida la que estás arriesgando por Felipe. Es la mía.

―Y la mía, Mulan. ¿Acaso crees que yo no te voy a proteger a ti?

La guerrera rio, no por las palabras de su amiga, sino por su convencimiento... Y por toda la tensión acumulada.

Una vez se pusieron en marcha, sólo le quedó una cosa por preguntar:

―Oye, Aurora, ¿y qué es un monociclo?
Rivera Del Sangreverde, Reino De Sotoinferno
Muchos Años Atrás…

El bosque hedía dulzón y penetrante. Cualquiera lo sentía, incluso esa elegante figura femenina que era la princesa Aurora. Su porte delicado y su impecable vestimenta hacían de ella una presencia casi irreal en un entorno tan severo y, sin embargo, se desenvolvía con una naturalidad extraordinaria. Sus botas no tropezaban con ni una sola de esas naranjas maduras que caían de los árboles y reventaban en el suelo, sino que iban a paso firme por aquel paraje alejado de la mano de Zeus.

Nada parecía detenerla, ni a ella ni a su acompañante, el príncipe Felipe. Ambos ascendían por el empinado repecho que conducía al final de la cuesta, firmes y nobles… pero sudorosos y fatigados como cualquier hijo de labriego. Una vez arriba se detuvieron, tomaron aire y contemplaron el agreste paisaje ante sus ojos.

Al sur se escarpaban bravías montañas que escalaban hacia el cielo divididas por el Sangreverde, río que separaba el reino de Ellada, del cual venían Aurora y Felipe, del de Sotoinferno y de Helmsville (Los Yelmos), la región más meridional del Bosque Encantado. Desde allí, desde el camino que seguía la alameda del río, tenían ante ellos un paisaje dominado por valles profundos y secos y grandes riscos de arenisca, donde al atardecer las cimas adquirían un brillo rojizo sobre el telón de fondo de las nubes. Así era Sotoinferno en verano, asfixiante y sofocante, mientras que el resto del año, el bosque del Sangreverde no era más que una maraña verde y húmeda… Igual de asfixiante y sofocante.

―¡Mis señores, mis señores…!

Aurora y Felipe se volvieron para ver cómo su criado, Esopo, los llamaba desde abajo de la cuesta, haciendo aspavientos con los brazos.

―¡Mis señores, vuelvan, el cochero dice que el arreglo va para largo!

Más atrás en el camino (que era conocido como el Camino Ceniciento por un afluente del Sangreverde, el Cenizas) habían dejado la grotesca carroza volcada y a su conductor, que se afanaba por colocar de nuevo la rueda en el eje del que se había salido.

―Si me lo permiten, Vuestras Altezas ―dijo Esopo, resollando tras alcanzarles―, si me lo permiten… Podría desenganchar la montura más rápida y acercarme al pueblo. No debemos estar muy lejos de Vado Culebra… ―Los miró dubitativo, Esopo ya conocía de largo a sus dos amos y sabía que no le harían caso―. Deberían guarecerse en la carroza hasta que regrese con ayuda, así podremos tenerla arreglada antes de que caiga la noche.

―Seguiremos a pie ―resolvió entonces Felipe―. ¿De acuerdo, Esopo? Llevad luego la carroza a Vado Culebra. Los marqueses de Dustin no viven lejos.

Esopo quiso protestar, pero guardó silencio como el buen siervo que era.

Felipe y Aurora siguieron entonces su camino por aquel infierno verde… de naranjas.

―Cuán diferente son estos bosques de los de Lis, ¿verdad? ―dijo Aurora, queriendo entablar algo de conversación tras caminar un buen trecho. No le gustaba ir acompañada si su acompañante se hacía el mudo.
―Cuanto más al sur, más cerca de las Tierras de Milfuegos, al sur de Agrabah ―contestó Felipe, cortante. No era el mismo desde el viaje a Nemea.
―Hay muchas millas de aquí a Agrabah… ―Aurora no tenía idea de qué más decir… ¿Le podría preguntar qué le pasaba? ¿Si ella le había molestado en algo? Casi ni se habían dirigido la palabra en toda la gira por Ellada, el reino de Midas. Y ella no le picaba como cuando pasaban los veranos juntos en su castillo, en Lis.
Un agudo grito de auxilio en la lejanía la sacó de sus cavilaciones.
―¡Hay alguien en apuros! ―Felipe no vaciló; desenvainó su espada y se adentró en la espesura, entre los arbustos y los naranjos.
Aurora corrió tras él, pero entre el vestido, las gasas y el chal, se enganchaba cada dos pasos a alguna rama… Era desesperante.
El griterío se siguió oyendo, hasta que un vozarrón más alto se alzó diciendo:
―¡¿Dos contra uno?! ¡¿Así sois de valientes?!
Cuando encontraron la fuente de la algarabía, la lucha estaba acabada y saldada en favor del joven atacado, su defensor y el carro que este había salvado. El más grande y ancho, un muchacho fornido de hoyuelos marcados y sonrisa triste, consolaba a… ¿Un crío? ¿Habían asaltado a un crío? Aurora habría jurado que el grito era de mujer, pero no, debía de ser de aquel niño, que estaba en los huesos y tenía unas profundas ojeras bajo esa mirada de lobo asustado que traspasaba el alma.
―¿Qué ha ocurrido? ―inquirió Felipe, que no guardaba la espada ni queriendo.
El mozo mayor se quiso erguir ante él, temiendo que también tuviese aviesas intenciones, pero explicó lo sucedido.
―Segundos hijos de hidalgos, eso parece. Quisieron asaltar a este niño de trapo.
―Estoy en deuda con vuestras mercedes ―dijo el niño con un hilillo de voz. Estaba más famélico que en deuda.
―Sólo con tu salvador… ―Aurora se acercaba rebuscando en su ridículo, tenía algo de pan―. No es mucho, pero es mejor que nada.
En cuanto sacó el mendrugo, el niño casi que se abalanza sobre ella. Con la boca llena le dio las gracias, dedicándole una sonrisa de migas que hizo reír a la princesa.
―¿Por qué no tomáis el fruto de los naranjos? ―se extrañó Aurora.
―¿Para que lo descubra un guardia robando a los de Dustin y lo azoten? ―saltó el muchacho fornido, el salvador.
―¿Por qué esos burgueses venidos a menos querrían robar a este niño…? ―preguntó Felipe―. ¿Qué llevas en ese carro, crío?
―Peyotes viejos y retales vendidos a un pintor, nada más, pero ya se sabe que en las grandes familias, cuando el primogénito lo hereda todo, los segundones y tercerones prefieren asaltar los caminos antes que trabajar.
―Sería más sensato continuar viaje todos juntos ―aconsejó el de los hoyuelos. Debía tener la edad de Aurora, que se fijó en sus brazos, fuertes y duros como los mangones de la armadura que a veces llevaba Felipe. Sólo que lo que veía ahora era carne, no acero. Felipe, vestido como en ese momento, con jubón y calzas, no impresionaba tanto.
―Por nosotros estupendo ―decidió este, asintiendo a Aurora pero sin dejarle decidir―. Vamos a Vado Culebra.
―Ese es justo mi destino ―dijo el niño, loco de contento, tendiendo una mano raquítica a Aurora para ayudarla a subir al pescante del carromato―. Me dirijo al hospicio que los marqueses de Dustin han abierto en su casona.
Aurora sonrió al oír eso… Era algo digno de Día…
Él habría disfrutado mucho haciendo ese viaje con Felipe.
A ella podría gustarle el paisaje, la comida y conocer las costumbres, sí, pero Día y Felipe eran tal para cual y habrían vivido aquella gira de otra forma. Habrían sabido entenderse y divertirse como amigos, como hermanos… Lo único que ella y el príncipe Felipe habían compartido desde la partida era una total indiferencia.
―Si vamos a viajar juntos, deberíamos presentarnos ―dijo aquel joven fortachón―. Yo soy Hércules de Tebas.
―Felipe ―respondió él, estrechándole una mano que no esperaba encontrar tan fuerte.
―Aurora ―dijo la muchacha, sonriente y mirando al niño, que espoleó a su pollino como el más experto de los jinetes―. ¿Y tú?
―Me llamo Humbert, Humbert del Sangreverde.
El viaje dio comienzo, Felipe y el tal Hércules los seguían a pie.
―¿Del Sangreverde? ¿Eres de aquí? ―Aurora tenía ganas de hablar, qué duda cabía.
―Mi madre se puso de parto cruzando el río… ―Humbert se sonrojó. Aurora le ponía nervioso―. Eso es lo que le contó a la gente del hospicio cuando me dejó.
―¿Te abandonó? ―Aurora se lamentó por haber hecho la pregunta.
―Así es… Y hoy día… La verdad es que no sé qué pensar de ella. A veces es duro no saber ni en qué día naciste ni cuántos años tienes…
―¿Y tú padre? ―saltó Felipe.
―Murió antes de que yo naciera, en el Bastión Hueco.
Lo resuelto que era para responder sorprendió a Felipe, cuya retórica no pasaba de justita. Día siempre fue mejor orador que él, aunque sólo dijese galimatías.
―¿En la III Guerra de los Ogros? ¿La que acabó poco ha? ―se extrañó Hércules.
―La misma, mas no era ningún héroe. Estaba en la reserva y sólo fue para no ir a la cárcel por robar unas mulas… Mi madre… pues eso, me abandonó y jamás volvió a por mí. Estuve en el hospicio hasta los cuatro años, entonces… me perdí. Algo así.
La conversación se había vuelto algo incómoda. A Aurora le daba mucha pena aquel pequeño. ¿Qué edad tendría? ¿Diez años? ¿Once?
―¿Cómo que te perdiste? ―Fue Hércules quien rompió el incómodo silencio con una pregunta que podría tornar el ambiente aún más incómodo.
―Pues eso… Una larga historia. Larga y aburrida. Hace poco volví al hospicio y me pusieron a servir a un ciego tan miserable como nosotros, que dormíamos entre ratas y podredumbre… No había día en que no me moliera a palos.
―¡¿Le servías y te pegaba?! ―se indignó Felipe. Podría ser un gran guerrero y venir de un reino más humilde que el resto, pero su mira era estrecha para llegar a conocer casos como el del pequeño Humbert.
―No os acongojéis, mirad, tengo una historia divertida respecto a eso…
»Poco después de que me vendiesen a él, salimos de Nemea y, al llegar a la entrada del puente que cruza el Sangreverde, hay un animal de piedra que tiene forma de león. El ciego me mandó acercarme al animal y, cuando llegué junto a él, me dijo:
―Humbert, acerca el oído a este león y oirás un gran rugido dentro de él.
»Yo así lo hice, creyendo que era verdad. Mas, cuando el ciego sintió que tenía la cabeza junto a la piedra, afirmó recio la mano y me dio tan gran calabazada en el maldito león que el dolor del golpe me duró más de tres días. Entonces me dijo:
―Idiota, aprende, que el mozo del ciego tiene que saber más que el diablo.
»Y se rio mucho de la burla.
»Yo creo que en aquel instante perdí la inocencia y desperté de la simpleza en que, como niño que soy, estaba dormido. Así que me dije que el ciego tenía razón, que me convenía abrir los ojos y estar alerta, porque yo estaba solo y tenía que pensar en cómo valerme por mí mismo.
―Yo no te podré dar oro ni plata, mas te daré muchos consejos para la vida, para que te dure y no te coman los lobos…
»Y así fue. Siendo ciego, él me alumbró y me adiestró mientras yo lo llevaba de la diestra… Para que no me comieran los lobos.
Humbert se echó a reír muy fuerte por aquel comentario, pero ninguno lo entendió, aunque Felipe sí que le acompañó en las carcajadas.
―¿Y no tienes esperanza en que alguien te adopte? ―preguntó Hércules, muy serio él, mirando a Aurora de reojo.
―No ―afirmó Humbert rotundo―. No me adoptarán nunca. Nadie quiere a un mocoso asalvajado como yo. Prefieren a los bebés y a los muy pequeños.
―No siempre ―dijo Hércules―, sé de qué hablo…
El joven evocó uno de los momentos más dichosos de su pasado. Él también fue un expósito sin nombre ni nacimiento, un niño que nada tenía más que la mantita en la que se arrullaba todas las noches. Cada pocos días lo hacían desfilar junto a otros compañeros ante la pareja de turno, que siempre se llevaba al niño más chico, pero hubo un día en que todo fue diferente, un día en que la futura madre, sonriente y radiante, se quedó parada ante él y le preguntó su nombre…
―¿No quieres decirme tu nombre? ―insistió ella cuando vio que Hércules no contestaba.
―¿Para qué? Si nunca me cogen… ―No fue un mohín, pero sonó como tal y el chico se arrepintió de haber abierto la boca. Era grande, algo rollizo, pero era por sus músculos, por su fuerza de semidiós.
―Dime tu nombre ―repitió por tercera vez la mujer. A Hércules le pareció muy muy guapa y muy dulce, la madre ideal, la madre que todo el mundo soñaría… O quizás eso lo imaginaba, porque, ¿qué eran los recuerdos sino un pasado imaginado?
―Hércules… ―Y la miró a los ojos.
Ella lo supo.
Su esposo, que sonreía tras ella, también lo supo.
Eran granjeros, humildes, pero se lo dieron todo: una casa, un oficio… Una familia.
Le dieron un comienzo feliz al fijarse en un niño que no quería nadie.
―¿Y a dónde vais vos, Hércules? ―preguntó Aurora, trayéndolo de vuelta al presente.
―A Nemea voy. Tengo faena allí.
―¿De qué enjundia? ―quiso saber Felipe.
―Bueno… ―¿Cómo contarles que era hijo de un Dios y que debía matar al león que atemorizaba esas tierras para ganarse su derecho a ir al Olimpo con su padre, su verdadero padre?―. Voy de caza.
―¡¿De caza?! ―Humbert pareció preocupado―. ¿Sois un cazador de lobos? ¿Un furtivo?
―No, no me interesan los lobos y tampoco soy cazador. Gran parte de mi vida he estado rodeado de animales… En cualquier sentido que le quieras dar a eso ―rio el fortachón.
―Los animales pueden ser más nobles que las personas ―apuntó el pequeño Humbert―. Por casualidad, ¿necesitas un escudero, Hércules?
―¿Un escudero? ―Aquello cogió desprevenido al aprendiz de héroe―. Niño, ¿me has visto bien? Ni soy caballero ni busco serlo. Además, ¿no tienes que ir al hospicio de los marqueses?
―Te serviría bien, te haría compañía y conduciría este carro para ti. Lo pediré como pago en lugar de los dineros prometidos, de verdad. Prefiero viajar y vivir en el bosque a estar recluido en una prisión para niños.
Aurora y Felipe se miraron. Ambos querían intervenir, pero no sabían cómo. Aurora había estado a punto de proponer que Humbert se convirtiese en escudero de su prometido, pero algo le decía que aquello era una horrible idea.
Hércules respondió al muchacho con un vago «vivirás mejor en ese pensionado que de trotamundos conmigo» y tuvo que soportar su mirada hosca clavada como la flecha de un cazador.
―Te cocinaría, te prepararía el campamento…
―Mi único campamento es el cielo, sus estrellas y, si llueve, algún árbol.
―¿Te protegerá un árbol de la lluvia? ―el niño pareció confuso.
―Así es.
―Pues te mojarás porque traspasa.
Aurora y Felipe no pudieron evitar reír. A Hércules se le pusieron las orejas coloradas.
―Eres muy contestón… ―En el fondo, al hijo de Zeus también le había hecho gracia la salida de tono de aquel chico tan lenguaraz―. No vales para escudero.
―Si quisiera sí ―insistió Humbert, que chasqueó la lengua y, malicioso, dijo―. Quizás no merezca la pena seguirte, Hércules de Tebas, al fin y al cabo, jamás he oído hablar de ti.
―¿Acaso conoces a todos los errantes del Bosque Encantado?
―A los buenos sí.
A Aurora le dolían las costillas de tanto reír y ya no se esforzaba ni en disimular. Felipe, igual que ella, dio unos golpes en la espalda de Hércules, animándolo a seguir contestando al niño para diversión de todos.
―No tengo nada que ofrecerte, Humbert ―dijo Hércules―. ¿Qué te iba a dar de comer? ¿Los salazones que consigo casi mendigando? ¿Y cómo te vestiría?
El muchacho puso los ojos en blanco y comenzó a hablar con Aurora, dejando al fortachón con la palabra en la boca después de tanta insistencia.
El viaje continuó sin más chanzas. El grupo dejó atrás la espesura del bosque cuando el camino serpenteó a orillas de un afluente del Sangreverde, el Cenizas, que atravesaba fragoroso una estrecha hendidura entre los Picos Rojos, riscos tan altos, abruptos y cercanos entre sí que dejaban al río discurrir entre sombras. Sus aguas no eran potables y presentaban un brillo ominoso bajo el sol de mediodía. De noche, en cambio, emitían una fosforescencia verde clara. Los peces que en él nadaban eran ciegos y deformes, de un aspecto tan repulsivo que sólo un loco los comería. Ese riachuelo explicaba la repentina ausencia de naranjos, limoneros y olivares; su ponzoña mataba. Ni animales se habían cruzado.
Y así, Aurora, Felipe, Hércules y Humbert el descarado llegaron al hogar de los marqueses de Dustin, que estaba al otro lado del vado, a los pies de la villa. Se decía que Vado Culebra era uno de los rincones más hermosos del sur del Bosque Encantado y Aurora tuvo que reconocer que era cierto. Las casas encaladas, con techumbre de paja, presentaban un aspecto acogedor. Los naranjos y limoneros se veían de nuevo, aunque de colores menos vivos, quizás algo sanguinos, y el hogar de los marqueses, la familia Winder, era una fortaleza envidiable; una construcción de piedra con forma triangular, dotada de torres redondas de diez metros de altura en cada ángulo y un grueso recinto amurallado que las conectaba entre sí. En sus almenas había estandartes con el emblema de su señor (una banda de huellas cenizas hacia arriba a la derecha sobre un campo de sinople) y vigías que guardaban el lugar. Sobre las puertas que conducían al patio de armas habían colgado un cartel muy artístico, con dos manos unidas y unas palabras escritas con pulcra caligrafía que rezaban: «Bienvenidos al Hogar Winder para expósitos».


El Reino De La Oscuridad
2012

Aurora y Mulan dieron de bruces contra el suelo.

―Prométeme que jamás volveremos a cruzar un portal ―farfulló esta última, que se había desollado la barbilla contra el camino adoquinado.

«¿Empedrados aquí, en el mundo oscuro?» pensó la guerrera. Desde luego, era extraño sobremanera.

La princesa había tenido un mejor aterrizaje y, aferrada a su chal como si la protegiese, oteaba en derredor, horrorizándose y maravillándose a partes iguales. Ante ellas se extendía un camino que conducía a las tinieblas, pero, bordeándolas, flores y verdes parterres se mantenían lozanos, aunque fantasmales. También había una balaustrada de aspecto delicado y varios faroles encendidos.

―Esto no puede ser ―dijo Mulan, acercándose a un letrero de madera que colgaba de un poste―. «Camino Real» ―leyó.

Aurora fue la primera en darse la vuelta.

Fue la primera en ser iluminada por la majestuosidad del Reino de la Oscuridad.

―¿Es…? ―No podía creerlo.

Al otro lado, bajo un cielo plagado de estrellas, fuegos fatuos y auroras boreales, al final de ese Camino Real, un castillo se alzaba omnipotente, como si fuese la morada de un rey de las sombras. Era una construcción que Aurora conocía. Sus siete torres, achatadas y coronadas por un baluarte de hierro, eran inconfundibles, pero no tanto como su funesto y fantasmal esplendor en la noche, consecuencia de haber sido construido con yeso blanco.

―Aurora, ¿qué es? ―quiso saber Mulan, preocupada.

―De niña estudié el reino perdido de Ávalon. Existen grabados del castillo que lo dominaba… ―La muchacha alzó una mano temblorosa y señaló―. Es ese, Mulan. Mas debería estar en nuestro reino, en la verdadera Ávalon.

―Conozco esa historia. La isla fue destruida por un cataclismo ―dijo la joven intentando hacer memoria―. Hoy día es imposible de encontrar.

―Salvo por quienes ya han estado allí ―apuntó Aurora.

―¿Y qué hace entonces el castillo en el Reino de la Oscuridad?

Ambas se miraron. Tenían miedo y sentían que ya, desde el principio, todo iba mal.

Debían apresurarse.

«Felipe, te prometo que no tardaré» se dijo Aurora, llevándose una mano al corazón, que le serviría de guía.
Vado Culebra
Años Antes

La nobleza del palacete de los Winder no ocultaba la peste a muerto de hambre ni a abandono. Junto al pan de oro, los lujosos muebles y los retratos de antepasados ilustres, los camastros de los huérfanos se hacinaban. Luego, en cada estancia, en todos lados, se oían los llantos de los pequeños, los berridos de los enfermos y el jolgorio de los que, entre tanta desgracia, encontraban consuelo en la gracia del juego.

Aurora y Felipe dejaron a Hércules y Humbert en el patio de armas, discutiendo si este sería al final escudero del primero o no. Una doncella los condujo hasta el gabinete, una estancia de suelos de mármol y paredes desnudas y blancas. Pero no quedaron solos, los acompañaban unas damas que llevaban vestidos pomposos e imposibles, sombreros que parecían nidos y anchas sonrisas que se alargaban casi tanto como sus collares. Eran un variopinto grupo de pingüinos de colores.

―¡Una escena de playa, de mar! ¡Eso es! ―decía una de ellas, la que parecía la superiora. Era pelirroja, espigada y, aunque se la veía alegre, su ceño estaba fruncido y su nariz arrugada, como si tuviese una boñiga en la frente―. Todos los niños sueñan con ver el mar, la arena y oír las olas. ¿Podríais dibujar vos una escena de playa a lo largo de las cuatro paredes? Y luego, en el techo, el cielo azul con un sol como el de Agrabah. Eso reflejará la alegría de vivir e iluminará el corazón de esos niños desvalidos…

La mujer hablaba rápido, con desparpajo y entusiasmo. Se veía que tenía clase, pero era campechana.

―No sé si yo soy el indicado para reflejar la alegría de la vida e iluminar corazones maltrechos, mi señora… ―respondió una voz rota desde el rincón… Una voz que a Aurora le resultó familiar.

―¿Ser Jasper? ¿Ser Jasper Holding?

Sí, era Ser Jasper Holding quien se escondía tras las damas, pero no el Jasper Holding que había ido a retratar a Día un año atrás por petición del rey Leopold para que Blancanieves conociese a su prometido, no. Jasper Holding ya no tenía apostura. Jasper Holding se había convertido en un monstruo de cara picada, deforme, hinchada, descarnada, pestilente, con la cabeza calva… Jasper Holding parecía un monstruo a punto de arrancar de un bocado la cabeza de un bebé… Pero al único al que habían devorado había sido a él. De una de sus mejillas (o del hinchazón que había donde debía estar esta) rezumaba pus, que caía hasta su barbilla.

―¿Qué os ha pasado, por el amor del Olimpo? ―Aurora no pudo disimular su horror al ver al pintor de la corte. Pensó que si este la tocaba con esos dedos podridos, que si este le besaba la mano, como estaba mandado, con esos labios negros, se volvería loca.

―Ser Jasper prefiere no hablar de ese tema ―atinó a responder rauda la mujer pelirroja, la dama superiora, perdiendo la sonrisa por un momento para volverla a recuperar al punto―. Vos debéis ser la princesa Aurora Rosula de Lis, ¿me equivoco?

―Así es ―se presentó ella, haciendo una leve inclinación―. Y él es el príncipe Felipe Bosquenegro, mi prometido.

―Lady Iria Tremaine ―dijo la dama, haciendo una reverencia a los príncipes―. Y permítanme Vuestras Altezas presentarles a la duquesa de Rodut, la condesa de Epaga y a la baronesa de Bored, de la villa de Flycatcher… ―Cada una de las mujeres repitió la misma reverencia con la gracia y nobleza que les daba su sangre azul―. Todas formamos parte de la Junta de Damas de Honor y Mérito de Su Majestad la reina Donyelle.

Sus palabras desprendían orgullo y satisfacción. Aurora y Felipe no supieron qué decir, así que lady Iria siguió hablando.

―Hemos traído a Ser Jasper, que ya no ejerce en la corte del rey Leopold, para que pinte un motivo alegre en la que será la sala de juegos de nuestros expósitos. Su manejo del pincel sigue siendo excelente pese a… A lo que pasó, ya me entienden Sus Altezas.

―¿Y cómo es que han trasladado el hospicio aquí? ―preguntó Felipe, que miraba la sala vacía con ligera curiosidad.

Lady Iria sonrió aún más y les pidió que la acompañasen. Los llevó a una estancia contigua donde se adecentaba una alcoba en condiciones, con buenas camas, sábanas finas, almohadones de pluma de oca y camisones ya planchados y listos para el niño que los necesitase.

―Esta es la primera habitación que hemos organizado para los huérfanos. Aún estamos acondicionando todo, mas tenemos que separar a los niños sanos de los enfermos y para ello necesitamos que un galeno los revise uno a uno y… Créanme, Sus Altezas, se traen al mundo demasiados niños; demasiados para ser este un mundo que cada vez gusta menos.

Aurora y Felipe se miraron. Ambos se encontraron de acuerdo, en cierta manera, con lady Irira, pero, al mismo tiempo, tampoco estaban de acuerdo… O sí lo estaban. Ni ellos mismos lo sabían, porque Aurora no le prestaba mucha atención; pensaba en Felipe, en su repentina frialdad y en la distancia que había tomado hacia ella. Él, por su parte, pensaba en la decepción que le había supuesto Aurora, pero no pudo desgranar sus pesares, porque la voz de lady Iria le perforaba la cabeza.

―En el hospicio estaban todos los niños juntos. Ese es el principal motivo por el que decidí traerlos aquí. Ese lecho de ratas al que llamaban hogar… Nadie merece vivir así. Nadie. El otro motivo… Bueno, como ya sabrán, la hacienda del reino no está muy boyante y el rey destina poco oro a los necesitados… Lo llaman piadoso, mas poca piedad tiene con los desheredados.

Aurora se sintió culpable, pero calló y siguió al lado de lady Iria. Felipe se detuvo a charlar con una niña de no más de cuatro años que sólo decía sinsentidos. Parecía contarle un cuento sobre una tal Peronella, que vivía en la luna y daba la vuelta a esta antes de que el sol la… ¿La qué? Aurora no llegó a oír el final.

―Cada mañana lavamos todo con vinagre para que esto esté en condiciones, ¿entendéis, Alteza?

―¿Y esto ha sido iniciativa vuestra, lady Iria? ―A la princesa le costaba prestar atención a aquella mujer. Las otras damas, en cambio, se sabrían toda aquella retahíla de rutinas de pe a pa.

―Mía y de mi yerno, el marqués de Dustin ―sonrió ella, forzada, no con naturalidad. Entonces cambió de tema―: Nuestro problema ahora es que sólo tenemos tres amas de cría y casi quinientos niños y… Bueno, muchos nacen enfermos de sífilis y, al compartir el pecho, se contagian. Mi yerno está pensando en una solución, tiene una mente muy ágil, el pobre, mas, por el momento, intentamos darles papillas… Pero los niños no tragan… Y no podemos encontrar más mujeres sanas y bien alimentadas…

Se quedaron mirando como una criada untaba el batidor de un mortero con papilla y lo pasaba por los labios de un bebé para que chupase, pero no había manera. El niño no comía y no tragaba y, de hambre, rompía a llorar.

―Viendo como están, le aseguro que Felipe y yo no les molestaremos mucho tiempo ―dijo Aurora―. Y ayudaremos todo cuanto sea posible antes de seguir hacia Helmsville.

―Alteza, creedme, ni vos ni vuestro prometido sois ninguna molestia para los míos…

Aurora no soportaba verla sonreír más, así que se giró para volver con Felipe, pero este ya no estaba en la habitación. Se empezaba a preguntar a dónde habría ido cuando un cambio de tono en la voz de lady Iria la hizo temblar.

―¿Qué haces aquí?

Esas fueron sus palabras e iban cargadas con… ¿Fastidio? ¿Odio? ¿Hastío? Aurora no lo tuvo claro.

