jueves, 27 de julio de 2017

Fan Fic: Maleficent's Untold Story - Light Of The Seven



Volvemos con las historias no contadas para tratar la de una de las villanas más populares de Disney y también una de las más controvertidas por su adaptación en OUAT, Maléfica. La Emperatriz del Mal es la protagonista de este fic que ha sido escrito por nuestro seguidor Peter Pan.


Advertencia: esta historia tiene un final abierto. Será continuada en un fic próximo, “Dawn”. Téngase en cuenta a la hora de leer.
El Galimatazo es el Jabberwocky. En castellano se llama así, “Galimatazo”.
Todas las “Untold Stories”, a partir de esta, tendrán su “presente” en Storybrooke. Esa trama, al contrario que los flashbacks, no es auto-conclusiva y en este capítulo sólo se abre.
Dicho esto, dedico este fic a nuestro compañero Charmed, por su leal servicio y presteza al acudir a mis absurdos llamados. Hater brother, a ti te digo: Din Don.

ANTERIORMENTE, EN ÉRASE UNA VEZ…
CORA: Eras la hija del sepulturero… (descubre el cadáver de Día). Tu padre los hacía más hermosos que cuando vivían.
WILL: Sólo eres un monstruo.
GALIMATAZO: Nadie nace siendo un monstruo; nos hacen serlo.
(Alva Crane está recogiendo manzanas del árbol de Regina).
MADRE SUPERIORA: ¿No cree que ha sido muy dura con ese pobre chico?
REGINA: Es más simple que un botijo. Ya se le habrá olvidado y estará cantando “Chitty Chitty Bang Bang” como el Jeremy Potts que es.
MERLÍN: Tú destruiste a la única mujer que he amado.
(Nimue lo transforma en árbol).
ARTURO: Emma tiene a Excálibur. El arma restaurada posee gran poder.
EMMA: ¿Es posible que alguien albergue oscuridad pero que la use para proteger al prójimo?
MERLÍN: Emma, que esa idea no te domine... Algún día, tal vez, habrá alguien que sea digno de ostentar ese poder y que no deje que le envenene hasta oscurecerle el alma.
SUN WUKONG: Había cuatro espadas… la de la luz, la de la oscuridad, la del crepúsculo y la de la nada… La espada de la oscuridad… Si la leyenda es cierta, nadie la blandió jamás.
GALIMATAZO: Me alimento del miedo… Y cuando no tenga nada que comer, me veré obligada a marcharme sin más.

Canción de hadas
Un día sin reina Ávalon quedó
y el pueblo otra buscó.
La noche sin fin, a la isla azotó
y vacío el trono siguió.
Las hadas se sentían morir,
mas un milagro surgió:
Una espada mágica apareció.
Su leyenda así empezó…
Glaciares del mar Marfil, DunBroch
Hace 500 Años

Un grito de dolor mataba la quietud del crepúsculo.

Una terrible agonía envolvía una granja perdida en el bosque blanco.

Allí, en un lecho de paja, una mujer bañada en sudor se dejaba la vida para dársela a su vástago. Sus puños desgarraban las sábanas y sus pies se desollaban al arrastrarse contra la madera del suelo.

La madre de la mujer era quien la asistía y le decía que todo el dolor que estaba pasando ya lo había sufrido con creces años antes. El niño que las acompañaba era prueba viviente, el pequeño Chip, que tenía un miedo terrible de que a su madre le pasase algo.

―Le duele ―dijo a su abuela, causándole risa ante tamaña obviedad.

Afuera, en los cielos, el firmamento tembló cuando tres estrellas brillaron sobre el aloque y cayeron a la tierra. Tres estrellas de tres colores diferentes: rosa, verde y azul. Las tres centellearon en el atardecer y bailaron alrededor de la foresta, esperando el desenlace de aquel nacimiento.

El trágico desenlace.

La madre de la parturienta cortó con su navaja el cordón que unía a su hija y a la criatura, pero, mientras limpiaba las narices del pequeño y le lavaba la sangre, mientras lo azotaba para que llorase, la muchacha que yacía en el jergón dio su último suspiro.

―Tu hermano… ―dijo con voz apagada al pequeño Chip, que se había acercado a abrazarla y a gritarle que viviese―. Tu hermano es…

Y con el silencio de la mujer llegó el primer llanto del recién nacido, el primero de muchos berrinches.

Y también las tres hadas, que se aparecieron ante la familia.

Una vestía de azul y era una mujercita robusta y rechoncha, menuda casi como una enana.

Otra vestía de verde y era la más alta y espigada, además de la mayor, casi como si fuera una abuela. Sus ojos brillaron con pena ante la escena y fue la única que bajó la cabeza en señal de respeto.

Y la que vestía de rosa, sin duda la líder, era rechoncha como la de azul y alta como la de verde. Fue la que dio un paso adelante, decidida. Parecía curtida en mil desgracias.

―Somos nornas, queridos ―anunció con una sonrisa que no venía a cuento―. Flora, Fauna y Primavera. Las valquirias nos han traído hasta aquí.

La madre de la parturienta no sabía cómo reaccionar. Demasiado de golpe. El pequeño Chip fue el primero en hablar.

―¡Por favor, salvad a mi madre!

―Una vez se pierde una vida esta no se puede recuperar ―dijo la norna de verde, Fauna―. «Lo que ocurre ahora» no se puede cambiar, pequeño.

―Mi nieto tiene un hada madrina, ¿cierto? ―consiguió decir al fin la abuela de los niños―. Mi nieto es importante. ¿Quién de vosotras es su custodio?

La norna menudita, Primavera, se adelantó esta vez. Pese a que era del mismo tamaño que Chip (que era un niño muy muy alto), al ponerse delante de él lo dejó bajo su sombra; bajo la suya y la del bebé que tomó en brazos.

―La profecía de la hécate nos dijo que en las tierras del eterno crepúsculo nacería alguien que brillaría fugaz entre luz y oscuridad ―explicó Primavera.

―Un niño llamado «el elegido» ―sentenció Flora.

Siempre se ha sabido y comentado en las corralas que el que unas hadas, unas nornas, te tomaran bajo tu protección, aunque te procuraba una juventud dichosa y feliz, no te iba a permitir vivir más allá de los veinte años. Casi todos los ahijados de la magia pagaban un precio, uno muy alto, y acababan siendo meros peones que se sacrificaban por un bien mayor.

Haciéndose las traviesas y las buenas, las hadas encomendaban a sus protegidos las más importantes y peligrosas de las empresas. Lo que parecía una simple tarea no era más que un eslabón más en la cadena de acontecimientos que conformarían toda la historia venidera.

Muchos años atrás, pero muchísimos, el gran continente era también el gran desconocido. Camelot, conocido como «los humedales del este», fundada por Merlín, era la única región poblada. El sur de DunBroch y el norte de Agrabah eran también zonas donde había noticia de asentamientos, pero, hasta entonces, nadie se había atrevido a cruzar la gran selva negra para aventurarse en el erial que era el occidente, lo que algunos llamaban Misthaven y otros el Bosque Encantado, pues se decía que toda magia nacía allí, aunque la cuna de lo metafísico estuviese en Ávalon, una isla al sur de Camelot, desde donde la reina de las hadas, Meissa, regía con un ojo en el futuro.

Siendo que en estos años se produjo el despertar del mundo, que llevaba cinco siglos sumido en un mágico letargo, a esta época se la conoció como la Edad del Amanecer.
Oxleigh, Camelot
14 Años Después

Ya nada quedaba en Oxleigh. Sólo ruinas; fantasmas de una vida pasada y segada por la oscuridad.

La oscuridad arrasaba con todo. Merlín lo sabía bien.

Bajo la rosada luz del alba, las camelias brillaban con fuerza entre los restos de las casas y los árboles caídos. ¿Cuánto podía hacer que Vortigan había destruido la aldea? ¿Cuánto hacía que conocía a Nimue? Le costaba recordarlo. Esa mujer lo volvía loco de amor y sólo le permitía pensar en ella, en ella y en ella. El brujo llegaba a creer algunas veces que no necesitaba nada ni nadie más en su vida que Nimue.

Era tan necio como los muertos de Oxleigh. Como aquellas personas que siguieron con sus vidas mientras las parcas se cernían sobre ellos, como aquel perro que siguió esperando paciente a su amo, como aquellos niños que se vieron sorprendidos por el mal mientras jugaban… Tanta y tanta vida… Tanta y tanta ignorancia… No había nada más triste que descubrir que todo lo que has conocido ya no existe.

Merlín entendió entonces a su amada.

La desolación de Oxleigh era insoportable, por mucho que las camelias siguiesen creciendo e invadiendo el lugar.

Y con el alba, llegaron también las grullas a cantar.

―Maestro.

Y no sólo las grullas.

Perceforest, el primer aprendiz elegido por Merlín, estaba allí con su libro y su pluma mágica. Era un joven muy corriente, incluso algo insulso, por eso era el perfecto autor. Delgaducho, de cabello crespo y oscuro, ojos que recordaban a una hoguera y expresión bobalicona; tras tanta aparente simplicidad, Perceforest escondía un gran intelecto y había sabido ganarse la total confianza del brujo.

―¿Ya se acaba el libro? ―preguntó Merlín sin siquiera girarse a mirarlo.

Una ligera brisa dio a los dos de lleno en sus rostros.

―Casi, mas… ―Esa pausa no presagiaba nada bueno―. No deseo seguir escribiendo.

―Entrégame el libro ―se limitó a responder Merlín.

Mientras lo ojeaban, el autor no aguantó más con su duda en la lengua:

―¿Es cierto lo que dice el último capítulo?

El brujo fue a la última página, separada del resto de la historia por un buen tocho en blanco. Allí, con una pulcra y cuadriculada (pero sosa) caligrafía, rezaba:

«En esa tierra maldita se enfrentarán la luz contra la luz y se librará la batalla final».

―Los reinos rebosan luz ―dijo Merlín, devolviéndole el libro a Perceforest―. Incluso los más desconocidos, los formados por distintas tierras, como este. Todos están conectados, todos comparten un cielo, un océano, un destino… Algo que ningún ojo humano puede ver. Ni siquiera el mío… ―Merlín se sentó en el suelo y arrancó una camelia con mucha limpieza―. Todos los reinos comparten también la luz que los protege.

―Habláis de Ávalon, ¿no?

Merlín asintió.

―La gente cree que la luz es un regalo de Ávalon, de las hadas, por eso creen en ellas y por eso ellas viven. Las hadas no dejan de ser como nosotros, meras titiriteras del destino que, aun así, como cualquier ignorante hijo de vecino, creen que cortan, anudan y enredan los hilos de la vida. Mas todo eso es necesario…

El brujo estrujó la camelia en sus manos. Perceforest terminó la explicación por él:

―Si la fe se perdiera, la luz se extinguiría y la oscuridad consumiría todo. Sería el fin.

Merlín abrió entonces sus manos. Donde había estado la camelia sólo quedaba un polvo oscuro y apestoso que salió volando con el viento.

―Por eso Evangeline forjó vuestras espadas… Y tu pluma ―dijo Merlín.

―Para que protejamos los reinos de la oscuridad ―afirmó Perceforest, alzando su pluma con orgullo.

―No, no son para que protejáis nada.

―¿Cómo?

―Perceforest, la batalla final, el último capítulo, la lucha en la que la luz extinga la luz en nombre de la oscuridad… Todo eso está destinado a pasar. Sé lo que piensas: crees que tú y los otros podéis evitar todo eso… Mas no, no podéis. No se puede cambiar el futuro igual que no se puede cambiar el pasado.

―¡¿Y entonces qué, brujo?! ―Perceforest no podía creer que a Merlín no le importase―. ¿Qué será de nosotros y de los que vivan cuando la oscuridad se alce?

―Ninguno de nosotros vivirá para verlo… ―aseveró Merlín con lástima―. Mas, si quieres intentarlo…

―Sí ―dijo el autor, firme.

―¿Estás seguro?

―¿Os estáis rindiendo? ―preguntó al brujo por toda respuesta, desafiante.

Merlín sonrió. Perceforest era así, una mezcla de rabia y desidia, un dragón dormido que rugía si se le hacían cosquillas.

―Ve al Bosque Encantado ―le dijo a su autor, ya marchándose y dándole de nuevo la espalda―. No me busques cuando vuelvas… Si es que vuelves… De hecho, creo que jamás volveremos a vernos. Ambos estamos destinados a desaparecer antes de que el invierno acabe.

―¿Desaparecer? ―Un deje de temor se dejó oír en la pregunta.

―Nos esfumaremos, caeremos en el olvido y, con el tiempo, moriremos.
Así pues, el fiel Perceforest tomó su pluma y sus libros y comenzó su cruzada en el Bosque Encantado como líder de los aprendices y emisario de la luz.
Del mismo modo, la virtuosa Evangeline, que blandía la promesa de Hrunting y conocía el arte del herrar magia, cumplió con su misión de vigilar todos los reinos, así como a sus habitantes, con ojos justos.
El temible y fiero Chip, que portaba el escudo del guardián, se dedicó en cuerpo y alma a proteger no sólo a Merlín, sino a Camelot.
Y su hermano pequeño, el indómito, el primer aprendiz del brujo, quedó a cargo de descifrar el libro de las profecías y preparar a los reinos para el mundo venidero. Fue él quien descubrió los sinos de sus compañeros...
Perceforest, el primero en comenzar su labor, registró las historias de todos desde el otro confín del mundo. Después desapareció…
Merlín sufrió la misma suerte.

El joven aprendiz trastabillaba en las escaleras de la torre. Iba con tanta prisa y tan poco resuello que llegó al último tramo a gatas. Sudaba y se cocía bajo su túnica roja, pero no importaba. No había tiempo que perder.

―¿Lo conseguiste, mi aprendiz? ―le preguntó Merlín en cuanto lo vio entrar en su desván.

―Así es, maestro.

El muchacho sacó una alforja del zurrón que escondía en los pliegues de sus ropas y se lo entregó al brujo, que, ansioso, descubrió la cría de calamar que guardaba.

―Al fin. Lo que precisábamos ―dijo sin molestarse en disimular su cansancio. Estaba agotado.

―¿Hay algo más que pueda hacer, maestro Merlín?

―No, ya has hecho suficiente. Ahora está todo en mi mano…

Merlín metió el calamar en el caldero, que bullía emitiendo un olor dulzón. Cuando el molusco entró en contacto con la poción, esta brilló y se tiznó negra como el carbón.

―¿Esta tinta detendrá al Ser Oscuro? ―preguntó el aprendiz, preocupado más por su mentor que por su propia persona.

―No ―se limitó a responder el brujo mientras se llevaba un poco de la poción en un frasquito―. Esto aturdirá a nuestro enemigo. Sólo un objeto puede detener la oscuridad.

―Mas… ¡Maestro, vos sabéis qué ocurrirá si usáis esa daga contra el Ser Oscuro! ―El muchacho no podía permitir que tamaña atrocidad sucediera.

―Conozco más que bien las consecuencias, sí...

Merlín ni lo miraba y eso frustró al aprendiz. ¡¿Por qué no se dignaba a darle la cara?! ¡¿Por qué no lo tranquilizaba?!

―Maestro…

―Ahora debo hacer lo que se debe hacer ―dijo Merlín, zanjando la cuestión.

Cogió el extracto de poción y lo vertió sobre la mitad de Excalibur que Nimue había dejado abandonada en el Templo de Prometeo. Aquel cuchillo ondulado que parecía más una daga que una espada. Cuando la brea negra de la poción hechizó el arma, unas letras se dibujaron sobre el relieve de esta: «Nimue».

―El Ser Oscuro ya puede ser controlado.

Merlín sonrió, aunque no había ningún motivo para ello.

―Lástima que no pudieras predecir su futuro… ―dijo el aprendiz acongojado―. No habrías hablado con ella, para empezar.

Aquello por fin hizo de resorte para Merlín, que miró a su niño.

―No, no, muchacho, jamás pienses eso… ―Le puso una mano en el hombro. Cuánto lo quería y cuánto sufrimiento estaba por causarle. Debía decirle algo que el pequeño recordase en los momentos de flaqueza―. Aún ahora volvería a vivir aquello. La vida son momentos y yo gocé de los mejores con ella… Cuando creas que estás al borde de un abismo, mi niño, piensa en tus sueños y en los míos, en que te abrazo fuerte al darte las buenas noches, que acabarán yéndose para que el sol vuelva a brillar ante tus ojos.

El muchacho se lanzó a sus brazos y ambos se estrecharon con fuerza.

Aquel fue el fin de Merlín.

―Oh, querido, no me llores más… Puedes contar conmigo para lo que sea.

El joven aprendiz lloraba a su maestro, que ya había partido en busca de Nimue para matarla con la daga. La lumbre iluminaba el salón de la torre, una de las estancias bajas, mientras su abuela, el ama de llaves del brujo, servía el té. Todo era como un día cualquiera y eso traspasaba aún más al muchacho, que en silencio dejaba que su rostro se llenase de churretones por las lágrimas.

―Me invade esta desazón… esta zozobra, sólo de pensar que no volveré a ver a Merlín, que ya nunca jamás lo tendré a mi lado… que no hablaré con él, ni daremos paseos ni podré abrazarle…

―¿Y por qué no podrás hacer eso?

Abuela y nieto se sobresaltaron. Chip, el hermano mayor del joven brujo, acababa de llegar con leña. Era un chicarrón alto y robusto y… según decían todas las doncellas del humedal, muy muy apuesto. Tenía el cabello claro, igual que su hermano, pero sus rasgos parecían cincelados con más esmero que los de este y sus ojos eran grises, fríos, como los pozos a los que los niños caían en los cuentos, como las trampas de las brujas…

―Hermano, yo…

―¿Qué está pasando? ―lo interrumpió Chip―. ¿A qué viene esa pesadumbre?

El aprendiz esperó a que la leña quedase en el suelo. Cuando se levantó para quedar cara a cara con su hermano (o, más bien, cara a pecho), su abuela lo abrazó.

―La mayor de las desgracias ―dijo como pudo.

―Estabas hablando de Merlín, ¿qué ha ocurrido? ¿Dónde está? ―inquirió Chip, alterándose por momentos.

―La oscuridad se lo va a llevar.

Vagas palabras, pero suficientes.

―No puede ser… ―No se lo tragaba―. Mientes.

―Me temo que no, querido ―intervino la abuela.

―Pero, ¿qué diablos ha pasado? ¡Merlín jamás sucumbiría a la oscuridad!

―Sólo matando a Nimue podremos acabar con sus maléficos poderes ―explicó el aprendiz con la voz rota.

―¿Y él piensa cargar con ese peso sobre sus hombros? ¡¿Pero qué diantres me cuentas, hermano?!

―Chip, lo siento, si hubiera habido otro modo…

Pero Chip no quería oír más a su hermano pequeño ni tampoco cómo lo volvían a llamar por ese apodo que odiaba, así que, rabioso, le arreó un puñetazo que lo lanzó al suelo.

―¡PERO BUENO!

La abuela, indignada, fue hacia Chip y le puso las cosas claras, mientras que el aprendiz de brujo se levantaba con la mejilla dolorida.

―¡Ya estoy harto de ser siempre el ignorado! ¡Siempre es él el importante! ―chillaba Chip, carcomido por la rabia―.¡Toda la magia y toda la gloria para él! ¡¿Y yo qué?!

―Esto no es sobre tú y él, Chip ―quiso calmarlo su abuela, que sabía que aquella pataleta era su forma de sentir la pena por Merlín.

―¡No me llames Chip! ¡Ese no es mi nombre!

―¡¡¡Mirad!!! ―gritó el aprendiz, señalando a la ventana.

Una figura envuelta en una capa negra volaba hacia la torre. La abuela y Chip se quedaron mirándola; sólo el aprendiz fue rápido, sacó su varita y puso un escudo entre ellos y el ventanal, que estalló para dejar entrar al Ser Oscuro, produciendo, además, una explosión descomunal que destrozó la habitación: volaron trozos de madera, papeles y cascotes en todas direcciones. En medio de una nube de polvo, el aprendiz y los suyos salieron despedidos sobre unos escombros.

―¿Y de veras creíais que Merlín iba a ser capaz de matarme? ―rio Nimue, fría, pero gozosa―. Su poder está limitado por su propia fe ciega en el amor.

El aprendiz se levantó como pudo e hizo frente a aquella desgraciada, mirándola con el odio de millones de soles.

Pero sólo le sacó una carcajada.

―Mírate, ¿y tú piensas ser un héroe?

―¡Luidhamach!

El hechizo del aprendiz iba directo a la cabeza de Nimue, pero esta lo deshizo.

―¿Magia quieres? ―preguntó esta, alzando las manos―. Pues magia tendrás.

La bruja conjuró un haz de luz blanca que…

Que fue interceptado por la abuela del muchacho.

―¡NO! ―gritó Chip, que llegaba ya junto a su hermano.

La anciana quedo suspendida en el aire un momento, luego la envolvió la luz del hechizo y, al final, sólo quedó una tetera de porcelana.

―¿A-abuela…? ―Ambos habían quedado anonadados.

―¡DESGRACIADA! ―Chip invocó su escudo mágico y embistió contra Nimue…

Pero esta le dio una patada que lo lanzó junto a la tetera que era ahora su abuela.

―Esto os va a dejar hechos polvo, creo ―volvió a reír la Ser Oscuro―. ¿Pensabais que el porquero que cuida las escobas y el granjero centinela iban a ser rivales para mí?

El aprendiz enarboló su varita, aprovechando que Nimue estaba distraída regodeándose. Para cuando esta quiso defenderse, era demasiado tarde.

―¡Falbhamach! ―gritó, pero no apuntando a la bruja, no, sino a Chip.

Una nube de humo anaranjado los envolvió entonces mientras giraban sobre sí mismos, oyendo como un eco el grito colérico de Nimue. Las manos de los hermanos se sujetaron con una fuerza inusual y todo quedó a oscuras para ellos.

Chip abrió los ojos y lo deslumbró un resplandor verde y blanco. Estaba tendido sobre la nieve, junto a su hermano pequeño. Un perezoso y lejano sol decembrino se filtraba a través de las raquíticas ramas de las hayas.

―¿Estás bien? ―preguntó el joven aprendiz, tendiendo una mano para ayudarle a levantarse.

Chip rehusó esa mano.

―¡¿Qué has hecho, Grillo?! ―le dijo de malos modos, empleando aquel mote que tanto molestaba a su hermano. Estaba visto que ambos eran demasiado dignos como para permitir que sus nombres se enterraran bajo apodos.

―¡No somos rival para Nimue! Escapar era lo más sensato.

―¡Hemos abandonado a nuestra abuela!

―¡¿Podrías ayudarla convertido en una taza de té?! ―estalló al final Grillo. Sabía que su hermano, al ser mayor, se sentía frustrado por tener que seguirle a él y que le molestaban mucho sus consejos, de ahí que prefiriese guardárselos―. Chip, tenemos muchos enemigos, debemos estar unidos.

―Unidos… ¡¿Y dónde me has traído?!

―Al sur, al bosque caledonio. Aquí siempre da el sol… aunque escasea el alimento.

Comenzó a avanzar a buen paso entre los árboles. Chip fue tras él, ofuscado y rumiando improperios. Deseaba arrancarle la varita a Grillo y mostrarle de lo que era capaz, su experiencia nata por ser el mayor. Él merecía ser el líder, no el señuelo.

―No sólo me has hecho abandonar a la abuela… ―Volvía a la carga―. ¡También hemos dejado al pueblo a su suerte! ¡Me has hecho dejarlos, a mí, el protector de…!

―A Nimue no le interesa nuestro pueblo. Le interesa el poder, la oscuridad ―cortó el rapaz con hastío―. Además, Merlín protegió la aldea con un encantamiento.

―Como siempre, Merlín y tú lo sabéis todo…

El aprendiz puso los ojos en blanco… Si no fuera porque de fuerzas no andaba sobrado, le habría devuelto a su hermano el puñetazo, aunque, en el fondo, sabía que no se habría atrevido. Él admiraba a Chip y lo quería mucho, por más que este se emperrase en recordarle que no era un hijo legítimo de su madre. No alcanzaba a comprender tales afirmaciones, pero le hacían sentirse desgraciado, inferior y diferente… Chip también le decía que ser todo eso era malo… O así era hasta que Primavera lo llevó hasta Merlín… Hasta que él, luego, llevó también a Chip hasta Merlín. Porque el joven aprendiz era así; precisaba de un héroe al que venerar, incluso si el propio brujo le decía que él era su héroe.

«Yo no soy ningún héroe» era siempre la respuesta de Grillo a su maestro.

A su mente vino entonces, no supo por qué, cuando Chip se hacía un lío con el astrolabio en las clases de astrología (Merlín les había enseñado tal materia, además de caligrafía y rudimentos de lógica) y se desquitaba propinándole golpes en los nudillos a su hermano.

Grillo decidió dejar de reconcomerse e idear un plan. Primavera, su hada madrina, era su esperanza; sabía dónde encontrarla, lo que no sabía era el cómo… Así, dilucidando una estrategia en silencio, pasó horas trazando el camino a su hermano. Comieron dos fresones solitarios que encontraron (lo cual les dio más hambre) y se desgastaron los pies hasta que llegaron a la orilla de un gran mar de hielo.

―Hemos de cruzar al otro lado, a la tierra que se ve más allá de la niebla.

―Oh, no, no, no… ―Chip se negaba con todo―. No pienso cruzar esa trampa de hielo para ir al bosque mágico.

―Bosque Encantado… ―Grillo se hartaba por momentos―. Y no vamos allí. Esa isla que ves es Ávalon, donde habitan las hadas.

―«Si alguna vez estás en peligro, encontrarás mi hogar» ―recitó Chip―. Eso te lo dijo Primavera, ¿no?

―Vayamos a buscarla…

Y, sin esperar contestación alguna de su hermano, el aprendiz aireó su varita. Juntos fueron transportados sobre el hielo en una nube anaranjada.
Ávalon, Camelot

La isla no tarda en despertar; el trabajo no espera.

Cuando el sol aún no despunta en el horizonte y la oscuridad reina soberana, la faena ya ha empezado.

Le parecía que llevaba siglos durmiendo.

―Sueña ―susurró una voz en la oscuridad.

Una mujer había estado cabalgando sobre una cierva blanca, una cierva preñada…

―Sueña ―volvió a oírse, esta vez ya no como un susurro, sino como una especie de graznido.

Pero Desirée no sabía soñar. Sólo sabía dormir.

La cierva blanca parió… Primero un sol, un haz de luz… de luz venenosa. Luego un bebé que echó a volar entre aquellos rayos tan puros que se hacían jirones en su ascensión.

―Estás soñando ―oyó Desirée, pero, esa vez, el graznido se apagó con el crepitar de unas llamas.

―Fuego ―murmuró el bebé que volaba―. La luz es fuego.

Porque la luz quemaba, por eso era venenosa.

La luz era la muerte.

Y la muerte apagaba todo el cielo. La muerte se alzaba tras ella, tras el bebé, para devorarla.

Ella era el bebé.

Ella lloraba.

―Así no se hace magia ―graznó con claridad, ahora sí, un cuervo que revoloteaba junto al bebé.

―Esto es sólo un sueño ―gimió este.

―Esto te llevará a la muerte.

Desirée miró hacia abajo (¿o hacia arriba?) y vio el Zafiros, el inmenso mar que rodeaba su isla… La isla en la que debía caer, porque la cierva blanca era de más allá del ocaso.

Más allá del fuego.

El bebé se precipitaba y ahora tenía alas de cuervo y… cuernos de venado… pero Desirée era una muchacha. Ella no tenía cuernos. Las ciervas no tenían cuernos.

―¿Qué me haces? ―inquirió la criatura, llorosa, al ave.

―Te enseño a soñar.

―¿Y la magia?

―Toda magia empieza en un sueño ―graznó el cuervo―. Mira a la luz.

―Moriré.

―¡Mira la luz!

Desirée obedeció y sintió como si los ojos se le licuaran.

No vio sólo la luz. Vio todo un mundo que se extendía en el tapiz azul, castaño y verde que era la vida… Y lo vio con canta claridad, con tanta… luz…

Vio Ávalon tal y como la veían las aves; los esbeltos torreones del Palacio Blanco parecían chatos y rechonchos desde arriba y los panzones navíos del puerto se antojaban moscas atrapadas en aquel mar helado por el invierno.

Pero Desirée quería mirar el cielo, quería ver aquel cristal azul que era el firmamento, más allá de los bosques interminables cubiertos de nieve de Camelot, más allá de las orillas y los grandes ríos que nutrían el mundo, más allá de las llanuras de DunBroch en las que nada podía crecer ni vivir… Miró hacia el norte y luego hacia el cielo, cada vez más arriba, cada vez más alto, hacia el telón de luz que había al final del mundo y más allá de dicho telón. Miró hacia lo más profundo del corazón de la luz y, en aquel momento, la joven dejó escapar un grito agónico al sentir cómo esta le quemaba.

Ahora Desirée sólo veía lenguas de fuego, lenguas con espinas, que trataban de arrastrarla junto a los huesos de otros tantos nigromantes que perecieron ante la luz.

Y a punto estuvo de rendirse a ellas.

Pero, si debía elegir entre soñar o morir, la elección era clara… u oscura.

El bebé desplegó sus alas de cuervo y voló.

La joven quiso decir al ave que la acompañaba cuán orgullosa estaba de tamaño logro, pero, cuando abrió la boca (o el pico, mejor dicho) sólo emitió un agudo graznido de miedo.

Los jirones del sueño se desgarraron como un velo a su alrededor.

Desirée despertó.

Los pies de la reina descansaban sobre un almohadón cubierto con una sábana de lino. Desirée mojó un trapo en agua perfumada dentro de una palangana. Pasó después la tela escurrida por las plantas de los pies y los secó con cuidado. Repitió la acción varias veces hasta que el agua casi había perdido su aroma a rosas.

A la joven le habría gustado aprovechar esa agua para lavarse las manos, pero no podía quitarse los guantes negros que le cubrían estas, igual que tampoco podía salir de la cama sin colocarse el tocado y el velo, también negros, que le protegían el rostro, oculto tras una máscara, de la luz del sol. Así se veía obligada a vivir la muchacha, presa en una habitación sin ventanas, en perpetua oscuridad, debido a la rara afección que padecía; una especie de porfiria que provocaba que su piel, al recibir la luz natural, estallase en erupciones y se quemase, que su abdomen se contrajese, que sus pulmones se aplastasen y que su corazón, si no regresaba a las sombras, reventase.

Retiró el almohadón de debajo de los pies de la reina y asió un extremo de la sábana para cubrir el cuerpo de esta hasta la altura del pecho, donde decidió colocar el dobladillo. Aunque le costó bastante flexionar los pesados brazos, por fin consiguió cruzarlos a la altura del pecho. Como si fuera presa de un acto de amor propio, lo que había ahora debajo de las sábanas era la reina Meissa abrazando su propio cuerpo.

Se dejó caer entonces en un sillón. Aún estaba extenuada por su último sueño… Si es que podía llamarlo así. Ella ni soñaba ni dormía. Ella moría.

Igual que su reina Meissa.

La muchacha extendió una mano enguantada y acarició las sábanas que cubrían a Su Majestad, las sábanas de lino…

La Muerte Dormida, un ingenio que se le ocurrió a ella sola; un ingenio que la salvaba cada amanecida, cuando la alborada amenazaba; una puerta a un reino oculto donde tenía toda la magia que quisiera a su disposición.

Allí estaba ahora Meissa. Eso suponía Desirée, pues, pese a ser suya tal maldición, desconocía del todo sus efectos, salvo que, en aquel reino de tinieblas, se veía azorada por sus miedos y pesadillas. El saber venía de la experimentación y bajo el influjo de la Muerte Dormida sólo habían estado ella y, ahora, la reina. Además, aún tendría que perfeccionar mucho el hechizo para que pareciese una muerte de verdad… Aunque la reina Meissa parecía muerta… de verdad.

Otros en la ciudad, en cambio, sólo dormían más que de costumbre.

Todo esto podía parecer una enormidad y dejar a Desirée como una vulgar bruja malvada, pero ella no se veía así. No. A ella le dolía no vivir los días de sol y esconderse bajo la protección de la gentil luna, pues esta se ajaba, como todos, como Desirée, que olvidaba cualquier anhelo inocente y feliz. Entonces sólo quedaban las ansias de venganza… contra la luz.

Desirée, pese a su enfermedad, también fue una niña que no se separaba de su padre, ya tiempo ha. Este era el sepulturero real y hacía maravillas con los finados. Después de pasar por sus prodigiosas manos, los muertos parecían más vivos que antes de dar su último suspiro. Él fue quien reveló a su hija la marca de la magia y esta se esmeraba con ahínco en imitar los dones que también veía a las hadas conjurar.

En intentar que su piel a la luz del sol pudiera derrotar.

Esto podría resultar en salud, en vivir y, con el tiempo, en vivir para siempre. Y esa era la obsesión de la joven; triunfar allí donde su padre fracasó, acabar con las virguerías del tiempo.

Un simple rayo de sol significaba la muerte.

¿Quién era criminal y asesina entonces?

La luz.

Extinguir la luz y abrir los ojos a un reino de tinieblas. Esa fue la promesa de su padre, la promesa incumplida y perdida entre traiciones, tratos y trucos de brujo barato que hacía de lo más bajo por sobrevivir en aquel reino, donde hadas y humanos iban de la mano. Pero Desirée haría lo imposible por alzarse sobre el astro rey. Y ahora que sabía volar, que sabía convertirse en cuervo cornudo, gracias a la magia traída del Reino Onírico, llegar a lo más alto, a donde el día pasaba a ser noche, no iba a costarle nada.

Abandonó aquella habitación tan cargada; le aburría ver el cuerpo de la reina. Su casa, a tiro de piedra del palacio, era como una cueva, pues no tenía ventanas y las paredes, rugosas, se unían a los suelos y los techos. Era todo de una piedra oscura y grasienta, como aceitosa, que repelía la luz. Las puertas eran grandes tapas de barril que se corrían a los lados o retratos de pie que se abrían como pasadizos. Con candelabros de acero feérico, que se alumbraban solos, daban algo de vida a aquella gruta de sombras y muertos.

―Está todo dispuesto ―anunció Desirée al entrar en la fresquera, donde, entre sacos de grano y huevos, hilaba una mujer, menudita y con cara de sapo, en una rueca.

―¿Y el despertar? ―preguntó esta sin siquiera volverse, muy concentrada en hilar… en hilar oro.

Desirée se tomó su tiempo para responder. Cogió un huevo y empezó a pasárselo por las manos que, a través de los guantes, lo cuajaron.

―Creo que podremos despertarla cuando queramos. Este maleficio tiene muchas… variantes. Algún día será perfecto e imposible de deshacer.

La hilandera recogió el carrete de oro y se lo enrolló en la mano. Llevaba una túnica rosa de terciopelo muy sencilla.

―Hemos de ser cautelosas en la próxima empresa ―dijo esta―. El óbito debe ejecutarse sin derramamiento de sangre. Ninguna de las mías debe ver que la noche se cierne sobre nosotras… Ni la noche ni el sueño.

Desirée sonrió y dejó el huevo en el suelo, entre retales de lino, antes de esfumarse en una nube de humo negro y reaparecer convertida en un cuervo. Graznó a la hilandera y luego volvió a recuperar su forma humana.

―Mirad de lo que soy ya capaz, madrina ―se enorgulleció la muchacha―. En cuanto pueda salir de esta casa, en cuanto las lunas tapen el sol…

―El eclipse se acerca, mi niña ―sonrió la anciana―. Y tenemos a la reina… Mas nuestro enemigo, un pájaro de mal agüero, acaba de posarse en Ávalon.

―¿De quién habláis?