Y no iban dirigidas a ninguna dama ni a ningún expósito, no. Iban dirigidas a una criada… A una criada con un tripón que asustaba.

―Me dijeron que viniese a cambiar la ropa de cama sucia, mi señora ―respondió la sierva con la cabeza gacha y en un hilillo de voz, como debía ser.

Lady Iria le dirigió una mirada que fue mitad compasión y mitad desprecio.

―Ve a que el galeno te examine antes de partir, no vaya a ser que lleves en tu vientre otro desgraciado, Rita.

Y se suponía que debía sonar como un favor… Aurora sintió lástima de esa doncella, que, sin siquiera levantar la mirada, salió aprisa de la vista de ambas.

―Pobre mujer; se la ve agotada.

―Agotada estará esa criatura que parirá dentro de poco ―se lamentó lady Iria―. A casos como el suyo me refiero cuando digo que se traen demasiados niños al mundo. Hay mujeres que son como perras y paren a sus crías como si expulsaran cachorros. Se los quitas, se les mueren, mas ellas tienen otros… Y lo mismo va por mi hija, la marquesa de Dustin: ella también espera un hijo, pero el embarazo la está matando porque es débil como un junco en agosto. Claro que, nobleza obliga… Y luego dicen que yo soy la rara, aunque he de reconocer que la paciencia no está entre mis virtudes, para qué llamarnos a engaño. Soy una mujer exigente, puntual y me gustan las cosas claras y sencillas.

Aurora se quedó sin palabras. Lady Iria no era ninguna ingenua ni ninguna charlatana de corrala pese a que hablase por los codos. Aquella dama empezó a darle miedo.

«Felipe, ¿dónde estás?».
El Reino De La Oscuridad
2012

El Camino Real no llevaba a ninguna parte en realidad.

Se acababa.

Aurora y Mulan lo siguieron, teniendo que escalar y bajar las enormes malformaciones de la tierra a lo largo del tramo, sorteando árboles caídos y sin perder de vista el castillo de Ávalon, al cual parecían no acercarse nunca.

Entonces llegaron a una plaza que parecía hundida en un socavón, porque alrededor se elevaban algunas casitas como las que había en el Bosque Encantado.

Y sí, el camino se acababa. La plaza daba a un inmenso vacío. El cielo lleno de luces y colores, hechicero y maléfico, estaba también bajo ellas. La tierra flotaba en él; se dieron cuenta cuando, al rato de empezar la caminata, vieron ruinas flotando sobre ellas, estáticas, quietas.

Al otro lado de ese inmenso vacío era donde estaba Ávalon. Aurora había estudiado que la ciudad se edificó en torno a una bahía y que las propias murallas del castillo daban al puerto, discurriendo junto a la playa. Y allí seguían, aunque en ruinas, dicho puerto y dicha bahía, pero sin mar… Sólo ese cielo que todo lo era.

Añil, esmeralda, violeta… Las luces que ondeaban en el firmamento cambiaban a placer. Pero la oscuridad siempre se alzaba sobre ellos, porque, más allá de esa efímera luz, el negro imperaba.

Mulan se adelantó al centro de la plaza, donde había una fuente de la que manaba agua… Agua congelada, pero no en hielo, sino en el tiempo. Hasta la última gota estaba suspendida en el aire.

―Evangeline… ―musitó Mulan.

―¿Qué dices? ―Aurora se acercó hasta ella.

―Está grabado en la piedra de la fuente, mira: «Evangeline».

―Alguien tuvo que vivir aquí, pues.

―O tal vez esa tal Evangeline vivió en el Ávalon que hay en nuestro reino ―razonó Mulan.

Aurora volvió a mirar alrededor… El único camino por el que seguir parecía entre las casas, pero podría pasar una eternidad hasta que dieran con Felipe. Empezó a temerse que Cora las hubiera empujado a una trampa mortal.

―Hacía mucho que no sentía algo así en el corazón ―dijo la princesa―. Este lugar tiene algo…

―¡CUIDADO!

Mulan se abalanzó sobre ella y la derribó sobre la fuente. El agua pareció romperse, como el cristal, y cayó sobre ellas sin mojarlas.

Sentían el suelo temblar y los adoquines saltar.

Dos figuras etéreas, negras de pura oscuridad y ojos brillantes y redondos, como dos lunas llenas, las rondaban y se lanzaban intentando atraparlas. Traían el frío consigo, el miedo y la desesperanza.

―¡¿Qué son, Mulan?!

―¡Engendros de la oscuridad!

La guerrera saltó de la fuente y desenvainó su espada dispuesta a luchar contra los monstruos, pero alguien saltó desde arriba, desde las casas, ya con su espada en ristre.

―¡Se llaman sombras! ―dijo con un acento muy particular.

―¡¿Quién…?!

Pero Mulan no llegó a formular la pregunta; el desconocido la empelló de vuelta a la fuente justo cuando las dos sombras se tiraban contra él, que las esquivó corriendo en zigzag. Alzó entonces su espada, que se iluminó mágica y santa antes de disparar un haz de luz blanca contra una de las sombras.

Falló.

El desconocido se tiró al empedrado para volver a evitar las sombras, que chocaron contra un puesto de flores (que también seguían frescas) y lo hicieron desaparecer, pues, al tocarlo, lo envolvieron en una siniestra brea negra de la que salían tentáculos que palparon, sobre todo, las plantas, sus capullos y sus estambres… Su vida.

Aquel misterioso salvador volvió a cargar su espada, de la que salieron unas cadenas de luz, también blancas, que ahora sí dieron de lleno en las dos sombras. Primero las apresaron y luego las estrujaron hasta que las hicieron desaparecer.

Nada quedó de ellas.

Porque nada eran.

Mulan ayudó a Aurora a ponerse de nuevo en pie. Ambas se quedaron mirando al desconocido.

Para la guerrera del Imperio no lo era.

―¿Sun Wukong?

El joven, porque era joven, era muy extraño. Ni siquiera parecía un hombre, aunque era humano, no cabía duda, pero su piel estaba cubierta de pelo grueso, salvo algunas partes de la cara, y tenía cola, como los monos.

Quizás era más mono que hombre.

―Es imposible ―siguió Mulan―. Sun Wukong, ¿eres tú?

―¿Quién es? ―quiso saber Aurora.

―¿Nos conocemos? ―se extrañó el hombre mono.

―Creía que habías muerto en Colmillo de Oro…

A Mulan se le saltaban las lágrimas. Aurora no creía lo que veía, igual que aquel extraño guerrero. Fue el colmo cuando la guerrera se abrazó a él.

―¿Sois de mi reino?

―Soy tu sobrina.

Sun Wukong se separó de la joven y la miró bien.

―¿Mulan? ―Ella asintió―. Mas es imposible… Eres una niña y… Y… ―Sun Wukong miró al cielo como si rogase clemencia―. ¿Cuánto tiempo ha pasado en el Reino de la Luz?

―Casi veinte… Casi cincuenta años… Hubo un hechizo y malditos en el tiempo por treinta de esos cincuenta, por eso no soy una vieja.

Sun Wukong se dejó caer en la fuente. También lloraba; una mezcla de dicha e impotencia.

―A cada paso que daba me preguntaba si no pasaban los años en el Imperio. El tiempo aquí… Bueno, no existe. Sólo hay relojes y no tienen ningún sentido.

―¿Relojes? ―se extrañó Aurora.

―Lánguidos y colgantes. Flotan en los prados de ébano y gotean como si fueran agua al borde del botijo… ―Y, ante la mirada confusa de la princesa y su sobrina, añadió―: Nada en el Reino de la Oscuridad tiene sentido.

―Mas todos te creímos muerto, tío ―dijo Mulan―. Mis padres, la abuela… Todos. ¿Qué pasó?

El hombre mono miró hacia el fantasmal castillo blanco de Ávalon.

―Cuando el qui shen me devoró no me mató. No puede matar. Eso puede cruzar reinos y me trajo aquí, sólo eso.

―¿El espectro atacó el Imperio? ―preguntó Aurora.

―Años ha, cuando yo era niña ―respondió Mulan―. El qui shen te dará caza si estás marcado con su medallón, te robará el alma y la traerá aquí, mas tiene otros poderes. Si no estás marcado puede que tu alma no peligre, más sí tu cuerpo, tu mente o tu corazón.

―Hay gente que hace pactos con él ―apuntó Sun Wukong―. En nuestras tierras hubo un consejero sediento de poder que prometió su alma a cambio de la corona… Cuando uno sella ese trato con el qui shen se está matando, pues el monstruo deja como una larva dentro de uno. La larva crece y se reproduce. Acaba siendo como un virus que devora a las personas, convirtiéndolas en sombras de la oscuridad.

―Muchos murieron luchando contra esos monstruos que el pacto del consejero había traído al mundo ―dijo Mulan llena de pena―. Nuestra propia gente presa en sus cuerpos, en sus mentes, porque el consejero, el mismo qui shen, les había…

―Robado el alma ―concluyó Sun Wukong―. Se libró una batalla como nunca antes, ni siquiera como cuando se acabó con Shan Yu, hace siglos.

―Y te creímos muerto… ―se lamentó Mulan.

―Creo que la oscuridad de este lugar te está afectando ―dijo Aurora, preocupada, abrazando a su amiga.

―¿Cómo es que habéis acabado aquí? ―preguntó el hombre mono.

―Mi prometido, Felipe, quedó marcado por el espectro y este se llevó su alma. Hemos venido a recuperarla ―explicó Aurora.

―Y luego se la devolveremos a su cuerpo, que yace en el Bosque Encantado.

―Mulan, ¿y cómo vais a salir de aquí? Yo llevo… Ahora lo sé… Años intentándolo, buscando una salida.

―Encontraremos el modo ―dijo Aurora, intentando convencerse a sí misma de que todo iría bien.

Sun Wukong miró hacia el castillo de Ávalon una vez más.

―Sólo sé de una magia que pueda cruzar reinos ―sentenció―: el amor verdadero.

―¡Aurora! ―llamó una voz a sus espaldas.

Esta se giró sobresaltada.

―¡Felipe!

Corrió hacia él, que ya llegaba por el mismo camino por el que habían venido ella y Mulan.

Pero cuando quiso abrazarlo, su amor se deshizo entre sus dedos y se convirtió en decenas de luciérnagas que volaron hacia las nebulosas oscuras del cielo.

―No… ¿Qué eras? ―sollozó la princesa, cayendo de rodillas y golpeando el suelo con rabia―. ¡¿Qué eras?!

Mulan y su tío no habían visto a Felipe, pero el segundo intuía qué había pasado.

―La oscuridad juega con nosotros ―les dijo a las mujeres.

Una luciérnaga, de todas las que habían echado a volar, se quedó allí, revoloteando sobre Aurora. Cuando esta la vio, el insecto brilló ante sus ojos y comenzó a dar vueltas en círculo sobre un saliente por el que podían subir hacia las casas, hacia las ruinas del poblado.

―Es por ahí ―dijo Aurora.

―¿Cómo estás tan segura? ―inquirió Mulan, desconfiada.

―Es por ahí ―repitió Aurora―. Aprisa.
Vado Culebra
Años Antes

Tras oír el cuento de Peronella, Felipe se escaqueó porque no quería estar junto a Aurora ni un segundo más. Ya llevaban muchos meses juntos y hasta que compartiesen una mera amistad daba por imposible. No había dos personas más diferentes que ellos, eso era lo que pensaba… Y cuando llegó a lo que parecía una biblioteca, a solas, pudo por fin ahondar en su sesera:

«Esto no lleva a ninguna parte, es un compromiso estéril. Llevo años pensando en que tendré que enamorarme de Aurora, en que tendré que aprender a quererla, mas es que no la aguanto, no la soporto. Es cursi, repelente, presumida y está hueca por dentro. No entiende nada del mundo ni tiene ninguna inquietud… No la soporto porque jamás la he soportado. Cada verano era una tortura y este viaje está siendo mi ejecución…».

»Pensé que podría llegar a sentir algo por ella, es guapa, ¿no? Pero es que no, no siento nada más que indiferencia y… ¡Me cae mal! Y no me ha hecho nada, no es mala persona, pero es una simple… ¡Cuestión de piel! Y la miro y sólo puedo ver a Día, que sí merecía una vida larga y feliz… Mi buen amigo… Y Aurora también, claro, mas no conmigo. Si nos casamos no seremos felices; viviremos en la desdicha y nuestros reinos se odiarán cuando uno abandone al otro por la muerte».

«¿Qué es lo que te hace enamorarte de alguien? ¿Qué es lo que hace que tu corazón se desboque? Por mucho que yo quiera, Aurora no es la dulce ilusión que yo soñé ni brillando en sus ojos la luz puedo ver. Yo quiero aventuras, recorrer el mundo, navegar más allá del mar Sinfín, explorar las ruinas malditas de Avalon en el mar de Zafiros, el Desierto Eterno, el cabo de Milfuegos… Hay tantas maravillas por ver, tanto por descubrir… Y Aurora sólo quiere quedarse en su palacio y regir. Sólo quiere quedarse conmigo y criar a sus hijos para que tengan una vida más dichosa que la suya. ¿Cómo puede conformarse tanto? ¿Dónde están esos cojones que yo le veía? ¿Ese descaro? ¿Murió todo eso con Día? ¿Está deprimida? Podría estarlo, sí, mas yo he intentado hablar con ella, consolarla, y no me ha dicho nada al respecto. Quizás lo esté… Mas, de todos modos, ella no me ama ni me quiere. Para ella los veranos conmigo también eran una tortura. Esto no es lo que yo llamo amor, ni una unión ni nada».

Ofuscado, mientras hablaba consigo mismo, Felipe acabó por apoyarse con los brazos extendidos sobre una estantería, cerrado los ojos y colocando la cabeza junto a los lomos de los libros. Era una imagen un poco ridícula y, cuando se calmó, sintió unos ojos fijos en él.

Se giró asustado y se asustó aún más, aunque no hizo nada que revelase tal humillación (¿Felipe el batallador asustado?). Ante él vio a un joven, un muchacho de la misma edad que Aurora y Día, un muchacho como no había visto nunca: piel cenicienta y pálida como el hueso, eso fue lo primero que le llamó la atención. Tenía cierto aire animalesco en el rostro, de boca ancha y barbilla puntiaguda; luego estaba el pelo, pajizo y sin vida, seco y mustio como la misma paja, valga la redundancia; y los ojos… Esos ojos no se podían mirar porque tenían lo prohibido de un eclipse, pero sin pizca de belleza. Eran unos ojos de pupilas azules… rodeadas de sangre; unos ojos donde el blanco era amarillo… que lloraban algo que no parecían lágrimas y que olía a huevos podridos. Ese niño, tan raquítico como los expósitos y tan… ¿enfermo? No podía ser de ese mundo. No podía.

―Habría de ser yo quien os mirase mal, ¿no creéis? ―dijo de pronto con esa voz tan particular suya, dulce y suave como una caricia―. Os he encontrado en mi casa, desconocido, ¿abrazando mis libros?

―¿Vu-vuestra casa? ―atinó a preguntar Felipe―. Disculpadme, pues… Soy Felipe Bosquenegro ―y le hizo una leve inclinación de cabeza.

―Sé quién sois, mi buen señor… Y eso que miráis con tanta avidez es anemia.

―¿Anemia? ―Felipe vaciló al ver que el muchacho daba un paso al frente. No quería que se acercarse a él ni quería mirarlo a los ojos, a los ojos ¿sangrantes? Ni asegurarse de qué les pasaba quería.

―Mi cara. Mi palidez ―aclaró él, como si hablase del tiempo―. Los galenos lo llaman «anemia perniciosa»… Una enfermedad de la sangre… De mi sangre.

Felipe tragó saliva. Quería irse. Las ñoñerías de Aurora eran un sueño hecho realidad al lado de semejante esperpento de crío. ¿Y ese era el marqués de Dustin? No podía ser.

―Siento si os incomodo, Alteza ―dijo el muchacho, que parecía disfrutar del momento―. Me llamo Ash Winder, por cierto, y estoy siendo un completo maleducado al hablaros de estas cuitas, mas entended que trato no con pocas personas y todas se quedan embelesadas con lo que no está bien mirar. ¿Entendéis?

―Entiendo.

―Bien.

Y eso fue todo.

No se dijeron nada más.
El Reino De La Oscuridad
2012

Más allá de lo que un día fue el pueblo de Ávalon, Aurora, Mulan y Sun Wukong se vieron en un valle, rodeados de una extraña hierba de tallo pálido y más alta que un hombre a caballo.

―La mandrágora de las maravillas ―dijo Sun Wukong.

―Más bien de las pesadillas ―corrigió Mulan―. He oído leyendas, cuentos; dicen que algún día estas plantas crecerán en todo el mundo, matándonos. Devoran la vida.

El camino se convirtió en una pendiente muy estrecha. Mientras subían, veían como quedaban en el aire, sobre aquel mar estelar y absorbente que era el cielo omnipresente. Aurora tuvo vértigo.

―Dime, sobrina ―susurró Sun Wukong―. ¿Cómo está tu padre?

―Cayó en desgracia ―se limitó a decir Mulan―. Es todo cuanto tenéis qué saber.

―¿Sigue el Imperio a salvo?

―Poco antes de ese hechizo que devastó el Bosque Encantado, lo que conocemos como Misthaven, nos vimos amenazados y…

―Parece que estoy viendo a tu padre cometer los mismos errores que cuando lo del qui shen. La magia siempre conlleva un precio.

―Y para él, esta vez, fue el destierro. No lo volví a ver.

―¿Y qué pasó contigo? ―Sun Wukong habló más bajito, aunque Aurora, que iba la primera, tras la luciérnaga, los oía con claridad.

―Me vi obligada a marchar también. El prometido de mi amiga estuvo un tiempo con nosotros; partimos entonces hacia el reino de Lis, en el occidente, mas el Hechizo Oscuro se conjuró y quedamos atrapados.

―Yo conozco este sitio… ―dijo de pronto Aurora, interrumpiéndolos―. Este sitio es…

El suelo dejaba de ser prado para pasar a ser una losa de piedra propia de un castillo. Aunque no había paredes, pero sí columnas y estandartes y… a lo lejos, tronos.

―Aurora, este es tu castillo ―dijo Mulan.

Atisbaron más allá como se alzaba un bosque negro, de olmos, cuyas serradas y desnudas ramas, que parecían carbonizadas, caían como largos dedos de bruja enjaulando un cuerpo.

―¡NO!

El chillido de Aurora fue demoledor.

La princesa corrió desesperada hacia allí, hacia donde reposaba el joven de cabellos dorados cual sol y labios rojos como la sangre.

―¡Día! ―gritó con la voz rota, intentando apartar las ramas del olmo que, clavadas al suelo, servían de celda a su hermano.

―¡Aurora, retírate! ―dijo Mulan, corriendo hacia ella.

Pero Aurora no se retiró; se quedó allí, llorando junto a su hermano, el cual parecía dormido, como presa de un maleficio del sueño. Llevaba el mismo traje que las hadas le habían confeccionado para el baile del eclipse, de su cumpleaños, de terciopelo verde ribeteado con marta cibelina. Era tan guapo y parecía tan vivo…

―Lo siento, Día ―lloró Aurora―. Tú te merecías todo… Te merecías llegar a los cien años y tener cien hijos, tal y como querías. Te merecías hacer cien viajes, tener cien mujeres y cien hombres… Mas nosotros no merecíamos a alguien tan bueno como tú…

La joven metía sus brazos entre las ramas para intentar alcanzar el cuerpo de Día, pero era inútil. No llegaba.

Se volvió, aunque no quería, hacia lo que en el Bosque Encantado era la sala de audiencias de su palacio. Vio a Mulan y a su tío, pero también vio a los fantasmas del baile de ese día. Vio a las gentes girando alrededor de Día y a él tomando las manos de todos… Vio al rey George, pero también a Charmelon, el maestro; vio a Jean el cortés, pero también a una joven noble con vestido blanco…

Y mientras también creía oír la tonada del maestro Forte (la estrella de Día ya quiere brillar y llevarte del brazo al baile…), ella también sintió el pinchazo de la verdad.

Maléfica no estaba sola cuando la hechizó, ya años atrás.

Maléfica fue con la misma joven que ella había conocido en el baile, la joven deprimida del vestido blanco… El mismo vestido que, tiempo después, la princesa Cora le había regalado para su boda.

El pinchazo subió desde el corazón hasta su cabeza y Aurora, gritando esmorecida, se tapó los oídos intentando acallar todas las voces que iban a ella de pronto.

―Yo también tengo ese libro. El nombre de mi caballo, Rocinante, lo saqué de ahí.

―Tú me has recordado quién soy.

―El corazón de Blancanieves volveré oscuro… y cuando su alma esté negra, no sólo te habré destruido a ti, sino también tu legado.

Vio sus caras en un revoltijo: la reina Regina, Maléfica, la princesa Cora… Y vio el baile y a Día… A Día tomando de las manos a una mujer de negro…

―Ay-ho, Vinci…

―Te debo mucho, hadita. Y no te preocupes. Por mucho que Azul me diga, no volveré a dudar de mi persona.

―El corazón de Blancanieves volveré oscuro…

―¡El príncipe Henry, la princesa Cora…!

―El corazón de Blancanieves volveré oscuro…

Y cuando las voces se convirtieron en susurros, cuando Aurora pudo volver en sí, lo vio. Vio como esa mujer, Cora, deslizaba la aguja en el pecho de Día, sobre el corazón, y huía.

Luego la vio allí, tras ella, riendo junto al cadáver… que desaparecía.

Cora marchó hacia el bosque.

―¡VOLVED, HIJA DE MIL PUTAS!

Pero Cora desapareció, igual que Felipe antes, y se convirtió en un montón de luciérnagas.

Sólo quedó una, que se adentró en la espesura de ese bosque.

Una vez Mulan y Sun Wukong se unieron de nuevo a la princesa, las zarzas crecieron y les cerraron el camino de vuelta.

Aquel era un viaje sin retorno.
Vado Culebra
Años Antes

Laura terminó de anudar el camisón de su ama, a la que ya había quitado también el corsé especial que usaba por su embarazo. Ella no pensaba llevar tal monstruosidad cuando tuviera sus propios hijos, si es que conseguía volver a reunirse con su Maximus algún día.

―Gracias, Laura ―dijo lady Frances, que la miraba a través del espejo con esa candidez lóbrega que siempre parecía invadirla. Pese a la congoja percibida, la doncella no pudo evitar una sonrisa―. ¿A qué esa mueca pizpireta? ―preguntó entonces la mujer.

―A causa de vuestra bondad, mi señora. He servido en varias casas ya y no había visto a una noble dar las gracias a su criada.

―Antes que noble, soy una persona ―dijo la dama, solemne, zanjando la cuestión.

―Y yo antes que sierva soy una mujer agradecida y complacida por vos ―aseguró Laura con otra sonrisa―. Os lo juro.

―No juréis… ―Lady Frances fue hacia el tocador y allí se sentó para que Laura la cepillase―. Jurar es cosa de hombres mentirosos.

Laura fue tras ella y le cedió un espejito de mano, de esos que reflejaban ampliado. Mientras pasaba el cepillo por aquella melena cobriza, tal y como le habían enseñado (arriba abajo, una dos y tres, arriba abajo, una dos y tres), pensó en la lástima que le inspiraba su señora, que se veía atrapada en aquel matrimonio arreglado. Lord Tremaine de Nueva Cala, su padre, primo de lord Tremaine de Vieja Cala, concertó la unión con un crío enfermo, Ash, sólo por un título nobiliario. Eso le habían dicho a Laura en las cocinas. Y aunque marido y mujer habían llegado a ser amigos, estaba claro que entre ellos no había amor.

―¿Puedo pedirte un favor? ―dijo de pronto lady Frances.

―Lo que gustéis.

―La difunta reina Eva dormía con doncellas, ¿lo sabíais?

Laura lo sabía.

―Sí, era para que no la acusasen de infidelidad para con su esposo, el rey Leopold.

Hubo un momento de tenso silencio. Parecía que lady Frances reconsideraba sus palabras.

―¿Podéis pasar la noche conmigo? ―dijo al fin y, ante la mirada escandalizada de Laura, añadió―: no penséis ninguna maldad… Tampoco es porque tema que me acusen de infidelidad, Zeus sabe que jamás engañaré a mi esposo… ―Otro silencio. Una lágrima resbaló desde los oscuros ojos de la señora y su voz se quebró como aviso del llanto que la iba a desbordar―. Sólo quiero dormir sabiendo que me acompaña alguien. Sólo quiero que me contéis historias, que me contéis un cuento… Como si fuese un expósito, uno de esos niños de los que tanto se preocupa mi madre… No le importo a nadie y cuando para a esta criatura les importaré aún menos.

En sus aposentos, el joven Ash también se lamentaba por el pasado… Por su difunto y dilecto padre, que lo había condenado al yugo de los Tremaine por un título nobiliario que no deseaba ni le importaba…

La madre de Ash era la heredera del marquesado de Dustin, por ello, el matrimonio con el padre de Ash, por muy primo segundo que fuera del rey George de Elsinor, era desigual. Cuando este quedó viudo, la familia de su esposa le retiró todo tipo de apoyo económico, dejándolo sin oportunidad de pugnar por el título para su hijo… Toda su infancia, Ash vio cómo su padre dilapidaba una fortuna en leguleyos para reclamarlo, para legarle Dustin y Vado Culebra, pero a Ash le bastaba con él.

El marquesado de Dustin acabó por ser un pozo que se tragó las propiedades de la familia y la compañía de exportaciones de aceite y cítricos del padre de Ash.
Y luego vino el incendio.
La yerma vida de los marqueses fue bañada en fuego.
Ash aún era muy pequeño y no recordaba gran cosa, sólo a la criada que lo sacó de entre las llamas en las que sí pereció su padre… Esa misma criada, con toda la buena fe del mundo, fue la que también lo metió en el Cenizas, que aquella noche brilló rojo y no verde, para paliar el dolor de posibles quemaduras y calenturas.
Decían que de buenas intenciones estaba sembrado el camino del diablo.
Ash lo sabía bien.
Aquel remojón en el Cenizas era lo que lo había desgraciado de por vida, lo que le había causado la anemia, la ceguera… Lo que lo había convertido en el monstruo que era.
Cuando fue consciente de que incomodaba con su sola presencia, Ash decidió enclaustrarse en su palacio.
Cuando el rey Micheal IV, el gran piadoso, solicitó la sumisión de sus banderizos, Ash hincó la rodilla desde su palacio.
Cuando su primo, el rey George, decidió casarlo con lady Frances Tremaine, el matrimonio fue por poderes… y él la esperó en su palacio.
Y ahora su suegra le llenaba la casa con niños de amaneceres tristes, sí, pero que aún tenían esperanza en ascender y, lo más importante, una cara bonita… O una cara que no repugnaba, qué menos. Y esos pensamientos llevaban a Ash a odiar a todos esos expósitos, a odiar a cualquiera… Aunque los quisiese ayudar. Y, en seguida, dicho odio lo llevaba al arrepentimiento y a la culpa por albergar tan siniestros deseos.
Él no era una mala persona.
«Esos días de ayer, cuando mi vida estaba por comenzar, cuánto daría por volveros a revivir», solía pensar cada noche, martirizándose más y más.


Entre sus almohadones, Felipe seguía dándole vueltas a su compromiso con Aurora…

«Esos días de ayer, cuando la ilusión en mí despertaba, cuando Aurora era algo más y yo ante ello mis ojos cerraba».



La criada embarazada, Rita, que a esas horas seguía faenando en las cocinas (ella no se podía permitir descansar como lady Frances), también añoraba y lloraba por el pasado.

«Esos días de ayer, cuánto daría por a ellos volver y todos mis errores deshacer», se repetía, una y otra vez, acariciándose el vientre.

―Mi niño… Ojalá pudieses quedarte ahí dentro, a salvo y calentito para siempre, y no venir a este mundo cruel y oscuro que sólo pesar de hará pasar…


Como un fantasma, Aurora se deslizaba por las galerías del palacete de Winder. El frufrú de su camisón se unía al resto de la vida de la noche, que jamás era silente, como uno podía creer, no; había infinidad de ruidos: la respiración, por ejemplo. Los expósitos dormían juntos y se respiraban unos a otros; tímidos chirridos de colchón; la aguja del reloj; corrientes de aire y la misma casa, exhalando, debilitándose poco a poco como si los cientos de años que llevaría en pie no le hubiesen bastado para asentarse.