―Del aprendiz del brujo Merlín ―contestó la mujer, cerrando los ojos y alzando ambas manos―. Puedo verlo viajar con su magia. Está aquí y buscará a Primavera, que es para él lo que yo soy para ti.

Desirée cogió el huevo y lo cascó… La sangre empezó a brotar de la cáscara astillada. Ocultaba un feto a medio incubar.

―Entonces, ocupaos de él, Flora ―dijo la joven.

―Aunque no lo veo todo con claridad, sé que no habremos de hacer nada. Ese zagal ya se ha condenado y sus propios actos son su perdición.

Y dicho eso, la norna se encogió, batió sus alas y se marchó dejando tras sí un rastro de polvo rosado.

Desirée se quedó mirando la vieja rueca que su hada madrina había estado usando para hilar sus sinos. El huso la hipnotizó y la hizo llevar su mano, su dedo corazón, hasta él… Acababa de tener una idea espléndida.

Chip había estudiado algo de historia y geografía con Perceforest, pero una cosa era leer y ver grabados sobre el reino de Ávalon y, otra muy diferente, tener ante sí el prodigio sin fin que era aquella isla. En aquellos momentos, la ciudad cubría la playa hasta donde alcanzaba la vista del joven y su hermano. Había mansiones, glorietas, tabernas, tenderetes callejeros…; cada edificación apoyada en la contigua. Entre ellas discurrían calles anchas bordeadas de árboles, callejuelas serpenteantes y callejones tan estrechos que dos hombres no los podían recorrer hombro con hombro. A lo lejos se alzaban los muros de la ciudad, altos y fuertes, adornados con una hiedra pálida y fuentes, muchas fuentes de agua cristalina y pura que ahogaban el vergel. A lo largo de la dársena, donde Chip y Grillo se aparecieron, se alineaban un centenar de muelles y el puerto estaba lleno de barcos, todos inmóviles y atrapados en el Zafiros helado, sin posibilidad de viaje hasta que los sueños de primavera trajesen los benditos calores. Desde allí, los dos hermanos se maravillaron juntos de aquello que lo dominaba todo, de aquello que lo observaba todo de forma amenazadora desde el risco, el Palacio Blanco, el Palacio de la Luz: siete torres enormes, achatadas y coronadas por baluartes de hierro; una inmensa barbacana de aspecto macabro; salas abovedadas, puentes cubiertos, barracones, mazmorras y graneros; gruesos muros horadados de aspilleras para los arqueros... todo construido con yeso blanco, lo que hacía al lugar brillar con el azul profundo del mar de Zafiros… lo que hacía que todos se refiriesen a la morada de las hadas con el mismo nombre: el Palacio Fantasma.

―Debemos ir allí ―ordenó Grillo. 

Comenzó a andar, pero su hermano no lo siguió. Cuando se giró para apremiarlo, Chip se limitó a negar con la cabeza. 

―¿Y cómo piensas entrar? 

―Pues, como todo niño que tiene hada madrina, llevo la marca de esta. ―No quiso sonar prepotente, pero la respuesta le pareció petulante incluso a él―. Sólo he de enseñarla y sabrán que vengo a ver a Primavera. Vamos. 

Pero, de nuevo, Chip no se movió. 

―¿Y por qué tengo que ir contigo? ―inquirió chulesco y, ahora sí, se acercó a su hermano, a quien la pregunta desconcertó mucho. 

―S-soy tu hermano ―fue lo primero que le salió del corazón―. Fuimos elegidos por Merlín… 

―¡Tú fuiste elegido por Merlín! ―chilló Chip, levantando un dedo acusador y clavándoselo en el pecho―. ¡A mí sólo me consintió cerca! 

―¡Tú portas el escudo de Camelot! ¡Te nombró protector del reino! 

―¡Me hizo labrar la tierra! 

Grillo miró en derredor, temiendo que estuvieran armando un escándalo, pero en el puerto no había nadie, lo cual también lo desconcertaba. 

―Merlín te quería y tú lo querías también ―dijo en un susurro rabioso, tratando de serenarse―. ¿A qué viene esto, Chip? 

―Viene a que ya estoy cansado de obedecerte, mocoso de mierda. Viene a que ya estoy cansado de vivir en tu sombra… ―Lo agarró de las mejillas y le apretó el rostro―. ¿Crees que tienes un plan para acabar con Nimue? Suerte. Mas, en lo que a mí respecta, nada me sigue uniendo a ti ahora que el maestro está muerto. Tú sigue tu plan y tu camino. Yo seguiré el mío… ―Lo soltó y, como si no hubiera pasado nada, le revolvió el cabello―. Ya verás lo a gusto que se puede estar en la sombra. 

Riéndose y creyéndose muy ingenioso por ese último comentario, Chip dejó ahora a su hermano atrás. 

Una vez salió del puerto y entró en la ciudad, le pareció que las habladurías eran demasiado generosas con la isla: sí, era grande y tenía muchos edificios, pero gente había poca. Quizás no salían por el frío… 

«Me gusta dormir contigo. Me gusta que me des calor en el invierno»… El viento le trajo esas palabras; la voz de Grillo… Y el recuerdo de una helada noche de enero en el DunBroch de su infancia le congeló el corazón. Las cosas habían cambiado mucho entre ellos, pero no era su culpa. ¿Acaso Grillo no veía que sufría? ¿Que también merecía ser un héroe? Y con más derecho que él, un bastardo nacido de la muerte. ¿Cómo podía ser un héroe aquel que había matado a su propia madre? 

―Bastardo… ―rumió para sus adentros. 

Grillo tenía una varita mágica y acompañaba a Merlín allá donde fuera. Él, en cambio, tenía un escudo cobarde que todo lo repelía, hasta el amor, parecía, y se tenía que quedar en Camelot guardando la torre, el poblado y cuidando los cultivos… Aunque, debía reconocer, ahí el brujo le había hecho la faena a su hermano, a quien había empleado de porquero, nadando entre el barro y las heces de los cerdos. 

Caminando y haciendo camino, Chip terminó por llegar a la mitad de la cuesta de la colina del atardecer. Ante él tenía un local destartalado, una herrería, en el callejón de la Morena. La propietaria era una muchacha espigada, de pómulos altos y espesa cabellera castaña, igual que sus ojos, grandes como dos avellanas y dulces como esa sonrisa fácil que se ensanchó cuando vio a Chip. 

―¡RAY! ―gritó, yendo a su encuentro y soltando todos los útiles que estaba empleando en la fragua―. ¡Oh, Ray! 

Ray… o Chip, le sonrió de igual forma y la abrazó con cariño. Le complacía verla y que lo llamasen por su nombre. 

―Te he añorado tanto, Ev. 

Ella se puso de puntillas para besarle en la nariz y acariciarle el rostro. 

―¿Qué haces aquí? ―Esa pregunta apagó el fantasma de su sonrisa―. Ha ocurrido algo malo, ¿cierto? 

―Merlín ha caído ―Ray no se anduvo con rodeos―. El Ser Oscuro habrá arrasado Camelot a estas horas… Debemos ir en su busca. Movilizar a las hadas. 

―Y necesitamos armas, ¿no? ―Evangeline, que así se llamaba la grácil muchacha, digirió la noticia de la muerte de Merlín por dentro. 

―Nuestro maestro confió en ti el secreto del acero feérico, Ev, es el momento de usarlo. 

La joven lo condujo de la mano hasta el enorme silo de piedra donde estaba la fragua. Una ráfaga de aire caliente hizo que Chip se sintiese en la boca de un dragón. Allí refulgían forjas en cada esquina y el aire apestaba a azufre y humo. 

―Sólo puedo procurarte armas corrientes, Ray. Las cuatro espadas de acero feérico son únicas y, ya sabes, eligen a su paladín. 

―Podríamos haber usado la mitad partida de Excálibur, mas mi hermano pensó que sería más útil clavada en una piedra… ―maldijo Chip. 

―¿Tu hermano? ―se extrañó Evangeline―. ¿Está aquí también? 

Chip bajó la mirada. 

―Me ha abandonado ―le dijo a su amiga―. Ansias de gloria lo ciegan y planea acabar con el Ser Oscuro por cuenta propia… No consintió en que lo acompañase ni oyó mis consejos… 

Evangeline lo abrazó y se intercambiaron consuelos melosos. Chip disfrutó del efecto de su mentira. 

―Tu hermano es un duende ―dijo el muchacho―. Él puede ayudarnos a movilizar a las hadas. Las pondremos de nuestro lado y… 

―La reina Meissa no cooperará, mas quizás sí Primavera, el hada madrina de tu hermano… o Fauna, la del mío. 

―Esas nornas están cortadas todas por el mismo patrón. Igual que las valquirias. Dirán que hemos de hilar nuestro destino, como siempre, y sólo se moverán cuando Grillo y tu hermano quieran. Aún no creo que la gente les tenga fe a esas interesadas. 

―Ray, sabes que estoy de tu lado… ―Evangeline se acercó a él y, de puntillas otra vez, pegó su frente a la de su amigo―. Mas no sé qué me propones. 

―Excálibur la damos por perdida, así como la otra espada, Umbría… 

―La del crepúsculo ―aclaró Evangeline. 

―La del crepúsculo ―repitió Chip―. Merlín se la regaló a Perceforest, que sabrán las estrellas dónde estará. 

―Nos restan, pues, mi promesa, la espada de la nada, la que ha sido rechazada por la luz y la oscuridad ―dijo la joven, apretando la empuñadora de la espada que portaba en su vaina, atada bien a su cinto―. Y la de la oscuridad. 

―Esa puedo tomarla yo… 

―No. 

―¿Por qué no? ―Chip acarició el dorso de la mano de Evangeline, que rehuyó su mirada. 

―Esa espada tiene que elegir a su portador y tú, Ray, no eres el elegido. 

―Podemos intentarlo… ―Chip se acercó aún más. 

―Está clavada en la armadura del soldado desconocido… ―Ev sentía el aliento del joven sobre su boca. 

―¿Clavada, bien clavada? 

―Sí… 

Dejaron sus bocas abiertas al pronunciar esas últimas palabras y, así, las unieron. Evangeline no pudo reprimir un gemido de falsa sorpresa ante ese primer beso y Chip la asió con fuerza, con mucha fuerza, y la llevó a una parte más oscura de la herrería. 

Allí quedó, a vista de todos, la fragua ardiente con el hierro penetrando en ella al rojo. 

… 

Ávalon era preciosa y tenía a Grillo cautivado. 

Preso de su indolencia, el chico se había detenido en la plaza de la fuente, cuyas aguas, debido al frío, se hallaban congeladas y reflejaban una perezosa y rosada alborada eterna. En la piedra sobre la que se sentó se leía el nombre de su vieja amiga: «Evangeline». Estaba grabado con magia. 

―Tengo que darme prisa en llegar al Fantasma ―se dijo a sí mismo. 

Pero se quedó embobado un rato más; embobado viendo como dos niños jugaban con espadas de madera, creyéndose ambos caballeros de un reino quebrado. Se reían, se hacían morados y astillaban sus pretendidas armas con cada intento de estocada. A Grillo le trajeron recuerdos y sentimientos de antaño olvidados, memorias de la torre y de su hermano, de Evangeline, de Perceforest y del propio Merlín… De cuando estaban todos juntos, aprendiendo como verdaderos aprendices, y los cuentos sobre la oscuridad venidera eran sólo eso, cuentos. Eran los tiempos anteriores a la historia, a su historia… No conocería nunca días más apacibles que aquellos en los que no sabía que su vida ya había comenzado. Ahora la oscuridad estaba allí, dando sus primeros destellos de ónice, y el sol agonizaba en un crepúsculo que todos deseaban perpetuo. 

―¡CUIDADO! 

Grillo no supo quién gritó. Muchos empezaron a chillar. Incluso él se contagió del pánico. 

La gente señaló al cielo y el aprendiz las vio: dos sombras. 

Alargadas, etéreas y de ojos brillantes… Su negrura parecía absorber toda luz y esperanza. Danzaron un momento en el aire antes de arremeter contra uno de los niños, espada de madera en mano. 

El aprendiz saltó de la fuente y corrió hacia él. 

La sombra pareció agarrar al crío, pero no lo agarró a él… Agarró… ¿su pellejo? ¿Su pellejo negro? 

No. Su sombra. 

Pero un rayo dorado le dio de lleno y la atrapó, la absorbió hacia él. La sombra tuvo que soltar aquel endriago del que iba a hacer a ese inocente. 

La otra se abalanzó entonces. Grillo no sabía si podían pensar… Merlín le había dicho que no, que actuaban movidas por impulso, sedientas de corazones luminosos, pues, cuanto mayor era una luz, mayor era la sombra… Así que el aprendiz esperó a que aquel demonio se acercase lo suficiente y dirigió el sombrero de su maestro también hacia él. La sombra quedó encerrada de igual forma. 

… 

Si no lo veía, no lo creía. 

Aquel mocoso mugriento tenía una magia de la que él sólo había oído leyendas. 

¿Un sombrero capaz de apresar a cualquier ser con una pizca de poder? Harto sabido era que ese sombrero había sido de un hechicero oscuro del norte, de más allá de las costas blancas de DunBroch. Si ese niño lo tenía, ese niño era alguien. 

Pero también podía resultar peligroso. Se había enfrentado a las sombras sin duda, sin temor. A aquel testigo accidental de la escena no le convenía nada que el pequeño brujito fuese todo un avezado en la guerra personal. 

―Los padres de ese niño te deben la luna ―le dijo con su voz, apagada y cavernosa, susurrante y dulce en la más macabra de las formas―. Será mejor que vuelvas a casa, mequetrefe, y tu amigo contigo ―indicó a los infantes guerreros víctimas del ataque―. En cuanto a ti, héroe, tu nombre es… 

―¿Cuál es el vuestro? ―quiso saber el muchacho, que se sonrojó al instante―. Dispensad, mi señor, mas… 

―No me conoces. Lo entiendo. 

El extraño le dedicó una sonrisa al joven aprendiz. A este se le helaron hasta los sesos. Estaba ante el hombre más… ¿Indescriptible? Sí. Ante el hombre más indescriptible jamás visto: tenía la tez muy pálida, blanca como la nieve, pero ojeras oscuras, como moradas, y bolsas tan pronunciadas que parecían ciruelas. En los párpados se adivinaban dos nuevos ojos dibujados, lo cual producía escalofríos, y dos o tres dientes estaban negros, pero no podridos, sólo pintados. 

―¿Son comunes las sombras aquí? ―inquirió el chico. 

―Esta es la ciudad de la luz. Nuestro palacio esplende hasta en la noche más oscura del invierno… 

Aquello sería muy obvio para el extraño, pero a Grillo le sonaba a élfico. 

―Continúo mi camino, pues ―zanjó la conversación. No le gustaba nada aquel hombre. Tenía algo ominoso en el aura―. Que las estrellas os guarden. 

Se largó de allí a paso rápido, sintiendo los ojos del desconocido a su espalda. 

Este sólo podía pensar en una cosa: 

«¿Un corazón carente de oscuridad? ¿Sin mácula alguna? ¿Impoluto? Muy cuestionable». 

Y allí se quedó. No se movió. 

Pero su sombra sí.

… 

A Grillo le daba la sensación de que el castillo estaba desierto y de que las salas de piedra blanca resonaban vacías. 

Lo escoltaban dos enanitos muy pequeños, más de lo normal, pero también muy fieros. Con unas extrañas lupas, que le habría encantado poseer, y mucho ojo, le habían mirado bien la marca de Primavera: un capricho que se antojaba la silueta de una rosa. ¿Y dónde estaba ese capricho? En un lugar que no olía a rosas, para qué llamarnos a engaño. 

Primavera vivía en una de esas siete torres que se mantenían unidas como flechas en un carcaj, en la torre de las nornas, que compartía con sus dos compañeras. Desde esas alturas de águila, tan altas como el honor, velaban y controlaban el sino de cada mortal desde el nacimiento hasta la muerte y más allá. Fauna, Flora y Primavera tenían el poder de ver el pasado, el presente y el futuro (respectivamente), pero tal habilidad conllevaba un alto precio y las profecías que conjuraban, igual que las de las hadas valquirias, podían ser taimadas y no realizarse como era de esperar. 

El hada recibió a su ahijado hilando e hilando. Grillo sabía que Primavera brocaba la hebra del futuro y que el hilo dorado, el que usaba en ese momento, guardaba relación con la buena fortuna. 

―Mi dulce niño del viento ―dijo―, oh, mi brisa descarada, ¡no puedo decir que me alegre de verte ni tampoco que me sorprenda! 

Primavera lo abrazó. Pese a ser su hada madrina y saber que le quería, Grillo no la sintió muy afectuosa. De pronto, no supo por qué, se dio cuenta de que nadie le había hecho muchas muestras de cariño que fuesen dignas de recordar en momentos de consuelo. Merlín y su abuela le tenían pasión, sí, pero, ¿qué sabía él de la pasión? Desde luego, él los había querido mucho más que ellos a él. 

―Ya sabéis por qué he venido… ―¿Y por qué no había ido el hada a su encuentro? 

―Y era ahora o nunca ―contestó Primavera. 

―¿A qué os referís? ―Le crispaba que no dejase de hilar. Ahora cambiaba el oro por un algodón alquitranado; eso no presagiaba nada bueno. 

―No puedo hablar del futuro, mas sí del pasado ―se lamentó el hada. Parecía sentirlo, fuera lo que fuera, de verdad―. Te arrullé cuando sólo podías mamar y cuidé de los tuyos, te llevé con Merlín y gracias a mi intervención eres quien eres… Y eres quien eres, eso que no se te olvide. 

―No ―dijo Grillo. 

―Y ya no puedes seguir siendo un aprendiz. Debes ser un brujo. Hacer magia. Haces magia. Sabes magia… ―La rueca cada vez giraba más y más deprisa―. Esto ya no es el pasado; hablamos del presente. 

―Prima… 

―Fauna lo dice: contra y pro, sí y no… La eterna lucha de contrastes hace al mundo como es y a nosotros como somos. 