Aurora alzó el candelabro e iluminó, antes que al niño que dormía, el mundo de oro del que ella procedía. Vio una cama de cabecera forjada, tocadores, mesitas de noche y hasta a ella misma devolviéndole la mirada desde un espejo de cuerpo entero. Entonces se fijó en el niño, que estaba tapado hasta la cintura. La parte superior del camisón se le había bajado y una de sus tetillas quedaba a la vista. ¿Cuántos años tendría? No más de cuatro, quizás cinco, pero era menudo menudo… O quizás era la impresión que daba al dormir encogido. Aurora iluminó la cama contigua a la de ese niño de piel aceitunada para ver una estampa muy similar, luego otra y otra y otra…

Y mientras todos soñaban, ella despertaba.

«¿Cómo es que entre tanta desdicha quedan esperanza y amor? He sido una ignorante; en mi niñez, tuve a mis padres y a Día para protegerme, amén de toda una armada, mas, ¿qué tienen estos niños?».

Salió de la alcoba y se acercó a uno de los ventanales. Era noche sin luna. Noche de brujas.

―Día…

Aurora sollozó.

Ella no era una ignorante… Era valiente y Día se lo había dicho.

Años atrás, cuando contaban unos seis años, se adentraron demasiado en la rosaleda y llegaron a los límites de sus tierras. Allí encontraron a dos críos que dijeron querer jugar con ellos, pero era un embuste. En cuanto los acorralaron, ambos se abalanzaron sobre Día y empezaron a quitarle la ropa. Primero los zapatos, luego las medias y el collar… Aurora se quedó mirando cómo desvalijaban a su hermano, impotente, hasta que el grito desesperado de este, un grito horrible que esperaba no volver a oír jamás, la hizo abalanzarse sobre uno de esos rateros y arañarle la cara. El otro se le echó encima, pero Aurora también le arañó… en el cuello, en un lugar delicado, con mucha fuerza y mucha rabia. La sangre manó y los dos terminaron por huir asustados. Aurora lloró y Día lloró aún más, pero habían sido valientes. Ambos. Podría no tener espada y podría no conocer la guerra, pero era una mujer y tenía que enfrentarse al mundo cada día. Había sido una hermana y había cuidado de su hermano cada día. Había sido hija y nieta y había velado por su familia cada día. Era princesa y trabajaba por su reino cada día. Si Felipe quería seguir viéndola como una chiquilla inmadura y hueca, allá él. No le iba a doler que la abandonase.

―Saboread este día, mi bella dama, mi amada…

El viento le trajo aquel verso.

Yendo hacia el origen de aquel poético murmullo, Aurora se dio cuenta de que le sudaban los pies por pisar descalza aquella alfombra tan gruesa que se extendía por toda la galería. ¿Por qué la mantenían en pleno verano? Ah, claro, como lady Iria y todos en la corte decían, «nobleza obliga».

―Veo que no soy el único en vigilia.

Se giró sobresaltada y casi dio en toda la cara al joven Ash con el candelabro. Él la había encontrado a ella.

―No… No… ―¿Qué decir?―. Siento ser una merodeadora en casa ajena.

Sin mostrar seña alguna de que estaba molesto ni tampoco de si no le importaba, el marquesito se acercó a otro de los ventanales que daban a la oscuridad.

―¿Algo os perturba, Aurora? ―preguntó con esa vocecilla suya, esa vocecilla que parecía dulce pero escondía un halo de… ¿De qué? ¿De malicia? ¿De rabia? Quizás era rabia… O envidia… O resentimiento.

―Sólo pensaba… ―¿En qué pensabas, Aurora? ¿En Día? ¿O en Felipe? En la cama pensabas en Felipe y en cómo querías decirle cuatro cosas a la cara―. Intentaba escuchar a mi corazón en la quietud. Entenderme. Eso es todo.

―Vos perdisteis a vuestro hermano hace poco, ¿cierto?

―Hace cuatro meses… ―Aurora se acercó a la ventana, junto a él…

Y Ash la miró. Le caía bien la princesa. Era la única que no se había embobado con él como si fuese una pieza de fruta podrida y la única que no arrugaba la nariz ante la pestilencia que él mismo sabía que despedía… La fragancia del Cenizas.

―Y era un hermano mellizo, ¿verdad? ―Hasta Sotoinferno llegaban las canciones que el príncipe Día, Día el audaz, había inspirado―. Dicen que hay hermanos que están unidos por algo más que la sangre. Que comparten un corazón. Igual que las estrellas y el cielo… Ese cielo que cubre todos nuestros reinos; el único cielo.

―Un cielo. Un destino ―completó Aurora, que sabía por dónde iba Ash―. Yo también he leído «Leyendas e historias de la época de los cuentos de hadas».

―¿Penabais por vuestro hermano, pues?

―No… Yo sólo… No lo sé. ―Sí lo sabía. Era Felipe. Siempre había sido Felipe el que eclipsaba sus lamentos por Día, porque este siempre miraba al futuro y no temió nunca a la muerte. Aurora lo sabía y eso la consolaba. Día había vivido rápido, sí, pero había vivido como había querido, feliz, eso era lo que contaba―. Pensaba en cómo puedo hablar con una persona a la que es importante que le diga algo…

―Os envidio.

―¿Perdón?

―Yo hace mucho que no tengo que hablar con nadie… ―La vista hecha añicos de Ash brilló cerúlea en la oscuridad―. Nunca me doy cuenta de cómo lo echo de menos hasta que alguien me habla, como vos ahora. ―Y al ver que Aurora bajaba la mirada, añadió―: No tenéis por qué sentirlo. Es un placer efímero y un capricho que muere pronto y en vano.

La princesa trató de reconfortarlo, pero ella no era muy buena en eso. Azul, Verdita y Nova, las hadas que velaban por su familia en el pasado, siempre se habían ocupado de esas lides.

―Una vez leí en un libro que hasta las nubes más oscuras tienen un borde de plata.

―Poesía y sensiblería barata, Alteza ―cortó Ash, mal encarado―. Eso es de «Su apuesto héroe»… ¿Lo conocéis?

―Lo leí hace tiempo. A mi hermano no le gustaba nada.

―Tenía buen gusto, porque no hay escrito más vomitivo que ese… ―dijo Ash con desprecio―. Vomitivo y mentiroso a la par que injusto. Gideon lucha y lucha, es todo un salvador, hasta que su fama lo agota, comete un error y, ¿cómo le pagan toda una vida de entrega? Colgándolo en una plaza y torturándolo hasta morir después de presenciar el final de su familia. Y los villanos encima dejan su cadáver pudriéndose al sol durante meses.

―No es un final feliz, cierto.

―La autora sólo quería demostrar bobadas con ese final. Ya me gustaría a mí decirle cuatro cosas sobre los finales desdichados…

Aurora gritó y dejó caer el candelabro.

Las velas se apagaron y todo volvió a la oscuridad.

Ash no llegó a ver el rostro en la ventana.
El Reino De La Oscuridad
2012

El bosque silente y la rosaleda tal y como la habían conocido sus abuelos antes de que Maléfica lo arrasase todo en la II Guerra de los Ogros. Esa era la foresta que estaban recorriendo los tres salvadores.

La foresta plagada de espinos.

―¿Qué hace mi reino aquí en la oscuridad? ―preguntó Aurora en voz alta.

―Los escenarios de hechos violentos o en los que se ha matado a la luz (no me preguntéis cómo se hace eso) pueden acabar teniendo un, digámosle, espejo aquí.

―¿Y qué es de la gente que mora en esos sitios? ―dijo Mulan.

Sun Wukong se encogió de hombros.

―Este es un reino vacío… Me-me lo dice el corazón ―afirmó Aurora―. Me duele el corazón, cada vez más.

Ninguno supo cómo interpretar eso ni dijo nada al respecto.

Claro que ninguno sabía que Aurora poseía un corazón puro, una de las siete luces, fragmentado en dos, porque ella y Día habían sido un único corazón, el de su abuela Krimilda.

A medida que se internaban más en el bosque espinoso, las zarzas comenzaban a abalanzarse sobre ellos, a atacarlos, y emergían de la tierra cuando menos lo esperaban. Sun Wukong y Mulan tuvieron que abrir paso a espadazo limpio.

Llegaron a una especie de claro donde había un árbol… El árbol de fuego de Maléfica; sólo que en el Reino de la Oscuridad no ardía. No con fuego, claro. Supuraba brea negra, maldad, y al sentir nuevos corazones cerca de él, comenzó a transformarse.

Primero unos pies extraños, afilados, luego unas piernas cortas en comparación con el ancho y largo tórax… Unos largos y fornidos brazos y, al final, una extraña cabeza de la que salían cien tentáculos…

Y dos ojos claros y redondos como la luna.

―¡Atrás! ―bramó Sun Wukong, empujando a Aurora y Mulan hacia el camino.

―¡¿Qué demonios es eso?! ―chilló Mulan.

―¡Lo que sea, no impedirá que encontremos a Felipe!

Mulan tuvo que sujetar a Aurora, que no cejaba en su empeño de ir con Sun Wukong.

El príncipe mono del Imperio Dorado alzó una vez más su arma y gritó a aquella bestia de oscuridad:

―¡Ahora espada de la verdad vuela veloz y segura! Que el mal perezca y el bien prevalezca.

Lanzó la espada, que trazó un arco perfecto entre él y el monstruo antes de atravesarle justo en el pecho, donde debería de tener el corazón.

La bestia se esfumó.

Y Sun Wukong recuperó su espada.

―¡¿Qué ha sido eso?! ―dijo Aurora.

―Las sombras pueden tomar muchas formas para robar corazones ―explicó el mono―. No sabéis con cuantos tipos distintos de oscuridad he tenido que luchar ya, mas con esta espada no hay nada que temer.

Aurora y Mulan miraron la espada, que a simple vista parecía una espada corriente, sólo que emitía un pálido fulgor azul.

―Fue forjada siglos atrás ―dijo Sun Wukong―. Había cuatro espadas legendarias, cuentan las leyendas, la de la luz, la de la oscuridad, la del crepúsculo y la de la nada. Esta es la del crepúsculo.

―¿Dónde la hallasteis?

―En su viaje al oeste ―dijo Mulan―. Fue la recompensa de Xuanzang, ¿cierto, tío?

Este asintió.

―¿Y qué fue de las otras tres espadas? ―quiso saber Aurora.

―Excalibur, la espada de la luz, desapareció y nadie la volvió a ver. De Hrunting, la de la nada, se dice que fue robada por el Ser Oscuro… En cuanto a la espada de la oscuridad… Si la leyenda es cierta, nadie la blandió jamás. Una espada mágica no la puede tener cualquiera… Digamos que la espada elige a su paladín.

―Elije un corazón fuerte ―dijo Aurora, para sorpresa de los otros dos―. Día me habló de una de esas espadas. Decía que algún día el sería escudero de alguno de sus portadores.

―Curioso sueño el querer ser escudero cuando se es príncipe ―razonó Mulan.

―Ojalá lo hubieras conocido. Todo en Día era curioso… y digno de admirar.

―Mas es por ese Felipe por quien viajamos ―interrumpió Sun Wukong―. Será mejor que sigamos nuestro camino.

Y el camino, ahora, dejaba atrás el bosque para adentrarse en una cueva.

En las profundidades de la oscuridad.
Vado Culebra
Años Antes


―Dime tu nombre ―repitió por tercera vez la mujer.

―Hércules… ―Y la miró a los ojos.

Ella lo supo.

Su esposo, que sonreía tras ella, también lo supo.

Eran granjeros, humildes, pero se lo dieron todo: una casa, un oficio… Una familia.



Cuánto habían alimentado las mentiras a sus recuerdos…

Hércules corría.

Huía despavorido.

Podía engañarse a sí mismo, quizás podía hacer creer a los demás que era feliz… Un gallardo caballero errante, como lo creyó Humbert.

Pero él, Hércules de Tebas, no era más que un vulgar asesino.



El miedo tenía al semidiós doblegado desde su llegada a la granja de sus padres adoptivos… Su granja de perros labradores. Tendrían más de treinta y muchos con sarna, con el pelaje desprendido en grandes parches, mostrando una piel rosada y tierna a los insectos…

Lo habían llevado a la granja en la parte de atrás del carromato pese a que en el pescante cabían tres.

Su madre… O lo que fuera, no se fijó en él porque le gustase ni le despertase algo en el corazón. Se fijó en él porque era fornido y alto, porque era un niño fuerte y eso necesitaban: un par de manos que explotar.

Ese mismo día, Hércules tuvo el oído derecho silbando por los palos que le dio su padre… O lo que fuera. Lo había obligado a cortar leña y él no sabía.

Pero aprendió.

Cortaba leña, barría los más de cincuenta metros que separaban el camino de la granja, ordeñaba vacas y alimentaba a los perros, que lo miraban a él con más deseo que a la carne que les servía.

Así fueron las cosas todo el invierno y así pudieron haber sido toda la primavera.

Pero Hércules era un cobarde…

Y un asesino.

El padre… O lo que fuera, Hércules lo sabía, estaba enfermo. El hambre y la faena en la granja lo habían vuelto neurótico, pero, por más que le gustase sacar el cinto a pasear, era un cobarde que sólo te gritaba si lo enfadabas. A Hércules le daba algunos palos en la cabeza o en el culo… Sabía que él le tenía miedo, por eso él tampoco llegaba a temer del todo la fuerza del pequeño.

Fue por ello que, una noche, Hércules intuyó que su padre… O lo que fuera, no se iba a contentar sólo con pegarle con el cabestro de las vacas. Intuyó que esa noche llegaría hasta el final.

Su final.

Sería como esas pesadillas que tenía en las que el hombre se abalanzaba para comérselo vivo, clavándole sus dos ojos; el sano, lleno de ira, y el lechoso, muerto e indiferente como un farol apagado.

El granjero se lanzó contra él aquella noche, en la cena, con un cuchillo de carnicero. Quizás no iba a matarlo, pero le iba a hacer algo malo, eso estaba claro.

Hércules no lo pensó ni lo meditó. Alzó el puño y le dio debajo de la zona inferior de la mandíbula. La sacudida le recorrió el brazo hasta el hombro y la mano se le entumeció por completo. Sonó un duro crujido y su padre… O lo que fuera, dibujó un giro perfecto antes de caer al suelo con un golpe seco.



Aquel crimen lo hizo indigno.

La sangre del villano en sus manos, por más justo que resultase, le cerraba las puertas de su verdadera familia.

Ahora, si quería volver con su padre… Su verdadero padre, debía completar los doce trabajos de la redención.

Realizarlos le llevaría algún tiempo… Quizás toda la vida, porque él seguía siendo un cobarde, un niñito asustado. Había encontrado al león de Nemea en las orillas del Cenizas, ¿y qué había hecho? Huir. Huir lejos… Huir… al palacio de Dustin.

Veía a gente en una ventana.


Hércules concluyó su historia.

Aurora y Ash habían escuchado con atención, cada uno con su tisana.

Y Aurora lloraba.

No de pena, sino de rabia. El relato del de Tebas le había abierto los ojos ante una verdad inmutable.

―Así que debes asesinar al león que atemoriza a mis banderizos ―dijo Ash, mirando a Aurora y sintiendo más lástima por ella que por Hércules.

―Matar a esa bestia me dará el honor y la gloria…

Ash lo interrumpió con una risa extraña. Lo cierto era que Aurora no sabía qué pensar de él.

―¿Honor? ¿Gloria? Eso no son más que mentiras para que los niños quieran ser caballeros y las niñas se les entreguen para parir más como ellos… Cuando uno ve la sangre de cerca, deja de creer en canciones y en cuentos de hadas.

Hércules no supo qué decir, así que se fijó en Aurora, la tomó de las manos y quiso consolarla.

―¿No os dais cuenta? ―gimió ella―. Tú, Hércules, y yo misma… Hemos sido unos necios… ―Se puso en pie y empezó a dar vueltas por la cocina, soltando al fin sus pesares―. Me he estado enfrentando a la muerte de mi hermano, al hecho de regir, a mis sentimientos y a cómo he de afrentarlos… Y lo he hecho sola, igual que haces tú, Hércules… ―Volvió a acercarse a él y lo tomó de las manos, igual que antes―. No temes al león; temes a la soledad, porque la conoces y has estado solo toda tu vida. Si fracasas, sabrás que así estarás por siempre jamás. Si no lo intentas aún tendrás la esperanza de que algún día de fin tu agonía… De que te encontrarás con tu padre… Es lo mismo que me pasa a mí; prefiero vivir creyendo que yo no hice algo porque no quise a saber que lo hice y me salió mal… ―Y al ver que no la entendían, añadió―: cosas mías… Mas, ¿sabéis qué? Pienso seguir el ejemplo de mi hermano. Lo llaman Día el audaz porque se enfrentó al orden establecido e intentó dar algo de justicia en este mundo injusto…

―Tienes idea de ayudarlo con el león, ¿no? ―adivinó Ash, que seguía inalterable.

―¡Y tú nos acompañaras! ―Ahora le tomó las manos a Ash―. Esta es también tu oportunidad de ser un héroe. De probar de lo que eres capaz.

―Yo sé muy bien de lo que soy capaz, princesa, y no necesito probar nada al mundo ni, mucho menos, a mí mismo ―respondió el muchacho con dureza―. ¿Acaso no habéis oído nada de lo que he dicho? No existen los cuentos de hadas o los finales felices. Esto es el mundo real, no una fábula. Esto es la vida real y en la vida real sólo hay un final: la muerte. Hasta que llegue, uno tiene que levantarse cada día y luchar contra los enemigos del norte, del sur y de su propia casa. Uno tiene que seguir buscando el sol noche tras noche, trabajando, sudando y sacrificándose por sí mismo y por los que quiere… Y yo, Aurora, yo no quiero a nadie porque la vida y la muerte ya me han arrebatado a mis padres y conferido una familia que no me desea a su lado a la fuerza. Nada he de ganar yendo a buscar a ese león, mas sí podría perder algo, lo único que va a dar sentido a mi vida y que me salva del sueño eterno en estos momentos: mi hijo. Seguir luchando para que no conozca vida tan desgraciada como la mía es lo que me mantiene en este sufrimiento que algún autorucho llamaría cuento. Así que no; no voy a ir con vos ni con ese aprendiz de héroe.

―Entonces, iremos solos ―sentenció Aurora―. Vamos a ir a por esa condenada bestia y vamos a ganar. Demostraremos de lo que somos capaces.
El Reino De La Oscuridad
2012

Las estalagmitas y estalactitas de la caverna chorreaban sueño mortal, que formaba charcos en los que crecían setas refulgentes, apestosas, que también parecían transpirar veneno.

―Todo en este lugar es impío ―dijo Mulan.

―Parece que hay una luz al final… ―Sun Wukong señaló hacia la nada, hacia la oscuridad. Un débil haz de luz brillaba al fondo.

La luciérnaga seguía danzando alrededor de Aurora.

―Se está haciendo más grande.

Mulan y su tío se fijaron bien. La princesa llevaba razón. Ya no era como una luciérnaga, parecía más bien una pelota, un pequeño sol.

En la cueva también encontraron cabañas y el suelo era como arena de playa. Pareciera que allí hubiese vivido alguien mucho tiempo atrás. Incluso vieron los restos de una escultura ecuestre de un tal alcalde de nombre ilegible… Y allí, entre las ruinas de ese poblado pesquero, discurría también un río de caudal sereno y aguas verdes, como el Cenizas de Sotoinferno. El grupo se acercó y oyó lamentos, gritos de agonía, de auxilio, pero también de hambre, de cólera y de odio. Algo en el río les pedía ayuda, pero también los amenazaba.

―No os acerquéis más.

Esa voz…

Muy muy despacio, Aurora se giró.

―¿Día, eres tú de verdad?
Vado Culebra
Años Antes

Frances no era capaz de conciliar el sueño… Ni aunque Laura roncase a su lado a pierna suelta.

«Pobrecita, debe ser la primera vez que disfruta de un lecho como este», pensó la mujer, que se incorporó como pudo, sujetándose el vientre.

Se sentía algo tonta por haberle pedido consuelo a Laura y también avergonzada por haber mostrado debilidad… Si por algo estaba donde estaba era por eso, por haber defendido siempre quién era ella.

Con una bata bien plantada, la marquesa se aventuró también a tientas por los pasillos, desviándose hacia la escalera de servicio, que era angosta y crujía acusadora a cada paso. Pero precisaba encontrarse con alguien, precisaba hablar con ella.

―Rita… Rita… ―la llamó en susurros, pues compartía cuarto con otras dos doncellas. Las tres dormitaban en lo que era menos que un escobero.

Su sierva acabó despertándose y, cuando vio al ama, tuvo que sofocar un grito. Lady Frances la condujo hasta el corredor.

―¡Señora, qué hacéis aquí! ―se alarmó Rita… También en un susurro.

―No lo sé. Quería verte.

No dijeron nada más por largo tiempo. No sabían qué decirse en realidad, porque no se conocían de casi nada.

―Si estáis preocupada por el bebé, señora…

―Estoy preocupada por todo, Rita, por todo.

―Mas yo no soy nadie para ayudaros…

Frances se quedó mirando el vientre de su criada, que se veía mucho más crecido que el suyo.

―¿Tú no te arrepientes?

―Cada día ―dijo Rita―. Es triste decirlo en voz alta, mas así es… ―Ahora le tocaba a ella mirar el vientre a su señora―. Vuestro hijo, en cambio, crecerá en un lecho de rosas.

―Las rosas tienen espinas ―apuntó Frances.

―Y de la mierda no se sale, pues el hambre siempre te roe desde dentro, matándote. Mi hijo dormiría donde duermo yo. ¿O me equivoco, señora?

―No te equivocas… ―Desarmada por completo, así se encontraba la marquesa. Había sido una estúpida al acudir en busca de Rita.

―Queréis escapar.

―Eres muy perspicaz para ser una sierva, ¿no crees?

―Yo me dedico a trabajar y si no gusta mi trabajo me voy ―afirmó la criada, recia y dura―. Eso es todo. ¿Queréis escapar o no?

―Nada me gustaría más que huir bien lejos… Mas no podría. No ahora…

Lady Frances volvió a sujetarse la tripa, pero se quedó mirando cómo Rita se arrancaba una cadenita. Una llave que llevaba colgada del cuello.

―Esta llave es mágica… Y no os riais de mí, porque lo es de verdad.

―Te creo, Rita, te creo.

Cierto era. La creía.

―Si la usáis en cualquier puerta os llevará a otro reino; la Tierra de las historias no contadas. Allí podréis parar vuestro dolor.

Puso la llave en su mano. Frances intuyó de dónde la había sacado.

―Te la dio tu amante, ¿verdad? El padre de tu hijo.

―¿El padre de mi hijo? ―La criada dijo aquello con cierta ironía, medio sonriendo―. Mi hijo no tiene padre, señora.

―Debió hacerte sufrir en demasía para que estés así, mas hay algo que no comprendo… ―El silencio de Rita la animó a seguir―: Si esta llave puede detener nuestro sufrimiento, ¿por qué no la has usado antes?

―Porque yo no quiero detenerme, señora. Si me detengo, me atrapan mis recuerdos. El pasado corre más que nosotras, así que guardad esa llave y usadla o no usadla, vos sabréis.

―Sí… Yo sabré ―dijo la marquesa, apretando bien la llave en su mano.
El Reino De La Oscuridad
2012

Allí estaba su hermano, tan bien plantado, sonriente y burlón como cuando vivía. Llevaba ropajes extraños, típicos del reino del que venían Emma y Mary Margaret.

―¿Aurora? ¿Eres tú?

Mulan y Sun Wukong también lo veían esta vez.

―¿Y tú… eres real? ―preguntó esta.

Día se acercó a ella y la abrazó.

―Sí. Lo soy.

En silencio, Aurora rompió a llorar en el hombro de su hermano.

―No puedo creerlo.

―Hermana, tienes que decirme qué haces aquí ―dijo el muchacho, separándose un poco―. ¿Qué haces en el Reino de la Oscuridad?

―¿Y tú? ―Y la esperanza la llevó a una idea egoísta―. ¿Acaso no moriste y estás aquí atrapado?

―Aquí… ―Día miró en derredor―. El Reino de la Oscuridad son muchos reinos. Ni aquí ni allí. Esto que ves fue una vez una villa en el Bosque Encantado, mas sus habitantes cayeron en manos del espectro.

―El espectro robó el alma de Felipe.

―¡¿Qué?! ¡¿Cómo?!

―Quedó marcado… por accidente ―explicó Aurora a su hermano―. ¿Dónde podría estar su alma? Caminamos y caminamos, mas nunca sé si me acerco lo suficiente.

―Procuro esconderme, Aurora, así que no lo sé. Sólo monstruos moran este infierno… ―Silencio. Día miró a su hermana extrañado―. ¿Cómo piensas volver a unir a Felipe en cuerpo y alma?

Aurora miró a Mulan. Esa parte del plan no la habían pensado.

Sun Wukong susurró algo a su sobrina.

―No lo sé, Día, mas lo que sí sé es que vendrás con nosotros cuando regresemos a nuestro reino.

―¿Regresar? No hay modo de salir de aquí. Tenéis que venir conmigo, conozco un refugio seguro.

―Sí que hay un modo, Día, sí que lo hay. Sé que lo hay.

―Habrás de pagar un precio, mas…

―¿Qué? ―Aurora quiso mirar a su hermano a los ojos, pero este rehuía su mirada.

―¿Cómo nos has encontrado? ―inquirió Sun Wukong de pronto.

―Sentí vuestra presencia. La luz en la oscuridad… ―Miró a su hermana―. Aurora, tú posees nuestro corazón puro. Si ambos lo usásemos para lanzar un hechizo de magia luminosa…

―¡AURORA, ALÉJATE DE ESO! ―gritó Sun Wukong, cargando su espada contra Día, que rodó sobre las rocas para esquivarlo.

―¡¿Qué haces?! ―chilló la muchacha.

―Eso no es tu hermano ―aseguró el guerrero―. Eso es el espectro.

Y al levantarse, Día ya no era Día, sino otro niño más pequeño, un niño de ojos tan oscuros como el limo.

―El Aqueronte ―rio el crío, mirando de reojo al río―. Un lugar perfecto para acabar una historia.

Sun Wukong ya invocaba de nuevo las cadenas de luz, pero, antes de que las enviase contra ese diabólico niño, otro Día apareció.

Estaba envuelto en un aura dorada y, con ella, desde atrás, envolvía también al supuesto espectro, a eso.

―¡Aurora, huye! ―gritó.

―¡¿Día?!

―¡Estoy muerto, Aurora! ¡El espectro ha invocado mi alma desde el Inframundo para engañarte! ¡No uses tu corazón! ¡Huye!

Mulan tiraba de la princesa, que no quería dejar a su hermano.

―¡Día! ¡Ven con nosotros!

El espectro lo agarró del cuello y empezó asfixiarlo.

―Yo… Yo ya estoy muerto, Aurora… Sólo soy un espíritu.

Sun Wukong lanzó sus cadenas y estas atraparon a los dos muchachos.

―¡Huyamos, ahora! ―ordenó a las mujeres.

Mientras corrían iban dejando atrás el eco de la ira del espectro y de los jadeos agónicos de Día.

Aurora llevaba el corazón roto.
Vado Culebra
Años Antes

―A todo esto, ¿qué ha sido de ese niño, de Humbert?

―Tuve que hacer que se fuera. Aunque me hubiese gustado viajar acompañado, no quería ponerlo en peligro… ni que me viese morir si fracasaba en mi labor.

El trío salía de la armería. Ash había provisto a Aurora con una espada y una red, para que arrastrasen el cuerpo del león con facilidad. Hércules usaría la maza de olivo que portaba siempre, además de su lanza.

―¿Estás segura de que sabrás usarla? ―preguntó el semidiós, mirando con preocupación el arma en manos de la princesa.

―Te sorprendería ver cómo me manejo. Una mujer, más de mi posición, ha de saber defenderse… Así será hasta que se os enseñe a no maltratar al que creéis débil.

Pidió a Hércules que la esperase en las murallas, prometiéndole ir a su encuentro en menos de media hora. Antes de partir, y entendiendo que podía morir a manos del león, Aurora debía zanjar sus cuitas con Felipe, así que subió a su alcoba, entró con total sigilo y dejó sobre la mesilla de noche su anillo de compromiso.

Pero Felipe despertó y la agarró del brazo.

―¡¿Qué haces?!

―¡Eso digo yo! ―chilló Aurora en un susurro imperceptible.

Felipe encendió una vela y la habitación se iluminó en mitad de la hora bruja.

―¿Marchas? ―inquirió extrañado.

―Déjame ir, fanfarrón.

De un tirón, Aurora se libró del yugo de su prometido. Este se levantó y algo lo hizo reír… Una sombra o un fantasma, no estaba seguro, pero había visto a Día en lugar de a Aurora.

―Si fueras un hombre te reclutaba ahora mismo ―le dijo, taimado como sólo él sabía serlo en el arte que era decir florituras a las damiselas.

―No es momento de tonterías, Felipe. Pienso volver y, si todo sale bien, lo haré a tu lado. Mas suéltame o apresarme será lo último que hagas.

―¿A dónde vas?

―A matar al león de Nemea… ―Y toda la fuerza se le fue por la boca al caer en una obviedad―. Que ha bajado desde allí hasta Vado Culebra, supongo, porque esto no es Nemea…

―Eres una ignorante, Aurora.

Se arrepintió de haber dicho eso al mismo momento de decirlo.

―Osada, más bien. Pensé que mis cojones eran lo único que te gustaba de mí.

Pero Felipe no rio.

―Tu osadez viene dada por tu ignorancia. Mas, si te he ofendido, ruego me disculpes.

―A mí sólo puede ofenderme quien me importa ―dijo Aurora, irguiéndose ante él.

―Pues algo te importaré cuando has venido a dejarme una prueba de que tu marcha es voluntaria ―contestó el batallador, lanzando una mirada de ternura al anillo―. ¿Sabes? Jamás creí que diría esto, mas eres igual a Día; él también vivió muy preocupado por cómo lo recordarían y por si estaría a la altura de los reyes del pasado. Ahora tú te carcomes por las mismas sandeces que él.

―Te veré al alba, Felipe…

«¡No tienes que probarme nada!» quiso gritarle él…

Y se lo gritó.

―Esto no es por ti… Es por mí ―le respondió ella, ocultando su sonrisa.

―Y es mi culpa que tengas que probarte algo a ti misma.

―No, Felipe, no lo creas así porque no así no es ―aseguró Aurora―. Siempre me has llamado caprichosa y con razón; albergo un corazón caprichoso porque, en el fondo…

―Eres igual a Día.

―Deja de requebrarme…

―No puedo.

―¿Qué haces conmigo, Felipe?

―Meterme de lleno en una batalla que no puedo ganar.

―Pues huye… ―Aurora quiso tomarle de la mano, por algún motivo que se le escapaba, pero se contuvo―. Huye ahora que puedes.

―Huye tú, si puedes darme la espalda.

Y con una sonrisa, ambos se despidieron…

Pero no para siempre.

Aurora, Felipe…

Ash.

Todos lo tuvieron todo en algún momento.

Todos se creyeron dueños de su destino… en algún momento.

Ninguno creía necesitar a nadie en su vida.

Y a todos, esa vida, les escupió la verdad… demasiado tarde.

No mostraban el dolor ni la debilidad, cerraban los ojos ante ella, pero esta seguía sobre ellos, amenazante, mortal, como una espada que quisiese partirlos en dos… a ellos y a sus sueños.

Pero sólo Ash había visto, pese a su ceguera, más dolor que Aurora y Felipe. Sólo él había visto cómo le arrancaban el corazón, en el sentido del amor, cuando no era más que un infante.

Más de lo que podía soportar.

Por eso el muchacho tenía esperanza en que Aurora y Hércules saliesen airosos de su empresa. Por eso los observaba marchar desde su torre, porque ellos sí podrían ser felices, no como él, a quien el dolor jamás abandonaría. Iba a vivir por y para su hijo, se iba a desvivir porque cada día fuese de plena dicha, mas el dolor, el pasado y la duda de qué hubiera sido de él si el río no se hubiera cruzado en su camino siempre estarían ahí.

Le quedaría estar con su hijo.

Esperando un día mejor.

Un día mejor que se engañaría creyendo que llegaría… cuando todo lo que tendría, hasta el final de sus días, sólo eso sería.

Esperar.

Y consentir.

Todo por una ilusión jamás cumplida.

Ash maldecía el amor que lo iba a atar al sufrimiento… y la futilidad de la belleza; esas aguas debieron haberlo matado en lugar de deformarlo.

¿Por qué los designios de las gentes escapaban de sus voluntades?

Todo lo que le pasaba era más de lo que podía soportar.

Sólo tenía quince años.

Igual que Aurora.

Pero, para alzarse, uno tenía que caerse.
Ruinas De Reinos Cautivos
2012

La luz los cegó cuando salieron de la cueva.

Mulan no pudo reprimir un gemido de asombro ante el lugar que ahora se les presentaba.

Estaban en los restos de una ciudad, de una gran ciudad, devastada hasta los cimientos. El suelo, adoquinado de un modo que ninguno había visto antes, se resquebrajaba por todas partes, mostrando ahora el cielo azul, con un gran sol de verano que lo bañaba todo.

―¿Cómo es que se ha hecho de día? ―dijo Aurora, agotada.

―No es de día. Es sólo una ilusión ―afirmó Sun Wukong.

Vieron los restos de un puente, derruido a la mitad de su tramo, y también una gran torre, una enorme, que tenía un reloj en cada una de sus cuatro caras, en la parte superior. Todos marcaban las ocho y cuarto y estaban congelados, como la oscuridad.

―Jamás vi un lugar como este ―dijo Mulan, observando algo que no sabía qué era; una especie de armatoste de chapa, con puertas, asientos y algo parecido a un timón en su interior. Había varios como esos.

Pero no hubo tiempo de explorar más.

El suelo tembló con el mismo fragor que el peor de los terremotos. En la lejanía se oyó una campana, lo que quedaba del puente se destruyó y las calles, así como los armatostes de chapa, se movieron en torno a la calzada.

De la entrada de la cueva emergió entonces una mole anaranjada, como un pequeño sol, sobre la cual iba montado el muchacho de antes, el espectro.

Una ola demoníaca, un batallón de monstruos, lo rodeaban.

Eran unos seres nauseabundos de color carne que parecían moluscos. Aleteaban como en una brisa, pero no había brisa. Aquellos engendros tenían alas de insectos y un pico tubular parecido al de los mosquitos.

Y había cientos o miles de ellos.

―¡CORRED! ―chilló Aurora, poniéndose a cubierto bajo uno de esas cosas de chapa.

Mulan y Sun Wukong se refugiaron entre los retos de un edificio. Todos sintieron como aquellos seres chocaban contra sus improvisados escudos en un intento de… ¿devorarlos?

―¡Tenemos que salir de aquí! ―gritó Sun Wukong.

¿Pero cómo? Aquel niño, el espectro, seguía sobre ellos, volando en aquella especie de sol.

―¿Qué es eso? ―preguntó Mulan a su tío.

―Quién sabe ―contestó este, lanzando piedras a los monstruos―. Podría ser su corazón, mas dudo que ese monstruo lo tenga.

―¡MULAN! ―se desgañitó Aurora muerta de terror. Una de esas sanguijuelas voladoras se había colado junto a ella.

―¡AURORA! 

Sin pensarlo dos veces, la guerrera, espada en ristre, salió derribando todo lo que encontró a su paso. Cruzó la calle y atravesó al engendro.

―¡A la torre! ―gritó Sun Wukong―. ¡Entremos en la torre!



Miles Radcliffe, mientras tanto, seguía riendo y haciendo acrobacias sobre su sol, su propia alma… El alma del reino que había devorado.



Cuando se colaron en la torre del reloj a través de una grieta en los escombros, vieron que una enorme escalera subía y subía, pero no la usaron. Sun Wukong empleó su espada para hacerlos ascender, como si se hubieran montado en un cohete de luz.

Estaban en las entrañas muertas del reloj.

―Esto era un reino que sucumbió a la oscuridad ―les dijo Aurora a sus compañeros.

―¡Tío, ¿cómo salimos de aquí?! ―Mulan no sabría por cuánto más mantendría la calma―. Esos monstruos nos van a alcanzar en cualquier momento.

―Quizás sí que podamos usar mi corazón ―razonó Aurora, que también estaba a punto de ponerse histérica―. Quizás por eso intentó engañarnos haciéndose pasar por Día, porque no quiere que escapemos.

Una de las caras del reloj estalló con un gran estruendo cuando las sanguijuelas la atravesaron. Los héroes se tiraron al suelo, entre los engranajes y el mecanismo, y estas atravesaron entonces el reloj de en frente.

―¡Aurora, ahora! ―chilló Mulan arrastrándola hacia los restos del primer reloj destruido.

―¡¿Tenemos que saltar?! ―gritó la princesa.

―¡Es el único modo de huir!

La horda demoníaca volvía a embestir.

―¡Espada de la verdad, vuelva veloz y segura. Que el mal perezca y el bien prevalezca! ―bramó Sun Wukong.

Pero no apuntaba con su espada hacia los vasallos del espectro, no. Apuntaba a su propio corazón.

―¡TÍO, NO, NADIE QUEDA ATRÁS!

Volviéndose y sonriendo, Sun Wukong se atravesó con la espada, que salió dirigida hacia Aurora y Mulan, que la cogió al vuelo.

Su rastro, un haz de luz, creció y creció y las envolvió en una barrera, en un gran corazón… el de Sun Wukong.

―¡AHORA! ―gritó el guerrero, el príncipe mono, empujando a las amigas hacia el vacío.

Encerradas en aquella esfera transparente y muertas de horror, Aurora y Mulan vieron como las sanguijuelas embestían contra ellas, como intentaban clavar sus trompas en la luz, pero morían sin remedio al tocar la protección de Sun Wukong.

Y ellas cayeron y cayeron.

Y siguieron cayendo.

Cayeron hacia aquel cielo azul hasta que todo volvió a ser negro.
Vado Culebra


Años Antes

Aurora y Hércules cabalgaron hacia los roquedos que franqueaban el Cenizas. Cada uno portaba una antorcha e iluminaba el camino en busca de algún rastro que el león pudiera haber dejado. El aprendiz de héroe lo había encontrado bañándose en el río y, siendo que también pasaba por Nemea, adivinaba que habría llegado hasta Vado Culebra nadando… o quizás buscando más presas. En la ciudad del reino de Ellada, el hijo de Zeus había sabido que el león bajaba todas las noches desde los montes a las aldeas para devorar los rebaños... y a sus pastores.

Pasaron casi todo lo que restaba de noche a la intemperie, pero, al fin, poco antes del alba, cuando el cielo se tornó rosado y blanquecino, la fiera apareció. Llevaba las fauces llenas de sangre y era un animal gigantesco de largos colmillos y afiladas garras.

Nada más ver al león, Hércules se puso en pie, abandonó su escondite y arrojó su lanza con todas sus fuerzas.

El arma, sin embargo, rebotó en el pecho de la fiera como si hubiera topado contra una roca o un escudo de diamante.

Enfurecido, el león mostró sus colmillos, que brillaron como agujas de hielo a la luz del amanecer. Pero Hércules no se dejó amedrentar: avanzó hacia el león, alzó su vara de olivo y descargó un golpe brutal sobre el lomo de la bestia. El león, sin embargo, apenas se inmutó, como si su cuerpo fuera de hierro macizo.

Aurora observaba todo, ojiplática, desde detrás de una roca, llamándose cobarde por no salir en auxilio de Hércules, que alzaba de nuevo su vara…

―¡CUIDADO!

Pero su advertencia de nada sirvió. El león saltó sobre Hércules y, al caer sobre él, hizo que la tierra entera temblase. El aprendiz de héroe repelió sus violentos ataques y consiguió zafarse de él…

En un deje de coraje, Aurora salió de su escondite y alzó su espada contra el león, pero, de nuevo, fue como intentar apuñalar la piedra. El impacto la hizo perder el equilibrio y caer… perdiendo tanto la espada como la antorcha.

Sucedió en sólo unos segundos.

Aquella maleza, cuyas raíces se nutrían de las cenicientas aguas subterráneas del Cenizas, ardieron como la brea alrededor de la princesa, el hijo de Zeus y el león, que, asustado, quiso huir atravesando el recién plantado campo de fuego. La bestia consiguió abandonar a los dos amigos, pero, ¿a qué precio? Su piel ahora ardía. Su fuerza, su melena protectora, se perdía y volaba siendo polvo gris junto al viento.

Hércules vio la encarnada y rosácea piel que el león ahora dejaba al descubierto mientras se retorcía de dolor en el prado, buscando el río, buscando cómo apagar ese fuego, como apaciguar la sangre. Sí. Hércules vio aquella piel y recordó a los labradores de sus padres adoptivos.

Cogió la espada que Aurora había dejado caer y, apoyándose en su vara, saltó, saltó tan alto que consiguió superar la pared de fuego que devoraba la vegetación de la rivera y los llenaba a él y a Aurora de negro hollín.

Quedó frente a frente con el león, que maullaba de dolor y vergüenza.

Desde atrás sentía el calor flameante de la victoria.

Todo terminó en seguida.
Margen Del Intersticio
2012

Pura quietud.
Aurora se encontraba en paz.
Agotada, pero en paz.
Aquel recodo era muy bello y delicado.
Estaba tumbada en una gruta que, más que de piedra, parecía hecha de coral, madreperla y concha. De las paredes manaba un polvo brillante en torno a hebras de hierba, un polvo luminoso pero a la vez oscuro. No lo tocó por precaución.
Mulan, a su lado, también volvía en sí. Las dos estaban hechas una porquería, medio muertas. ¿Cuánto tiempo habían estado en la oscuridad? ¿Tres horas? ¿Cuatro? No podía ser más que eso, pero, ¿cuánto tiempo habría pasado en el Reino de la Luz? Sun Wukong no había notado sus veinte años atrapado allí.
―Salgamos, Aurora ―ordenó Mulan, poniéndose en pie con dificultad.
―No vamos a encontrar a Felipe, ¿cierto?
―Fue un suicidio venir aquí ―contestó la guerrera, hosca, sin mirarla siquiera―. Prometí a Felipe que te protegería y mira lo que ha pasado. Nunca debimos confiar en Cora.
―Cora mató a mi hermano ―dijo Aurora―. Si salimos de aquí, prometo que la encontraré en ese Storybrooke y la mataré con mis propias manos.
―Albergas un corazón vengativo ―la reprendió Mulan.
―Un corazón herido ―aclaró ella.
Se puso en pie, pero tropezó. Tenía un tobillo torcido.
Mulan la ayudó a caminar hacia la salida de la cueva. Ante ellas se extendía un horizonte violáceo y rosado donde, a lo lejos, brillaba lo que parecía un sol al amanecer. El suelo era de roca volcánica y se separaba en pequeñas islitas que flotaban móviles sobre una especie de mar que no parecía el mar, pues era un fiel reflejo del cielo que tenían encima, pero era agua, porque distinguían el vaivén de las olas silenciosas y burbujitas… Era como un espejo líquido.
―Así quedan los reinos cuando la oscuridad los destruye ―dijo Mulan.
―Y esto es el fin del mundo…
―La oscuridad no tiene fin ―insistió la guerrera―. La oscuridad rodea la luz, porque es el principio de nuestras vidas…
―Y nuestro último destino ―concluyó Aurora.
Ambas se sentaron allí, en ese margen de amanecer eterno. No tenían ni sabían a donde ir. Ese mundo sin sentido las había derrotado.
―Mira…
Mulan señaló al cielo.
Algo caía.
¡La luciérnaga!
Volvía a ser minúscula, como una motita de polvo, y comenzó a dar vueltas sobre la nariz de Aurora, poniéndola bizca. Esta la atrapó en su mano y un escalofrío la recorrió hasta el alma…
Su alma.
―¡Mulan! ―La guerrera la miraba con el corazón en un puño―. ¡Mulan, soy yo!
―¿Cómo?
―Hemos rogado por concluir nuestro dolor y que nuestros corazones se unan… ―repitió Aurora, evocando a Felipe, que fue quien le dijo eso años atrás―. Ya es hora de que afrontemos nuestros sentimientos y olvidemos orgullos infantiles…
―¿Aurora?
―Sólo hay una forma de que no te rompa el corazón ―siguió repitiendo la princesa―. Dejándome formar parte de él. Siendo ambos un corazón… Un alma.
Un cegador haz de luz manó entonces de Aurora.
La puerta hacia la luz.
―¿Cómo…? ―Mulan no podía creerlo.
―Ha estado siempre con nosotros ―dijo Aurora, poniendo su mano en el pecho de su amiga―. El amor verdadero que Felipe y yo nos profesamos une nuestras almas. La mía es la suya y la suya es la mía.
Mulan se puso en pie y ayudó a la princesa a levantarse. Luego le entregó la espada de la verdad mientras ella blandía la suya propia.
―¿Cruzamos la puerta? ―preguntó la soldado.
―Salvemos a Felipe.
La pureza de una de los siete las envolvió y las llevó de vuelta a casa…



O hasta donde habían abierto el portal al Reino de la Oscuridad; hasta los aposentos de Maléfica.

El monociclo de Día seguía allí, bien plantado y listo para la carrera.

―No tenemos tiempo que perder ―dijo Aurora, cojeando hacia el juguete―. Hemos de volver a mi castillo.

―Mas, ¿sabes cómo devolverle el alma a Felipe? O compartir la tuya… Lo que sea que tengamos qué hacer. ―Mulan estaba harto confusa.

―Lo sabré cuando llegue el momento. ―Aurora estaba harto obcecada.

Volvieron a montarse como antes, una encima de la otra, y la magia de Campanilla las condujo hacia la montaña. Se fijaron entonces en que era de noche, pero, ¿era el mismo día? ¿El mismo mes? ¿El mismo año? Estando como estaban en un reino vacío iba a resultar difícil averiguarlo. De hecho, tras su desventurada incursión al otro lado, las amigas veían que el Bosque Encantado asolado por el Hechizo Oscuro guardaba mucho parecido con aquel lugar de pesadilla.

―¡Aurora, cuidado! ―gritó Mulan.

El puente levadizo que daba paso al bosque prohibido se estaba levantando y ellas iban a chocar. ¡¿Cómo podía estar pasando?!

Por suerte, la magia del hada era poderosa y el monociclo voló hacia la otra orilla del puente.

Aurora y Mulan miraron hacia atrás, hacia el castillo de Maléfica, y vieron su perdición.

Sobre la más alta torre, rodeado por una enorme luna menguante, se hallaba aquel niño, el espectro del Reino de la Oscuridad.
Vado Culebra
Años Antes

Aurora acompañó a Hércules a una pradera, no lejos de allí. El errante debía arrojar el cuerpo del león al pozo de las maravillas, así se lo conocía.

―Fluyen aguas mágicas bajo todos los reinos ―explicó a la joven―. Es el modo que tengo de que mi padre reciba la prueba de mi victoria.

Pero a Aurora no le terminaba de quedar muy claro lo que era ese pozo, que, a simple vista, parecía un gazebo cualquiera. Hércules metió al león en sus aguas con mucho respeto y, antes de poder pestañear, el cuerpo fue arrastrado a las profundidades.

―Bueno… ―suspiró el aprendiz de héroe, que, a ojos de Aurora, era ya un héroe verdadero.

―Bueno… ―repitió esta.

Se sonrieron. Los dos estaban sucios de hollín. Aurora iba a tener que tirar su camisón.

―Mi viaje ha de continuar.

―¿Cuál será tu próxima labor?

―Matar a la hidra de Lerna… ―Hércules resopló. Imponía―. Ojalá quiera el destino que me encuentre otra vez con Humbert y su carro.

―Estoy segura de que así será ―lo animó Aurora―. Puede aprender mucho de ti ese lazarillo de ciegos.

―¿De mí? ―se extrañó el mancebo.

―Yo lo he hecho.

―No, princesa. ―Hércules hizo una reverencia―. He sido yo quien ha aprendido de ti.

Aurora negó con la cabeza.

―De mí sólo has oído palabras vanas y fantasías de grandeza. No te he servido de nada ante el león.

―No te lamentes tanto porque no es verdad. ―A Hércules se le marcaban mucho los hoyuelos al sonreír. Era tan guapo como un dios auténtico―. Tú has dejado caer la antorcha.

―Ha sido un accidente, una torpeza, no tiene verdadero mérito.

―Para mí sí, pues has salvado mi vida.

Aurora rio y negó con la cabeza.

―Has luchado solo. Con valor y bravío, mas solo. Cuéntalo así, no dejes que te robe el mérito, Hércules de Tebas.

Ambos se abrazaron y prometieron volver a verse algún día.

―Ojalá nuestros sinos vuelvan a cruzarse ―dijo Aurora.

―Cuando concluya mis labores os deleitaré con mis prodigios sin fin ―se vanaglorió Hércules, que ya vendía las cabezas de la hidra antes de matarla.

―¿Os? ―se extrañó Aurora.

―A ti y a Felipe ―respondió el muchacho, señalando tras ella.

La joven se giró y, en efecto, allí estaba su prometido, quien, descubierto, no tuvo más remedio que acercarse. También iba en camisón, así que habría salido justo tras su marcha.

―No seas muy dura con él ―bromeó Hércules―. Se preocupa por ti.

Se dieron dos besos y así el semidiós desapareció de su vida para siempre, aunque ninguno lo supiese ni pudiese presentir las tragedias en las que desembocarían sus vidas. Les importaba el ahora y para uno era esperanza en reencontrarse con el expósito e ir a Lerna…

Y para otra…

―¿Me has seguido? ―preguntó a Felipe haciéndose la regañona.

―Desde que saliste de Vado Culebra ―contestó este―. Os vi enfrentar al león.

―Te haría mucha gracia, ¿verdad?

Felipe carraspeó como respuesta.

―¿Puedo decirte lo que tenía preparado?

―¿Lo qué tenías preparado? ―Aquello divertía a Aurora―. Bueno, te escucho, supongo.

―Yo te rechazaba porque… ―Felipe calló. Se mantuvo en silencio, balanceándose un poco, buscando las palabras adecuadas―: No lo sé… Siempre he imaginado muy bien la vida que me decían que tendríamos y eso me repelía. Sabes de dónde soy, cómo vivo y qué ansío. Por mucho que mi padre sea la vergüenza de Atalaya Siempreviva y quiera ser como el resto de reyes, yo, siendo sinceros, siempre pensé que si me casaba contigo…

―Mejor detente ahí ―lo interrumpió Aurora―. No quiero que acabes igual que el león.

Felipe rio y se acercó a ella con cierta timidez. Por primera vez ambos estaban frente a frente, sin juegos ni intrigas, sin insultos ni niñerías. El príncipe se arrodilló y le pidió su mano… De forma litera; prometidos ya estaban desde la cuna.

―Perdóname, Aurora. Te prometo que desde hoy seré quien te mereces que sea y te trataré como mi orgullo no me dejaba tratarte. Quiero conocerte. Quiero aprender a quererte para llegar a hacerlo algún día.

A Aurora le encantaban esas formalidades. En eso era todo lo opuesto a Día.

―Y yo te prometo que te acompañaré en esas aventuras… A ver si me entero de qué va la vida ―rio ella―. Y, ya en serio, te prometo que hablaremos las cosas siempre. Que no nos callaremos nada.

―Y yo siempre tendré presente que el sol, aunque en la aurora parezca distante, acabará abrazando el día y dominando…

Ver cómo Aurora negaba con la cabeza hizo decaer la voz de Felipe, que terminó por callar.

―Déjate de versos baratos ―dijo ella, divertida y recordando a Ash echando pestes de «Su apuesto héroe»―. Felipe, orar no es lo tuyo.

Ambos rompieron a reír y, en medio de esa chanza, de esa risa, él se atrevió a posar sus labios sobre los de ella, quería ver si sentía algo.

Aurora calló, cerró la boca y se tensó. Sus ojos se encontraron con los de Felipe y algo en su interior floreció.

Volvieron a besarse y, esta vez, abrieron sus bocas para saborearse, como si comieran una fruta muy muy dulce.

¿Y eso eran los besos? A Aurora le gustaban, pero no le parecían para tanto.

―¿Te apetece pasear por la alameda hasta el remanso? ―le preguntó la muchacha a su paladín, al punto de recordar el hollín de su rostro y empezar a quitárselo―. Allí se estará más fresco y podremos seguir conversando.

―Después de ti ―aceptó Felipe, haciéndole una reverencia. Se le había llenado la nariz de negro.

Aurora rio ante una ocurrencia que había tenido.

―¿No quieres que te lleve a caballito?

―¿Cargándome tú a mí en tu espalda? ¿Es Día ese que habla por tu boca, Aurorita?

Les dolían las costillas de tanta carcajada. Felipe acarició la mano de aquella princesa que por fin iba a conocer, que por fin parecía interesante, real.

―¿Entonces, quieres que te lleve o no?

Se pusieron en marcha y, por supuesto, Aurora llevó a Felipe a caballito un trecho del paseo. Ninguno se había divertido tanto en años y las nubes de tormenta que se acercaban no les iban a impedir darse un chapuzón en el Sangreverde.

Y, como cuando eran niños, tenían todo un verano por delante para estar juntos.
                                         
… 

2012


―¡Ay-ho, Vinci! ―azuzó Aurora al monociclo, que tomó velocidad.

Desde la torre, Miles convocó a las tormentas para que azotasen el camino hacia el castillo de Stefan. Los rayos comenzaron a iluminar el cielo y a caer sobre las dos princesas, la de Lis y la del Imperio. Piedra y grava saltaban al rojo, una tromba de agua se desató también y Miles pugnaba y pugnaba por acertar a las muchachas.

Pero Vinci no se detenía.

―¡Una selva de mortales espinos será vuestra tumba! ―bramó entonces Miles. El viento llevó su voz hasta el último rincón del reino―. Atravesad los cielos en una nube de oscura perdición, id con mi maldición, prestad bien vuestro servicio y, sobre el castillo de Stefan, derramad mi maleficio.

El suelo comenzó a temblar y de la tierra emergieron las zarzas de Maléfica. Las ramas encantadas se dirigían a Aurora y Mulan y las púas, las espinas, cargadas de sueño mortal, se disparaban hacia los cuellos de las mismas, pero estas no se detuvieron. Cada una con su espada, empezaron a abrirse paso por la foresta maldita. Tuvieron que dejar abandonado el monociclo e ir muy despacio, procurando no cortarse, pues eso sería la muerte.

Aurora sacaba las fuerzas de su amor, de Felipe, de Día, de sus padres, de la misma Mulan…

Igual que esta, que cumpliría su deber de proteger a la princesa hasta el final.

Pasaron horas entre las astillas que supuraban sueño mortal.

Hedían a mugre, sudor y sangre. Tenían las ropas desgarradas. Ya no tenían casi fuerzas y se asfixiaban allí atrapadas.

Pero una brisa acarició a Aurora cuando derribó uno de aquellos arbustos, anunciándole que ya había cruzado al otro lado.

Tendió su mano a Mulan y, juntas, corrieron hacia la entrada del palacio.

Una explosión hizo entonces que la tierra tras ellas se elevase, como en aquellos socavones del Reino de la Oscuridad, y el niño, el diablo o el espectro, lo que fuera, se apareció ante ellas rodeado de llamas oscuras.

Y cuando habló, lo hizo con una voz muy grave y cavernosa que parecía salir del mismo Aqueronte.

―¡MÉIYǑU RÉN HUÌ TŌU WǑ DE LÍNGHÚN!

Vomitaba la misma brea negra que habían visto en el mundo oscuro y su rostro empezó a transformarse, a difuminarse como cera derretida. Los ojos se le derramaron como yemas pinchadas, la nariz se abrió como un bostezo y le brotaron tentáculos de esa cavidad… Tentáculos con pico. Por un momento pareció el mismo etéreo ser con capa negra y manos costrosas que habían conocido un mes atrás, pero, entonces, una enorme sombra se proyectó tras el espectro.