―Primavera… ―Grillo no era ningún obtuso, pero no entendía nada.

Y la rueca seguía girando. 

―Ve a por la espada, hijo ―anunció el hada―. Tuya es, de tu aprendiz y del aprendiz de tu aprendiz. 

Sólo con mirar una escoba que estaba allí tirada, Primavera le dio vida, brazos y piernas. 

―Ella sabe el camino. 

Sacó un hilo larguísimo de la rueca y lo puso ante Grillo. 

―Esta es tu vida, mi niño. 

―¿Mi vida? 

Había leves franjas doradas y alguna costura de lana blanca, pero casi toda su vida era algodón negro. 

Primavera enarboló entonces unas tijeras doradas y las suspendió con magia en un punto concreto. 

―Este es el día de hoy. ¿Lo ves? Es blanco. 

―¿Y eso qué quiere decir? 

―Paga el precio ―se limitó a responder el hada―. Paga el precio, mi niño.

… 

A las afueras de Ávalon estaba la colina alta de los perdidos, un lugar habitado sólo por antiguos ídolos y tesoros que ya eran viejos cuando las hadas tomaron las islas y a los que nadie recordaba cuando, cinco siglos atrás, Merlín hizo de Camelot lo que era. A Chip y a Evangeline les costaba mucho mirarlos, pues eran más que horrorosos. Había una especie de niño de basalto, una ricura si de su boca, ojos y orejas no saliesen mil tentáculos. La estatua de una anciana con seis brazos y seis piernas sería toda una curiosidad, de igual modo, si su cabeza de mármol no estuviera partida y hendida por un hacha (parte del monumento, por supuesto). El resto de guardianes de la colina eran tan difíciles de mirar, si no más, pero el soldado desconocido no tenía nada que ver. 

Era una armadura ya oxidada sobre un yunque de piedra que nada parecía tener de especial. La pareja de aprendices la encontraron en su lecho de rosas de invierno, rosas azules, y sonrieron aliviados, pues subir la colina era bastante cansado. 

―Tomad, mi bella dama. 

Con una sonrisa burlona, Chip arrancó una de esas rosas y la prendió de los cabellos de Evangeline, que no se dio cuenta de que la flor había tomado un matiz violáceo en las mismas manos de su amado. 

No. Aquellas flores, que en ese momento eran azules, no eran flores normales. Sus estambres aireaban la oscuridad y en sus pistilos se engendraba al mal. 

―Ahí está la espada ―indicó la joven, señalando el arma clavada en el pecho de la armadura, donde habría de estar su corazón. 

Chip fue hacia ella y tomó la empuñadura. 

Tiró y tiró, pero ni el soldado se movió. 

―Te dije que no eras su elegido, Ray. Estas espadas… Estas espadas son harto extrañas ―dijo Ev, aferrándose a la empuñadura de su promesa―. Lo mejor es que vayamos al Fantasma y le contemos a Fauna lo que ha pasado con Nimue y Merlín. La reina Meissa… 

Pero Chip no la escuchaba. Su mente estaba muy lejos, maldiciendo a su hermano, quizás. 

Y sus manos seguían aferrando la empuñadura de la espada de la oscuridad. 

―Si no lo veo no lo creo ―exclamó Evangeline asombrada. 

La escoba encantada de Primavera acababa de llegar precediendo a Grillo. La herrera no pudo evitar mirarlo con desprecio después de creer todas las mentiras de su añorado Ray. 

―¿Ev? ―Grillo tampoco lo creía―. ¿Chip? 

Los miró de hito en hito. 

La escoba se apoyó junto a la armadura. 

―Debería darte vergüenza ―le dijo Evangeline―. No mereces nada de lo que Merlín hizo por ti. ―Y escupió a sus pies. 

―¡Vayámonos! ―apremió Chip, temeroso de que su embuste saliese a la luz―. Sigamos tu plan, Ev. 

―¡¿Y qué has venido a hacer aquí?! ―bramó la joven―. ¿No querrás la espada, no? Mis armas son para héroes, no para traidores sin honor. 

Grillo no necesitó sumar dos y dos para entender la razón de las palabras de su antigua amiga. Podría haberse puesto a discutir, pero lo que estaba en juego era más importante que su honor, su amistad o su relación con su hermano. Así que el muchacho, sin mediar palabra, se encaminó a la armadura del soldado desconocido ante la atenta mirada de los otros. 

―Siento despojaros de vuestra arma ―le dijo―. Y a vos, hermana oscura, lamento despertaros, mas es por una causa noble y buena. Cuando la guerra acabe, volveréis a dormir. Tenéis mi palabra, de corazón. 

Los horrendos ídolos, las flores y el propio bosque esplendieron. La nieve parecía muy limpia y a Grillo le llegaron el olor del incienso y el sonar de una lira con su cántico de duende. Tomó entonces la empuñadura de la espada y una luz clareó tanto el lugar, sin llegar a deslumbrar, que habría podido verse un alfiler a cien yardas. 

Grillo retiró la espada con tanta suavidad como si la sacase de la misma vaina, descubriendo la herida mortal de la armadura y la hoja del arma, que era ondulada, vorpal. 

―¿Vendréis conmigo a luchar contra el Ser Oscuro, a salvar a Merlín? ―preguntó a su hermano y a Evangeline. 

―No puede ser… ―fue todo lo que la herrera pudo decir. 

―¿Chip? ―De los ojos de su hermano saltaban chispas. Tenía el rostro morado de ira. 

―Te odio ―dijo al cabo de un rato, arrastrando cada sílaba―. Te odio. Ojalá te hubieras muerto tú y no madre. 

Evangeline se horrorizó ante esas palabras, pero calló y se mantuvo junto a su amado, algo que lamentaría el resto de su larga vida. 

―¿Acaso te he herido alguna vez, hermano? ―gimió Grillo. La vista se le nubló por las lágrimas que se le helaban en el rostro al caer, ya hielo, sobre las flores del mal―. Siempre me has puesto la zancadilla y yo siempre te he puesto la otra mejilla. Jamás me he defendido. ¿Por qué, Chip? ¿Por qué? 

La escoba se adelantó para hacer frente a Ray, quien, harto del espectáculo, desenvainó su espada, un arma simple y sin magia, y la cortó en dos. El objeto cayó al suelo tan muerto como le correspondía. 

―Al Fantasma, Ev ―ordenó Chip, pasando un brazo por el hombro de la joven―. Ahora te explicaré a qué ha venido todo esto. 

―Pero la espada… ―Pero Ev calló de nuevo y no dijo nada más. 

―¡No es justo! ―chilló Grillo. Ellos lo ignoraron. 

El aprendiz se arrodilló ante los restos de la escoba, tirada entre las flores, y lloró por ella sin saber por qué. Lloró también por su hermano, quien nunca le quiso, y por el amor que él aún le profesaba… Siempre lo querría, aunque se sintiese estúpido por ello, pero así era. 

Chip no volvió. 

Evangeline no volvió. 

Primavera no apareció. 

Lloró más al darse cuenta de que estaba solo y de que así habría de volver a Camelot para enfrentar a Nimue. 

―Merlín… ―sollozó mirando al cielo… El cielo… 

El perezoso amanecer ya no era tal. Ahora el crepúsculo y la oscuridad, índigo sobre sangre, aprisionaban la ciudad. 

Grillo echó a correr hacia Ávalon. 

No vio la estrella rosa que le seguía. 

Ni lo larga que era ahora su sombra. 

… 

Su hermano tenía diez años cuando unas fiebres se lo quisieron llevar. 

Fueron semanas de agonía entre estertores y vómitos rojos hasta que Fauna ofreció una salvación: el agua del Pozo de las Maravillas. 

―Habrá que pagar un precio, uno muy alto, mas tu hermano vivirá por siempre jamás. 

Él era todo lo que a Evangeline le quedaba y, tras consultar a Merlín, aceptó que se le procurasen esas aguas mágicas a su hermano. Con el primer buche, el poder del pozo pasó a su sangre, a su ser y a formar parte de él. Las orejas se le afilaron un poco y en la espalda le salieron enormes alas de alondra (y una bandada de estas le empezó a seguir a todas partes), pero, la gran mella que hizo la magia en el hermano de Evangeline fueron sus ojos, antes dos luceros, ahora dos ventanas a los horrores del amor propio, del ser humano; dos pozos tan profundos como el Pozo de las Maravillas, sólo que daban a las pesadillas que unían a todos los hombres, igual que el pozo unía las aguas de todas las tierras. Como era imposible mirarle sin caer muerto y pálido de horror, el niño se vio obligado a vendarse los ojos e ir a ciegas por el mundo, aunque aprendió a ver con los oídos, la lengua, el olfato y el tacto. 

Su nombre, por cierto, era Cupido. Se había unido a Evangeline y Chip en las puertas de la ciudad y revoloteaba a su alrededor. Su curación lo había convertido también en un duende, pero no en el protector del polvo, pues ya había uno. Él no era un ser feérico por nacimiento, sino por conversión. Fauna tuvo que conjurar un arcaico hechizo que sólo las tres nornas y la reina de las hadas conocían: le sgiathan cumhachd draoidheil, que invocaba el poder alado. Al coexistir con otro duende, Cupido no tenía necesidad de custodiar o repartir la magia de las hadas, así que se dedicaba a usar esta para conducir a los mortales hacia su felicidad, siendo una especie de padrino del reino. Las flechas de su carcaj, imbuidas de polvo de duende, llevaban a cualquiera hasta su alma gemela… o su final feliz… o su destino, fuese este una persona o no. 

Y ahora el pequeño revoloteaba en torno a su hermana y Chip, a quien la ira se llevaba y no dejaba pensar. ¡Grillo el elegido de la espada! ¡Grillo el guardián de la oscuridad! ¡Grillo y siempre Grillo! A Chip la cabeza le daba vueltas, la rabia lo carcomía y temía ponerse a gritar en cualquier momento… Incluso temía matar a Evangeline a golpes si esta volvía a abrir la boca. 

La herrera, mientras el rumiaba sus malos sentimientos, contaba a Cupido lo que ocurría con Nimue y Merlín al otro lado del Zafiros. Fue entonces cuando al duende se le ocurrió una idea que todos lamentarían de por vida: 

―¡Mis flechas os pueden llevar a la salvación de Camelot, si es eso lo que anheláis! 

Tendió el arco y una de sus doradas brújulas del destino a Chip. 

―¿Hacia dónde nos guiará? ―escupió el escudo del reino. 

―Hacia lo que apacigüe tu corazón: lo que haga caer a Nimue. 

Chip tensó el arco, disparó y la flecha salió volando, dejando un rastro de polvo de duende tras sí. 

El camino hacia su final feliz estaba marcado. 

La cuestión era si ese final feliz era destruir al Oscuro… o a Grillo. 

… 

El hombre de la plaza no podía quitarse de la cabeza el corazón puro. ¿De verdad existían esas luces de las leyendas? Eran siete, se decía, y si se reunían… 

O si se apagaban… 

Avivó el fuego del brasero. Estaba helado. Afuera del carromato, la nieve lo enterraba poco a poco… y eso que él era el sepulturero. Allí guardaba todos sus instrumentos mágicos y los ingredientes de las pociones, pero lo que buscaba en ese momento era la hoz de Cronos, que le permitía llamar a su sombra. 

Años ha, antes de que el miedo y la fuerza pariesen los mundos, un hermano traicionó a otro por poder. El padre de ambos quedó relegado a ser una sombra, esclava impía, en la oscuridad. El sepulturero no sólo había encontrado la hoz que la invocaba, sino que había descubierto que podía engendrar más y más. Crear un ejército. Por eso, para sus adentros, se llamaba «el hombre de las sombras», aunque había quien lo conocía ya por ese apodo en Ávalon. Si las hadas terminaban por enterarse… 

No harían nada. 

Nunca hacían nada. 

Un golpe sordo en la puerta del carromato lo sacó de sus pensamientos. 

Fue a abrir y encontró la flecha dorada de Cupido clavada en la madera. No era posible… 

Iba a mandar a las sombras a por el corazón puro, pero la herrera venía con un forastero de su sangre, aunque con el amor maltrecho y agonizante. 

―¿Qué puede haber aquí que nos ayude contra Nimue? ―preguntó Evangeline, desconfiada. Deseaba que su hermano los hubiese acompañado. 

―¿Quién sois vos? ―le dijo Chip al sepulturero. 

―Mis señores, encantado ―sonrió él―. Se descubre ante vuestras mercedes el doctor Facilier. 

Ev y Chip miraron donde la flecha se había clavado; era un cartel que rezaba: «Encantamientos, pociones, tarot. Se realizan sueños». 

―Yo os conozco ―dijo Evangeline―. Vos pertenecéis a la corte. Sois el sepulturero… Aunque no hay nadie que muera en Ávalon. Ray, deberíamos buscar a Fauna, cualquier cosa que este nos quiera vender… 

―¡¿Que este nos quiera vender?! ―Aunque fue exaltado, el hombre de las sombras mantenía un tono susurrante, aterciopelado, que helaba más que el invierno que los rodeaba―. Yo hago cosas que ni esas hadas sueñan ―les dijo―. Yo traigo los sueños del otro lado. 

Algo, no supieron qué, los empujó dentro. Algo que se escurrió entre las sombras y que parecía una sombra… ¿La de Facilier? Este avivó el brasero y corrió a poner un mantel rojo sobre la mesilla redonda. 

―Sentados. Es más cómodo ―susurró―. Sondearé en vuestros corazones y la felicidad será llamada desde el otro lado… Porque tú tienes corazón, ¿verdad, herrera? ―le dijo a Evangeline, tirándola hacia la mesa. 

―Ray… 

Pero Ray la hizo callar con un ademán. 

Se sentaron mientras Facilier sacaba un báculo coronado con un dragón de alas alzadas que sostenía una bola de cristal. Llevó dicho báculo, al revés, hasta la mesa y cascó la bola contra ella. De su interior, además de gases que apestaban y humillo negro, salieron cartas. 

―Aquí está vuestro pasado, presente y futuro ―les dijo. 

»Con vos, mi señora, poco tengo que hablar, entra sombras seguiréis viviendo pese a vuestro pesar. Y aunque albergáis un corazón bondadoso, también aspiráis a lo más alto, a ser como vuestro hermano, por eso lo que os ofrezco simple es: convertiros en la estrella que siempre habéis querido ser. 

Miró ahora a Chip y su sonrisa se ensanchó. 

»Vos, buen mozo, sois del norte del Márfil y vengar vuestra sangre es lo que más ansiáis. Tus intenciones son nobles, mas tu ímpetu oscuro… Aunque, en realidad, sólo quieres ser el héroe, que se haga justicia y tu hermano no se lleve todo el… ¿amor? Mas el amor tiene un precio… Un precio que te permitiré sortear si esa sangre que tanto quieres vengar me entregas por caridad. 

La pareja se miró, apenas habían entendido nada. 

―¿Vos sabéis lo que quiero? ―inquirió Evangeline, tímida y sonrojada. 

―Dejar de herrar armas para herrar guerreros… ―la piel empolvada de Facilier brilló a la lumbre del brasero. 

―El precio ―dijo un hosco Chip―. Toda magia conlleva un precio. ¿Cuál es nuestro precio? 

El hombre de las sombras sacó la flecha de Cupido y miró a Evangeline. 

―Clavárosla en el pecho, mi señora, hasta que haya sangre. Ese es vuestro precio… 

Le entregó el arma. Miró a Chip. 

―Tu escudo. Sé que eres el escudo de Camelot. El guardián del norte. 

Chip lo invocó y se lo entregó. Facilier lo miró con pasión. No le importaba el arma en sí ni sus cualidades mágicas. Le importaban las huellas, la memoria del objeto, las personas que lo habían tocado y los lugares donde había estado. 

―¿Ev? ―Chip arqueó una ceja al mirar a su amiga. 

―¿Mi sangre? Es una bagatela en comparación con lo que obtendré. 

―Mejor que mejor ―contestó Facilier a la desconfiada Evangeline. 

―¿Y si no quiere, no así? ―quiso saber Chip, aunque no porque se preocupase por la herrera. 

―Nuestro trato quedaría anulado. El otro lado requiere de mucho… de mucho de este lado, hablando en plata. ¿Mi señora? 

La pregunta era a Evangeline, pero sus ojos se posaron sobre Ray, que no lo pensó dos veces, tomó la mano de su amiga, la flecha y se la clavó en el corazón. Ev gritó, pero su grito fue como un cántico, y a su vez Chip también gritó. 

Las sombras se alzaron a su alrededor. El brasero se apagó. La risa grave y cavernosa de Facilier era todo lo que oían. 

―El otro lado os entrega lo que deseabais, mas no lo que esperabais. No me echéis la culpa a mí… Reclamad a vuestros corazones. Reclamad allí. 

… 

Grillo volaba en su nube naranja, se transportaba hacia el palacio, debía pedir a Primavera que lo acompañase al norte. 

A sus pies vio Ávalon helada y, no supo por qué, se le antojó hechizada. Casi no había nadie en las calles. 

Se detuvo y se apareció en mitad de la ciudad. Empezó a deambular sin rumbo fijo para cerciorarse de que sus sospechas tenían fundamento. Calle arriba había una taberna, pero cuando se asomó a la ventana, no vio a nadie, aunque los vasos y platos dejados de cualquier manera sobre las mesas no presagiaban nada bueno. 

Vio gente, sí, pero poca para la que decían que vivía allí. Poca para todos los edificios que había. 

También había poca luz. El sol se escondía al poniente. ¿No se decía que en Ávalon siempre brillaba el sol? 

Volvió a sacar la varita de los pliegues ocultos que tenían las mangas de su túnica roja, donde también escondía su zurrón, la espada vorpal y el sombrero de Merlín. Estaba a punto de conjurar su nube cuando dejó de estar en la calle. Todo dio vueltas un momento, vio un revoltijo y se encontró atado de pies y manos en una silla, dentro de un angosto cuartucho que olía a azufre y perfume. 