La sombra de lo que Aurora más temía.

La sombra de Maléfica.

Bajo aquellos monstruos, el suelo se abrió con un gran estruendo. La pestilencia se hizo cosa de pesadilla y el espectro se unió a la sombra, tomando los poderes del miedo de Aurora y convirtiéndose en un temible y feroz dragón escupe fuego.

―¡Huye, Aurora! ―gritó Mulan, que corrió hacia el monstruo con la espada al aire.

Este sólo tuvo que lanzarle una llamarada para frenarla y hacerla retroceder. Soltó entonces otra y todo se convirtió en un mar de llamas negras y verdes.

―¡Mulan, por aquí! ―la llamó Aurora, que comenzó a escalar el socavón que el espectro había levantado.

La guerrera corrió de las llamas y empezó a dejarse las uñas en la roca.

Arriba, Aurora contempló sus manos sangrantes.

Dando mordiscos, el dragón se abalanzó sobre ella intentando atraparla en sus fauces, pero la princesa comenzó a dar bandazos con la espada de la verdad, intentando repeler al monstruo.

Mulan al fin subió, dejando las llamas atrás, pero era demasiado tarde para salvar a Aurora. El dragón la tenía acorralada al filo del precipicio y estaba a punto de tirarla a las zarzas.

Aurora miró la que iba a ser su tumba, no muy consciente de ello, y luego buscó los ojos del dragón, del espectro, de ese niño y quién sabía de cuántas almas más.

Lo odiaba.

Alzó la espada y repitió el conjuro de Sun Wukong.

―¡Vuela veloz y segura! ¡Que el mal perezca y el bien… prevalezca!

Tiró la espada contra el dragón. Esta se convirtió en una estrella fugaz que dejó tras sí una estela de luz azul, la cual atravesó el pecho del monstruo.

Desde la oscuridad, Miles aulló de dolor. Fue un grito inhumano.

Muchos gritaron.

Demasiados.

Aurora y Mulan creyeron que iban a quedarse sordas o a volverse locas.

Y el dragón se fue deshaciendo, derritiendo, hasta no ser más que un charco de alquitrán y una roída capa negra.

La espada de la verdad, infectad con su maldad, también se consumía, perdida para siempre.

Las dos amigas se miraron y no pudieron evitar una sonrisa y una risotada fruto de la adrenalina. Se abrazaron muy fuerte, como si no hubiera mañana.

―A por Felipe ―dijo Aurora.

Mientras corrían al castillo, las maldiciones del espectro se deshacían y las zarzas se consumían igual que él.

Felipe yacía en su lecho del claustro, tal cual lo habían dejado tiempo ha. Ansiosa, Aurora puso su rostro sobre el suyo y le besó.

Pero no pasó nada.

―No es un maleficio del sueño ―dijo Mulan.

Muerta de agotamiento, Aurora se dejó caer de rodillas junto al féretro, llorando.

Buscó la mano inerte de Felipe y se la cogió y apretó, esperando alguna respuesta.

Pero no pasó nada.

―Te amo ―le dijo.

Pero no pasó nada.

Volvió a ponerse en pie y contempló el rostro de su prometido. Qué suerte tenía de estar ajeno a todo… O no, porque su alma quizás seguía vagando por ese mundo oscuro… O no, porque su alma era suya, era de ella.

Apoyó su frente en la de Felipe, dejando sus bocas muy cerca.

―Te amor ―repitió.

Sus lágrimas entraron en los ojos del príncipe.

Su aliento llegó al príncipe.

La luciérnaga estaba ahí, minúscula, imposible de ver.

Siempre había estado ahí.

―Te dije que no vinieses a buscarme ―le dijo Felipe.

Aurora se apartó sobresaltada, pero una sonrisa de final feliz ya se dibujaba en su rostro.

No se dijeron nada más. Aurora volvió a él y se besaron con pasión, buscando y atrapando sus bocas.

―No te dejaré jamás ―suspiró Felipe.

―Yo sí que no te dejaré jamás ―le contestó Aurora.

Ella acarició su rostro, como si quisiera asegurarse de que era real.

Él pasó los dedos por su cabellera, que estaba llena de ramitas y hojas. Eso le hizo gracia.

―No te rías de mí.

―¿Cómo no hacerlo? Además, tú te estás riendo conmigo.

―No es cierto… ―Pero sí se reía. No podía evitarlo.

Volvieron a besarse y a decirse cuánto se amaban.

―No volveremos a separarnos hasta que el sol salga por el oeste ―prometió Felipe, rozando sus labios.

Aurora miró hacia allí, hacia el oeste, donde la noche seguía imperando. Luego, al mismo tiempo que Mulan, hacia el este, donde el alba, la aurora, ya empezaba a sonreír con las primeras luces del día.

―Te quiero con todo mi corazón, Felipe.

―Y yo te quiero con toda el alma ―contestó este, provocando las risas de su prometida.

―Eso es fácil para ti decirlo ahora.

Y riendo también, pero tímida, Mulan se colocó el yelmo y el velo que le tapaba el rostro. Aquel reencuentro la hacía dichosa, pero una parte de su ser sufría.

«Esto es el amor. Esto es la vida. No pasa nada» se dijo así misma.

―No te habría rescatado de no ser por Mulan ―dijo Aurora, extendiendo una mano hacia la guerrera.
Ella se acercó y Felipe también la abrazó.
Los tres terminaron abrazados.
Los tres se querían muchísimo.
Pero sólo dos compartían amor.
Vado Culebra

Años Antes

Rita estaba dando de comer a las gallinas cuando sintió un pinchazo atroz en el vientre.

Gritó, gritó más fuerte que el perico esa mañana.

Miró al suelo y vio que se había meado encima y como las gallinas ahora pugnaban por picotear la tierra que ella había regado.

Ya venía el bebé. Ya estaba allí.

Lady Iria seguía atosigando a Jasper Holding con el mural y el fresco de la sala de juegos cuando una doncella llegó con la noticia de que Rita estaba de parto.

―Por fin una buena noticia ―no pudo evitar decir la dama―. Despeja la escalera de servicio y llama a la partera. Hay que asegurarse de que ese niño llega tan bien como parece.

La mujer dejó al pintor para ir en busca de Laura, que acababa de vestir a lady Frances y salía de su habitación con uno de los vestidos de la marquesa para planchar.

―Muchacha ―llamó lady Iria en un susurro―. Ya conoces el problema de mi hija.

―Sí, señora ―asintió Laura―. Y, que yo sepa, siempre he sido muy discreta con ese tema.

―Lleva paños y todo lo necesario a su alcoba ―ordenó la mujer―. El bebé está a punto de llegar y todos deben pensar que es ella quien ha dado a luz.

No se quedó a oír el «como ordene la señora». Fue a por su hija, que, ajena a todo, leía al fresco de una ventana abierta.

―¡Frances! El momento ha llegado.

―¿Qué momento, madre? ―Ni siquiera levantó la vista de su lectura.

―Tu hijo. Rita está de parto.

La marquesa tardó un instante en darse cuenta de lo que pasaba. Palideció de pronto; pese a los meses de preparación, no esperaba que el bebé terminase por llegar.

―Ash…

―Yo me encargaré de entretenerle. No hay de qué preocuparse…

Pero, justo entonces, el sonar de unas cornetas y los cascos de unos caballos entraron a través de la ventana. Lady Iria corrió a asomarse, temiéndose cualquier visita inesperada…

Y era la peor visita que podían no esperar.

―¿Qué ocurre? ―preguntó Frances, ya angustiada ante la mudez de su madre.

―El rey George.

Rita no tenía ningún reparo en gritar.

La resabiada de la matrona no le procuraba ningún ungüento o hierba para aliviarle los dolores.

Y no callaba.

Daban ganas de decirle que dejase las conversaciones para sus señores y se encargase de ella y del niño que venía.

Pero Rita sólo podía gritar mientras se aferraba a los bordes de la mesa de la despensa. Allí iba a darle ella la vida a su sangre, entre cántaras de aceite y cestas de legumbres.

―¡ME MUERO! ―le gritó a la partera.

―¡No mueres! ―chilló aquella mujer―. ¡Y prepárate; el niño viene de nalgas!

Lady Iria corrió al vestíbulo. El rey George estaba bajando de su berlina… No tenía tiempo que perder.

―¡Tú, niño! ―le dijo a un lacayo―. Apáñatelas como puedas, mas entretén al rey todo lo que puedas.

De nuevo, no se quedó a oír como el siervo aceptaba sus órdenes.

Y estaba Ash, que llegaba a recibir a su primo…

―Suegra, ¿es cierto eso que he oído? ¿Frances se ha puesto de parto? ―preguntó emocionado como el niño que era.

Tomándolo del brazo y forzando una sonrisa, la dama le contestó:

―Sí, querido… Frances estará bien atendida, no te preocupes, mas un alumbramiento puede ser algo muy largo y los hombres siempre estorbáis en estos momentos. ¿Por qué no sales a dar un paseo hasta que te avisemos?

Lo condujo hasta el parterre de atrás, donde se mantendría alejado de George… Siempre que saliese, claro.

―Tenéis razón, he de conservar la calma…

Pero, de nuevo, lady Frances volvía a correr sin esperar a oír las respuestas de los demás…

Sin esperar a ver si Ash terminaba de salir o no.

Porque no salió. La voz de su primo lo llevó de vuelta al vestíbulo.

―Su Majestad, por favor, deberíais indicarnos qué hacer con vuestro equipaje ―le decía ese lacayo que tenía como labor entretener al rey, que llegaba seguido de su hijo James, un crío que, intimidado, se mantenía dos pasos tras su padre.

―¿Dónde está mi primo? ―Fue todo lo que le dijo George a ese lacayo, porque en seguida se encontraron.

―¡Primo! ―lo saludó Ash.

―Su Majestad… ―insistía el criado.

―¡Basta! ¿De veras crees que puedes detenerme, mocoso? ―rio George―. Qué tierno.

―Llegáis a tiempo, primo, ¡Frances está de parto! ―dijo Ash con alegría.

Pero el rey George no la compartió.

―Es todo mentira. Nos han mentido siempre. Perdona que sea tan directo, mas eso es imposible. Frances no está embarazada.

Ash no supo cómo reaccionar ante tales palabras ni ante la dureza de su primo… Rio como un tonto.

―¿Qué dislates decís, primo? Si yo mismo he tocado su vientre… ―En su mente, Ash buscaba una prueba de que George se equivocaba.

―Sobre la ropa, ¿verdad? ¿Mas has sentido al bebé moverse bajo la piel? ―le respondió este.

Al ver que el rey se dirigía a las escaleras, Ash se puso en medio.

―Ya os he dicho que Frances está de parto. No creo que sea conveniente que…

―Oh, no será conveniente para ella, de eso puedes estar seguro... ―Sacó una carta de sus bolsillos―. Recibí un anónimo, seguro que de algún criado de aquí, léelo tú mismo.

Se lo tiró, pero el marquesito de Dustin no lo recogió.

Sin un ápice de paciencia, el rey arrastró a Ash de una mano y de la otra a James, que seguía sin mediar palabra.

Laura preparó un carrito de servicio con una jofaina, paños, gasas, esponjas, aceites y sales. Ayudó luego a lady Frances a quitarse ese almohadón que llevaba bajo el corsé para simular el embarazo y luego le humedeció el rostro y varias partes del cuerpo para que pareciese que había sudado, que había pasado… algo.

La dejó en la cama y salió a la antecámara a aguardar que llegase lady Iria… con el bebé.

Cuando esta bajó a la despensa, Rita ya había dado a luz.

Desde la mesa donde la criada yacía corría un reguero de sangre hasta la comadrona, que llevaba al bebé en brazos. Ya le habían cortado el cordón umbilical.

Ya había sido arrancado de las entrañas de su madre.

―¿Niño o niña? ―inquirió la dama, tomándolo en brazos. 

―Niña ―dijo la comadrona.

Lady Iria sonrió, aunque hubiera preferido un niño, un heredero.

―¿Puedo verlo? ―gimió Rita, intentando alcanzarla con una mano.

―Por supuesto que no ―contestó su señora, retirándose hacia la puerta―. Esta niña no es tu hija. No es nada tuyo.

―¡¿Dónde está la marquesa?! ―bramó el rey George al irrumpir en la antecámara de la habitación de Frances.

Allí estaba Laura, plantada en la puerta y muda ante la llegada del rey. No supo que decir más que un poco convincente…

―Su Majestad no puede estar aquí.

―No he llegado hasta aquí para que me detenga una criada.

Y, sin reparo alguno, la empujó con violencia hacia su hijo y Ash, que pudieron ayudarla a ponerse en pie.

Desde allí les llegó la voz del rey, triunfante al descubrir a Frances.

―¿Y tu vientre dónde está, muchacha?

«Le dirás a todo el mundo que la madre y le bebé murieron en el parto» esas eran las instrucciones que tenía la partera.

Y esas eran las instrucciones que iba a cumplir.

Cogió un bisturí de su zurrón y contempló por un momento a aquella pobre desgraciada, que, al verla, empezó a aullar clemencia… Nadie la iba a oír. Y, si la oían, pensarían que eran delirios del parto.

Una simple cuchillada en el bajo vientre sería suficiente para acabar aquel trabajo.

James se quedó en la antecámara con Laura.

Ash entró tras su primo.

―Esposa, ¿qué ocurre?

No podía haber sido todo un embuste.

No.

Ash no podía creer semejante patraña.

Pero la cara de Frances, su semblante de puro terror…

―Yo… Yo…

―Lo que ocurre es que habíamos salido un momento a bañar al bebé ―dijo lady Iria, triunfante y sonriente, entrando en la habitación.

George la miró desencajado, incrédulo.

Ash no puedo evitar sonreír como nunca lo había hecho.

―Aquí tienes a tu hija, querido ―susurró la dama, tendiendo a la pequeña en sus brazos―: una hembra.

Sin palabras y llorando de la emoción, Ash abrazó a aquella niña, su tesoro más ansiado, su sentir de la vida.

Y la llevó hasta Frances, que también estaba llorando, aunque por la tensión y el miedo que había pasado.

George miró la estampa con fastidio. Miró con odio como el matrimonio, por primera vez, se unía y parecía una familia.

Ash y Frances sostuvieron juntos a la pequeña.

―Es la niña más hermosa de todos los reinos ―dijo el marquesito. Intentaba que sus lágrimas de pus no cayesen sobre el bebé―. Es única.

―Entonces sólo puede tener un nombre ―asintió Frances.

―Ella.

Y, por un instante, Ash cogió solo a Ella y la volvió a abrazar.

―Mientras yo viva, nada malo ha de pasarte.

La partera abandonó a Rita creyendo que esta se dejaría morir desangrada en la despensa, pero a la criada la llamaban “la brava” por algo.

Tambaleándose y medio ida del dolor, la mujer llegó hasta la puerta y atravesó la cocina. Quería pedir ayuda, pero no podía hablar. Creía que, si abría la boca, vomitaría toda la sangre que no salía por sus partes bajas.

Y fue al salir al patio de la lavandería cuando sintió que su vientre se movía.

Sí. Se movía.

«No. Otra vez no, por favor» pensó, horrorizada.

Se dejó caer de rodillas en la dura piedra y se arrastró unos metros. Venía otra criatura y esta vez la iba a traer sola.

Intentó no gritar.

Resoplaba y gemía, pero no gritaba. No podía ser descubierta.

Aferró una mano a la piedra de la fuente y otra a su propio vientre.

Fue mucho más rápido que antes, pues los nudos de Hera ya habían sido desatados.

Y así nació otra niña, que lloró y berreó anunciando al mundo que ella también quería vivir.

Ida en sangre, Rita arrancó como pudo una sábana de las cuerdas de tender y envolvió con ella a la criatura.

Huyó sin cortar siquiera el cordón que las unía.

Pero la tormenta anunciada se cernió sobre ella.

Suplicando misericordia a los dioses, Rita abrazó a su hija contra su pecho y huyó del palacio, bajo aquel aguacero, sin más abrigo que su ensangrentado uniforme.

Aquella doña nadie corrió sin parar.

No hacia el pueblo, sino hacia el bosque.

Corrió sin mirar atrás mientras los llantos de la niña eran ahogados por los truenos y la tormenta de verano.

La caminata no se prolongó. Sus fuerzas no daban para más.

Mirando al cielo, Rita cayó de rodillas, tiritando, desangrada y con los pulmones encharcados. Se abrazó a su hija con fuerza y volvió a mirar al cielo. Entregaría también a esa niña si eso le procuraba una vida. La entregaría sin dudarlo. Daría su vida a cambio si era necesario.

Pese a que el cielo tenía la culpa de todo.

El cielo…

Y con esos pensamientos, Rita terminó cayendo, dejando atrás el firmamento, mientras su pequeña también dejaba de llorar.
El Bosque Encantado
La Época Del Año Perdido

Una marea de seda, satén y terciopelo fluía en el salón del trono del palacio de Stefan. Entre aquellas olas de oro también se veía el paño humilde, porque Aurora no olvidaba. Felipe no olvidaba. Y Lis tampoco olvidaba a Día el audaz.

Aunque las gentes del Bosque Encantado seguían desorientadas tras el regreso desde Storybrooke y continuaban encontrándose unos a otros, Felipe y Aurora no habían querido esperar más de lo necesario para celebrar su boda… O, mejor dicho, no habían querido dejar que Blanca y David marchasen al castillo de Regina, porque los necesitaban.

Los príncipes estaban allí, frente a los tronos que un día fueron de Stefan y su Leah, junto a una reina que ya no era malvada. Blanca llevaba un largo vestido rojo ribeteado de oro, un obsequio de Aurora, y, por primera vez en años, llevaba joyas, prestadas también por la princesa de Lis. David, como muestra de hermandad, llevaba una armadura idéntica a la de Felipe. La nota de alegría la culminaba Regina, que, desde que habían arribado a aquellos lares, siempre vestía de negro.

―Por mucho que me cueste reconocerlo, mi vida, estoy de acuerdo con Regina ―le decía David a su esposa.

―Aurora y Felipe se lo merecen y no nos cuesta nada ―le repetía Blanca por enésima vez.

―Tenemos que volver a nuestro reino. La gente nos necesita.

―La gente nos tiene aquí, en nuestro reino y en la misma luna, David.

―Qué testaruda eres ―rio el príncipe, estrechándola en sus brazos―. ¿Recuerdas nuestra boda?

Blanca rio.

―Seguro que Regina la recuerda mejor que nosotros.

La reina, que lo estaba oyendo todo, puso los ojos en blanco y se dio la vuelta. Al ver que a su otro lado estaba Garfio decidió que los príncipes eran una compañía más grata.

―Esa bella durmiente sólo quiere llamar la atención ―dijo Regina.

―Esa bella durmiente nos ha pedido un favor y se lo vamos a conceder ―apostilló Blanca―. Y tú más que nadie deberías ser comprensiva con ella.

―Ella me colgaría en la horca si no estuvieses tú en medio ―se quejó la reina.

―Igual que medio reino, creo yo ―dijo David, poniéndose del lado de su mujer.

Ofuscada, Regina prefirió callar y no ensalzarse en una discusión con su hijastra y su pretendido pastor. Deseó estar sorda cuando empezaron con sus carantoñas y sus cursilerías de siempre.

«Te encontraré, te encontraré… A ver si encontraban el cerebro de una vez», pensó la reina, pero ya no tenía tanta gracia como antes reírse de ellos.

El ágape tampoco es que fuese muy lustroso ni muy regio. Eran tiempos difíciles, oscuros, de cambio y transición. Aurora y Felipe sólo querían casarse, nada más, y las galas sólo las llevaban los nobles naturales de su reino que, por suerte, habían aparecido en sus hogares después de deshacer el hechizo de Pan.

―¡Ya vienen! ―anunció Gruñón, dando así órdenes a las cornetas de que anunciasen la llegada de Aurora y Felipe.

Para su boda, la princesa llevó un vestido de seda oliva y encaje de oro. La falda estaba decorada con motivos florales hechos con aljófares y con el vestido que años atrás le hicieron las hadas, de terciopelo y también verde (por obra y gracia de Campanilla), se había hecho una capa que también lucía orgullosa, con un centenar de rosas de hilo de oro bordadas en ella. En su cobriza melena, Aurora llevaba prendidas dos rosas rojas como homenaje a su madre y a su abuela.

Felipe estaba casi tan esplendoroso con su jubón color gris oscuro, un color que podría parecer triste para una boda, pero ese y el verde de su capa eran los colores de Bosquenegro, el reino del príncipe y de su padre, el rey Hubert, que observaba impasible el enlace desde la primera línea de cortesanos.

La pareja bajó por las escalinatas de la galería hasta la sala de audiencias y, olvidando toda formalidad, Aurora corrió hacia Blanca y la abrazó.

―Esto no será una ceremonia al uso ―explicó David a los presentes―. Los novios, aquí presentes, pensaban hacer lo habitual, decir ellos mismos sus votos y declararse una sola alma y un solo corazón, mas, dado que hemos vuelto, han pedido a mi esposa Blanca que sea ella quien los case, porque nadie conoce el amor en todas sus vertientes tanto como ella.

Los invitados aplaudieron y David besó a su mujer antes de ponerse junto a Regina, Garfio y el resto de cortesanos.

Emocionada, Blanca se colocó frente a los novios.

―El amor es comprensivo. El amor es servicial. El amor no tiene envidia… ―Todo ello lo decía con el corazón, no lo tenía preparado ni escrito en ningún papel―. El amor no presume ni se engríe. No es maleducado ni egoísta. No se irrita. No lleva cuentas del mal. No se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad… ―Blanca no pudo evitar reír―. Si de algo estoy segura en esta vida es de que todas estas palabras en vosotros son ciertas… ¿Tenéis los anillos?

Desde la balaustrada de la galería superior, donde estaban Azul y Nova, bajó Campanilla, que las había acompañado hasta ese momento. Ella llevaba los anillos, dos simples y hoscas piezas de alambre.

―¿De alambre? ―se extrañó Blanca.

―Del alambre sacado del monociclo de Día ―dijo Aurora, poniéndole uno de los anillos a Felipe.

―Ser una sola alma y un solo corazón también lo incluye a él ―apuntó Felipe, poniéndole el otro a su amada.

―En ese caso sólo me queda preguntaros una cosa… ―La princesa no podía contener las lágrimas―. ¿Aurora, Felipe, deseáis contraer nupcias, uniros el uno al otro y avivar vuestro amor desde hoy hasta su último día?

―Sí. Queremos ―dijeron al unísono.

―Me complace muchísimo declararos… una sola alma y un solo corazón, así como reyes de Lis, Aurora Rosula y Felipe Bosquenegro. Podéis entregaros en prenda vuestro amor.

Se atrajeron uno a otro hacia sí y se besaron en la boca.

David también fue a besar a su esposa. 

―Ojalá pudiera desposarte de nuevo.

―Calla ya, zalamero ―rio Blanca, que intentaba quitarse esas lágrimas de alegría que le surcaban el pálido rostro―. Te prometo que mañana mismo partiremos de vuelta a nuestro reino.

Un precioso vals empezó entonces a sonar. Era aquel que se compuso para celebrar la derrota de Maléfica tantísimos años atrás, el conocido como «La Bella Durmiente» y que cantaba al amor verdadero de Stefan y Leah. Aurora y Felipe no se hicieron de rogar y abrieron el baile.

―¿Me concedéis este baile, Alteza? ―preguntó Blanca, divertida, a su esposo.

―Con mucho gusto, mi bella dama ―contestó David.

Regina vio danzar a ambas parejas y sintió algo de envidia. Se imaginó que Henry estaba allí y la sacaba a bailar, que era su paladín…

―Parece que nos hemos quedado solos, Majestad ―le dijo Garfio desde atrás.

Regina lo miró un instante y no pudo evitar suspirar de hastío y… sí, poner los ojos en blanco otra vez.

―¿Es por algo que he dicho? ―rio el pirata hacia otros convidados cuando la reina se fue; estos también le dieron la espalda.

Y Aurora y Felipe seguían bailando y riendo. Eran más dichosos de lo que pedían.

Azul, Nova y Campanilla los observaban desde la galería superior, balanceándose las tres al ritmo del vals.

―¿Te ocurre algo, Nova, querida? ―se preocupó la superiora al ver que la buena de la novata tenía los ojos brillantes.

―Es que los finales felices me emocionan mucho ―respondió el hada, quitándole importancia al asunto.

Pero a Azul no se le escapaba una. Nova había estado mirando a Gruñón.

―Mas debemos contenernos, sobre todo en público. Además… ―Algo le llamó la atención a Azul… El vestido de Aurora―. ¿Verde?

Agitó su varita y el traje de novia se tornó del color del cielo.

―¡Ella lo quería verde! ―protestó Campanilla.

―¿Ya no lo recuerdas, querida? ―rio Azul―. Acordamos que el traje sería de mi color.

―¡Que sea verde! ―la ignoró el hada.

―¡Que sea azul! ―repitió la superiora.

Y así, entre vaivenes de colores, valses y jolgorios, Aurora y Felipe pusieron broche de rosas a un amor que ya había descansado suficiente entre maleficios del sueño, destierros al Imperio y viajes a la oscuridad.

Era un día para no dormir.
Storybrooke
Invierno, 2014

Ashley intentaba que Alexandra caminase un poco, pero la niña no quería y lloraba cada vez que su madre la posaba en el suelo.

«¿Qué remedio? En brazos, pues» se terminó resignando.

Alex había cumplido dos años un par de meses atrás y ya pesaba lo suyo. Iba a echar un buen par de brazos de tanto cargarla… Aunque ya estaba acostumbrada. Ser madre era un trabajo y un ejercicio de veinticuatro horas, sin descansos ni vacaciones. Pero ella estaba encantada, tanto con su Alex como con su grupo de apoyo. Ashley creía estar descubriendo una vocación docente gracias a esas reuniones en el hostal y por su mente ya pasaba la idea de matricularse en ciencias de la educación o en pedagogía el próximo otoño. Podría hacerlo a distancia con la universidad de Boston, igual que Kathryn hacía con la carrera de derecho. Al fin y al cabo, ella no era como Mary Margaret, a quien el hechizo había procurado un diploma y un trabajo… Ella siempre había tenido que trabajar muy duro por todo.
Hace 30 Años

Ella se dejaba las manos frotando el suelo de la biblioteca.

Recordaba que allí era donde tenían su rincón favorito ella y su padre. Era su mundo privado, en el que Ash enseñó a leer a su hija y donde esta recibió sus primeras lecciones de aritmética, historia…

Ese rincón era ahora el refugio de Ella cuando se enfrentaba a algún momento difícil. Para ella, lo vivido allí con su padre había dejado su magia flotando en el aire y esa magia sanaba cualquier herida que el mundo exterior pudiera causarle.

Que su madrastra pudiera causarle.

Lo que estaba limpiando eran los restos calcinados del que había sido el libro favorito de su progenitor. Lady Tremaine, al parecer, lo estaba leyendo cuando se le cayó encima la vela con la que alumbraba.

Ella no sabía ni por qué esa mujer le ponía excusas. A todas luces aquello era a posta.

―¿Por qué no te rindes de una vez?

Allí estaba aquel cuervo. Iba vestida de negro, un color que acompañaba su espíritu ponzoñoso. Apoyándose en su bastón, rodeó la cubeta del agua y pasó ante Ella, pisando lo fregado… con las botas llenas de tierra.

―Ya nada te ata a este sitio ―siguió la mujer. Parecía tener ganas de provocar―. Estás sola. Tan sola como se puede estar: sin tu padre, sin tu madre, sin tu abuela, sin un amigo… Yo no te quiero, mis hijas tampoco… No sé qué esperas encontrar aquí.

Ella tembló y frotó más rápido el paño contra el suelo; apretando como si quisiese abrir un hoyo en el mármol.

―Sois una… ―casi dijo, pero decidió contenerse.

―Dilo. No te lo guardes ―la animó lady Tremaine, maliciosa, exhibiendo su mejor sonrisa de urraca.

Ella levantó la cabeza y miró a su madrastra a los ojos. No le tenía miedo.

―Sois una zorra sin corazón.

Lady Tremaine asintió.

―Sí, mas sólo contigo.

Y volvió a pisar sobre lo fregado cuando se marchaba de la biblioteca.

―No lo va a conseguir ―le dijo Ella.

―¿Qué no voy a conseguir? ―quiso saber la mujer, deteniéndose junto al cubo de agua sucia.

―Echarme de mi casa. ―Ella frotaba y frotaba. Rabiaba―. Aguantaré lo que haga falta, mas no os vais a salir con la suya. No os quedaréis todo lo que mi padre levantó.

―Eso ya lo veremos.

De un puntapié, la madrastra tiró el cubo y toda la mugre anegó el suelo alrededor de Ella.

―Y no te olvides de las letrinas ―ordenó lady Tremaine antes de marchar.

La joven doncella se quedó allí, temblando de ira, con el labio palpitante y los ojos llorosos. Sentía cómo sus harapos se iban empapando y sentía la peste del agua sucia, del papel quemado, de las cenizas… Toda su vida se consumía, igual que le había pasado a su padre.

«Ojalá pudieras volver conmigo, padre» pensó, con dolorido espanto, antes de volver a ponerse a fregar.

Lady Tremaine pagaría… algún día.
Storybrooke
Invierno, 2014

La calle estaba desierta. Debían de seguir todos en la cafetería, resguardados del frío, y a ella le habría gustado quedarse un rato más, pero estaba cansada, tenía sueño y Alex también. Además, habían dejado a Sean en casa con sus chapuzas, las que no le dejaban hacer en el taller. ¿Iba a arreglar la araña del salón cuando se iban, no? Ashley no estaba segura.

El móvil vibró en su bolsillo y, con Alex en brazos, la muchacha tuvo que hacer malabares para cogerlo. Era su suegro, que se había quedado en «La Abuelita» y la avisaba de que estaría un rato más con Duchamp… O sea, el rey Hubert.

De todas formas, ya casi estaba en casa.

Vivían en el 431 de Randolph Street, donde lo hacían los ricos de Storybrooke, en grandes mansiones victorianas que se separaban con hileras de árboles muy bien cuidados. Los Herman tenían la casa más hermosa, probablemente, entre todas las de esa calle: una impecable mansión victoriana, con verdes prados y grandes canteros de flores que se alborotaban (a la manera ordenada de un jardín inglés) durante la primavera y el verano. Cada otoño se sellaba la carretera de entrada para que estuviera siempre negra como un espejo oscuro.

Mitchell Herman pudo permitirse esa casa durante el hechizo, pues la reina malvada, viendo lo buen samaritano que era en el Bosque Encantado, lo convirtió en un potentado de la madera y en presidente de la Liga de la Decencia. Era, además, según el hechizo, quien había donado el reloj de la biblioteca a la ciudad por un coste de diecisiete mil dólares. Ahí era nada.

Menos mal que ya volvían a ser conscientes de quienes eran y Mitchell Herman volvía a ser el rey piadoso de siempre… Y la Liga de la Decencia dejaba de existir, claro, menos mal.

―¡Sean, he llegado! ―dijo Ashley cuando entró en casa, dejando las llaves en la cómoda de la entrada, lo cual ponía malo a su suegro, porque así arañaba la madera―. ¿Sean?

Pero Sean no contestó.

La casa estaba a oscuras, así que encendió la luz.

―¿Sean? ―repitió.

Encendió también las luces del salón, que estaba igual de vacío, y fue hacia el comedor.

«Si hay luz es que ya ha arreglado la araña», pensó la joven, inocente.

Porque allí, en el comedor, en la mesa, Sean aguardaba.

Pero no estaba sentado ni con una cena romántica preparada. No.

Sean estaba tirado boca arriba sobre aquella mesa de roble tan majestuosa, bajo la luz de la araña que Ashley acababa de encender. Un hilillo de sangre que salía de su boca brillaba mágico a la par que perverso.

La escalera en la que se había subido también estaba tirada… en el suelo.

―¡SEAN!

Ashley quiso correr hacia él, pero alguien apareció. Alguien que ocultaba su rostro con una máscara de hierro y que la apuntaba con decisión con el wínchester de su suegro.

Alexandra rio entonces descontrolada… La mierda ya se le salía del pañal.

La fiesta en «La Abuelita» terminó antes de que nadie supiera que Emma era el nuevo Ser Oscuro.

Aurora y Felipe estaban reventados tras un día en el que habían vivido como… Bueno, como villanos. En la realidad del Autor, Aurora era una malvada hechicera que asolaba su propio reino, Lis, que gobernaba una caudilla, Maléfica, junto a su hija, la comandanta superiora de la guardia de la reina Blancanieves. Felipe, por su parte, era un mercenario y un asesino que vendía su espada al mejor postor. No necesitaba convencer a nadie de que pagasen sus servicios, porque, si no pedías su ayuda significaba que no estabas en el bando vencedor.

Ninguno tenía hijos en aquel universo patas arriba, así que desconocían de la suerte del pequeño Lip.

Durante la fiesta en la cafetería se habían ido turnando cada media hora para ir a echar una ojeada al pequeño, que dormía a gusto y a salvo en la habitación del hostal. Aurora habría preferido quedarse con él, debido a la presencia la hija de Maléfica en el local (menos mal que a la bruja no se le había visto el pelo… o los cuernos), mismo motivo por el que tampoco habían bajado con el niño. Sólo les faltaba otra aciaga profecía sobre él.

Aurora recordaba muchas veces uno de los votos que Blancanieves había dicho en su boda: «El amor no lleva cuentas del mal»… Bueno, pues ella sí las llevaba si se trataba de Maléfica. Jamás olvidaría todo el daño que esa malnacida había provocado, igual que jamás olvidaría que la madre de Regina había matado a su hermano.

Pero no era el momento de penar por tales afrentas.

Mientras Felipe abría la cama para acostarse, su esposa fue a darle el pecho al niño, pero este parecía estar en un profundo sueño.

―Déjalo dormir, anda.

Aurora no le hizo caso. El niño tendría que cenar algo. Peor sería que se despertase en mitad de la noche pidiendo alimento, ¿no?

Lo llamó acariciándole la carita con suavidad, pero se asustó al sentir su piel fría como el hielo.

Aurora se quedó paralizada.

Su labio inferior empezó a temblar, así como la mano con la que había acariciado a su hijo.

―¿Felipe? ―lo llamó, temerosa de lo que estaba viendo.

Con su otra mano lo levantó un poco.

El niño ni se inmutó.

Y estaba helado.

Era un niño muerto.

―¡FELIPE! ―chilló Aurora―. ¡FELIPE! ¡FELIPE!

Felipe, el padre, corrió hacia ella sin saber a quién llamaba.

―¡EL NIÑO! ¡LE PASA ALGO AL NIÑO! ―Aurora temblaba. Sus manos no se decidían en coger al bebé o no.

Felipe casi que se tiró en la cuna al ver lo que ocurría y lo único que pudo hacer fue repetir que no, que no y que no… Además de llamar a su hijo.

Aurora, tapándose la cara, se mantuvo detrás de su marido, llorando esmorecida y temblando.
No podía ser.
Pero así era.
Su Felipe estaba muerto.
CONTINUARÁ…


Extractos de Leyendas e historias de la Época de los Cuentos de Hadas (el libro más vendido y copiado de todo el mundo conocido). Última edición revisada por SAR la princesa Blancanieves.

Extractos del capítulo V – Tiempo de Ilustrados.

El Reino de Lis, por Aurora Rosula

Lis está a la altura de su nombre. ¿No os habéis preguntado alguna vez quién pone vuestras mesas? Como la región más fértil de todo el continente, cultivamos el fruto y el grano que llega hasta más allá del Desierto Eterno. La casa Rosula cumple su deber con la corona y mantiene al Bosque Encantado libre de las hambrunas. Mas, donde crecen las flores… se alzan las malas hierbas.

En todas partes hay “místicos” que aseguran tener temibles poderes. Eso no ocurre con las brujas de Lis; ellas pueden hacer gala de su preciada nigromancia y seguir huyendo de la horca, porque, por muy arpías que sean, no mienten. Cuánto me repugna que exijan respeto ante su “arte”.

Una vez hubo una poderosa hechicera por estos pagos, una bruja maléfica que así se hacía llamar. Fue un monstruo… O eso quiere que creamos. No dudo de que fuese una mujer sabia, pues se dice que era un ser milenario, mas no ha abandonado la Montaña Prohibida desde que nací y ya han pasado casi veintiún años.

La Montaña Prohibida… Un nombre que da risa pretendiendo sonar ominoso, lo sé. Las malas lenguas cuentan que aquel que se adentra en sus faldas no vuelve a ser visto jamás. Me pregunto a qué podría dedicar el tiempo Maléfica, si es que es cierto que es inmortal; ese tiempo que nunca se le acabará y que pasa ante ella sin prisa, aunque no es muy difícil de imaginar: leerá polvorientos pergaminos sobre los días de gloria de la magia negra y se emborrachará con ese brebaje nauseabundo que beben todas las brujas, ese zumo de hongos que torna la piel cenicienta.

La gente intenta creer que la magia se muere como todo aquel que la emplea. Ojalá sea así. La magia siempre conlleva un precio y se encarece cuanto más inocente y puro es el corazón del creyente que a ella recurre. Y sé de qué hablo; los bardos cantan canciones sobre los orígenes de Lis y un hada, Flora, a quien deberíamos toda la abundancia de nuestras tierras. Canciones e historias sobre la aurora y el día, sobre tiempos antiguos llenos de amor y caballería… Tonterías para llevar a los hombres a la guerra y a las mujeres a los catres, como me dijeron una vez. Porque las canciones serán agradables cuando navegas por el Tigelaar, nos alegran y armonizan, mas la historia de la casa Rosula ha demostrado algo y es que la alegría y la armonía tienen su lugar y, si no sois precavidos, ese lugar es la tumba.

A diferencia de otras familias de sangre azul, nosotros nunca fuimos reyes por derecho propio. Tiempo ha, en la Edad del Amanecer, ogros (no tan grandes ni fieros como los que existen hoy) gobernaban aquí y allá en el Bosque Encantado y los primeros Rosula, unos peregrinos muertos de hambre, eran sus siervos, consejeros y leales guías. Si ellos combatían para volverse aún más ricos, nosotros les acompañábamos en batalla; si ellos se escondían en sus palacios, nosotros éramos sus mayordomos… Así fue hasta que los hombres del este y los dragones llegaron desde los humedales. Ningún historiador ha conseguido todavía esclarecer por qué el rey de los ogros luchó contra la reina que comandaba a los dragones… quizás ni siquiera fue idea suya… quizás alguien le susurró que sería un deshonor rendirse y entregar las llaves del reino.

El resto es Historia.

El último rey de los ogros perdió la vida y su criado, Arorua Rosula, rindió el palacio ante los enemigos. A cambio de su sentido común, parece que los dragones entregaron la tierra a los Rosula, que mantuvieron el nombre del reino de los ogros, Lis, para que por siempre jamás se supiera quién había vencido a quién. Y es que los ogros viven para ser derrotados una y otra vez. Bobos, orgullosos y solitarios, así son y así serán, pues rara vez abandonan el Bastión Hueco, las ruinas de la que se dice es la ciudad más antigua de Misthaven y, hoy día, el hogar de esas bestias. Entiendo por qué decían vivir en Lis; son criaturas tristes y lloronas por cuyas venas corre agua de lirio en lugar de sangre.

Ahora, sin ogros ni dragones, servimos al rey Leopold, que tiene un alma apetitiva. Le damos en oro los impuestos que exige y luego recuperamos los pagos al venderle grano, fruta y vino.

La guerra o la magia reducirán el mundo a cenizas y llegará el invierno de Arendelle, mas Lis seguirá siendo tan leal y servil como siempre. La casa Rosula se ocupará de las cosechas y alimentará todos los reinos como los buenos siervos que una vez fuimos… Sólo preguntad a los ogros.
El Bosque Infinito, por Felipe el batallador

Príncipes del barro, señores de las hojas… Esos son algunos de los apodos que el resto de pueblos ha puesto a mi familia, la casa Bosquenegro, que reina apartada en su pequeño feudo en el Bosque Infinito. Todo porque no vivimos en palacios, como ellos, ni cultivamos la tierra, como ellos, ni somos ricos y gordos, como ellos. Pescamos, cazamos y educamos a nuestros hijos con las canciones de los siemprevivos, unos diablillos que habitan en los árboles feéricos, aquellos que alguna vez tuvieron polvo de duende. Cómo se extinguieron los siemprevivos es una de las canciones más famosas, aunque, si preguntas por ella alguien, no te la querrá narrar.

Los bosqueños, que es como nos hacemos llamar, somos descendientes directos de los primeros hombres que abandonaron los humedales del este, Camelot, en busca de una tierra mejor. Hoy día seguimos viviendo como ellos, en chozas y poblados a los pies de los árboles y en pequeñas aldeas que se mueven sobre los pantanos. Siendo como somos (poco progresistas según esos reyes ladrones del oeste), uno se pregunta cómo es que nadie nos ha invadido ya, pues no tenemos infantería ni armas. La respuesta es simple: magia.

En la Edad del Amanecer, el Héroe Sonriente, un brujo cuyo origen es incierto y discutido, usó sus poderes para aislar al bosque del resto del continente, creando una barrera mágica que lo haría rotar y trasladarse aunque nadie lo notase. Es por eso que nuestro reino es el Bosque Infinito, porque si no eres un príncipe del barro o un señor de las hojas… bueno… entras aquí por tu propio riesgo. Los invasores se enfrentarían a las trampas naturales, pues nuestra tierra se protege por sí sola. Podrían quedar atrapados en arenas movedizas, por ejemplo, terrenos que parecen sólidos para un ojo despistado, para un ojo cegado por el oro, pero que se convierten en aguas cenagosas cuando los pisan. Si por fortuna van bien pertrechados, se ahogarán por el peso de sus armaduras; si no… se enfrentarán a lo que nada en esas aguas; serpientes y guivernos hambrientos con dientes como dagas. Mas no temed, no vivirán lo suficiente para sufrir el veneno que transmiten y, si ocurre un milagro y sobreviven a todo eso, verán que una espina de zarza bien dirigida a sus cuellos puede ser tan mortífera como una espada bien afilada… si es que pueden ver algo mientras huyen para no volver, pues, que encuentres el Bosque Infinito una vez no significa que vaya a volver a presentarse ante ti.

La casa Bosquenegro reina como igual bajo los estandartes del sol dorado sobre un campo ceniciento. Nuestro hogar, Atalaya Siempreviva, no es un castillo cualquiera, mas eso siempre nos ha honrado o nos honraba hasta que llegó mi padre, el rey Hubert II. Su ambición y sus deseos de medrar lo llevaron a prometerme con la princesa de Lis y a enviarme cada verano allí como pupilo del rey Stefan. Allí aprendí las costumbres convencionales del resto de Misthaven y el arte de la guerra, mal visto entre nuestra gente, pero que a mí me parece apasionante y excitante. Es por eso que aquí se me conoce como Felipe el batallador… Mas aquí no hay luchas. Aquí un bosqueño puro podrá caminar entre cocodrilos y no le pasará nada. Afuera, en cambio, vivirán entre rosas que los taimarían y leones que los devorarían. Pero que no se confíen esos señores que nos obligan a rendirles pleitesía, porque mientras ellos alzan orgullosos sus cabezas, mirando al sol, no pueden ver lo que se acerca por la tierra.


Intervienen: Amy Acker como Nova, Lee Arenberg como Gruñón, Lisa Banes como lady 
Tremaine, Sarah Bolger como Aurora, Nathalie Boltt como lady Iria, Jamie Chung como Mulan, Sebastian Croft como Ash Winder, Alan Dale como rey George, Josh Dallas como el príncipe azul, Ginnifer Goodwin como Blancanieves, Jack Dylan Grazer como Hércules niño, Charlie Heaton como Jasper Holding, Barbara Hershey como Cora, Oscar Kennedy como Miles Radcliffe, Paloma Kwiatkowski como Rita, Rose McIver como Campanilla, Levi Miller como Día, Haruma Miura como Sun Wukong, Julian Morris como Felipe, Colin O’Donoghue como Garfio, Lana Parrilla como Regina, Tim Phillips como Sean Herman, Luke Roessler como James niño, Jessy Schram como Cenicienta/ Ashley Boyd, Keegan Connor Tracy como el hada Azul, Jacob Tremblay como Humbert (cazador niño), Laura Wiggins como Laura y Jonathan Withesell como Hércules.

Special Guest Starring: Lily James como lady Frances.

Sin crédito: Extra como joven enmascarado.


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42 comentarios:

  1. ¿Está al fin? ¿Enserio aquí está? ¿No es una broma? ¿No es un sueño? ¡YIUPIIIIIII!

    LUGAR RESERVADO, BITCHES

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    1. Well well, luego de un buen tiempo de parón en el que esta humilde servidora intentó entretener al público, el Rey ha regresado. Veamos qué pasa en este caso:

      Para empezar, ¡excelente haber vuelto a tener promo, yo justo estaba pensando en eso! Pensé en hacerlo en la segunda parte de Orgasming, pero me dije "no, que se lean la primera". Si bien me acuerdo básicamente de tus fics, hay pequeños detalles que una ya olvida. Pero cuando haya terminado la saga me los leeré todos juntos, palabra de Laura Slade jeje.

      ¡Excelente la introducción, muy impactante y bien escrita! No me acordaba de que fuera en el 2014 el 4x22, pero no te discutiré. Te comento que para el castellano latino también está mal decir "meada", lo correcto sería "orinada". Somos muy delicaditos, lo sé XD.

      ¡SÍ, APARECE PAQUITO, LO ÚNICO QUE ME INTERESA LEER! ¡SÍ, SÍ, SÍ! En fin, como habías spoileado el contexto de esta escena vía SP, yo tenía mis dudas, pero el resultado me parece aireoso. Que Cora las mande a sortear un peligro supuestamente insuperable es aún mejor que matarlas al instante. Y Paquito simplemente excelente, no sé cómo te caerá ésto pero es uno de los personajes que más fieles escribes. El escupitajo de Aurora debió ser en su cara y no en el suelo, pero genial de todos modos. Voy a hacer un comentario de jodida que soy, ¿por qué los dos malos DESAPARECEN si estaban justo donde querían estar? Junto al ex-lago.

      Sobre la siguiente escena te digo que me gustan mucho los nombres de los lugares y tu manera de describir los paisajes. Te sale de maravilla. Esopo como criado de ellos hubiera sido un gran shock si yo no hubiese estado preparada.

      Otro comentario de mujer jodida: la siguiente escena fue más complicada de leer por no tener líneas libres entre párrafos. Al menos se compensa con lo bonita que es esa escena, Philora tan dulces y buenos. No me esperaba que Hércules y el cazador se conocieran, están muy buenos los castings pero gana el de Graham por bastante. Pobrecito, huérfano y sin adoptar, como Emma. En cuanto a Herc, me da gracia cuando dice "nunca me cogen" considerando que murió virgen y sólo llegó a tocarle el culo a Blancanieves jeje. Como siempre, tus descripciones son hermosas.

      ¡Tengo totalmente en la cabeza la música de Kingdom Hearts del Realm of Darkness viendo a Mulán y Aurora! ¡Ya hasta veo el castillo de Cenicienta en tinieblas.

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    2. Jejeje la baronesa de Bored, me muero. Inesperada la aparición de Lady Tremaine en esas circunstancias, y más aún que tenga una tercera hija, mayor que las anteriores. Es muy parecida a la villana de Chiquititas, también vieja, elegante, dueña de un hogar de huérfanos, y muy malvada. Sé que no te copiaste de ahí, ni sabías eso, es sólo una curiosidad. Y como dije antes, muy bonito Philora con su beneficencia. En cuanto a Jasper Holding, la cara de culo del actor lo dice todo.

      Suena en mi cabeza "Night of Tragedy" con el Reino de la Oscuridad jeje, pobres princesas. Ejem aaay Peter, malditos en el tiempo fueron 28 años, no 30. Me matan las "sombras" y el Felipe hecho de ilusiones, pero me gusta, son muy buenas referencias.

      Volviendo al FB sinceramente no me imaginé esos sentimientos negativos de Felipe hacia Aurora...y me mató la descripción de Ash Winder. ¡NO TANTO COMO LA EDAD DEL ACTOR! ¿QUINCE AÑOS? ¡Sabía que era joven pero no pensé que tanto, está muy avejentado! Y eso de que era el yerno de Lady Leopold, aaay, Dios mío.

      De la siguiente escena de NOT (Night of Tragedy) aún no opino, a ver si al seguir leyendo me entero mejor de lo que pasa. Pero eso de ver el cuerpo de Día fue muy Ventus. Y claro, el Enchanted Dominion en el Realm of Darkness.

      ¡OH POR DIOS, AHÍ ESTOY YO! Qué bonito carácter que tengo, siendo que según "Maximus" soy todo un personaje. Qué bueno que me haya tocado un ama tan dulce y buena, y pues, te quiero ver a ti con cabello largo Peter, no sabes lo que cuesta cuidarlo. Pobre Lady Frances con su matrimonio arreglado, y qué desgraciado Leopold si hacía dormir a Eva con doncellas. Una buena relación se basa en la confianza. Eso sí, me sorprende sólo un poco que todos los vivos crean en Zeus siendo que "Dios" ha sido muy mencionado. Pero en fin, siendo Dios Zeus se entiende que las cosas estén tan mal jeje.

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    3. Qué lío con las familias, Ash primo tercero del rey George y entonces Ella prima cuarta. Pero espera, ¿George de Elsinor? Sí "de Elsinor" era Orgasming, y en realidad no es pariente de George. No me digas que siguieron diciendo que sí lo era y nunca se aclaró. Muy creepy Ash con la pobre princesa, y con respecto a "The Handsome Hero", si es un libro tan triste como parece no comprendo que a Bellota y su madre les gustara tanto.

      Bueno, ahora se entendió claro lo de las voces que oía Aurora, y genial recurso ese de las 4 espadas. Me pareció gracioso que la de Hrunting sea la de la nada.

      Muy dramático eso de un niño asesinando a su padrastro violento en defensa propia, se conoce algún que otro caso.

      ¡Ja, luego me criticas a mí por hacerle decir a MM "eso en la vida real no pasa" por lo de la Maldita Lisiada, siendo que Ash dice masomenos lo mismo y que ésto no es un cuento de hadas! Pero no pasa nada, desde adentro el panorama habrá de verse muy diferente que desde afuera. Sin duda lo mejor es Aurora, se nota que lo poco mostrado de ella en la serie te apasionó y te hizo llevarlo al máximo, porque me la imagino con una claridad que no sabes. Excelente.

      ¡AH, QUÉ BIEN, YO RONCO! ¡ME ENCANTÓ! ¡QUE DIGA MAXIMUS SI RONCO O NO, MHcLMO! Al menos estoy durmiendo cómoda. Algo que esperaba mucho es ver a la madre de Ceni consiguiendo la llave mágica, aunque ahora queda saber quién fue el amante de Rita. No dejo de imaginarme a Lily James en el papel. Excelente decisión.

      Bueno, como te vengo diciendo, está muy bueno el RoD, me encanta leerlo, pero ya te pasas con el 2.8 con Día-Terra y Día-Xehanort. Aunque, bueno, es cierto que KH tiene mucho material para "rendir homenaje" en OUAT, y yo calqué una escena de telenovela mexicana así que no tengo mucha autoridad jeje. Pero yo dejé claro que era en parodia.

      Qué manera de discutir ella con Felipe. Una tontería: me mata cuando dicen "día" refiriéndose al día, no sé cómo no se presta a confusión. Qué creepy el pobre trío huyendo de los monstruos. Me gustó mucho más la escena de Aurora y Hércules con el león. En el 2x06 dicen que Aurora nunca estuvo en una batalla, pero dado que en este caso se acobardó, cuadra bien. A este punto de la lectura, al contrario que hace un rato, me está gustando más el pasado que el presente. Pero pobre Miles, terminar de espectro en ese reino horrible.

      Volviendo al pasado, sensaciones encontradas. Felipe cambia de opinión con Aurora porque es una princesa luchadora, ella se da vuelta como tortilla (del odio al amor hay un paso) y se dan su primer beso con esa apasionada descripción. Todo muy bonito. Pero ya se me hacen EXCESIVAS las menciones de Felipe a Día, casi no hay texto donde no lo mencione. Ya nos quedó claro que lo quería y lo extraña, ya pareciera que se enamoró de Aurora porque es Día con peluca.

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    4. ¡Me muero con Miles-Boggart y Aurora-Rapunzel! Pero ha quedado bonita la escena del despertar, y también el verso con el que concluye. Ya que Snowing comparte corazón, Philora comparte alma.

      Pobre esa Rita sufriendo con el parto mmm. Y ahí estoy yo, siendo cómplice de todo ese fraude que ya me estoy oliendo cómo termina mmm. Y ahí me está empujando el cerdo de George, pero eso ya lo sabía.

      AAAAAY DIOOOOS PASÓ LO QUE ME IMAGINABA, QUÉ HORROR. Frances era hija de Iria y hermana de Clorinda y Tisbe, y luego la vieja se casa con su actual yerno. Y Ella es hija de la tal Rita y no de ellos. Como giro sorpresa estuvo excelente e inesperado, muy malvada la vieja...´pero a ver, Ashley es IGUAL a sus supuestos padres y no se parece en nada a esa Rita. Muy fallada la genética.

      ¡YO SABÍA, MALDITO HATER! ¡SABÍA QUE ERA ELLA LA DE LA HERMANA, SE TE ESCAPÓ DOS VECES! Qué familia más retorcida le estás dando.

      Precioso el momento del año perdido, ya me los estoy imaginando a todos, y precioso el comentario de mi Orgasming hermoso contra Regina. Está bien plasmado, además, que en esa época RECIÉN comenzaban a hacerse amigos. Hermoso el origen del vestido de Blancanieves 3x19. Hermosa Aurora llegando al altar, hermoso Orgasming como siempre y hermosos los votos de Blanca. Ni que hablar de que suene la música de la Bella Durmiente.

      El único "pero" que tengo con esta hermosa escena es la presencia de Paquito. ¿Esta boda ocurrió en el medio del 3x12 o algunas semanas después? Porque Paquito se fue rumbo a su precioso mar en el 3x12 y no volvió a ver a nadie en ese año. En fin, Paquito siempre descuadra la cronología. Ni en tu fic se salva. Si no lo hubieras puesto no pasaba nada. Bah, un poco, Aurora y Felipe se casaron mintiéndoles/omitiéndoles a los Charmings sobre Zelena.

      ¡HERMOSA LA RÉPLICA DEL FINAL CON LAS TRES HADAS!

      Muy bonito el breve momento de Ashley con su hija, en contraparte con Cenicienta y su madrastra. Que la insulte en SB tras un largo camino recorrido es una cosa, pero aquí, cuando se ha visto su carácter sumiso en el 6x03, me resultó un poco raro. Más raro aún si no se enteró que su madrastra es SU ABUELA. Osea, no es su abuela, pero si la hicieron pasar por hija de Frances se supone que sí.

      Y bueno, se agradece el ampliar más de la vida actual de Ashley, así como explicar el destino de Aurora y Felipe en el reino de Isaac. Hay dudas que quedan, como lo de las Siete Luces o el destino de Sean y Felipe, pero ya sé en qué fic se resolverá cada uno. Menos mal que antes de ésto las dos parejas pasaron una noche super caliente en Grannys.