El hombre que en la plaza le había preguntado su nombre estaba allí. 

―¡VOS! 

Facilier no le habló. No le dijo nada. Extendió una mano hacia su pecho y le arrancó el corazón, que era rojo como la sangre y tenía una aureola dorada. 

Sin más, lo rompió. 

El aura pura titiló y una de las mitades comenzó a tiznarse, a pudrirse y a corromperse. 

Pero también a crecer. 

Aquel taimado brujo le devolvió la mitad que resplandecía, la mitad de luz, y mantuvo en sus manos la otra, la oscura, la que ya era del tamaño de una cabeza humana. 

A esa piedra negra empezó a rodearla una nube de podredumbre, una sombra casi humana que apareció en posición fetal y que, poco a poco, extendió brazos y piernas y se posó en el suelo. Llevaba las mismas ropas que Grillo, pero su rostro era distinto, más esbelto, y su cabello más oscuro. 

Ambos se miraron a los ojos un momento. 

Los de Grillo se apagaron y quedaron muertos, como él, aunque no era la muerte en sí lo que lo poseía. 

Los de su mitad oscura brillaron fútiles en el ocaso, en el sol que agonizaba a través del ventanuco. Eran del mismo color que el crepúsculo. 

Entonces también cayó dormido. 

… 

La primera vez que el niño abrió los ojos, los abrió a las sombras. 

El hombre que las dominaba, que le había dado la vida, esperaba su despertar. Tan pronto lo sintió, le tomó la cabeza entre sus manos de dedos largos y fuertes. 

Al ver la aguja, al verla ante él tan cerca y tan grande como un muro, el niño gritó y cerró los ojos. No supo por qué lo hizo, pues nada sabía ni entendía, pero algo le decía en su interior que aquella aguja era mala y le iba a hacer daño. 

La pequeña varilla atravesó sin esfuerzo el párpado izquierdo y pinchó el globo ocular, que emitió un leve sonido al reventar. Un fluido viscoso, gelatinoso, empezó a rezumar de él. 

El grito del niño rugió también en el interior de su ser. El dolor y la oscuridad eran lo primero que conocía. 

―Estás vacío, mas yo te llenaré así. Por ello el nombre de Vanitas recibirás ―dijo el hombre de las sombras con su voz aterciopelada. 

… 

La mitad de la cara de la reina Meissa y su cuello eran ya carne rígida y muerta, agrietada y escamosa, negra y gris, con tacto de piedra. 

Desirée, sentada al borde la cama donde Su Majestad dormía, soñaba y moría a la vez, cogió una escoba y le prendió fuego. Ahora era una antorcha y pronto le daría la pira que ella quería. 

―Ya casi está ―dijo una voz antes de aparecerse… Flora llegaba entre destellos rosados. 

―Estoy controlando su sueño. Veo lo que ella ve. ―Desirée se encogió de hombros. 

―Quién nos iba a decir que nuestras arenas tenían tanto poder… 

El hada se refería a las arenas de las costas de Ávalon que su ahijada había mezclado con el jugo de las semillas de las flores de la oscuridad, aquellas que anidaban junto al gladio enterrado. El experimento les resultó en un fanguillo que Desirée llamaba “las arenas de Morfeo”, porque le permitían ver los sueños de cualquiera. Ver… y controlar. Esas nuevas arenas eran un ingrediente crucial en el nuevo maleficio que la joven estaba gestando, en ese hechizo para dormir. Sus víctimas estaban a su merced, Flora se las había procurado, pero con Meissa era diferente: ella era un hada, ella tenía poder. En el Reino Onírico podrían hacer de ella algo mucho más útil que lo que era; una regia vaga que hacía muchas profecías, pero poco más. Ahora Desirée y Flora la convertirían en lo más grande que jamás se hubiese visto, en algo digno de ser hijo de la Muerte Dormida y una semilla de oscuridad. 

―Cuando la transformación se complete, habremos de buscar un modo de controlarla ―dijo la joven a su hada madrina. 

―Creo que sé cómo. Vi a Merlín atar al Ser Oscuro al punzón de Excálibur ―explicó esta―. En el hilo de Nimue estaba marcado. 

―Eres como Meissa. Ves mucho y haces poco. 

A Desirée las palabras le salieron del alma, con rabia, con fuego... 

―¿Perdón? ―Flora casi tosió. Algo la hizo temblar. 

La muchacha se levantó e hizo flotar la antorcha en torno a ellas, entonces se levantó el velo negro que le cubría la cabeza, revelando una máscara blanca que ocultaba su rostro. 

―Pertenezco a ti desde mi nacimiento. ¿No? ―Flora asintió―. Mas sólo he sido un instrumento… ―Por la máscara no se vio, pero Desirée sonrió―. Me has enseñado bien, madrina; gracias a ti sé magia, sé cómo controlar el sueño… Tenía un don innato, es cierto, y mi padre no se queda atrás, mas tú lo provocaste todo. 

―¿Todo? 

―Las arenas de sumisión con las que hechizaste a medio reino te han jugado una mala pasada, querida. Primavera me ha contado toda la historia. 

»Hace diecisiete años, cuando sentisteis mi nacimiento, cuando tu propio hilo de la vida me unió a ti, esa mosca que ve el futuro te contó los dos caminos que yo tenía… Mi oro era algodón negro para ti y viceversa. 

»No tenías poder para trocar un destino por otro, no, tú no, mas conocías a alguien que sí, uno de los seguidores del mercenario Vortigan, del otro lado del mar. Ese hombre era un ilustrado que había estado buscando el Grial, bien versado en Historia y conocedor de antiguos hechizos venidos de más allá de la sombría Hua Sun. 

»Ese hombre, que si bien no había encontrado el Grial, tenía un tesoro aún mayor, te ofreció un trueque: mi destino por mi vida. Tú te quedabas mi destino; él, mi vida. 

»Sus sombras quemaron mi hogar. Sus sombras me dieron esta enfermedad. Sus sombras se llevaron a mi madre. Sus sombras me entregaron a vosotros. 

Flora abrió la boca, pero no dijo nada. Desirée vio que en sus ojos había mucho miedo. Ya no quedaba nada que hacer en Ávalon, salvo ver la puesta de sol y el titilar de las estrellas antes de apagarse en la noche eterna.

Desirée dirigió la antorcha hacia su hada madrina y las llamas treparon por ella como diminutos ratones… ratones de fuego. Una bocanada de calor le llegó a través de la máscara, suave y repentina como debía ser el aliento de un amante. Las llamas giraban y bailaban, devoraban al hada y esta empezó a aullar hasta ahogarse como si fuese una bestia inmensa. A su ahijada el olor de su carne al quemarse no se le antojó muy diferente de la que se cocinaba.

Entonces, las lenguas de llamas empezaron a lamer el lecho de la reina Meissa, pero ese era el plan, tenían que devorarla a ella también. Para obtener una vida, Desirée debía dar a cambio otra y esa iba a ser la de Flora, no la de su señor padre, no, esa le pertenecía a ella ahora igual que, antes, ella le había pertenecido a él.

Las paredes se ahumaban también. Pronto todo empezaría a quebrarse la piedra y la casa se caería.

«Mejor» pensó Desirée, «el fuego de mi hogar será lo que se lleve esta isla».

Cuando el fuego se extinguió por fin, y el suelo estuvo frío como para poder pisarlo, la joven bruja la encontró entre las cenizas, rodeada de restos negros, ascuas y de los huesos quemados de Flora.

La reina Meissa tenía ahora el cuerpo del dragón, la cabeza de una monstruosa carpa bigotuda, antenas de cucaracha, garras de buitre y las alas que todo hada merecía tener. Aquel engendro descomunal estaba tirado a lo largo de las ruinas de la casa de Desirée, echando humo por las membranas de su cuello y murmurando algo, puros galimatías.

En el cielo, el sol se había puesto.

Era hora de montar.

Desirée se quitó la máscara.

Grillo volvió en sí un instante. Todo le resultaba borroso, pero supo que seguía en el carromato y que alguien intentaba levantarlo.

―No te fuerces, querido, nosotras podemos contigo ―le dijo una voz dulce.

Fauna y Primavera habían acudido a su rescate junto a un duende. ¿Cupido? Con la muerte de Flora, el encantamiento de las arenas de Ávalon se rompió. Ambas recordaban ahora su misión, su deber e iban a intentar enmendar el daño causado por la norna del presente y su ahijada. El duende arquero les había contado todo lo que ya sabía.

―Primavera… ―gimió Grillo―. Me han-me han…

―En la lucha contra la oscuridad aún hay obstáculos que habremos de sortear ―dijo ella, apuntándole con su varita.

El aprendiz sintió un calorcillo reconfortante en el pecho.

―¿Tienes la espada, la varita y el sombrero? ―quiso saber Cupido.

Lo tenía todo, sí. El hombre de las sombras no pensaría que iba a escapar.

―¿Qué ha pasado en Ávalon? ―les preguntó. Tenía la voz débil. Todo él se sentía débil.

―Aquí no podemos hablar ―susurró Primavera―. Hemos de huir o…

―O ―se limitó a concluir Fauna.

Ambas, junto a Cupido, airearon sus varitas y los cuatro desaparecieron.

La gran sombra de Desirée volando sobre Meissa, sobre su bestia murmuradora, ocultó la isla de Ávalon.

Pero, cuando la joven bruja se apareció ante su padre, lo hizo sola. A él debía enfrentarse sola.

Facilier, que estaba afuera de su carromato, con el chico bautizado como Vanitas, vacío y quebrado, no la reconoció. Nunca antes le había visto el rostro, empalidecido y algo macilento, ni los cabellos rubios. La niña que tomó por hija hacía tantos años poseía una belleza maléfica.

―Tantos trucos baratos, tantos planes de un día… ―dijo Desirée―. Tanto tiempo en las sombras te ha cegado, padre.

Esas mismas sombras se alzaban tras el ilusionista, que no iba a dudar en enviarlas contra su hija.

―Yo conozco la luz. Tú no ―fue su respuesta.

―Yo viviré en las sombras, sí, mas sé que hay día, ocaso y amanecer. Vos, padre, vos hace tiempo que bailáis al borde de la noche y del invierno. Hace tiempo que vuestros pagarés vencieron.

Desirée no tuvo que hacer nada más que alzar una mano y el báculo de dragón de su padre apareció en su mano.

―Flora te ha enseñado bien.

―Y tú también. Tus pesadillas y tus sueños han sido mis mejores mentores. No sabes lo que hay más allá del Reino Onírico.

―Cuando llegue el día, cuando el reino despierte de esa muerte en el que esa estúpida de tu hada madrina lo ha sumido, tus poderes desaparecerán.

―Si el día llega… ―Desirée sonrió―. Tengo el hechizo de Flora y vengo a por la otra parte. La que te entregó hace tantos años, cuando mercadeasteis conmigo.

―¿Y a cambio, qué recibiré? ―Facilier miró de soslayo a Vanitas. Aquella estúpida lo iba a arruinar todo…―. Mi dulce, dulce Desirée… ―Se acercó a ella un poco―. Tan frágil, tan solícita…

―Puro teatro ―añadió ella, igual de tranquila.

Facilier hizo aspavientos y ambos aparecieron en una playa en la que el sol brillaba y en la que una cierva amamantaba una niña.

―¿Eso era lo que querías? ¿Una madre? Están sobrevaloradas…

Desirée miró al bebé. Tenía astas.

―Sólo haces trucos baratos ―repuso la joven con dureza―. ¿Te crees que por vivir en una cueva encerrada voy a creer que tus ilusiones son la realidad?

Golpeó a su padre con el dragón del cetro y aprovechó para robarle la hoz que llevaba colgada del cinturón. El teatrillo de la cierva se cayó y ambos volvieron a estar en el bosque nevado, junto al carromato y el niño durmiente.

La tierra se abrió alrededor de ellos, encerrándolos, y de las profundidades emergieron sombras y otras bestias de pesadilla.

―¡Yo te destierro, Facilier, a los sueños, al olvido!

El terror se reflejó en los ojos del hombre antes de que su hija le clavase la hoz en el pecho. En lugar de sangre, de la herida empezó a manar brea negra. El hombre de las sombras comenzó a deshacerse, agónico, alzando siempre las manos hacia Desirée, hasta convertirse en una sombra, en una muy grande y de ojos brillantes que las demás arrastraron… a lo sueños. Al olvido.

―A Nunca Jamás. La tierra de mis pesadillas. Espero que las locuras del Reino Onírico te vuelvan loco ―dijo Desirée, escupiendo donde había estado su padre un momento antes.

«Flora te ha enseñado bien», había dicho su padre…

Él no tenía ni idea de quién le había enseñado.

La noche aún era oscura cuando sus horrores se liberaron, ardientes, sobre Ávalon.

Desirée hizo a su Meissa quemarlo todo.

Abrasó la ciudad, dejando sólo los esqueletos calcinados de las casas.

Mató a todo ser viviente, aunque casi todos los habitantes de la isla dormían bajo el hechizo que aún debía culminar. Para Desirée no eran personas, sólo ratas de laboratorio, igual que lo había sido ella para Facilier o para la propia Flora. Burdos… instrumentos.

Y, al final, se alzó hacia el castillo. Las hadas habían huido, sabían que no podían hacerle frente, que sus poderes blancos no podían hacerle daño. Pero el Fantasma seguía allí, en pie, inamovible.

Los muros eran altos.

Más aún las torres.

Y ella estaba a punto de demostrar que la piedra podía arder y derretirse.

Para cuando debía verse el alba, la noche seguía imperando y del cielo, color sangre, color fuego, nevaba ceniza.

Grillo, Cupido, Fauna y Primavera lo vieron todo desde las orillas de Camelot. Las hadas lloraban de impotencia al ver la isla convertida en un infierno.

El joven aprendiz tomó las riendas, pese a su frágil estado, y empezó a disparar polvo dorado con su varita. El polvo voló raudo y pareció crecer.

Las hadas y el duende, entre lágrimas, lo imitaron.

Era algo simbólico, no poderoso. Algo para llevar la paz. Algo para que las almas caídas no penasen y ascendiesen al Olimpo… Eso se creía, al menos.

«Chip, Evangeline…» pensaban Grillo y Cupido sin cesar. ¿Qué habría sido de ellos? ¿Estarían a salvo? El duende aún sentía la lucecita de su hermana titilando en alguna parte. Debían encontrarla. En cuanto a Chip, a Ray… Él no tenía luz alguna.

―Objetos perdidos ―dijo Cupido, sacando su brújula dorada―. Nos llevará hasta nuestros seres queridos ―explicó al grupo.

―Se avecina una guerra ―se lamentó Primavera―. Una guerra contra la noche. Una guerra por un nuevo amanecer.

―Y será mejor que os pertrechéis bien para la batalla ―reverberó una voz de bruja a su alrededor.

El graznido de un millar de cuervos se alzó sobre ellos, pero Cupido empezó a hacer lo propio, como si fuera una alondra.

―¡No, calla, calla! ―replicó Fauna.

Los cuervos se arremolinaron y se transformaron en una joven rubia, pálida y desgarbada que se apoyaba en un bastón coronado por un dragón.

―Os habéis salvado. Habéis huido ―dijo Desirée.

Grillo sacó la espada vorpal y se puso en guardia. La blandió de un modo peculiar, con la hoja hacia atrás.

―Así poco daño me infligirás ―rio Desirée, que agitó su mano y los paralizó a todos―. Podría mataros ahora mismo, mas quizás me plazca más veros penar por ser los únicos supervivientes de la caída de la isla.

―Quizás sea lo último que te plazca ―farfulló Grillo. Se estaba liberando del hechizo.

Desirée se acercó a él, no sin cierta precaución, pues si su magia no le afectaba es que era poderoso, y le arrebató la espada de las manos.

―Tú… ¿Tú eres el guardián de la oscuridad? ―Aquello la intimidaba, pero de pronto tuvo sed de luz, de la luz del aprendiz―. Siento tu fulgor, radiante, mas incompleto. Roto. Inane.

Se echó a reír.

Grillo consiguió liberarse y se abalanzó sobre ella para recuperar su espada. Logró darle un puñetazo a la bruja, pero ella usó su magia para lanzarlo contra las hadas y Cupido, que seguían luchando en vano por liberarse.

―Con tu propia espada yo te maldigo ―rugió Desirée―. Te condeno a una vida de siglos y siglos de oscuridad, siglos y siglos de errores y siglos y siglos de inocentes sufrientes por tu causa.

―¡Y entre esos inocentes estará tu propia sangre! ―bramó Primavera, uniendo su fatal profecía a la de Desirée―. Tu estirpe maléfica sufrirá hasta que el amor verdadero rompa tus maldiciones.

La muchacha rio y la playa y la nieve parecieron susurrar con ella aquella comedia, además de los malos augurios.

―¿El amor verdadero? ¿Mi estirpe? ―Volvió a carcajearse―. ¿Acaso parezco buscar amor, familia y luz? No pienso contaros mis planes, mas esos no son, desde luego… Lo que sí que te diré, mi apuesto héroe ―dijo, acercándose a Grillo―, es que tu historia tiene un giro: nunca jamás serás un héroe.

Y entre más risas, frías y aguas, propias de una bruja, se desapareció, pero el eco de su voz quedó en el aire:

―¿Mi estirpe maléfica? Me parece un buen nombre; la bruja de la estirpe maléfica. Maléfica. ¡La bruja Maléfica! ¡Ja, ja, ja!

Grillo liberó a Cupido y Fauna y se acercó al primero.

―¡La brújula, ya! ¡No hay tiempo que perder! Tenemos demasiada gente a la que encontrar.

―Queridos… ―dijo Fauna, temerosa―. Veo…

―Veo la muerte del niño ―completó Grillo mirando a Primavera―. Es la hora de dejar de ser un aprendiz y de luchar como un hombre, de no olvidar quién soy: Gideon Potts, el diestro de Merlín.

―¿Y a quién buscamos primero? ―preguntó Cupido.