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    5. EN RESUMEN

      Se agradece muchísimo el querer explicar un gran interrogante como la recuperación del alma de Felipe, si bien no quedó especificado cuánto tiempo pasó en el Reino de la Luz desde que Mulán y Aurora fueron y vinieron. También están bastante bien hiladas las tres tramas 1) Philora 2012 2) Philora EF 3) Orígenes de Cenicienta, tomando como hilo conductor a Aurora, la indiscutida protagonista. El giro sobre Ella me tiene contrariada, no porque sea un drama ni nada de eso. Al contrario, fue un girazo. Sino porque físicamente se parece mucho a los que NO son sus padres, y no se parece en nada a la que SÍ es su madre. Por si fuera poco tenemos Lily 2.0, no conocemos al padre. Pero es una historia interesante llena de curiosidades interesantes sobre muchos de nuestros personajes, no descuadra casi nada con lo visto en la serie (ejem salvo Paquito en la boda ejem) y se nota que hubo trabajo invertido. También te agradezco el haber estado yo, que tengo que verme más para poder opinar mejor de mí misma, y sobretodo de Maximus, pero mis escenas me gustaron mucho. Mi consejo principal es que te cuides de excederte con las similitudes, si bien hay ocasiones que se prestan a eso. En el fic-nal fue HP y ahora KH 2.8

      En base a todo eso:

      NOTA: 7,50

      ¡Besotes lindo!

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    6. Buenas madrugadas, Laura y ávidos devoradores de madrugadas. Son horas alarmantes, pero me dormí esperando una respuesta de Maenrest y acabo de despertarme un poco… No puedo evitar responderte ahora, Laura, y luego sigo durmiendo jajaja… ¿O era dormido?

      Se necesitaba un resumen ya a estas alturas, no sólo por el tiempo que haya pasado desde Sleeping Beauties o The De Vil Within, sino porque habrá gente que no los haya leído jajaja. ¿Oh, te los leerás todos? Qué gran honor. Creo que estoy convirtiéndome en tu escritor favorito y eso no puede ser jajaja (ahora you will know why).

      El 4x22 ocurre c. nueve semanas después del 4x09 (acaecido el 6 de noviembre de 2013), así que estarían en la segunda semana de enero. Invierno. Meada tampoco suena bien en castellano, pero uno es tremendista/ naturalista, ¿qué le voy a hacer? En literatura se tienen que usar palabras feas si procede, ayuda a crear el cuadro.

      Es curioso que me digas que Paquito me sale idéntico jajaja, porque casi no le dedico trabajo. Es un personaje “muy natural”, podría decirse, casi como la reina malvada. El escupitajo al suelo lo hice para no estropear ese rostro precioso que tiene… ¡Que no, que es broma! XD. Lo hice porque al suelo es más despreciativo… (A mí no me preguntes) XD.
      Pues tienes razón, se me olvidó mostrar cómo remojaban la judía, pero bueno jajaja #PeterTonto. Pero bueno, más tonta Cora por no darse cuenta de lo de la judía, que se lo tuvo que explicar el pirata sabelotodo. Seguro ahora le dice el capitán “encanto, estaría encantado de partir, mas aún no retornamos lozana a esta judía”… Jajajaja.

      Esopo como criado de ellos hubiera sido un gran shock “si yo no hubiese leído Sleeping Beauties, donde sale Esopo como criado de ellos” jajaja.

      ¿Líneas libres entre párrafos? (Peter va a ver). Mmm… Vale, ya sé a qué te refieres. Quizás hubiera ayudado, pero no lo vi necesario. Pensé que con esas comillas, que sirven para denotar que alguien sigue hablando en un discurso o narración (Graham niño en este caso) bastaban. Jajaja, me meo con el “nunca me cogen”. Creo que voy a tener problemas el día que viaje a esos sitios donde “coger” es lo que es y no lo que es jajaja.

      Laura, te saco de tu error ya: la madrastra no es esa lady Iria. Es más, tú has visto la plantilla de personaje de la “abuela” de Ceni, está en la nota de casting y hasta yo dije que la madrastra se llama Eleanor en honor a la actriz clásica. Lady Iria y lady Tremaine son dos mujeres distintas que se casaron con dos primos. Está en las curiosidades explicado jajaja. Mucho lío, pero peor son los Habsburgo. Esta mujer no tiene nada que ver con Clorinda y Tisbe y, de hecho, sigue viva y en Storybrooke.

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    7. Qué curioso lo de Chiquititas, pero lady Iria, aunque ambiciosa sin precedentes, era buena con los niños y lo hacía de corazón. Tras morir Frances y casarse Ash por segunda vez (con la verdadera madrastra, su prima segunda política), lady Iria tuvo que irse de la casa porque “no pintaba nada”, hablando en plata, y sin marido ni rentas llegó a ser de clase humilde, pero el Hechizo Oscuro solucionó eso.

      Aunque suena a Horowitz: ¡están haciendo una aproximación! No iba a decir “han pasado 28 años, 5 meses, 4 días, 8 horas y 24 minutos…”. Cuando habla del tiempo entre la desaparición de su tío y el hechizo también es aproximación. Las sombras son las sombras “de Pan”. Y aunque sí, es muy natural relacionarlas con Kingdom Hearts (porque, en efecto, todo el Dark Realm parte de la idea del Dark World de KH [Peter jamás desperdiciaría una buena idea original en un fic]) yo voy a mostrar de dónde salieron.

      En la serie no, pero, en los libros de Juego de Tronos, todos son pubertos. Robb Stark, por ejemplo, tiene catorce años (en la serie lo interpreta el príncipe de la Cenicienta de Lily James). Ponerles esas edades a los personajes exagera la trama, según escritores, y vierte muchos tintes trágicos sobre la historia.

      Bueno, el encuentro con el cuerpo de Día “fue muy Ventus”, pero lo que pasa en la escena nada qué ver.

      Ahora que hablas de Dios y Zeus, etc, (que ni en el EF sabrán en qué creen), ¿se acordaría Zeus de que tenía un hijo (o varios, who knows)? Porque manda tela que ayudase al pirata y no a su propio hijo jajaja. Ese va a la lista de malos padres de cabeza.
      Lo de Eva durmiendo con doncellas lo saqué de Isabel la Católica, que hacía eso por voluntad propia para que nadie la acusase de engañar a Fernando el Católico, y eso que la reina de Castilla era ella y no su esposo… Cuatro siglos más tarde llegó Isabel II de España, a la que con trece años coronaron y casaron con un primo gay y, juntos, además de despilfarrar el dinero del arca pública y hundir el país aún más, convirtieron la corte en una orgía perpetua. Incluso se dice que su hijo, Alfonso XII, era bastardo… Cosa más que probable, pero, igual que antes, la reina era ella, no su esposo xD. #AprendeHistoriaConPeter

      Ash sería sobrino tercero de George y “primo tercero” de James. Eso haría a Ceni y Emma “primas cuartas”, pero, como David y George no son familia y Ella de sus padres tampoco… Pues nada. Pero, oficialmente y según papeles, sí jajaja.
      Elsinor era el reino de George. Los Charmings reinan en él y en el de Blanca (supongo que hablar de The Final Battle), so, sí, deben llevar el mismo “sobrenombre”. El apellido de George es otro y ya lo sabrás pronto, si no es que te lo he dicho ya.
      Pronto tendrás al completo la historia de Su Apuesto Héroe (gracias a lo que sea que no lo tradujeron como “Su Héroe Guapo” jajaja).

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    8. En la mitología a Hércules le mandan los trabajos por un asesinato, pues quise mantener eso y lo más fácil era esto jajaja. Y que sepáis que Hércules fue a la cárcel un tiempo, eh. #VidasDifíciles.

      Jajaja, todo este párrafo me hace ruborizar como si fuese una doncella jajaja. Y sí, desde dentro se verá el panorama muy diferente y desde la perspectiva de Ash todavía más.
      No sé si de verdad he escrito que roncas o lo estás interpretando de decir que “roncabas”. En castellano puede ser sinónimo de dormir profundamente. Pero, como soy un Adam que no recuerda lo que escribe, pues no lo sé jajaja. Y tranquila, veremos cómo consiguió Rita la llave y quien la preñó (#NoMoreLilysFathersPlot).

      ¿Te mata lo de Día y día? Yo casi morí en la escena de Ella, porque no podía usar el pronombre al ser igual jajaja.
      Miles no es el espectro. Es el espectro el que toma el aspecto de Miles… por comodidad.
      Oh, no era mi intención hacer pensar que pudiera haber algo… wait:
      PARÉNTESIS ACLARATORIO: NI FELIPE SIENTE NADA POR DÍA NI, MUCHO MENOS, DÍA POR FELIPE. PARA FELIPE ERA UN BUEN AMIGO (EL ÚNICO CUANDO LO MANDABAN CON STEFAN) Y PARA DÍA ERA… BUENO, UN AMIGO Y PUNTO. Y, aunque para mí todos los personajes son bisexuales hasta que se demuestre lo contrario, Felipe y Día JAMÁS HABRÍAN TENIDO NADA DE HABER SEGUIDO VIVO EL SEGUNDO. JAMÁS DE LOS JAMASES… ¡Que vengan esos abucheos! Jajaja.
      Si se le menciona tanto es porque hay mucho duelo todavía ¿? XD.

      Pobre Rita, la favoRita, jajaja. Te pagaron un buen oro, eh, Laura. Oro que necesitabas. Pero, si te sirve de consuelo, no sabías que el bebé iba a ser el de Rita. Aunque sospechaste cuando ella “desapareció” y terminaste dejando ese trabajo. We’ll see soon.
      Bueno, queda ver quién es el padre biológico de Ashley, por si le encuentras parecido, pero pudo haber salido a abuelos desconocidos jajaja.
      Lo que tú dices que fueron “escapes”, no lo fueron. Yo lo sé. Tú creíste que sí, pero no lo eran jajaja.

      Garfio en el 3x13: Pasamos un tiempo con los príncipes Felipe y Aurora, mas yo partí porque no me encontraba integrado…
      Entre la escena inicial del 3x12 y la siguiente, en la que se va Garfio y ya ellos marchan, pasa un tiempo. Incluso todos llevan ropas diferentes.
      Dices lo de Zelena (era consciente), pero fíjate otra cosa: en el 3x12, Aurora recibe a Paquito como uno más, siendo que la última vez que lo vio fue en la celda de Rumpel en el 2x09… Es como ese abrazo tan falso de Ariel a Garfio en el 6x15 XD.

      A mí en el 6x03 no me parece sumisa. Si hasta le contesta a la madrastra. Pero sí más derrotada y cansada.
      Tranquila que no habrá más inspiración en KH… XD.

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    9. ¡Me muero! ¡El hambre de reviews no dejaba dormir al MH! Pero bueno, Dark Oncers don't need sleep.

      Gracias por las aclaraciones a la línea temporal presente, que por motivos obvios es la que menos clara tengo. Lamento no acordarme de lo de Esopo, my bad. Pero tampoco es grave.

      Somos sudamericanos, no tontos, tenemos bien claro lo que significa "coger" en España, y más con lo fácil de reconocer que es el acento español acá. "Pija" es otra historia.

      Es verdad, no me acordaba de eso de Lady Eleanor. En estas dos semanas no tengo cabeza para nada, tienes suerte que te pude leer y que medianamente entendí todo jeje. Pero en la escena en que maltrata a Cenicienta sólo la llamas por el apellido, tal vez mencionando el nombre sólo una vez quedaba mejorcito. Al menos al sacarme de mi equivocación ya la familia me parece un poco menos retorcida.

      Una cosa que me interesa ver en un futuro con el DR es si es el mismo en el que está encerrada tu amiga Vergara Fairy maltratando niños y disfrutando con el olor a pañales.

      Gracias por las clases de historia, precioso. Cuánto machismo entre Leopold y la familia Tremaine, qué bueno que están Maléfica y Regina con su hembrismo violador para equiparar.

      Gracias también por la aclaración a lo de Elsinor, y ya que el Hada Madrina protegía a la familia de George, me encantaría ver por qué no ayudó a Ceni antes jeje. Tal vez es de la escuela de la Blue "dignos de mi ayuda".

      Todo lo relacionado a Miles a mí siempre me costó entenderlo.

      Y no, no te preocupes que nunca pensé que Felipe estuviera enamorado de Día. Lo parece pero sabía que no. De todos modos sé que la aclaración es más general y no tanto hacia mí. Igual no compro eso de generalizar así la sexualidad de todos.

      Y bueno, yo soy la Cenicienta original, lo vengo diciendo desde el primer spoiler. Espero que Maximus me rescate pronto.

      Ahí revisé el 3x12 y ya veo dónde cuela tu FB. Pero no te mandé a la horca, simplemente lo puse en duda. Está hermosa tu Aurora, pero ORGASMING AFSDASFDAFSD, está para morderlo con su nuevo traje.

      Respecto a tu Aurora, mi Ariel y sus reacciones hipócritas hacia Paquito, no es culpa de ellas, fueron brevemente poseídas por el demonio Gordorowitz. Pero con el tema de Zelena, en ese momento fue más noble Bosquenegro que Rosula.

      ¡Besotes!

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  2. CURIOSIDADES DE THE OTHER SIDE
    (Leer sólo tras leer el capítulo, por favor).
    PUEDE CONTENER SPOILERS:

    ―Cuando Aurora y Felipe son ambos mencionados, siempre se les nombra en el mismo orden.
    ―El apelativo “Cenicienta” tiene su origen en tener la piel cenicienta (pálida) y en verse uno cubierto de cenizas. El padre de Cenicienta tiene por nombre Ash (ceniza en inglés) y es el marqués de Dustin (polvo en inglés). La unión de su nombre y apellido crea la palabra «ashwinder». Un ashwinder es una serpiente que nace de los restos de un fuego mágico que arde demasiado tiempo sin ser controlado. De ahí deriva el nombre de Vado Culebra (Winder Meadow en inglés).
    ―Rosula el apellido de Aurora, significa “capullo de rosa” en latín.
    ―Humbert (o el joven Graham) es un homenaje a Lázaro de Tormes, personaje de la famosa novela picaresca española del XVI “El Lazarillo de Tormes”. Se discutió mucho tiempo si tal honor le correspondería a él o a Hércules.
    ―En un principio, Felipe iba a ser el niño adoptado y no Hércules, pero esto contradiría “Sleeping Beauties”.
    ―Lady Iria, lady Frances, Rita y Ash son reinterpretaciones de los protagonistas de “El sí de las niñas”, obra de teatro de Moratín publicada en 1806.
    ―La Junta de Damas de Honor y Mérito es una organización española que, bajo el mando de la duquesa de Osuna, consiguió que la mortalidad infantil se redujese del 96% al 20% y dirigió la inclusa de Madrid (entre otros pensionados) desde 1799 y durante el primer tercio del siglo XIX. La misma duquesa fue también mecenas del pintor Francisco de Goya. Ambos son vagamente reflejados, salvando las distancias, en lady Iria y Jasper Holding.

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    1. CONT. CURIOSIDADES DE THE OTHER SIDE. PUEDE CONTENER SPOILERS:

      ―El príncipe Día no aparece en el borrador original. Sus apariciones fueron añadidas por petición popular. No se quería enturbiar la opinión que se formó de él en “Sleeping Beauties”.
      ―En la idea original se sustituía el pasado de la familia de Ella por el de Abigail.
      ―En el borrador original, el espectro habitaba en el Inframundo, pero, tras “Mother’s Little Helper”, se decidió explorar más el Reino de la Oscuridad.
      ―En el borrador original, la primera escena es la de Aurora, Mulan, Cora y Garfio. Al publicarse antes “The Other Side” que “Light Of The Seven”, la escena final de este tuvo que convertirse en la primera del que hoy leemos; de otro modo, la escena final con Ashley no tendría mucho sentido.
      ―El personaje de Laura es un homenaje a nuestra compañera del blog y tanto ella como Maximus fueron mencionados en “Sleeping Beauties”, igual que Charmelon (Charmed) y la baronesa de Bored (Boredflycatcher).
      ―Jasper Holding aparece en la novela canónica “Regina Rising” y vuelve aquí para recibir la justicia de la pluma y dejar de ser un Marty Stue. Chúpate esa, Wendy Toliver.
      ―Helmsville, el reino de Rapunzel, es nombrado en “Regina Rising”. Ahí se dice que está en la costa suroeste del Bosque Encantado.
      ―El padre de lady Frances era primo del padre del primer esposo de Lady Tremaine, lo que convierte a esta en prima segunda política de Frances y de Ash, quien será su segundo esposo años más tarde. Eso convierte a Ella, Clorinda y Tisbe en primas terceras.
      ―Los eventos del flashback ocurren el verano siguiente a “Sleeping Beauties” y “The Queen Is Dead” y un año después de “Regina Rising”.

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    2. ¡Qué bien, si ahora tenemos hasta sección de curiosidades!

      POSIBLES SPOILERSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

      Oh, habría sido curioso ver a Abigail, aunque no me quejaré de haber sabido más sobre la familia de la reina del rating jaja.

      Así que... ¿comparas a Jasper con Goya? Interesante. Pero bueno, ya dices lo de "salvando las distancias"... Ay, cuánto amamos todos aquí Regina Rising...

      Y qué bonito salir en las curiosidades, hace ilusión xD.

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    3. Se me olvidaba la casualidad principal: el opening del capítulo sería el Big Ben, el cual Aurora y Mulan ven en los restos de los Eternos Años 20.

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  3. HOLAA Tio peter jejeje 🙋

    En la entrada del 7×02 esta la historia de mi retorno si ya volvi a casa con los bebés oncers 🍼🍼😍


    Ahora tu fic uuff... Me lo voy a fragmentar en partes jijiji para así poder disfrutarlo mucho


    GRACIAS por volver a escribir 📃📄👍👍🙆



    Saludos de parte de los tres 🍼🍼💖💞💖💞 😄

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    1. Ay Mary que me da algo. Ahora miro en el otro hilo, pero desde aquí te digo ya que muchas felicidades y enhorabuenas. Si son los de la foto... Que cuquisimos 😍 Ahora a descansar, aunque será imposible con dos pequeñines y doble trabajo.

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    2. Hola peter si son los bebés oncers verdad que son peques lindo 😍💞🍼🍼💖


      Ahora leí un poquito ya que mientras duermen los oncers peques me distraigo

      La verdad que estoy reposando de mi cesárea para lo único que sirvo ahora es para dar de comer a mis amores 🍼🍼🍼🍼🍼🍼💞😍💞 jejeje


      Creo que para la proxima semana termino


      Bueno saludos y MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS ONCERS que me dejaron sus mensajes en la entrada del 7×02 MuCHISIMAS GRACIAS 🙋💟💖💟💖 🍼🍼



      PETER seguí escribiendo jijiji 📃👏😘

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  4. ¡Hola, Peter! He tardado, lo sé, pero eran muchas páginas y no quería que se me escaparan muchas cosas jajajaja. Como viene siendo habitual, te he ido comentando escena a escena, a medida que leía, y así el factor sorpresa era mayor xD.

    Y empezamos en Storybrooke, justo después de que le dieran a Rumple su corazón blanco radioactivo. Y… la imagen mental ha sido muy bonita: un agujero en el pecho, sangre que sale por la boca… Precioso para empezar jajaja.

    Y seguimos con nuestra Reina de Corazones, el pirata manco, Aurora y Mulán. Aunque parte de la escena ya la pasaste, te guardaste lo importante, así que te comento. Buena idea que lo que buscan esté en el castillo de Maléfica, la mayor enemiga de la familia de Aurora. Si es que esta mujer tiene de todo en su castillo, podría poner un mercadillo xD. Y lo de Vinci, fíjate tú me imaginaba que la cosa iba a ir por ahí, cuando dijiste que algo que en Sleeping Beauties parecía un simple chiste aquí tendría importancia, porque parecía la escena más surrealista xD.

    Pasamos al flashback. Suerte que avistaste, porque uno con tantos nombres se hace un lío increíble jajaja. ¡Y me pasó! Cuando dice “Y ella no le picaba…” he leído “Ella”, y eso que ni siquiera sale en la escena. Qué mal estoy xD. Y sí, es desesperante lo de Aurora… Chica, ponte algo para ir por el campo, que con esos ropajes resultas un estorbo. Y que conste que se lo digo con cariño, que no pretendo faltar al respeto a tu querida Aurora xD.

    Entre la descripción y haber llamado “salvador” a Hércules más de una vez… ojú, más vale que no lo lea la Hales, que tira por la borda a su pirata y se queda con Hércules xD. Y cuando el niño dice “Ese es justo mi destino”, imagínate a Charmelón como un tonto en su habitación y con el ventilador encendido cantando la canción de Hércules jajaja. Y Aurora acordándose de Día… Ay, nuestro querido Día… ¡Y Humbert! ¡Se llama Humbert! ¿Es nuestro cazador? Y claro que Día era mejor orador que Felipe. Día era el mejor en todo… y punto en boca jaja.

    Y ahora… Cuando decías que ibas a coger algo del Ministerio, ¿te referías al Lazarillo de Tormes, entonces? Oh, curioso. Dijiste que ibas a coger dos cosas de ahí, ¿no? Espero no haberme saltado la otra. Y… ¡ouch! Qué dolor que te den un golpe contra un león de piedra, pobrecillo xD.

    Y ahora veo por qué insistías en llamar “salvador” a Hércules, my hater brother. Como diría la baronesa Marichechi: “I see what you did there”… Pues hala, los dos guiños al Ministerio descubiertos, si no me equivoco jajaja. A happy beginning now is ours… Y aunque la escena de Humbert burlándose de Hércules ya la habíamos leído, sigue teniendo mucha gracia xD.

    Y aparecemos en el Reino de la Oscuridad. Es una escena corta, pero intrigante, con Aurora y Mulán encontrándose el castillo de Ávalon. ¿Qué más se encontrarán? Lo descubriremos tras la pausa publicitaria.

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    1. SPOILERSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

      Y tuvo que aparecer nuestro amigo Jasper, ya tardaba. La descripción que has hecho de él es preciosa. Así tendría que haberlo descrito la Toliver jaja. Y llegó el turno de nuestra querida baronesa. Qué educación, qué porte, qué elegancia. Fantástica. Pero por Zeus, qué penita todos esos niños… Y ya ha hecho su aparición estelar Rita, nuestra favoRita… Qué ganas de leer más de ella. Y estoy con Aurora, yo también tengo miedo de Lady Iria xD.

      Oh, primero han hablado de un rey de las sombras, ahora de Evangeline… ¿Y cómo? ¿Mulán es la sobrina de Sun Wukong? #¡MulánEnDragonBallYa! Jajaja ¿Y Dalí viajó al Dark Realm para inspirarse a la hora de pintar sus relojes blandos? xD. Oh, y nombran a Shan Yu… Una lástima que aquí no fuese Mulán quien lo derrotara. Y si antes hablabas de Evangeline, ahora de luciérnagas…

      Ay, Felipe, Felipito, Felipón… Sin duda, su relación con Aurora muy buena no es, y Once Upon a Dream se ha convertido en una canción de desamor xD. Y… ¿Felipe Bosquenegro? Curioso, no puedo evitar pensar en Puente Viejo (la Montenegro tenía un nieto que se llamaba Bosco… Bosco Montenegro xD).

      Ay pobre, nuestro querido Bello Durmiente… Y qué bonito el discurso de Aurora. Mira, si incluso se nombra a Charmelón xD. Ay, Aurora, que ya oye voces… Está para que la encierren. Pero bueno, al menos se ha dado cuenta de que Regina estaba ahí cuando Maléfica la hechizó. Quizás Aurora no es una causa perdida, al fin y al cabo xD.

      ¡Y llega nuestra Laura! Y Frances le pide… ¡Oh, que este es otro guiño al Ministerio, y ya van tres! jajaja Qué pena me da el pobre Ash… ¿Y qué canción es esa que cantan? ¿Days in the sun? Si es otra, ahora mismo no la pillo jajaja. Muy buena la conversación entre Ash y Aurora (curioso porque una de las acompañantes de Ash en Pokémon se llamaba Aura, casi xD). Y lo que dicen sobre Her Handsome Hero… Curioso, cuanto menos. Vaya con el libro favorito de Bella…

      Oh, y retomas lo del corazón puro que ya iniciaste en Sleeping Beauties… Pero Sora no será capaz de salvar a Aurora. O se salva ella solita, o mal lo tiene xD.

      Ostras, vaya con Hércules… Los Two no nos contaron esa parte xD. Y entre Aurora y Ash se han marcado unos buenos discursos xD.

      Oh, Rita, qué apañada. Tiene hasta una de las llaves mágicas. ¿Entonces esa es la llave que usaría después Lady Tremaine? La culpa de que escapase a la LOUS es de Rita, pues xD.

      Ay, nuestro querido Día, cuánto lo echábamos de menos. Y qué poquito ha durado. Pero bueno, aunque breve, ha sido intenso jaja.

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    2. SPOILERSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

      Uy, Aurora, que tiene peor boca que Ashley jajaja. Y esa pelea de enamorados… curiosa. No sé si el hecho de que Felipe vea a Aurora igual que a Día es bueno para su relación (porque parecerá que Felipe en realidad está enamorado de Día, y no de Aurora), pero bueno xD.

      Miles aquí da más miedo que en el fic de Cruella, incluso xD. Y pobre reloj… Es que en ningún reino es capaz de resistir, siempre tienen que romperlo xD. Ay, Sun Wukong, sacrificándose. Qué majo y qué pena me da.

      Oh, Hércules haciendo salto con pértiga… Bueno, con vara, lo mismo es xD. Y… victoria. Hércules ha vencido al león de Nemea. Ya tiene su primera medalla Olímpica.

      Oh, Aurora peleona… Lástima que, cuando llegue a Storybrooke, Cora ya estará muerta y no podrá vengarse. Y… Aurora se marca un Belle. Ay, qué torpe es nuestra princesa, de verdad…

      Mira tú, ya se ha arreglado la parejita. Después de cuatro meses viajando juntos sin soportarse, un solo Día lo ha cambiado todo.

      ¡Y Aurora siendo la heroína! Si en la peli de Disney es el “pesado” de Felipe el que vence al dragón, aquí es la princesa. Ya que no derrota a la Maléfica de verdad, al menos derrota a este monstruo. Y, si con Snowing ya vimos cómo se daba la vuelta y Snow despertaba a David, ese mismo día (o algunos después, dependiendo de cuánto tiempo pasó), aquí es Aurora quien salva a Felipe, muy bonito.

      Entonces… ¿ni Frances es la madre ni Ash el padre? ¿La madre de Ella es Rita? ¡Plot twist! Y Laura lo sabía todo y no nos dijo nada… jajaja. Ay, Lady Iria, qué bien manejado lo tenía todo… Ay, Ash… Él sí que es un por summer child. Cómo lo han timado, y él sin darse cuenta.

      Y… sí, al final es Ella la que tiene una hermana secreta. Como Pepa en Puente Viejo, tras parir a su primera hija y quedarse sola, muriéndose, otro bebé viene en camino… y nadie más lo sabe, solo Rita.

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    3. SPOILERSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

      ¡Y pasamos al año perdido! Regina la mejor, por supuesto, con sus comentarios y pensamientos xD. Aunque David y Snow no se quedan cortos. Y no podía faltar… que Gruñón hiciese de pregonero jaja. Y ya tenía que parecer Snow con sus discursos sobre la esperanza y el amor… Típico de ella.

      ¡Y olé! Campanilla es la mejor, ella lleva los anillos. ¡Chúpate esa, Azul! xD. Oh, y hacen los anillos con alambre de Vinci… <3 Y ay, Regina, sintiendo envidia… Ya sabrá lo que es la envidia cuando conozca a su hermana verde. Y Azul… Qué decir de ella, no sé cómo Nova no se la carga. Si no fuera porque al final se sacrifica, me la cargaba yo xD

      Ay, nuestra querida reina de rating, cuánto tiempo sin verla. ¡Tú puedes, reina, demuestra lo grande que eres! Y luego tenemos a su contraparte, Ella, que es muy bien hablada, sí señor. Ay, qué pena, la pobre. Pero tiene razón, algún día Lady Tremaine pagará limpiando las cacas de Storybrooke. Y volvemos a Storybrooke. Ashley llega y… ¡no! ¡¿Cómo se te ocurre hacerlo eso a Sean?! ¡Nos las pagarás! Pero bueno, a su hija no parece importarle mucho… xD.

      ¡¿Cómo?! ¿Pero cómo puede ser que Isaac sea tan hijo de Horowitz y separe a todos los bebés de sus padres? A Neal lo envía con Rumple, a Lip a saber con quién… pobres niños. Y las identidades en el mundo de Isaac… curiosas. No esperaba que fueras a hacer a Aurora hechicera, pensaba que te ibas a alejar de eso para no convertirla en una Maléfica xD. Y… ¿cómo se te ocurre hacerle eso a Felipe el Hermoso y acabar el fic justo en ese momento? ¡Eso no se hace!

      En fin, hagamos un resumen. La parte de Storybrooke es más misteriosa que otra cosa, con la llegada del enmascarado y lo sucedido a Sean y a Lip. Es evidente que en Storybrooke pasaron demasiadas cosas mientras otros estaban en Camelot. La cuestión es… siendo que Aurora y Felipe vivían en la Abuelita y alguien debió escuchar sus gritos…, ¿de verdad que los demás no se preocuparon por ellos y se fueron tan tranquilos a Camelot? Qué mala gente…

      En cuanto a lo ocurrido en los flashbacks, es una historia interesante que trata la relación entre Aurora y Felipe por un lado, la historia de Hércules por otro, y la de los “padres” de Ella por otro, con ese giro final que nos muestra que la madre bilógica de Ella fue Rita… y que tuvo otra hija.

      Y en lo referente a la búsqueda del alma de Felipe, ha estado bien conocer a Sun Wukong y descubrir que es tío de Mulán (si ahora le van a salir familiares por todos lados… jaja) y la recuperación del alma de Felipe ha quedado natural, aunque es curioso que las almas de la gente que está en el Inframundo se presenten en forma humana y en el Dark Realm tomen forma de luciérnaga, pero como ahí nada tiene sentido, tiene lógica xD.

      En general todo muy bien descrito, fácil de leer (a pesar de que me he tirado muchas horas xD) y dejando misterios de cara a los próximos fics, como el tema de Evangeline, la hermana de Ella o lo sucedido en Storybrooke.

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    4. SPOILERSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

      Y ahora pasemos a los cuentos:

      De entrada, ya estás poniendo las expectativas por los aires diciendo que es el libro más vendido del mundo, ahora tenemos que esperarnos una genialidad (aunque bueno, también elementos como las 50 sombras son best sellers, así que venderse no es sinónimo de calidad xD).

      Primero tenemos a Aurora. Es muy típico de ella, y de lo que dice… Si supiera que una de las cosas que ha hecho Maléfica mientras está encerrada es comerse a su hermano, no hablaría con tantos aires de superioridad xD. Y la mención a Flora, interesante. Pero claro, no hemos leído Light of the Seven y aún no conocemos a Flora, así que la esperaremos. Ha estado bien leer la historia de los Rosula, y que aquel criado se llame Arorua… Sin duda, tampoco es que se comiesen la cabeza para nombrar a Aurora generaciones más tarde xD.

      Y pasamos, finalmente, a Felipe. También interesante, hablando sobre el Bosque Infinito y sobre los orígenes de su gente. Incluso hace referencia a los leones y las rosas, que no solo forman parte de la casa de George, sino que también han estado presentes en este fic, con el león de Nemea por un lado y las rosas que lleva Aurora en su boda, por otro (además de la conversación entre Frances y Rita). En fin, a esperar los siguientes cuentos del libro más vendido del mundo xD.

      Estoy convencido de decir cosas porque he querido comentar lo máximo y leer fijándome en los detalles, pero sin gastar demasiadas horas (y llevo desde las 5 xD), así que algo se me habrá olvidado. Si me acuerdo o surge por algún lado, ya comentaré xD.

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    5. Charmelón, ya que estoy perdiendo horas de sueño aquí, no te iba a dejar marginado jajaja.
      Let’s go:

      ¿A qué sí? Precioso para empezar. Veremos quién es el villano de la season 5-0.

      Necesitaba algo para que Aurora y Mulan huyesen de la Montaña Prohibida y no podía sacar caballos de la nada, así que introduje un “vehículo” convenientemente hechizado para usarlo más adelante y evitar un Deus Ex Machina de campeonato jajaja.

      Jajaja, calla, que llevo dos días pensando en “Ella” cada vez que digo “ella”.
      Hacía tiempo que quería usar al lazarillo de alguna forma (es una historia que me encanta muchísimo) y mi primera tentación fue usar a Malcolm (de ahí que en Blue View el herrero esté medio ciego). Pero al final pensé que luciría mejor aquí. Del MdT me he “inspirado” en las circunstancias del encuentro, allí lo que cuentan es lo del racimo de uvas. Yo opté por la primera “lección”, que fue la del toro (león en este caso).

      Pobre Jasper, que Laura ha dicho que el actor tenía cara de culo jajaja. Lady Iria es una mujer que sabe lo que quiere y cuando lo quiere jajaja. Las cosas claras y el chocolate espeso, ese es su lema.
      ¿Sun Wukong sale en Dragon Ball? OMG. Como jamás he visto eso, pues OK XD.
      Síp, Dalí se inspiró en el Dark Realm jajaja. Imperdonable no haber puesto eso en las curiosidades.
      SPOILER ALTER: Veremos a Shan Yu, pero no os emocionéis porque no veremos lo que pensáis que veremos.

      Así es, Charmed, ese momento es muy “Days in the sun”. Luego, cuando Ash medita sobre él, en su torre, es muy “Evermore” jajaja. Y muero con lo de Pokemon, ¿en serio? Jajaja.

      Pobre Rita, si llega a saber qué iba a pasar con su llave… Lady Frances olvidó toda idea de huir al nacer Ella. Quizás, si esta hubiese tardado un poco más, sí que se habría marchado.

      Todos decís lo mismo de Día y Felipe, así que fallo mío XD.
      No sé si se ha entendido que ese reloj es el Big Ben y que han llegado a los Eternos Años 20, cuyos habitantes sucumbieron a la oscuridad por culpa del “virus” de Miles. Ese reino ya no existe. DEP.
      Sun Wukong alias plot device jajaja.

      Hay que aclarar que Aurora y Felipe, al final del relato, están en proceso de enamorarse. Aún tendrán que pasar muchos meses para eso. Por el momento son dos personas que quieren ser felices juntos porque saben que se tienen que casar desde niños. Eso hay que tenerlo muy en cuenta. Por eso no pueden ser una pareja “corriente” XD.

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    6. Fue tan fácil engañar a Ash porque él quería ser engañado, kind of; estaba tan desesperado por alguien que le quisiese y acompañase (prole, en su cabeza) que jamás creyó a George.
      Al final Ella tiene una hermana secreta XD.

      Otra cosa que se me olvidó en las curiosidades es que el discurso de Blanca está sacado del que le hacen a los corintios en la biblia jajaja.
      Azul ya no lleva las llaves del reino XD. Lo de los anillos con alambre me pareció algo muy entrañable, kind of Día. Y lo de Regina lo puse por lo mismo XD, porque Wicked was coming.

      Jajaja, Ashley’s last smile era eso jajaja. Supongo que nadie se esperaba algo así. Iba a poner una escena al principio en la que Ashley y el suegro salían para Granny’s y Sean decía que iba a arreglar la lámpara y luego iba, pero pensé “a ver si va a ser entonces muy previsible todo”.
      A la abuelita la llamaron para que rastrease a Emma en una vana esperanza de que siguiese en Storybrooke. Ya veremos por qué Charmings & Co. no se enteraron XD.

      ¿Ves por qué tenía que ir antes Light Of The Seven? XD. Todo esto de Storybrooke se resolvería en seguida, ahora tendrá que haber paréntesis con ese fic.
      Según la propia serie, hay afluentes de los ríos del Inframundo en todos los reinos, así que puede haberlo del Aqueronte en un sitio como el Dark Realm jajaja. El alma de Día fue capaz de materializarse un momento por dos cosas: tuvo un corazón puro y sigue en el Inframundo.

      Jajaja del mundo de FTL jajaja. Si Aurora supiera que quien derrotó a los ogros y dejó la corona en manos de sus antepasados es la misma Maléfica a la que tanto minusvalora en este escrito… Y cuando se entere de que se comió a su hermano (que se enterará), arderá Roma por lo menos jajaja.
      Qué avispado, Charmed, cogiendo todos los guiños a leones y rosas. La verdad es que son muy poco originales con los estandartes…

      Y bueno, os publico esto a los tres y me vuelvo a dormir. Total, es summer, no hay horarios.

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    7. Verás, el protagonista de Dragon Ball, Son Goku, está inspirado en el personaje de Sun Wukong. De hecho, en occidente es mucho más conocido el personaje de Dragon Ball que el original xD.

      Bueno, ya que me avisas, no me emociono, pero igualmente esperaré a ver qué nos cuentas de Shan Yu jajaja.

      La verdad es que he de reconocer que hasta que no dijiste lo del Big Ben no caí en que eran Los Años 20 xD. Tengo tan metido en la cabeza el reloj de Storybrooke (aunque ese no tenga 4 caras, como el descrito en el fic) que no había pensado en Los Eternos Años 20 xD. Pobre gente... Al menos, si el reino ya no existe, Anita no necesita seguir conduciendo hasta el infinito y más allá xD.

      Yo debo decir que también me costaría creerme algo que me dijese George xD, en ese sentido entiendo un poco a Ash, pero el pobre es demasiado ingenuo. Qué penita.

      Qué ganas de leer ya el momento en el que Aurora se entere de lo de Día, a alguien le van a partir los falsos cuernos jajaja.

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  5. ¡Madre mía, Peter! Tus fics son para imprimirlos y leerlos con calma y un café... jajaja

    Cuando tenga tiempo y pueda leerlo entero te comentaré, pero ya te digo que tiene buena pinta, sobre todo porque aborda una historia que debió contarse en la serie sí o sí.

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    1. Eso, eso, Leo. Tú lee con atención y me haces una graaan review.

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  6. ¡Hola, Peter! Este era un fic que esperaba mucho, desde pequeño la Bella Durmiente es de mis cuentos favoritos, y el trato que le dieron en OUAT es de pena ajena, así que me he quedado la mar de contento con esta historia, que sin duda hace justicia al cuento y a la peli de Disney. <3

    La segunda escena me da muchos feels de la segunda temporada, esa bella epoca en la que si me gustaba el personaje de Hook xD. También estuvo bien leer y recordar a la temeraria y desarmada Aurora de esos momentos. <3

    Toda la situación de la familia de Ella ha sido bastante diferente a como me imaginé que seria, no pensé que nos fueras a mostrar la conexión entre su familia y la de George (que hasta la season 1 tiene plot holes sin llenar...). El cachito que nos has mostrado de la vida de Ella cn su madrastra me ha recordado un poco a Ever After con el asunto del libro xD. Por cierto, pobre Laura xD, todo lo que le toco presenciar en FTL a esta mujer xD.

    Antes de pasar al tema de Aurora y Felipe me quiero centrar en nuestro querido Hércules xD. Que incluso imaginándomelo mientras leía yo estaba totalmente embelesado, sobre todo cada vez que nos recordabas sus preciosos sus hoyuelos <3, por Dios ¿Es que no se puede ser más tierno? (aquí me escuche como Laura refriéndose a Charming xD). El tema up con Aurora ha estado bien, y ha sido curioso que con su personalidad y su caracterización siempre me ha recordado más bien a Megara xD. Espero leer en un futuro otros de sus trabajos. ^_^

    Ahora si, Philora. Su relación de cuento de hadas siempre ha estado más desaparecida en la serie que Agua en un desierto, y ha sido tierno ver como se han enamorado poco a poco y su reencuentro tras lo de su alma, no evito pensar que si no hubiera muerto Dia(T_T) estos dos nunca se hubieran enamorado...

    De Miles, pues no se puede dar más miedito que ese niño. No puedo evitar que me recuerde a un personaje de comics llamado Klarion xD.

    En conclusión, este fic junto con Blue View se corona como el mejor de tus fics, es sin duda admirable la imaginación y el talento que tienes para la escritura Peter, también es hermoso el cariño que le pones a tus fics.

    ¡Saludos! : 3

    PD: Pobre Baronesa, que me las has dejado como una figurante xD.

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    1. MAENREST:
      ¡Tu culpa es que lleve ya una hora sin pegar ojo aquí, en mitad de la madrugada!
      Fíjate, Ever After es una película que me gusta mucho, pero no la tuve muy presente a la hora de escribir el fic ni de escribir la escena. Fue revisando cuando me dije “uy, esto del libro es como…”. Pero, en realidad, la escena no tiene nada que ver y ya Ash desde antes habla de libros, so…
      Como dato: Hoyuércules tuvo un pequeño crush con Aurora. Este va camino de ser Bella 2.0, alternando con princesas en cada trabajo jajaja. Charmed y yo hicimos la lista y cuadraba perfecto que fuera con una diferente para cada uno jajaja.
      Con eso que dices de que si no hubiera muerto Día no se habrían enamorado: para plantar, uno necesita un buen estiércol… O lo que es lo mismo, aunque no en realidad: para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos XD.
      Ni idea de quién es ese Karion.
      Y muchas gracias por tus palabras, Mantecao de mi arma *.* ^^

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    2. Jajajajaja, so sorry Peter, pero en mi defensa diré que ayer revise el chat y pasaron menos de 15 minutos entre que enviaste tu último mensaje antes de que te durmieras y que yo puse mi review xD.
      Lo de Aurora y Herc lo imagine, más que Bellota parece Mulan que le termina gustando la primera persona con la que se encuentra xD.

      De nada hombre, que te merece esas palabras y más : 3

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  7. Hola máster, ¿cómo va? Me alegro si es que estás de vacaciones, las mías ya se me están terminando pero están siendo muy reparadoras. Costó terminar de leer, pero por lo largo, no pienses mal.

    A mí me gustaba Aurora en la serie, y hasta pensé que iba a ser la protagonista en la segunda temporada. Felipe no apareció tanto como para gustarme o no gustarme jaja, pero me gustaba la pareja, y a mí también me parece fenómeno que se le quiera dar su espacio a los personajes olvidados. Ya para empezar me encantan las descripciones de los lugares y las explicaciones de los reinos, como que lo hace todo muy épico. No me esperaba al cazador y a Hércules, y obvio, me dan lástima porque se sabe que uno nunca fue adoptado y el otro no cumplió sus trabajos. Qué padre de mierda ese Zeus, pero para resucitar a Killian tiene tiempo.

    Lo de que Ávalon resulte ser un lugar infernal en vez de un paraíso ya pasó en Tomb Raider, me jugué toda la saga aunque ese juego fue malísimo. Pero todo ese viaje de Mulán y Aurora me gustó mucho, fue tenebroso y bastante bien logrado. Miles ya me explicaron masomenos quién es, qué miedo. Y qué detalle que el tío de Mulán sea el que inspiró al único e inigualable Gokú, nunca me canso de ver esa serie.

    Me confundí yo también, leí engañado pensando que esa Lady Iria era la madrastra, es que con ese apellido y esas características es fácil confundirse. Muy de novela todo el dramón pero igual estuvo bueno, pobre Cenicienta con esa familia. A nosotros la peli en el cine nos encantó. Respecto a lo que dice Lau de la edad de Ash, yo ya me acostumbré a ver en Game of Thrones viejos chotos haciendo de pibes, yo ya me sorprendo poco.

    Con lo que me sorprendí es con Laura. No sé si viste lo que te puse en su fic, que a ella le encanta hasta el menor detalle si es con cariño. Es muy bonita la otra Laura, y bastante parecida, pero es muchísimo más hermosa la verdadera, y ese carácter tan tranquilo no lo tiene jaja. Me da un poquito de verguenza si es que después aparezco yo, pero todo bien, no pasa nada. Sé que es para Lau y que a ella le encanta todo eso.

    Lo único que digo es que no ronca nada, duerme como un angelito hermoso.

    La pelea con el león fue una de las mejores partes, también cuando le devuelven el alma a Felipe, y también el casamiento. Regina y los Charmins son los tres que mejor me caen, siempre me gusta verlos, a diferencia del pesado de Garfio. Pero igual me encantó la escena, un momento muy dulce entre tanto quilombo.

    Estuvo bueno, y se nota que continúa en otro relato, que espero poder leer. El drama así culebronero de familias a mí mucho no me va, me gustan más la acción y la aventura, y por eso de lo que leí el que más me gustó fue el de James. Pero se agradece el laburazo de ponerles apellido a todos y nombre a los reinos.

    ¡Abrazo de golazo!

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    1. Maxi, según expertos, el período de vacaciones perfecto son dos semanas, porque es lo justo para que uno descanse y desconecte sin sufrir luego el estrés post-vacacional jajaja. Te lo digo por si te sirve de consuelo.

      A todos nos trolearon en la segunda temporada. Cada persona con la que hablo creyó lo mismo en la segunda, que #Philora emularía a #Snowing y Maléfica a Regina… Al final, na’de’na.
      Lo de Zeus lo hemos dicho mucho, a su hijo no lo ayuda, pero a Paquito sí xD. Y a saber si no tiene más semidioses regados por los reinos jajaja. Y muchas gracias por lo de las descripciones y las historias de los reinos ^^ Es lo mismo de siempre, esta serie es una joya, tiene un potencial increíble, pero está en las manos en las que está y… lo de siempre.

      Pues yo nunca he visto Goku, pero entre que Sun Wukong es él y que en el próximo capítulo unos personajes viajan en una nube naranja… Va a parecer que me copio, pero nunca lo vi jajaja. También en el próximo capítulo veremos Ávalon antes de que pasase lo que pasase. Y Miles, aunque me fío de lo que te contase Laura, era el hermano pequeño de Roger y Anita, pero los padres de Anita, años atrás, habían hecho un pacto con el espectro, igual que aquí hablan del consejero del padre de Mulan. El espectro volvió para cobrar el precio y se acabó llevando el alma de Miles (que a día de hoy está muerto y bien muerto). Su cuerpo vacío fue ocupado por él y, así, pudo ir, poco a poco, absorbiendo más almas. Algo así como si en Harry Potter los dementores besan a todo el mundo y vacían Inglaterra. End.

      Tú estás disculpado por confundir a las Tremaines, pero Laura había visto fotos de esta Iria y yo ya había mencionado el parentesco varias veces (y hasta está puesto en las “curiosidades”). Ha debido ser un shock muy grande creer que la madrastra era también la abuela jajaja.
      Ash tiene 15 y el actor también tiene 15. A ella le sorprende que es muy joven para tener hijos y estar casado, pero en la Edad Media era lo normal. A los 13 las mujeres tenían que estar ya pariendo, que la esperanza de vida era corta y la familia necesitaba herederos.

      Sir Maximus aparecerá en un futuro con otro cameillo. Verás, yo iba a necesitar a una pareja y, en lugar de crear una nueva (porque es algo pestiño crear personajes y ponerles nombre), pensé en aprovecharos a vosotros, que ya os había mencionado antes. Tranquilo, que será algo para honraros jajaja, aunque haya hecho a Laura cómplice de esta estafa xD.

      ¡Muchas gracias por todo, Maxi! Eres muy amable :S En el próximo habrá peleas mágicas… Quizás alguna de espadas, pero está por decidir todo (el final siempre me cuesta). ¡Abrazo de mundial!

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  8. Estimadísimo Peter de las Mil Historias:

    Aquí va un intento de reseña de esta humilde servidora de los pobres y desvalidos que lucha vigorosamente por seguir adelante bajo el peso del baronetazgo y la responsabilidad por las generaciones futuras.

    Estando pues, entre mis más caros deseos el de evitar el sufrimiento que proviene de las vanas esperanzas, hago saber a vuestra caridad que con casi certeza ninguna reseña proveniente de mis manos superará a la elaborada para The Final Battle, peculiar muestra de ingenio salida de vuestro pródigo cálamo.

    Hecho por tanto el descargo que exige la honestidad que confiere la buena cuna, paso ahora a la cuestión que motiva esta reseña o comendación de este exquisito relato que he tenido el honor de leer.

    Me causó mucha gracia Mulan preguntando por el monociclo y Aurora y ella sobre él.

    Quedó muy claro que el lugar era asfixiante y sofocante. ¿Cuál es la diferencia entre una cosa y la otra?

    Las ganas de hablar de Aurora... ay, ay, ay, ay.

    Humbert y Hércules: Orphan power, alla Chiquititas.

    Muy profundo Hércules con su definición de recuerdo. Slow clap from the platonists.

    Hércules y Felipe con la faena y la enjundia y la restante profusión de los más bellos términos de nuestra áurea lengua. ¿Para cuando Bizarro y Garrido?

    ¿Lo de las torres de 10 metros es irónico? Ya, es que se me hace la imagen de una torta en la que te ha fallado el polvo de hornear y se te aplasta.

    El corazón le servía de guía. Awwww!

    Qué psicodélico el Dark Realm. Si algún día escribo mi fix it fic sobre el DR, me vas a acusar de Gordorowitzcista cuando lo leas. Qué más da. No me dicen la baronesa de Bored precisamente porque me falte amor por lo chessy y el fluff.

    Me encantó el reenamoramiento express de Felipe al ver a Ash. Así debe ser.

    Cora hija de mil frutas, jejejej

    Oh, pobre Ash, venga m'hijito *Lo envuelve en una manta*

    Jajajajaaj, oh, My Handsome Hero...

    La espada elige a su paladín... I see what you did there.

    Oh, Schopenhauer Ash. Serían buenos amigos esos dos. Me los puedo imaginar a los dos sentados en algún bar de copas escuchando un tanto bien pero bien triste. ¿Cambalache quizá? ¿Garúa? ¿Nostalgias?

    Oh, que pgeciosa la analogía del este y el oeste, ¡Oh, oh!

    No está escrito todo lo que simpatizo con Regina. Que no me oiga Laura, jejeje

    Jajaja, Snow hablando desde su corazón, claro. Se ve que hace como aquellos poetas vanguardistas de la escritura automática, solo que en lugar de versos de Víctor Hugo le salen los de san Pablo.

    Oh, mi Regina pensando en Henry, casi lloro. ¿Me considerarás cruel si te digo que probablemente sea lo que más me haya conmovido? #SorryNotSorry

    Oh, absolutamente genial la pelea entre Blue y Campanilla.

    El alboroto al estilo del jardín inglés... como decimos en criollo, "relajo pero con orden".

    jajajaja, las ediciones revisadas por SAR Blanca, qué detalle.

    Qué feo Aurora plagiando a Ash, eso no está correctamente citado, querida.

    Muy bien elegida la Lady Frances. Y qué horrible lo de Sean y el pequeño Felipe ;(


    Habiendo cumplido pues la misión que nos habíamos propuesto, nos despedimos de vuestra merced, nos, vuestra segura servidora,

    Nadina, Baronesa de Bored de la villa de Flycatcher.

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  9. Hola Peter:
    Te comenté que te leería y aquí estoy, te leo tarde, pues el dios Cronos no me permitió hacerlo antes (me refiero al tiempo), además del trabajo también estoy escribiendo lo mío, aunque la musa Calíope me ha abandonado par de días.
    Ante todo resaltar que escribes bien y tienes imaginación, veo que tienes cierta influencia de Stephen King y un poco de George Martin, este último lo veo en la forma que describes el entorno medieval, la compañía de los segundos hijos, los niños escuderos, etc.
    Haz mesclado varias historias y me gustan tus juegos con las palabras, ejemplo Ash, Dustin, etc. Sabes debe ser que he leído mucho pero desde que vi una señora y su sierva embarazadas imaginé un cambio de niños, o algo parecido. Me pareció interesante el interés del rey George en el niño, supongo porque este tenga cierta ascendencia al trono y si se descubría que James no era su hijo realmente… De hecho en esa familia al parecer son propensos a adoptar niños ajenos como propios. De hecho me llama la atención que se repita la historia de los gemelos, esta vez con niñas.
    Me acordé de una película de hace unos años “A walk to remember” cuya protagonista tenía de preferida la frase bíblica que pones en la boca de Snow.
    El final de la historia me recuerda el de algunas películas y libros de terror, cuando ya todo supuestamente terminó y todo el mundo está feliz ocurre algo horrible.
    Finalmente voy a referirme a Hércules, el tuyo y el mío son parecidos y a la vez diferentes, se parecen en que son humanos y ambos cometen errores, los cuales tienen que pagar caros. En la mitología Hércules por matar a sus propios hijos es condenado a servir al rey Euristeo quien le impuso los doce trabajos, posteriormente mata a un amigo por lo que lo condenan a servir como esclavo a una reina, en ambos casos eran seres inocentes a quienes Hércules quería. Me gusta que hayas escogido un asesinato como causa de su condena, sin embargo por la descripción que haces parece un caso de legítima defensa contra un villano, aunque te entiendo que no hayas querido manchar más a Hércules poniendo sangre inocente en sus manos, sería algo difícil para los lectores.
    Veo que lo asocias con Grahan, yo también creo que ambos personajes tienen mucho en común.
    Conclusiones, fue una interesante lectura para mí, pensaba hacerte una reseña más larga pero no tengo mucho tiempo y no quiero repetir lo que otros te han dicho, aunque seguro que ya lo he hecho.
    Saludos

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    1. Noooo Aquiel, los segundos hijos nada que ver con GoT. No son ni una compañía aquí. Eso lo he tomado de la misma realidad. En España y el resto de Europa, los hijos menores de las familias nobles, en vez de trabajar (no podían por estamento) se dedicaban a asaltar caminos.

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    2. Que le he dado a publicar sin querer... Los niños escuderos también de la misma realidad xD. GoT no ha inventado el medievo.

      Es defensa, aunque Hércules pensaba que el padre le iba a hacer algo, este no lo iba a matar. El miedo de esos meses fue lo que le dio esa idea (y con razón). No lo he hecho culpable de un crimen premeditado ni nada así porque no va ni con el personaje visto ni con el estilo de Ouat (aunque les encante ensalzar a gentuza como Rumpel o Zelena). Graham ha sido como una representación de Yolao.

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    3. Ok, Peter, se que Canción de hielo y fuego no inventa el medioevo, aunque veo que lo has leído.
      En cuanto a Yolao en mi fic lo puedes encontrar, te comento más sobre nuestros Hércules cuando lo leas para no caer en spoiler.
      Saludos

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  10. Peter, estoy muy liada esta semana,pero,en cuanto tenga algo de tiempo,leeré tu fic y lo comentaré xD.

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  11. Peter, antes de nada, mis más sinceras disculpas por no haberte comentado el final Fic... Pero es que ha sido un mes horrible, y no he tenido tiempo de nada. Eso sí, gustarme me ha gustado muchísimo.

    Ahora vamos con esta nueva Untold Story:
    La verdad es que siempre he querido saber todo el asunto del alma de Felipe, y tú lo has explicado perfectamente. Me ha encantado.

    También me ha gustado mucho como has desarrollado la relavión entre Felipe y Aurora, la verdad. Y Hércules <3. También me ha gustado ver a Mulan

    Lo que más me ha impresionado es la historia familiar de Ceni ^^. Le has dado un buen plot twist jajajaja. Y pobre Ash...

    Vale, Miles da mucho miedito xD...


    En fin, que me ha gustado mucho. Sigue así ;).

    PD: ¡Lo quiero saber todo de Tiana, Naveen, Charlotte, Evangeline y cía! XD

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    1. Hola, Alice, te estaba esperando, pero tranquila, se que son fechas difíciles (yo estoy en la playa de holidays). Me alegra mucho que te haya gustado +.+ Ha llegado el momento de reivindicar a nuestros secundarios, a más de los que esperas. Evangeline ya la verás en el siguiente y a Charlotte y Tiana en "Últimos Tañidos", después del siguiente.

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  12. Hola Peter, excelente historia. La de Día también la leí hace algún tiempo, pero estaba cansado y sin tiempo para comentar, mis disculpas.

    Muy inteligente usar a un personaje tan fuerte y a la vez desperdiciado como Aurora para hilar las tres tramas. La del reino de la oscuridad tuvo mucho del último Kingdom Hearts pero de todos modos fue mi favorita, muy bien hiladas las mejores cosas de ese juego con esta historia. La del pasado estuvo entretenida pero no me impactó tanto, fue más que nada el hecho de ver a Hércules y el cazador juntos. Y la de Cenicienta todo un culebrón pero sin duda inesperada. Aunque mi escena favorita fue la de la boda, simplemente preciosa.

    Tus fics junto con el de Laurita son lo mejor que se ve acá desde hace tiempo, no sólo por comparación a lo bajo que ha caído la serie sino por la excelente calidad de ambos. El arte es una maravilla, se exprese a través de la actuación, la pintura, la música, o en este caso la buena escritura.

    ¡Como siempre, muchos éxitos y felicitaciones!

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