―A todos: Evangeline, Perceforest y… Chip ―se resignó―. Nuestros amigos son nuestro poder y nosotros el suyo.

―Evangeline ―susurró el duende al objetos perdidos.

La manecilla empezó a girar y a girar y a girar como las ruecas de las hilanderas. Paró en seco y les mostró el camino a seguir.

El camino al amanecer.
Storybrooke
Invierno, 2014

Las dos manecillas del reloj se posaron sobre el nueve.

Eran las nueve menos cuarto.

A esas horas, la tienda estaba cerrada todos los días. Estaba cerrada en ese momento, incluso, pero había dos personas junto a mostrador.

Una era una mujer menuda y joven, muy guapa, rubia y de aspecto delicado. Pese al ceño fruncido y la mueca de tristeza, sus ojos brillaban con una alegría indomable.

El otro era un hombre de ojos enormes, ahuevados y llorones, que parecía suplicar con la voz rota.

Ambos estaban a oscuras en la tienda, así que poco y nada se veía de ella.

―Por favor, Drizella ―decía el hombre.

―Will, sé claro ―contestaba ella, la tal Drizella. Su voz era dulce, algo impertinente, y su acento delataba su tierra de origen.

―Ya te he dicho lo que sé ―respondió Will Scarlet. Estaba llorando.

―Will, ¡¿qué le ha pasado a mi hermana?! ―Drizella perdía los nervios por momentos.

―Me pareció oír su voz… en la distancia… Por eso he venido.

―¿Dónde está? ―A ella también se le saltaban las lágrimas.

―En un reino de pura oscuridad donde todo es posible. ―Will se apoyó en el mostrador. No era capaz de mirar a su cuñada a los ojos ni en la penumbra―. Me dejó. Nos dejó a todos… Fue un… Un sacrificio. Y yo no quiso verlo.

―Will, te lo repito por última vez: ¿qué le ha pasado a mi hermana?

En el despacho de la alcaldesa, el aprendiz, a quien cinco siglos de servicio a la causa justa habían convertido en un anciano, canoso, de vista cansada y rostro surcado de pliegues, explicaba a Henry lo que Isaac jamás quiso escuchar.

―… Y ahora estas historias nunca podrán borrarse porque son más que historias ―le decía, abriendo el libro, «Érase Una Vez», por el capítulo de la boda de Blancanieves y el príncipe azul―; son la realidad, lo que debes plasmar. Espero que puedas resistir la tentación de la pluma. ―Henry miró su instrumento, sopesando lo que se le acababa de ocurrir. Gideon siguió hablando―. El poder de alterar la realidad sólo es superado por sus consecuencias.

Estaba decidido. Henry rompió la pluma.

―Nadie debería tener tanto poder.

―Por lo visto, esta vez, hemos dado con el candidato perfecto ―dijo el aprendiz, esbozando apenas una sonrisa bajo sus barbas.

El joven autor volvió su vista hacia la pluma partida en dos. Iba a decirle algo más a aquel hechicero, pero los interrumpieron.

―¿Regina?

Era la bruja Maléfica, aunque de “maléfica” le quedaba poco ya. Gideon y Henry se pusieron en pie.

―Mi madre se fue con Robin a la cafetería ―dijo Henry, vago. No le caía bien aquella mujer.

―Se habrán llevado a mi Lilith ―añadió ella a nadie en particular, aunque se quedó mirando al aprendiz con ojos de piedra.

Este le devolvió aquella dura mirada. Ambos parecían cargados de reproches más arcaicos que sus peronas. Debían tener mucha historia pasada en común… Mucha lucha en común.

―Henry y yo nos vamos ―anunció el anciano, sosteniendo aún la mirada a la bruja.

―Yo llamaré a Regina desde aquí ―dijo Maléfica, que se resignó y acabó mirando a Henry.

El chico se encogió de hombros y salió con el aprendiz, que cerró la puerta tras él. Una vez sola, Maléfica cogió el teléfono del escritorio y marcó el número de Regina, pero no lo debería de recordar bien, porque no sonaba el tono que debía sonar. Quizás no sabía usar ese cachivache del demonio. Además, ¿qué hacía? Podía parpadear y aparecerse en la cafetería… Pero debía ser digna de Lilith, digna de Regina e incluso digna de Blanca y David. Los héroes daban segundas oportunidades, pero, ¿y Storybrooke? ¿Y esa pánfila de Aurora y el botarate de su esposo? Los vería en la fiesta, por desgracia, y algo tendrían que decirse. Sería inevitable.

Rio. Rio sola. Le parecía increíble recordar quién había sido en el pasado y quién era ahora. Más que Maléfica, debería llamarse Benéfica.

«Es el amor. El amor verdadero» pensó. Todo había cambiado desde que el príncipe de Blancanieves le metió aquel huevo… Y pensar en David, no supo por qué, la hizo morderse el labio.

Harta de perder el tiempo, la bruja se dispuso a salir del despacho. Cuando abrió la puerta, alguien la esperaba al otro lado, sentado sobre la mesa de quien sufriría las constantes órdenes de Regina.

―Buenas noches ―dijo el joven. Tenía una voz aguda que no imponía nada de respeto, el rostro redondeado de un niño y el pelo rubio muy claro.

―Buenas noches ―respondió Maléfica, intentando ignorarlo.

Pero cuando se dispuso a salir de aquella sala, otra persona le cerró el paso.

Su reina.

La bruja se detuvo en seco y, sin darse cuenta, empezó a temblar. Sus dientes castañeaban de miedo.

―No puede ser.

Con el cuello torcido y las manos flexionadas, Su Majestad, la reina Meissa, la devoraba con los ojos.

Le sonrió.

―No me gusta cómo huele tu miedo, Desirée. Huele a muerto. A Cementerio y a… A un día de playa.

Se echó a reír y se agazapó a sus pies. Aquello no era una mujer, una serpiente, un monstruo... Y una vez había sido su monstruo.

―Meissa… No puede ser… ―farfulló Maléfica.

Se giró y vio como aquel puberto se le acercaba con una sonrisa de verano en el rostro.

―Ahora me llaman «el Galimatazo» ―respondió su reina, tomándola de las manos con fuerza―. No te apures, vieja amiga, es sólo que, para lo que se avecina, no nos conviene que estés en Storybrooke… No tú.

―¡¿Qué?! ―Maléfica no supo si llegó a gritar o se le atascó la voz en la garganta.

―Alva…

El muchacho rubio alzó sus manos y los tres desaparecieron en una nube de humo naranja.

Ahora le tocaba al Galimatazo domar al dragón.
CONTINUARÁ
Y en el próximo capítulo…
SILVERMIST: A Su Alteza ni se le mira ni se le toca.
RITA: Él es diferente; él me quiere.
UN CUENTO DE HADAS
SILVERMIST: Vete de aquí. Olvídate de tu nombre, de tu corazón y de tu hijo.
COMO NUNCA TE LO HABÍAN CONTADO
XAVIER: Sólo eres hija de molinero.
CORA: Soy mucho más que eso.
PRÍNCIPES
JAMES: Seréis reina… Por un tiempo. Luego vendrá otra más joven y más bella.
REINAS
REGINA: ¡Juro que destruiré su felicidad, aunque lo último que haga sea eso!
Y LA PURA OSCURIDAD
KATHRYN: ¿Estás seguro de que puedes hacer esto?
WHALE: Por supuesto. Nadie conoce la profesión mejor que yo; es la mía.
AURORA: Ya veo que tu padre es muy importante para ti.
ASHLEY: Ni te lo imaginas.
AUGUST: Nuestra historia está a punto de empezar.

El mar de Zafiros, por el capitán Garfio

Surcar el mar de Zafiros es el sueño de todo mercader. En él se encuentran todas las rutas hacia el Imperio Dorado de Hua Sun, que ya era antiguo cuando los primeros bosqueños se desahogaban con sus cabras. Incluso sus ruinas, en el extremo más meridional del lugar, son más antiguas que el Bastión Hueco de los ogros. Las leyendas dicen que los ricos viven en mansiones de oro y que hasta los hombres llevan perlas y jade.

Habladurías de mierda.

Si tales cuentos fueran reales, los viajes al Imperio no cesarían. Mas, ¿se arriesgaría un mercader a hacer un viaje tan largo para llenar sus bodegas con especias, gemas y sedas suficientes para no volver a trabajar el resto de su vida? Siendo honesto, la mayoría no vuelve a hacerlo, porque mi navío, el Jolly Roger, los intercepta cuando regresan. Sus sueños de mercaderes resultan tan patéticos desparramados por mi cubierta…

Las galeras de Agrabah son más difíciles de hundir. Ni el Jolly Roger, el barco más veloz de todos los reinos, es capaz de atraparlas en mar abierto. Cuando los sorprendemos, nuestros espolones se rompen contra sus cascos, tallados de exóticas maderas de los oasis.

El Zafiros se encuentra al sureste del Bosque Encantado, al sur de Camelot y al norte del Imperio. Muchos juran que sus aguas están encantadas por brujas marinas, ¿y quién puede decir que eso es una falsedad? Porque fue allí donde, siglos atrás, un cataclismo destruyó uno de los reinos más prósperos de todos los tiempos. Los detalles de su origen están ya perdidos para nosotros, pero se dice que las primeras gentes de Ávalon fueron piratas, piratas que huían de a saber qué y cayeron enamorados de hadas en lugar de sirenas. Quizás algún corsario tenía una madrina… Una madrina a la que valía la pena tomar. ¿Qué pudo acabar con toda la isla? Algunos dicen que fue una erupción volcánica, otros un tsunami y otros que la misma dragona que asoló a los ogros en Misthaven se encargó de que las hadas estuvieran ocupadas buscando un nuevo reino en el cielo. Hoy día, las ruinas de Ávalon siguen casi en pie en un peñasco en mitad del Zafiros. Allí hay tesoros sin fin, mas también maldiciones y muerte para todo aquel que ponga un pie en la isla. ¿Cuentos de hadas? A saber, pues sólo el que conoció el verdadero Ávalon es capaz de encontrarlo ahora. Como si aún quedase alguien vivo de esa época… Sin contar a las hadas, claro. 

He navegado por muchos años, mas, cuando cierro los ojos, puedo escuchar las olas rompiendo en el muelle de Longbourn. Escucho al Ser Oscuro reír y a mi amada Milah gritar… Los brujos pagan el precio de la magia. Los piratas pagamos el precio de la sangre. Mas lo que yo deseo es magia y sangre: la cabeza del cocodrilo ensartada en mi garfio. 

Han intervenido: Graham Verchere como Gideon (joven aprendiz), Timothy Webber como el aprendiz, Elliot Knight como Merlín, Marilyn Manson como Facilier/ la sombra, Nell Tiger Free como Desirée (joven Maléfica), Kristin Bauer van Straten como Maléfica, Tom Mackley como Perceforest, Peta Sergeant como reina Meissa/ Galimatazo, Caroline Ford como Nimue, Imelda Staunton como Flora, Lindsay Collins como Fauna, Glynis Davies como Primavera, Noah Schnapp como Vanitas, Olivia Cook como Evangeline, Edward Speleers como Ray “Chip”, Gemma Jones como Mrs. Potts, Michael Socha como Will Scarlet, Isabelle McNally como Drizella, Dean-Charles Chapman como Alva Crane
 y Jared S. Gilmore como Henry Mills.


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32 comentarios:

  1. Y llegó una nueva review. Ya sabes, sistema de siempre: así vaya leyendo, así escribiré. Empecemos.

    Y… uno no puede leerse ni la advertencia sin sobresaltarse jajaja. ¡Oh, Peter, gracias por la dedicatoria! Din Dion intentará seguir prestando sus servicios tan bien como pueda, palabra de reloj… O lo que se suponga que soy actualmente jajaja.

    Y ahora sí que pasamos al fic, empezando por la canción sobre Ávalon. Una buena manera de empezar, contando en poco versos la historia de Ávalon y mencionando a una espada mágica, lo cual va bien teniendo en cuenta que en este fic sabremos sobre el originen de las espadas.

    ¡Y pasamos a DunBroch! Oh, no me lo esperaba tan pronto. Y tenemos ante nosotros el parto anunciado, en el cual tenemos a un Chip que parece muy mono, preocupado por su madre. Seguro que de mayor será buena gente (seguro, seguro). Oh, y llegan tres molestas moscas en mitad del parto. Muy buen momento, muy buen momento. Y… anuncian a nuestro Aprendiz como “el elegido”. Espero que estas tengan más suerte de la que tendrían la Blue y la Bailaora más tarde con “el Salvador”.

    Muy interesante lo que se dice sobre las hadas, las que “nunca mienten”. Y también sobre las zonas que tenían población y aquellas que no. Incluso Meissa como reina de las hadas (no me sorprende que si tenía que reinar sobre unos seres como las hadas acabase cambiándose de bando). Y, a todo esto, mientras Charmed lee tiene una mosca rondando por la habitación que no le deja leer tranquilo jajaja.

    Llegamos a un salto de 14 años. Cómo pasa el tiempo. Pobre Merlín. Tan poderoso y a la vez tan inocente. Si supiera cómo acabará su querida... Aun así, es buena gente, y tiene madera de mago (Ooops). “Y con el alba, llegaron también las grullas a cantar”. Recuerdo cuando pasaste este script tease jajaja.

    Y empiezas a presentarnos a los aprendices de Merlín. A saber qué les pasa aquí para que en el 5x07 ya no den señales de vida… Miedo me da lo que pueda suceder jajaja. Y… ¡oh! Ya hablan de la Batalla Final… Si es que aquí todo el mundo lo sabía y nadie hizo nada. Y no será por no haber pasado tiempo al lado de la Salvadora. De la Blue me lo esperaba, pero de Merlín… aquí cayó muy bajo. Y aún más destrozando una pobre flor que nada le había hecho. Ya puede dar gracias si en el futuro no lo talan como castigo.

    Y Evangeline parece que va por el mundo forjando espadas y plumas mágicas… Qué orgulloso me siento de nuestra pobre Evangeline. ¿E incluso forjó Hrunting, aquella espada que la Blue presumía de haber forjado? O la Blue vuelve a demostrar ser una fantasma o… ¡plot Twist! La Blue es Evangeline, con cambio de aspecto incluido jajajaja. Oh, Perceforest era un dragón dormido que rugía si se le hacían cosquillas. A ver si va a ser el padre de Lily… xD.

    Oh, qué monos Merlín y el Aprendiz… ¿Aún estamos a tiempo de que sea Chip el que se enfrente a Nimue y Merlín siga viviendo tranquilo? Jaja. Y… tuvo que llegar el pesado de Chip cuando el Aprendiz y su abuelita estaban teniendo una bonita escena. ¡Y además violento! Más vale que la señora Potts lo envía a la alacena como castigo.

    ¡Y entrada triunfal de Nimue! Y… ya tenemos a nuestra señora Potts de siempre. Gracias, Nimue. Te has cargado el alma de la familia, pero nos has dado una tetera. Te perdonamos. Ahora haz lo mismo con Chip para que no tengamos que aguantarlo más. O mejor… ¿Podemos ya ponernos a la cola para matar a Chip? No quiero esperar a que sea Nimue quien lo convierta en taza jaja.

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    1. SPOILERSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

      Ay, Grillo, pobre, no seas así. Claro que eres un héroe, nuestro apuesto héroe. No dejes que lo que el diablo de tu hermano te dice te afecte tanto. Y llegó el momento Dragon Ball. Venga, Goku, ¡no te rindas! Jaja. Grillo, Goku… todo nombres con G, como el nombre que yo pienso que debería tener el aprendiz jajaja.

      Así que el nombre original de Maléfica es Desirée… He de decir que entre ciervos y cuervos, cambiando solo una letra, aquí ya me estaba haciendo un lío, pero no pasa nada jaja. Oh, pobre Desirée… Lo tiene todo. Si es que el sol es malo, siempre lo he dicho. Y muy tétrico todo lo de la Muerte Dormida, como debe ser. #PeterTétrico.

      Aquí tenemos de todo: Merlín decía que la vida son momentos, y esta dice que quiere vivir para siempre, ni momentos ni leches. Señores, escojan su bando xD. Me parece correcto el objetivo de Maléfica. Yo… no me acercaría a ella, pero entiendo su odio a la luz. Otra cosa es que a la chica se le haya ido un poco la olla (no me extraña que acabásemos teniendo a esa Maléfica bipolar que podía pasar de ser el mismo demonio a una hermanita de la caridad en un solo segundo).

      Ay, ay, ay… Flora, querida, ¿por qué será que no me extraña que estés del lado de Maléfica? Ya teníamos a la Phantom Fairy, a la Inútil Bailaora y a la Mosca Azul. Pero, antes de que llegaran ellas, tenías que estar tú incordiando a los héroes. Muy bien, tú sigue así.

      Oh, la morada de las hadas se llama el Palacio Fantasma. Ahora todo encaja jajaja. Y Chip… qué desgraciado, de verdad. ¿A qué hora habíamos quedado para darle un escarmiento? xD.

      Y así es… como Peter convierte no solo uno, sino dos personajes muy queridos, Chip y Ray, en un ser miserable que no merece menos que la muerte. Muy bien, gracias por destrozarnos, Peter Pan. Yo pensaba que le iba a tener cariño a Evangeline, pero si está con un payaso como ese… mal vamos xD.

      Suerte que hemos pasado a Grillo. Un segundo más leyendo a Chip y me tiro por la ventana. Qué valiente nuestro Aprendiz, enfrentándose a las sombras, mientras su hermano hace… otras cosas. Qué miedo me entra solo de imaginarme a Marilyn Manson ante el aprendiz. Como si no hubiese tenido suficiente con oír su voz en el 3x08 jajaja.

      Qué penita me da el Aprendiz, que nunca ha recibido mucho cariño. Oh, al fin pasará de aprendiz a brujo… Un insulto que luego, incluso siendo un anciano, se lo siga conociendo como aprendiz. Pero… Primavera, muy críptica ella, le empieza a hablar de cosas raras y luego le dice que pague el precio. ¿Es que no sabe que, en época de rebajas, no hay precio que pagar, que todo es gratis, incluso una Dark Curse (que por esa época aún no existe porque no había nacido la que practically inventó la magia negra)?

      Parece mentira que el más joven de los tres sea el más maduro. Por mí se pueden ir al cuerno Chip y Evangeline. Sí, ella también, por creerse los embustes del otro y escupir a nuestro niño. ¡Oh, La espada vorpal! Creo que a la reina Meissa no le hará mucha gracia verla… jaja.

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    2. SPOILERSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

      Y pasamos al Pozo de las Maravillas. Sin duda, hablar de la reina Meissa y del Pozo de las Maravillas pocos días después de que Usurpalicia fuese anunciada… duele jajaja. Y pobrecillo Cupido, yendo por el mundo con los ojos vendados solo para que los demás no lo miren con terror. ¿Puedo odiar a todo aquel que esté ayudando a Chip, aunque sea sin saber que ayudan al malo? ¿Puedo? ¿Puedo? Jaja.

      Y Facilier el padre de Maléfica. Una familia muy normal, claro que sí. Qué miedito da este hombre con los tratos. Rumple a su lado es un principiante jaja.

      ¿Pero esto qué es? ¿Qué escena es esa? ¿Qué le está haciendo Facilier a nuestro niño? Déjalo vivir tranquilo, por favor jaja. ¿Y qué…? ¿Qué diablos nos haces? No hay nada que me dé más asco que ver cómo a alguien le clavan algo en el ojo xD. Y sobre todo lo que concierne a Vanitas… Ahí le dejo a Laura soltar todo lo que quiera jajaja. Y más vale que al aprendiz no me lo llames Ventus, que yo tengo en la cabeza otro nombre mucho más bonito para él jaja.

      Y esta es una Maléfica que sí da miedo, y no como esa blanda de la 4B. Que arda todo, que arda, Flora incluida. Se acabaron las malas artes de hadas mentirosas y tramposas, y al final todas tuvieron su merecido: la Blue, la Black… y ahora (o antes, mejor dicho) Flora. Si hubieses matado a la Bailaora, como queríamos, habríamos llegado a la perfección.

      Y… Maléfica vuelve a coronarse, esta vez deshaciéndose de su padre y enviándolo a Nunca Jamás. Ya van dos maldades en dos escenas seguidas, y en toda la 4B tuvimos alguna… que ni se acercaba a esto jajaja.

      Objetos perdidos… Lo que odié esta traducción, por favor. Es casi peor que la del Forget me not jajaja. Oh, así que Maléfica se quedó sin Lily… porque ella misma maldijo a Grillo y Primavera fue más inteligente que ella. Eso se llama karma, querida.

      Y… ¡lo sabía, sabía que su nombre era Gideon! Cuando dije en broma que el aprendiz sería el verdadero Morfeo y dijiste que no iba mal encaminado, me imaginé que tenía que ser Gideon su nombre. Por una vez, mi intuición no falló jajaja.

      Oh, Will y Drizella… La de verdad, no la usurpadora jaja. Y estoy con ella. Que Will se deje de tonterías y hable claro. ¡Quiero saber qué le pasa a Anastasia! Jaja.

      Me ha hecho gracia el: “aunque de maléfica le quedaba poco ya”. Qué cambio sufrió, por Zeus, hasta ella sabe que debería llamarse Benéfica jajaja. ¡Y menuda escena final, con la vuelta de nuestra amiga! Y bueno, Alva… que pasaba por allí jajaja.

      Y hemos llegado al final y a la promo del siguiente, que… aunque use frases recicladas, también pinta muy bien xD.

      Bueno, en general, aunque no podemos valorarlo completamente porque es como la 1ª parte de la Final Battle, que le falta un cacho, ha estado muy interesante. Claramente, como ya avisaste, Maléfica no es el personaje que más sale, precisamente, pero una vez leído no da la sensación de que haya salido poco, sino lo justo y necesario. Podría haber salido un poco más y lo habría agradecido, sí, pero la historia del aprendiz también era interesante y ha sabido suplir la ausencia de Maléfica.

      Si pudiese buscar algo negativo… Me habría gustado ver algo más de Meissa antes de convertirse en el Galimatazo, que la historia empieza con ella ya dormida jajaja. No sé si tienes planes de darle flashbacks de su etapa como reina en próximos fics, así que tampoco me adelantaré a los acontecimientos, pero es lo que he echado en falta xD. Pero bueno, en general, me ha gustado, y tengo ganas de leer la continuación.

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    3. SPOILERSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

      Ahora pasamos al cuento:

      Y, justo cuando empiezo a leer, me llega el sonido de la tele del comedor, en la que está puesta Entre Fantasmas, y habla la voz española de Garfio. Muy adecuado jajaja. Ya entrando en lo importante, el cuento, me ha parecido interesante, y más por su relación directa con el fic. Si Garfio supiera que aún queda alguien vivo de esa época, y que sería él mismo quien lo encerraría en el sombrero en el futuro… se quedaría muerto jajaja.

      Y creo que ya no tengo que decir nada más. O sí, pero no lo recuerdo. Sea como sea, ya te comentaré lo que se me ocurra así como tú también puedes comentar si crees que me he saltado algo jajaja.

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    4. Me entrometo sólo para decir que es muy buena teoría que Evangeline sea Blue, eso explicaría un montonazo de cosas. Como la contradicción de quién inventó la Hrunting. Entonces, irónicamente, Jabberwocky era la Reul Ghorn anterior. Sino que me corrija el MH.

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    5. Tú tranquila, Laura. Aunque espero con ansias la larga respuesta del hater brother, tienes las puertas abiertas para entrometerte siempre que lo consideres pertinente jajaja.

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    6. Bueno, Charmed, no tengo mucho que decirte porque hablamos por el chat. Lo que haré en primer lugar será confirmar tu sospecha. En efecto, Evangeline es la Blue de joven y mortal, antes de ser la Blue. Tampoco desvelo ninguna bomba porque en Prince Darling se iba a "confirmar". Corté su descripción, en la que se dice que lleva un vestido azul, quizás debí haberla dejado jajaja. Y lamentablemente no habrá escenas de Meissa como reina. El hada superiora y todo eso suena a cosa demasiado poderosa e importante y yo no sabría hacer algo de tal engundia. Todo lo que se me ocurre es demasiado trivial.

      Sobre tus impresiones, ya veo que ibas muy predispuesto contra Chip desde el principio jajaja y que tenías la teoría de que el aprendiz era Her Handsome Hero.
      Maléfica ha salido poco, pero lo justo. Quien creo que podría haber dado más de si es Facilier, pero bueno, él es la sombra de Pan, lo vimos todo un arco, y a Malefica la vamos a ver todos estos fics que vienen.

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    7. Oh, Peter, se nota que Regina Rising te afectó tanto que no quieres tener nada que ver con descripciones de ropa jajajaja.

      En cuanto a Chip, no sabría decirte por qué estaba tan predispuesto a odiarlo... Quizás cierta persona no paraba de demostrarnos cómo era en los script teases jajaja.

      Y sí, lo del aprendiz me lo olía. Debe ser de las pocas veces que una intuición sobre tus fics me lleva a la verdad jajaja.

      En cuanto a Facilier, sí es cierto que me ha pasado un poco como con Maléfica, que sorprende que no tengan más presencia, pero cuando anunciaste el número de páginas ya podíamos imaginarnos que habría personajes que perderían screen time jajaja. Y bueno, como dices, ya vimos a "Facilier" en la serie, así que no es un personaje absolutamente nuevo y poco aprovechado, sino que más bien ha sido una manera de explicar cómo la sombra se convirtió en la sombra y fue a parar a Nunca Jamás. Y como la trama que verdaderamente ha protagonizado el fic ha sido muy buena, no se ha notado especialmente la escasa participación de otros personajes.

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    8. ¡TE VOY A MATAR, PETER HORROROWITZ! ¡TUVE QUE ESPERAR QUE SE ME PASARA LA RABIA PARA ESCRIBIR!

      ¿¿Cómo vas a spoilear algo tan importante en un posteo?? Genial que Charmed haya sido tan inteligente, lo felicito. Pero tú debiste haberte hecho el tonto, al menos de manera pública, y si querías se lo confirmabas en privado a él. Una cosa son los spoilers que tú y yo nos hacemos en privado para mantener una escritura coherente y "de buen compañerismo" y otra muy diferente es esta. Por más clara que sea la teoría, te tienes que hacer el tonto hasta el relato publicado.

      Espero que estas cosas no se repitan. Mis felicitaciones Charmed, tú no tienes nada que ver.

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    9. Jajajaja, Laura. Pensaba que era muy obvio, no era algo que quería ocultar jajaja. Es más, la escena final alternativa era Meissa presentándose ante Blue diciendo "hello, Evangeline" jajaja. Perdóname, mi arma.

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    10. Al principio dije "qué raro, Evangeline las forjó, ¿no era la Blue?" pero hasta no leer a Charmed no lo consideré seriamente.

      Y no me compares, eso que tú dices era enterarse vía-relato, no vía-posteo.

      Te perdono, pero cito a la Gran Diosa Úrsula: "Don't ever do that again"

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  2. LUGAR RESERVADO.

    A ver con qué se encuentra la Juez Laura en esta nueva oportunidad.

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    1. Se implacable, mi arma. Ojú, que arte.

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    2. Well, well...¡Qué reunión tan brillante, Peter Pan! Nimue...la Jabberwocky...Facilier...y...¡Jajajajaja! ¡Qué singular! ¡Hasta Vanitas!



      PARTE 1

      Muy buena la presentación de Trish, y preciosa y muy apropiada tu advertencia y tu dedicatoria a Charmelón. Aunque bueno, "Dawn" no es precisamente un fic próximo jeje. Excelente también la promo, una mezcla de capítulos de los Two con varios fics tuyos. El diálogo de Jabberwocky del 1x12 me lo intuía. Y mira, el canto introductorio de la peli, qué buena idea.

      Empieza con un parto trágico, comienzo a creer que te encantan los inicios con partos jeje. Muy bien descrita esta escena, el dolor de parto, el nacimiento mismo, las hadas físicamente, el dramatismo...parecido al 6x19 pero mucho mejor. Ya me las estoy imaginando a las actrices con esos trajes tan icónicos. Lo único raro es que rechaces tanto a las actrices famosas y justo Imelda sea Flora, pero no lo criticaré porque me gusta.

      Por lo que veo, parece que este parto transcurre entre los siglos en que Merlín se hace mágico y el resto del 5x07, cuánta antiguedad. Me encantó cómo justificas que sólo algunos niños tengan hada madrina, ya que confirma que si Ruperto hubiera sido el Salvador se hubiera muerto joven, como parecía ser lo obvio. También estuvo bien tu explicación de los sitios (lo tendré que releer después), creo que sólo te faltaron los mares jeje, pero eso es mío.

      Qué raro la próxima escena, mucho KH, entre el monólogo de Aqua 0.2 y la escena de Ira y el Máster. Pero no importa, esta vez no te criticaré porque son diálogos muy apropiados para estas circunstancias. Es un muy buen detalle sacar a la luz otro autor para variar que no sea el insoportable de Isaac. Por lo que logré entender, Nimue todavía no era DO en este momento.

      Conque el nacido era el Aprendiz de siempre. Esa pequeña escena la leí con la voz de Chirithy XD. ¿Igual la Hrunting no la había forjado nuestra Blue querida? Por lo visto toda esa familia fue elegida para servir a Merlín, y las Tres Hadas habían venido a comunicar también eso.

      Para la siguiente escena ya sabemos que Nimue ya era DO, muy interesante la creación de la Daga, y muy bonito el niño, al que me imagino muy claramente. Muy tonto fue Merlín en el enfrentamiento con Nimue, culpa del 5x05, no tuya. Éso de hablar de ella en primera o tercera persona a conveniencia nos mató a todos jeje.

      Qué violento ese Chip, pegándole al pobre niño (no parece de 14, pero bueno), aunque si toda la vida le estuvieron chupando el culo por ser EL APRENDIZ, entiendo un poco esa bronca. Es el bombonazo de Eragon mmm, qué bien casting, MH. Genial el performance de Nimue, muy bien descrita la pelea, y aunque era obvio que la pobre abuela era la Señora Potts, no importa.

      De la próxima escena no tengo mucho para decir, que se nota más el contraste entre los dos hermanos, y que parece que yo tenía razón respecto a las hadas. Ah, sí, el apodo "Grillo" creo que ya lo sabía, pero me gustó.

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    3. PARTE 2

      ¡Vaya, por fin aparece la protagonista! Está bien que se haga de rogar un poco, pero acá fue demasiado. Conque Desirée se llamaba...y yo había dicho Ingé como la chica de ese cuento de Andersen. En cualquier momento vuelvo releerme ese libro viejo y hermoso. La verdad es que de todos los villanos Desirée en el futuro se eligió el mejor nombre por lejos. Excelente el casting de la chica, esos rizos dorados son propios de urora y no de Maléfica, qué ironía. También es una ironía que la Jabberwocky sea la reina de las hadas. Sublime eso de que Maléfica tenía una enfermedad que no le permitía estar bajo la luz, y de ahí nacieran sus malvados deseos originales. Seguro lo sacaste de lo que le dice MM a Zelena en el 5x07. Que Flora fuera su hada e hilara en una rueca era esperable, pero no por eso malo. Una grandiosa escena muy buena.

      ¿Estas hadas no tienen nada que ver con Blue y compañía, no?

      ¡CHIP IS THE ORIGINAL ZELENA! Muy violento este chico, es de lo peor, tiene un ego impresionante. No me esperaba que fuera Ray, y me encanta la actriz elegida para Evangeline, aunque aún no sé mucho del personaje. Dichosa ella, que Chip será muy mentiroso pero está RECONTRA BUENO. Lo peor es que se besan después de decirle "clavada, bien clavada". Qué fabuloso la debe haber pasado Evy.

      ¡Oh, aparecieron las Sombras, y las atraparon en el sombrero! ¡Sombrero ignorado olímpicamente en la 5A! Y aparece Even, eh digo, Marilyn Manson, que debe dar un miedo atroz en persona. Aunque no hay que juzgar por las apariencias, es lógico que el pobre Grillo se asuste. Ruperto el Pajero es Orgasming al lado de este hombre.

      ¡Las Hadas eran las Morias! ¡Éso sí que no me lo esperaba para nada! Qué divina Prima, aunque al final no sé si es la que lee el futuro o el pasado. Pero buenos detalles citar los diálogos de la peli de Merlín, y ni hablar de la escoba.

      Me encantan las descripciones de Ávalon, y menos mal que yo ya estaba avisada sobre las Flores del Mal. Era obvio tanto que Grillo sacara la espada como que fuera la Vorpal, pero me pareció bien. Muchas de las cosas que estoy leyendo las imaginaba, pero predecible no siempre es sinónimo de malo.

      Lo que no era predecible son los orígenes de Cupido y su conexión con Evangeline. Esa Nyx del Pozo de las Maravillas era tremenda, tenía que vivir (Anastasia) o morir (Amara) el que a ella se le antojara.

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    4. PARTE 3

      Bueno, me imaginé que el tipo creepy era Facilier, pero no me imaginé que fuera el padre de Maléfica.

      ¿Grillo en una nube naranja? ¡Es increíble que nunca hayas visto Dragon Ball y en tus textos haya tantas cosas de ahí! ¿Tan chico puede ser el mundo? ¡Y AHÍ NACE VANITAS! Muy buena elección Will de "Stranger Things", me encanta ese chico para lo poco que salió. De nuevo predecible pero agradable.

      Eeeem, ¿aparece Maléfica en este relato? ¡Ah, sí, ahí está! Bastante buena la explicación de las arenas de Morfeo, pero una pena el destrozo a Flora y esa muerte tan fea. Muy impresionante la joven Desirée, que al parecer no era hija de Facilier después de todo. Entonces el Jabberwocky es un experimento de la chica. Pobre. Comienzo a pensar que Meissa, Vanitas y la EQ Candy Candy son el mismo caso: malos por obligación.

      Qué bueno que Fauna y Primavera son buenas, no como la perra de Flora.

      Muy buena la escena entre padre e hija, especialmente por la chica que es espectacular. También el origen del báculo. Quizás criticaría que Facilier es un villano plano como los que supuestamente no te gustan, pero al ser un villano de "menor categoría", no importa tanto.

      Sí, ya veo que la brújula de Cyrus antes era la de Cupido. Es bastante buena la escena entre Desirée y el grupo, y eso de una profecía suya vinculada por Primavera no sólo es un buen guiño al cuento sino además explica un poco por qué el interés del viejo en Lily.

      Al final lo de Aurora y su madre era lo de menos, Maléfica hizo cosas mucho peores como para después andar llorando por su huevo como una víctima.

      ¿Gideon Potts? Wow, entonces el libro de Bellota está basado en la realidad. Es una pena que esta historia no continúe hasta dentro de tanto tiempo, pero sabremos esperar.

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    5. PARTE 4

      Ahí está tu crush, Drizella jeje. No me imaginé que la "ruptura" entre Will y Anastasia fuera porque terminó en el Reino de la Oscuridad. Tal vez se cruce con nuestra amiga Fiona.

      Sabía que Henry era el regular, lo sabía. Muy bien logrado ese mini-momento entre ella y el Aprendiz, luego de todo lo acontecido. Lo que me sorprende es que esa sea la foto que taaaaaaaanto buscabas.

      ¡LO SABÍA, LO SABÍA, LO SABÍA CON LO DE BENÉFICA! Una de dos, o acerté, o te di la idea. Sabía que era el Huevo del Amor. Aunque convengamos que ese huevo tuvo como un año de efecto retardado, ya que en el medio del 1x22 y el 4x13 estuvo todo el plan ideado por ella de violar a Orgasming, más cosas que hizo con Jafar, más los guardias que mató en el mismo 4x13. Y eso de morderse el labio al pensar en él es porque le tenía ganas, que el arreglo con Regina era que luego se lo prestara, ¿recuerdas?

      Ahí está el pesado de Alva Crane (con todo respeto), y la Meissa que la condenó Jafar pero seguro la liberó él. Pasó de todo esa noche...la muerte de Mickey, Emma oscura...Felipito y Thomas "muertos" y ahora Benéfica raptada.

      Conocía ya el adelanto, pero gracias igual. El escrito de Paquito, bueno, bien. En "estrellas invitadas" te olvidaste de Cupido, y ni siquiera hay casting de Chip niño y su madre. La madre no importa tanto, pero Chip niño me interesaba.

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    6. EVALUACIÓN FINAL Y CONCLUSIÓN

      No entiendo por qué pensabas que era un relato denso, para mí fue creo que el mejor de todos. Muy épico, excelentemente escrito, apasionante, hilaba un montón de cosas, y los castings son perfectos. Casi todo fue perfecto.

      El único punto negativo es lo mismo de Blue View: me siento un poco estafada por la premisa. Sí, muy bueno el papel de la joven Maléfica, muy buena la historia, PERO NO ERA LA PROTAGONISTA, EL VERDADERO PROTAGONISTA ERA GRILLO. Yo iba leyendo cada escena y me decía "¿y Maléfica para cuándo?". Me pareció más una participación honorífica, que la prota como se anunciaba, si bien el contenido cumplió. En parte lo entiendo porque llama mucho más la atención anunciar el relato con su nombre que con el Aprendiz. Pero no sé, no terminé de sentirla "la historia de MALEFICENT", más bien la de Grillo.

      Ése sería el único punto en contra. Lo demás es todo excelente.

      CALIFICACIÓN: 9

      ¡Besotes, precioso!

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    7. Jajajaja, Laura, best comienzo de review ever.
      Imelda no es una actriz muy famosa. Es conocida por Umbridge, sí, pero más allá... Quirrel salió en Bates Motel de episódico. Es algo posible.

      Graham Verchere, el joven aprendiz, tenía 14 años en el momento de grabar el 5x07 jajaja, no me lo he inventado yo xD. Y sí, Malefica tardaba en aparecer, mea culpa. Flora es la norna/ moira que ve el presente. Primavera el futuro y Fauna el pasado. Lo de la enfermedad no me vino de ningún sitio, la verdad, simplemente se me ocurrió.

      Increíble que Chip, sin magia ni nada, haya sido el peor del fic jajaja. Me alegra que te guste. Él y la joven Blue han protagonizado la primera escena semi hot de mis fics jajaja.

      ¡Qué alegría que te gusten las descripciones! Aquí tenía que crear un reino nuevo, tenía que emplearme a fondo. Ya están pues todas las espadas y sus portadores revelados, ¿No? We'll see...

      Parto aquí el comentario, que estoy con el móvil y como se borre me muero.

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    8. ¡Sorpresa con Cupido! Ya no veréis igual el fic de Tink, jajajaja. Queda ver cómo perdió las alas y tal y, en un futuro más allá de Dawn, su pasado con Pan.

      La nube es naranja por el crepúsculo, que se supone que es como "el símbolo" de Gideon. A mí me dan miedo tantas casualidades jajaja.

      A mí también me encanta Will. A ver si en la segunda temporada lo sacan más. Qué raro que no hayas dicho nada de la escena traumante... Al final he hecho sufrir a Charmed para nada.

      ¡Flora mala! Jajajaja. ¿Y quien dice que Vanitas es malo? Jajajaja. Ya lo conoceremos, ya... Ya... ¿No había un enmascarado por Storybrooke?

      Facilier es villano por ambición y poder, no tiene esxrupuculos y ya. Parece plano porque no le dedico mucho tiempo, pero es que su historia no importa xD. Y sí, Malefica sale poco, pero es que estos son sus orígenes :P (marketing, Laura, marketing jajaja).

      Aunque temo que me pase como a los two, ¿Quién dice que ha ido al Dark World? Jajajaja. Espero que Will no diga explícitamente ese nombre o me muero jajaja.

      Lo del huevo siempre lo pensé. Y si, la mordida de labio fue por ti jajaja.

      Esa fue una noche loca y ¡Oh! Olvidé a Nathan Mack como Cupido... Anda que... Chip niño no le busque actor porque es un momento, igual con la madre.

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    9. Curioso que el actor de Cupido sea Chip en el live action jajajaja.

      Me alegro mucho de que sea de las que más te ha gustado. Es curioso, cuando más dudoso estoy ante una US (la de James, Blue View...) Más gusta. Ahora Prince Darling no le gustará a nadie y quedaré hundido en la miseria jajajaja. Y lamento la estafa. Es cierto que Malefica no sale mucho, pero no tenía necesidad de más. Y te digo que era consciente de esto cuando escribís. El protagonista es Grillo y ella lleva una trama paralela, es cierto, pero son sus orígenes xD. En la Wikia dirían "Character Backstory: Gideon. Maleficent".

      Muchas gracias por tus palabras y por tu review. Al final tu respuesta ha sido mucho más extendida que la de Charmed. Ya le diré algo más cuando vuelva, porque por el móvil es una lata.

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    10. Ahora entiendo lo de Flora mala...es un homenaje a Umbridge, entre que se viste de rosa y siendo la misma actriz. Qué ingenioso.

      ¿Ah sí, el chico tenía 14? Qué chiquito se veía, de verdad que el crecimiento es muy relativo.

      Gracias por la aclaración de las Moiras, y sí, Chip me gustó. El físico influyó, admito.

      Lo de Cupido, ahora se entiende el dolor de cierta persona de verlo muerto.

      Acerca de Dragon Ball, si tienes miedo HACES BIEN.

      Si Vanitas es oscuridad pura debería ser malo, a no ser que sea otro Candy Candy, pero es genial el niño.

      No hay excusa con el anuncio de Maléfica, Peter, no seas tan Adam. Lo único que podría justificarte es si Trish escribe sus anuncios sin leerte por completo. Fuera de eso no te justifica nada.

      ¿Ah, sí, siempre pensaste lo del huevo? Como te hacías el indiferente cuando te lo decía...pero bueno, te agradezco el mini-guiño a mi trabajo, y coincidirás en que ese huevo tardó más de un año en hacer efecto, ¿cierto? Es más, puede que hasta la haya curado de su problema con la luz.

      Disfruta la playa, el sol y las compañías. ¡Besotes!

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  3. Hola Peter:
    Aun no lo he leído pero vi un comentario en el lateral sobre el cast que me llamó la atención, primero veo que has incluido una villana de rosa teniendo en cuenta que en mi comentario dije que sería difícil encontrarla y me hiciste la referencia a Harry Potter y ahora veo que ya habías incluido una en tu fic, segundo, escogiste a una actriz para el cast que interpretó ese mismo personaje en la película Maléfica, bueno no estoy seguro si la misma hada pero Imelda era una de las tres hadas inútiles que cuidaban a Aurora.
    Saludos

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    1. Así es, Imelda como se llame, que hizo de "Flora" (o como le pusieran ahí) en esa película tan mala y de la misma villana de rosa en HP. No concebía otra Flora que ella en live action y además hay poquísimas actrices americanas "mayores", ya sabes. Parece que allí no quieren viejos en las series.

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  4. ¡Hola Peter!, bueno, no sé cómo empezar xD, me das mucha presión en el chat, si empiezo a escribir incoherencias será tu culpa xD, ahh y perdón por la doble patada en el chat, que no era mi intención que quedará junto a lo de Laura, pero si me hubiera dado por quedarme a leer, mi madre me hubiera dado un sermón de que debo salir a que me de el sol, y que la computadora no lo es todo (ya paro), so aquí tienes mi review.

    Grillo: Me ha encantado, el aprendiz siempre me levantado mucha curiosidad el aprendiz, siempre me ha dado mucha pena el pobre, y lo de que su vida este llena de fracasos hasta me deprimió, creo que junto a Dia y Ash son hasta ahora los personajes que más me han gustado de las Untold Stories. La edad real del actor me ha matado O_o, me hace sentir viejo xD. Lo de la nube nunca lo hubiera relacionado como todos con Dragon Ball, de niño vi caps sueltos y no me gustaba nada, me daba sueño xD, aun asi me ha gustado el detalle.

    Chip: Que hijo de puta has creado xD, de chip y de Ray solo tiene el apodo y el nombre, aun así, me gusta que aproveches personajes secundarios así y les des usos muy diferentes a los clásicos de las pelis.

    Evangeline: aquí me entra en escena el Maenrest despistado, Evangeline se supone que es la Blue?, no me había interesado mucho por ella hasta la escena de Facilier, anda que deseos más extraños, espero se explique más de ella y sus porques.

    Desirée: BRAVO, Peter, BRAVO, ay se extraña la época en la que los orígenes de personajes de la serie eran así :''), me gusta el detalle de que su báculo fuera el de su padre. Mi escena favorita la de su profecía junto la de Primavera, of course, también me encanta lo del auto nombramiento, me encanta como has unido todo con el asunto de Lily. ^_^

    Las nornas/moiras/hadas/lo que sean: Buen reciclamiento de Flora, el papel de queda genial. Primavera y Flora me han estado correctas ya para mi gusto.

    Jabberwocky: Su personaje nunca me intereso en Wonderland, pero sin duda era una gran villana, me ha alegrado que la utilizaras y sacaras provecho al igual que Nimue en la Final Battle.

    Ya para concluir, leyéndolo todo me ha relajado, las descripciones me han sido muy placenteras de leer, sobre todo las de Avalon. Mas el uso que das a Merlin me alegra mucho, de esos personajes que son desperdiciados, pero con mucho potencial, uno no se cree que tuviera tan poca gente cerca en el 5x07, sobre todo con el aire de mesías que se carga, has expandido en su vida y propósitos, me gusta.

    Ahora si aquí viene la leche, pero no oscura, ni luminosa, si no de arcoíris, brillantina e imágenes de unicornios xD. Después de Blue view, es el que más me ha gustado (como ya spoilee en otra parte), me voy a repetir, pero lo encuentro necesario decirlo, admiro mucho tu capacidad y talento para escribir todo esto, más la paciencia de llenar todos los agujeros que han dejado los two, y el cariño de compartir estas historias en el blog. : 3

    Saludos! : D

    PD: Se feliz otra review para tu colección, a ver si puedes dormir bien no como la otra vez xD.

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  5. Peter:

    Como siempre, muy bueno, muy bien hilado todo, tienes una imaginación muy frondosa :D

    No puedo perdonarme no haberme dado cuenta de que Evangeline tenía que ser un hada. Era una estrella, POR FAVOR.

    Merlín hablando de Nimue en tercera persona parece yo en clase diciendo: "la profe..."

    Qué poética la descripción final de la escena en Dunbroch.

    Volvieron las camelias...

    Caeremos en el olvido... eso le sucede con harta frecuencia a innumerables personajes en OUAT

    Wow, cuatro aprendices... ¿Narnia?

    Cara de sapo... I see what you did there...

    Qué momento la Blue hermana de un duende... esa no me la esperaba.

    Esa Primavera en la rueca me hace acordar a Rumple cuando tenía a Neal en la cabeza. Hoy cuando iba camino al liceo recordando todas las cosas que tenía que tener presente en clase me acordé de la escena del "no room", "no room" y casi me viene un ataque de risa.

    Ohhh, las flores del mal ¿Eran rosas? Hay diferentes ediciones, jejejje

    Cupido y Evangeline. What a plot twist.

    Oh, my, Grilloldemort XD

    Meissa mitad blanca mitad negra parece la dama Fortuna de Boecio.

    Interesante lo de las arenas de Morfeo. Sobre todo lo de controlar los sueños.

    Facilier como sombra en Neverland... wow, just wow.

    Ahora, a esperar al próximo y seguir escribiendo mi propio fluff, que es #StillBetterThanA&E. Al menos yo no incluyo usurpadores, jejeje.

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  6. Hola Peter, ¿cómo andás? Perdoná que tardé tanto en contestar pero lo tuve que leer en varios días, volví a trabajar y toda la rutina, y a veces me olvidaba de seguir leyendo. Está muy bueno, no sé si es uno de los mejores. Me gustó mucho el personaje de Grillo, me pareció buenísimo el giro de Flora como mala, lo odio a Chip, y sobretodo me encantó Facilier, muy bien logrado y creo que mejor que el de la peli. Lo de Flora un poco me lo esperaba, porque por algo después están Fauna y Primavera solas, y Maléfica estuvo espectacular. No me pareció la protagonista, me pareció que estaba medio mal el título jaja, pero lo que apareció me gustó mucho, hasta en Storybrooke me gustó. Mucha pelea, mucha acción, mucho suspenso, y en general una historia bien hilada. Nimue y la otra, que acá se llama Meissa, también me gustaron siempre. Y con Cupido, James y Grillo se repite el mismo caso, que se los conoce mucho más luego de saber que se mueren que sin saberlo.

    Perdón si esta vez soy muy escueto, seguro que tenía que decir más cosas y no me las acuerdo, pasa que hoy hice muchas cosas y tengo mucho sueño. Pero te aseguro que fue mi preferido después del del final. Te manda saludos Lau, está muy estresada y un poco nerviosa. Le está quedando un Antiguo Testamento jaja, sean buenos que está trabajando mucho.

    ¡Abrazo de golazo!

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    1. Hola, Maxi ^^ Perdona ahora tú que yo haya tardado tanto en contestarte. He estado abducido por el vídeo de los plot holes de la serie, que supongo Laura te habrá enseñado/ enseñará.

      #TodosQueremosAChip... Queremos pegarle a Chip xD.

      Maléfica salió lo que tenía que salir xD (#MarketingIssues). Este fic fue bastante complicado de escribir, no conseguía cuadrarlo como yo quería, y eso y derivó en que Grillo tuviese más protagonismo y Maléfica quedara más en segundo plano. Es muy complicado escribir personajes tan "místicos", y yo no me veía capaz (por eso Meissa empieza ya dormida y no la vemos regir como hada).

      Para mí este capítulo no tenía mucha acción, pero bueno, el próximo sí que tendrá bastante, te gustará más. Varias escenas de batallas y guerras.

      ¡Un abrazo y muchos ánimos para el trabajo! ^^

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    2. ¡Chabón me encantó tu video! Nos dio un ataque de risa mal...encima Lau a cada rato me decía "ahora seguro viene esto, ahora seguro viene esto otro", medio difícil concentrarse así jaja. Impresionante tu paciencia, la capacidad para hacer una buena edición, la memoria, todo.

      Vos sabés que para mí esta serie no es lo mismo que para Lau y para ustedes, si bien siempre me gustó. Y que de la mayoría de los errores hasta la quinta temporada no me empecé a dar cuenta. Pero igualmente, no sé si lo dije, ya es demasiado desprolijo el trabajo de estos actores, que yo en los capítulos de este año me di cuenta de unos cuantos. El del hada negra, el de Baelfire, el del capítulo de los Charmings en Storybrooke, de todos esos me avivé yo solo.

      Definitivamente Paquito cagó la serie, porque casi todos los errores son de él. Sí, ya estoy al tanto de muchos apodos.

      Lau seguramente te está dejando una devolución mucho mejor en este momento. Así que me queda felicitarte, desearte que se te haga viral porque te lo merecés, y lamentarme por esos fans que sufrieron semana a semana esos errores.

      ¡Abrazo!

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    3. Después de ayer leyendo a Laura todo el día y hoy fuera de juego, te tengo que contestar, Maxi xD.
      La memoria dices... Pues creo que me tuve que tomar alguna pocioncilla, porque nos faltaron cosas XD. Laura a estas alturas se habrá visto el vídeo más veces que yo xD. Seguro que sólo con el Usurpadorx01 da para otro jajaja.
      Todas las series tienen errores y algunos se pueden permitir (aunque yo permito poquísimos), pero es que aquí ya hablamos de errores que no son errores, sino patadas a la continuidad. ¡Hasta Los Simpsons tienen más continuidad que OUAT! XD.

      Le tengo que responder a ella, pero será mañana, hoy estoy ya muerto. Un abrazo ^^

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    4. Por mí no te preocupes tanto, que no sé si a mí hay mucho ya por contestarme. Pero mi amor es mi amor.

      El video ya lo vi 9 veces y él 3. Simplemente DIVERTIDÍSIMO.

      Y mira, lo peor que puedes decir de mí es que Urchin pretende usar su celular en la Isla del Verdugo, nada más que eso.

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  7. Bueno,Peter,he tardado mucho,pero por fin he podido terminar de leer tu fic tranquilamente.

    Me ha gustado mucho tu fic. La historia es muy en a,y con muchos giros. Y también tiene bastante acción.

    El personaje de Grillo me ha gustado mucho. Creo que es uno de esos personajes tan entrañables que acabas encariñandote de el. A Chip en cambio,le he cojido bastante manía,jaja. Al principio creí que se redimiría y se sacrificaría por su hermano. Pero cuando he visto que no era así,me he dado cuenta que era mas bien lo contrario. Que era el villano.

    Me ha parecido un buen detalle que Gideon,el héroe,fuera el aprendiz. Tiene mucho sentido,ya que encaja en la descripción de héroe. Y menos mal que has convertido al aprendiz en brujo. El pobre se merecía un ascenso,jaja.

    Tengo que decir que estoy sorprendida de haber pillado las pistas de que SPOILER Blue es Evangeline. Nunca capto esas cosas,pero esta vez,cuando Faciler le dice que la puede convertir en la estrella que siempre ha querido ser,y que ella quiere poder como el que tiene su hermano,lo he visto claro.

    El personaje de Faciler daba miedo por como lo has descrito. Un gran villano. Esperemos que el de OUAT este bien también,y no lo rediman.

    Y Désirée-Malefica,me habría gustado que tuviera algo mas de protagonismo, pero me ha gustado su historia. Y que Flora fuera mala me ha sorprendido mucho.

    La escena de Will y Drizella es tremenda. Muy emotiva,y con mucha intriga. Tengo ganas de leer mas fics para saber que le ha pasado a Anastasia.

    En fin,un buen fic. Estoy deseando leer la segunda parte xD.

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